viernes, 3 de enero de 2025

Capítulo 17. IV. Los dos cuadros (1ª parte).

IV. Los dos cuadros (1ª parte).

1. Dios estableció Su relación contigo para hacerte feliz, y nin­guna cosa que hagas que no comparta Su propósito puede ser real. 2El propósito que Dios adscribió a cada cosa es la única fun­ción que tiene. 3Debido a la razón que Él tuvo para crear Su rela­ción contigo, la función de las relaciones se convirtió para siempre en "hacer feliz". 4Eso es todo. 5Para satisfacer esta función te relacionas con tus creaciones del mismo modo en que Dios se relaciona con las Suyas. 6Pues nada que Dios haya creado puede estar excluido de la felicidad, y nada que Él creó desea otra cosa que extender felicidad tal como su Creador lo hizo. Lo que no satisface esta función no puede ser real.


Dios es Amor, y nos ha creado a Su Imagen y Semejanza, por lo que podemos decir que somos "Hijos del Amor". La relación que Dios tiene con Su creación es de Amor, lo que hace posible que dicha relación no tenga otro objetivo que hacer feliz a dicha creación. Amor y felicidad tienen la misma causa, la cual emana de la Voluntad Creadora de Dios.

La igualdad que nos hace semejantes a nuestro Creador nos hace, igualmente, iguales en lo relativo al objetivo de nuestras relaciones, es decir, la función de dichas relaciones se convirtió para siempre en "hacer feliz", dicho de otro modo, en amar.

Tendríamos que reflexionar sobre el significado que damos a la felicidad cuando nuestra mente está al servicio del sistema de pensamiento del ego. No es una invitación irrelevante, sino esencial, si queremos conocer el verdadero significado del término felicidad.

Para el ego, la felicidad está condicionada al logro, a lo que recibe fuera de sí mismo, es decir, si las circunstancias son propicias a nuestros deseos, nuestra respuesta suele ser sentirnos felices. Pero si las circunstancias no son propicias, nuestra respuesta suele ser sentirnos infelices. Ello significa que, para el ego, la felicidad cambia y es temporal, y si es así, no puede ser real, porque lo real, lo que es verdad, no está sujeto al cambio.

Por lo tanto, desde el punto de vista del ego, lo que llamamos felicidad nada tiene que ver con el verdadero significado del amor. El ego no crea, sino que fabrica, o lo que es lo mismo, inventa una realidad ilusoria que es carente de amor. Tan solo el amor-felicidad tiene la capacidad de crear.

Cuando hablamos de amor, desde la visión Crística, nos estamos refiriendo a nuestra condición divina, a nuestra semejanza con el Creador. Por lo tanto, la felicidad no es un sentimiento, ni un pensamiento, sino un estado del Ser. Somos felices por lo que somos, no por lo que logramos.

2. En este mundo es imposible crear. 2Pero sí es posible hacer feliz. 3He dicho repetidamente que el Espíritu Santo no quiere privarte de tus relaciones especiales, sino transformarlas. 4lo único que esto significa es que Él reinstaurará en ellas la función que Dios les asignó. 5La función que tú les has asignado es claramente que no sean fuentes de felicidad. 6Pero la relación santa comparte el propósito de Dios, en lugar de tratar de inventar otro para que lo substituya. 7Cada relación especial que has entablado es un subs­tituto de la Voluntad de Dios y glorifica tu voluntad en vez de la Suya debido a la ilusión de que son diferentes.

La función que Dios ha dado a las relaciones, la de hacer feliz, no es la función que el ego da a las relaciones que establece, las cuales, al estar bajo la creencia del miedo, serán privativas de libertad. ¿Qué relación puede hacernos feliz si está condicionada por el miedo?

La ayuda del Espíritu Santo es esencial para transformar las relaciones especiales en relaciones santas. Para ello, necesita que nuestra voluntad se ponga al servicio del amor, lo que nos llevará a percibir al otro como nuestros hermanos en la Filiación Divina. El amor sustituirá al miedo y la inocencia sustituirá a la errónea creencia en que somos pecadores. No existiendo el miedo ni el pecado, la culpa no se manifestará, lo que propiciará que el presente sea vivido conscientemente sin que las sombras del pasado lo puedan nublar.

3.Has entablado relaciones muy reales incluso en este mundo. 2Sin embargo, no las reconoces porque has hecho que sus substitutos predominen de tal manera que, cuando la verdad te llama -como constantemente lo hace- contestas con un substi­tuto. 3El propósito fundamental de cada relación especial que has entablado es mantener a tu mente tan ocupada que no puedas oír la llamada de la verdad.

El miedo es el sustituto del amor y de la felicidad. Ello nos lleva a establecer relaciones en las que la carencia del amor y de la felicidad no propiciará una relación santa, en la que sabremos reconocer la unión que compartimos con nuestro Creador y con la Filiación.

4. En cierto sentido, la relación especial fue la respuesta del ego a la creación del Espíritu Santo, Quien a Su vez fue la Respuesta de Dios a la separación. 2Pues aunque el ego no entendía lo que había sido creado, era consciente de una amenaza. 3Todo el sis­tema defensivo que el ego desarrolló para proteger la separación de los avances del Espíritu Santo, fue en respuesta al regalo con el que Dios la bendijo, Quien, mediante Su bendición, permitió que se subsanase. 4Esta bendición encierra dentro de sí la verdad de todo. 5la verdad es que el Espíritu Santo mantiene una estre­cha relación contigo porque en Él tu relación con Dios queda restaurada. 6Tu relación con Él jamás se ha roto porque desde que se produjo la separación el Espíritu Santo no ha estado separado de nadie. 7Y gracias a Él todas tus relaciones santas han sido cuidadosamente preservadas para que sirvan el propósito que Dios te dio.

Si creemos que podemos crear un mundo real donde el amor esté ausente, estaremos repitiendo el error original que da lugar a la creencia en la separación. Le estaremos dando más validez a la percepción que al Conocimiento. Le estaremos dando más importancia a la forma que al contenido. Estaremos fijando nuestra identidad en el cuerpo y negando cualquier otra realidad que no percibamos. El ego debe su existencia a esas prioridades y su objetivo no es otro que perpetuar sus falsas creencias para sustentar su sistema de pensamiento.

Mientras que el ego ataca y niega cualquier creencia en la unidad, el Espíritu Santo refuerza la verdad que nos mantiene unidos a la Mente de nuestro Creador. El Espíritu Santo es el camino que nos llevará de vuelta a nuestro verdadero Hogar. Él sí conoce lo que somos y mantiene nuestra identidad a salvo de cualquier ataque procedente de la identidad ilusoria del ego. Esto es así, simplemente, porque el Espíritu Santo no ve al ego, pues no ve la separación.

jueves, 2 de enero de 2025

Capítulo 17. III. Sombras del pasado (3ª parte).

III. Sombras del pasado (3ª parte).

7. Harás todo esto gustosamente, sólo con que le dejes mantener la chispa delante de ti para que alumbre tu camino y puedas verlo con claridad. 2El Hijo de Dios es uno. 3A quienes Dios ha unido como uno, el ego no los puede desunir. 4Por muy oculta que se encuentre en toda relación, la chispa de la santidad no puede sino estar a salvo. 5Pues el Creador de la única relación que existe no se ha excluido a Sí Mismo de ninguno de sus aspectos. 6Éste es el único aspecto de la relación que el Espíritu Santo ve porque sabe que únicamente ese aspecto es verdad. 7Tú has hecho que la rela­ción sea irreal y, por lo tanto, no santa, al verla como no es y donde no está. 8Entrégale el pasado a Aquel que puede hacer que cambies de parecer con respecto a él por ti. 9Pero asegúrate antes que nada de que te das cuenta plenamente de lo que has hecho que el pasado represente, y por qué.

La relación no santa es aquella que da prioridad al pasado en el estado presente. Es la decisión de vengarse de los demás a través de la relación, cuando en verdad lo que estamos haciendo es vengarnos de nuestra propia ignorancia, pues desconocemos que fuera de nosotros no hay nada tal y como nosotros lo percibimos. Es nuestra mente la que decide interpretar lo que percibe según nuestra falsa creencia en la ilusión.

Cuando juzgamos al otro, al mirarlo, estamos proyectando nuestros pensamientos internos sobre él, lo que nos lleva a juzgarlo en la misma medida en que nos juzgamos a nosotros, con una variedad en que nuestros juicios propios los mantenemos ocultos y los del otro los hacemos públicos, en un deseo de trascender los nuestros propios.

La relación santa es la inspirada por la Mente Recta, la cual nos lleva a percibir la unidad entre las partes, entre las mentes.

8El pasado se convierte en la justificación para entablar una alianza continua y profana con el ego contra el presente. 2Pues el presente es perdón. 3Por lo tanto, las relaciones que la alianza no santa fomenta no se perciben ni se experimentan como si estuvie­sen ocurriendo ahora. 4Mas el marco de referencia al que se recu­rre para que le dé significado al presente es una ilusión del pasado en la que se conservan aquellos elementos que se ajustan al propósito de la relación no santa, y se abandonan todos los demás. 5lo que de esta manera se abandona, es toda la verdad que el pasado jamás habría podido ofrecer al presente para que diese testimonio de la realidad de éste. 6Lo que se conserva no hace sino dar testimonio de la realidad de los sueños.

Si nuestra mente queda ocupada en cada presente con una visión permanente de recuerdos del pasado, cualquier relación que emprendamos no será real, pues está intentando sostenerse sobre los frágiles pilares de lo que no es real.

Este tipo de relaciones requerirá un gran esfuerzo para mantenerse estable y, por lo general, salvo que se produzca un cambio de visión en la consciencia, están llamadas al fracaso y a la frustración.

El presente es la única oportunidad que tenemos para deshacernos de los errores del pasado, esto es, de perdonarlos, pues es en el presente donde únicamente podemos elegir de nuevo, podemos ver de otra manera, podemos ver lo que es real y lo que ya no lo es.

9. Sigue estando en tus manos elegir unirte a la verdad o a la ilusión. 2Pero recuerda que elegir una es abandonar la otra. 3Dota­rás de belleza y realidad a la que elijas porque tu elección depende de cuál valoras más. 4La chispa de belleza o el velo de fealdad, el mundo real o el de la culpabilidad y el miedo, la verdad o la ilusión, la libertad o la esclavitud, es todo lo mismo. 5Pues no puedes elegir más que entre Dios o el ego. 6Todo sistema de pen­samiento o bien es verdadero o bien falso, y todos sus atributos se derivan naturalmente de lo que es. 7Únicamente los Pensamientos de Dios son verdaderos. 8Y todo lo que se deriva de ellos procede de lo que son, y es tan verdadero como la santa Fuente de donde procedieron.

He aquí que, una vez más, nos encontramos con una verdad esencial: tenemos la capacidad de elegir, y la tenemos, no porque seamos un ego, pues el ego tan sólo impone limitación y miedo, sino porque somos el Hijo de Dios, creados a Su Imagen y Semejanza.

¿Vamos a utilizar ese poder divino para elegir cultivar pensamientos falsos que darán frutos falsos y amargos, o vamos a utilizar nuestra voluntad para elegir cultivar pensamientos verdaderos que, al ser compartidos con los demás, darán frutos dulces y abundantes?

10Santo hermano mío, quiero formar parte de todas tus relacio­nes, e interponerme entre tus fantasías y tú. 2Permite que mi rela­ción contigo sea algo real para ti, y déjame infundirle realidad a la percepción que tienes de tus hermanos. 3No fueron creados para que pudieses hacerte daño a través de ellos. 4Fueron creados para crear junto contigo. 5Ésta es la verdad que quiero interponer entre tu objetivo de locura y tú. 6No te separes de mí ni dejes que el santo propósito de la Expiación se pierda de vista en sueños de venganza. 7Las relaciones en las que tales sueños se tienen en gran estima me excluyen a mí. 8En el Nombre de Dios, déjame entrar a formar parte de ellas y brindarte paz para que tú a tu vez puedas ofrecerme paz a mí.

Entra, hermano, la puerta de mi mente está abierta para que tu presencia ilumine el recinto donde albergo mis pensamientos amorosos y donde me uno, conscientemente, a ti.

Que el amor bendiga nuestra unión y que no la separe el ego.

Que así sea.

miércoles, 1 de enero de 2025

Capítulo 17. III. Sombras del pasado (2ª parte).

 III. Sombras del pasado (2ª parte).

4. El tiempo es ciertamente severo con la relación no santa. 2Pues el tiempo es cruel en manos del ego, de la misma manera en que es benévolo cuando se usa en favor de la mansedumbre. 3La atrac­ción de la relación no santa empieza a disminuir y a ponerse en duda casi de inmediato. 4Una vez que se ha establecido la rela­ción, la duda surge inevitablemente, pues el propósito de la rela­ción no se puede alcanzar. 5El "ideal" de la relación no santa, por lo tanto, requiere que la realidad del otro no venga a "estropear" el sueño. 6cuanto menos aporte a la relación, "mejor" se vuelve ésta. 7Y así, el intento de unión se convierte en una forma de excluir incluso a aquel con quien se procuró la unión. 8Pues la relación se estableció precisamente para excluirle de ella y para que la "unión" fuese con fantasías en las que se goza de una "dicha" ininterrumpida.

¿Qué mejor prueba nos puede ofrecer el ego que la relación no santa para justificar su sistema de pensamiento basado en la creencia en la separación? La relación no santa da cita a los recuerdos del pasado, donde somos testigos de nuestra libre elección de no amar, sino de juzgar el pecado en los demás y de considerarlos culpables por pecar contra la Ley del Amor.

Con esa base, el edificio de la verdad no se podrá sostener. Es imposible crear recuerdos de amor cuando realmente nos estamos odiando interiormente y proyectando sobre los demás nuestro propio odio. Si no creemos en el amor, no podremos dar amor.

El ego disfruta haciendo recordar al otro sus pecados. De esta forma le impide recordar que es impecable e inocente; le impide recordar que somos "hijos del amor" y como tal gozamos de la perfección de nuestro Padre.

5¿Cómo puede el Espíritu Santo introducir Su interpretación de que el cuerpo es un medio de comunicación en las relaciones cuyo único propósito es separarse de la realidad? 2Lo que el per­dón es, es lo que le capacita para hacerlo. 3Si se ha olvidado todo, excepto los pensamientos amorosos, lo que queda es eterno. 4Y el pasado transformado se vuelve como el presente. 5El pasado deja de estar en conflicto con el ahora. 6Esta continuidad extiende el presente al aumentar su realidad y su valor en la percepción que tienes de él. 7En estos pensamientos amorosos, y oculta tras la fealdad de la relación no santa en la que se recuerda el odio, se encuentra la chispa de belleza dispuesta a cobrar vida tan pronto como se le entregue la relación a Aquel que le infunde vida y belleza. 8Por eso es por lo que la Expiación se centra en el pasado, que es la fuente de la separación y donde ésta debe ser des-hecha. 9Pues la separación debe ser corregida allí donde fue concebida.

Cuando el pasado es perdonado, lo transformamos de modo que nuestra atención tan sólo se centra en lo esencial, en lo verdadero, en los pensamientos amorosos que hemos compartido con nuestros hermanos. El perdón pone fin a la ilusión del pecado, de la culpa y del sufrimiento. El perdón pone fin a todo deseo de venganza, pues no encontraremos nada que no sea motivo de ser amado.

El perdón, es evidente, no se usa en el pasado. Siempre lo hace en el presente, de modo que, cuando decidimos perdonar el pasado, lo que realmente estamos haciendo es elegir, desde el presente, ver tan sólo los pensamientos amorosos.

6. El ego trata de "resolver" sus problemas, no en su punto de origen, sino donde no fueron concebidos. 2así es como trata de garantizar que no tengan solución. 3Lo único que el Espíritu Santo desea es resolver todo completa y perfectamente, de modo que busca y halla la fuente de los problemas allí donde ésta se encuen­tra, y allí mismo la deshace. 4Y con cada paso del proceso de des­hacer que Él lleva a cabo, la separación se va deshaciendo más y más, y la unión se vuelve cada vez más inminente. 5Ninguna "razón" que hable en favor de la separación le causa confusión alguna. 6Lo único que percibe en la separación es que tiene que ser des-hecha. 7Permite que Él descubra la chispa de belleza que se encuentra oculta en tus relaciones y te la revele. 8Su belleza te atraerá tanto, que no estarás dispuesto a perderla de vista nuevamente. 9Y dejarás que esta chispa transforme la relación de modo que la puedas ver más y más. 10Pues la desearás más y más, y estarás cada vez menos dispuesto a que esté oculta de ti. 11Y aprenderás a buscar y a establecer las condiciones en las que esta belleza se puede ver.

El ego, a través de la relación especial, no santa, trata de "resolver" sus problemas en el presente, pero recordando el dolor del pasado. Ese presente no es utilizado para perdonar los errores del pasado, sino para vengarse del daño recibido en él. Ese daño que se recuerda es causado en "apariencia" por el otro, y ese otro es el que despertará en él tal atracción en el presente, que decidirá unirse a él en una relación no santa. Dicha relación no puede ser santa si el motivo que la inspira es la venganza. 

Creemos que podemos ser dañados por los demás, porque creemos que el cuerpo puede dañar, pero en verdad, el daño es un pensamiento que se apodera de nuestra mente y por el cual nos castigamos a nosotros mismos al creernos culpables pecadores…

Hemos olvidado que vemos aquello que deseamos. Si vemos daño es porque estamos deseando dañar; si vemos culpa es porque estamos juzgando, y si juzgamos, es porque nos estamos juzgando a nosotros mismos.

El origen del pecado, de la culpa, de la separación, no se encuentra en el presente, pues este estado del tiempo es "virgen", es nuevo, es inocente. Deja de serlo si trasladamos el recuerdo del pasado al presente. El error original se encuentra en el pasado; por esa razón el Espíritu Santo lo corrige en ese mismo estado y lo hace no creyendo en él, pues lo que se encuentra en el pasado ya pasó y no existe. Cuando perdonamos, estamos obviando lo que no existe, salvo que queramos que exista.

Respóndete a esta pregunta: ¿qué te impide perdonar?

La respuesta ya la sabes: El hacer real el pasado y negarte a ver la realidad de que no existe.

martes, 31 de diciembre de 2024

Nada real puede ser amenazado

Vuelvo a tomar la iniciativa de nutrir mi mente con las enseñanzas de “Un Curso de Milagros”, un manual metafísico que, a través del entrenamiento mental, nos invita a reconectar con nuestra verdadera identidad espiritual, lo que muchos conocen como el “despertar de la conciencia”.

Lo habíamos dejado al inicio, en la Introducción, y habíamos seleccionado algunas frases que, a modo de resumen, definen el propósito del curso.


"Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios" (T.Int.2:1-4).

No pretendo analizar minuciosamente cada palabra que compone los 31 capítulos del manual, pero quiero tomarme un momento para aclarar conceptos y términos que considero muy importantes y que se repiten a lo largo de toda la enseñanza. Si no logramos esclarecer su significado, creo que nos faltarán las claves esenciales para comprender el mensaje.
Creo, aunque sé que es mi ego quien lo pide, que una buena comprensión ampliará la visión que podamos alcanzar.

Solo por esta ocasión, consultaré el diccionario de la Real Academia Española para obtener los significados oficiales de algunos términos. Empezaré con la palabra “real”:

Real (Del lat. res, rei).
1. adj. Que tiene existencia verdadera y efectiva.

Realidad.
1. f. Existencia real y efectiva de algo.
2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.
3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.

Bien, ya tenemos un punto de partida. Ambos términos, “real” y “realidad”, nos ofrecen un campo de posibilidades bastante reducido, ya que para que algo sea real debe tener una existencia verdadera y concreta. Su significado se completa al añadir que la realidad, además de ser efectiva, debe poseer un valor práctico, en contraste con lo fantástico o ilusorio.

Se me hace inevitable seguir profundizando, pues me pregunto: ¿qué significa tener una existencia verdadera?

Existencia (Del lat. tardío exsistentĭa).
1. f. Acto de existir.
2. f. Vida del hombre.
3. f. Fil. Por oposición a esencia, realidad concreta de un ente cualquiera. En el léxico del existencialismo, por antonomasiaexistencia humana.
4. f. pl. Mercancías destinadas a la venta, guardadas en un almacén o tienda.

Existir (Del lat. exsistĕre).
1. intr. Dicho de una cosa: Ser real y verdadero.
2. intr. Tener vida.
3. intr. Haber, estar, hallarse.

La existencia es el acto de existir, la vida del ser humano. Sin embargo, no lo tengo del todo claro. No es que sea una manía, pero el concepto “vida del hombre” imagino que abarca todos los aspectos de la vida, tanto los conscientes como los inconscientes; el estado de vigilia (que no implica necesariamente ser consciente) y el estado de sueño. Me asalta una duda: cuando sueño, ¿existo? Lo digo porque lo que experimento puede ser para muchos una ilusión y no una realidad concreta de un ente, como se entiende la existencia. Es decir, si cuando sueño no soy real, y si no soy real, ¿quién es el que sueña? No puede ser alguien distinto de mí, pues el recuerdo del sueño influye o puede influir en mi existencia concreta.

Creo que seguiré buscando, pues aún no estoy del todo satisfecho. Tal vez haya pasado por alto una pista importante que podría ayudarnos a entender mejor el significado de lo “real”. Una de las definiciones que ofrece la RAE sobre el término “realidad” es: “Verdad, lo que ocurre verdaderamente”. Pero, ¿qué es la verdad?


Verdad (Del lat. verĭtas, -ātis).
1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.
4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.
5. f. Cualidad de veraz. Hombre de verdad
6. f. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende.
7. f. realidad (la existencia real de algo).


Bueno, parece que al fin las cosas se van aclarando. Muy significativa la primera de las interpretaciones. La verdad es la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Desde este punto de vista, mi verdad puede ser, y seguramente lo es, diferente a tu verdad o a otras verdades. Siempre pensé que la “verdad” debía ser única, pero quizá estaba equivocado. Si seguimos profundizando en los significados del concepto de “verdad”, llegamos a una conclusión bastante reveladora: la verdad es la cualidad que tiene algo de mantenerse siempre igual, sin cambio alguno. ¿Significa esto que lo real es aquello que no cambia, que no sufre transformaciones?

Si la respuesta es afirmativa, surge inevitablemente otra pregunta: ¿el ego, entendido como la personalidad identificada con lo material, es real o irreal? Si está en constante cambio, entonces es irreal. En ese caso, ¿quiénes somos en realidad?

Responder a esta importante y trascendental cuestión nos lleva a reflexionar sobre el verdadero y único sentido de la existencia, de la vida: el espiritual.

Si tuviéramos que responder a cuestiones físicas de nuestra naturaleza material, nos apoyaríamos en textos claros sobre anatomía y medicina. Pero como nuestro objetivo es encontrar sentido a nuestra personalidad sagrada, las respuestas debemos buscarlas y hallarlas en textos sagrados.

Un Curso de Milagros es, quizá, uno de los textos más avanzados y completos que he leído hasta ahora. Todos estamos invitados a adentrarnos en su contenido, con la certeza de que encontraremos esa respuesta que, en el fondo, ya conocemos pero que muchos hemos olvidado.

Cuando nos reencontremos, nos reconoceremos como lo que realmente somos: Hijos de Dios, Seres de Luz y Amor. Somos lo “Real” y “Verdadero”, “Perfectos” como nuestro Padre es “Perfecto”, pero lo hemos olvidado y creemos que somos el cuerpo que vemos. Nada real puede ser amenazado. Cuando recordemos esa verdad, el miedo dejará de gobernar nuestra mente y, sin duda, en su lugar surgirá el Amor Incondicional.

Amenazar (De amenaza).
1. tr. Dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien.
2. tr. Dar indicios de estar inminente algo malo o desagradable.

Nada real puede ser amenazado. No haremos ni diremos nada con la intención de dañar a alguien, porque al liberarnos del miedo y dejar que el Amor guíe nuestras acciones, la falsa idea de estar separados se desvanecerá y la conciencia de Unidad volverá a nuestra mente. ¿Cómo podríamos entonces amenazar o sentirnos amenazados?

La cita con la que hemos iniciado este análisis aparece en la Introducción del libro y resume toda la enseñanza de UCDM. El Curso parte de la premisa de que hay una diferencia fundamental entre lo real y lo irreal, y que la confusión entre ambos es la raíz de todo sufrimiento.

¿Qué es “lo real” y qué es “lo irreal” desde el punto de vista de Un Curso de Milagros?

  • Lo real: Es lo que Dios creó, lo eterno, inmutable, el amor, el espíritu. Es la única verdad, y no puede ser amenazado ni cambiado. En UCDM, lo real es el Reino de Dios, la unidad, la paz, la plenitud, el Ser.
  • Lo irreal: Es todo lo que no fue creado por Dios, es decir, las ilusiones, el miedo, el ego, la separación, el mundo tal como lo percibimos desde la mente separada. Lo irreal no tiene existencia verdadera, aunque parezca muy real para nosotros mientras estamos identificados con el ego.

“Nada real puede ser amenazado.”

  • Lo que es real (el amor, el espíritu, la unidad con Dios) es invulnerable. No puede ser dañado, atacado ni destruido. No importa lo que ocurra en el mundo de las formas, la verdad de lo que eres permanece intacta.

“Nada irreal existe.”

  • Todo lo que no es real (el miedo, el conflicto, la culpa, la separación) en última instancia no tiene existencia. Son ilusiones, proyecciones de la mente separada, pero no tienen sustancia ni poder real.

“En esto radica la paz de Dios.”

  • La paz se encuentra al reconocer esta distinción. Cuando dejas de identificarte con lo irreal (el ego, el miedo, la culpa) y te reconoces como lo real (el Hijo de Dios, el amor), experimentas la paz de Dios, que es inalterable y eterna.

 Aplicación práctica de la enseñanza citada:

El Curso enseña que el sufrimiento surge de confundir lo irreal con lo real, de creer que las ilusiones pueden afectar a la verdad de lo que eres. El proceso de perdón y de deshacimiento del ego consiste en aprender a distinguir entre ambos y a soltar la identificación con lo irreal.

Por ejemplo:

  • Si crees que puedes perder el amor, sufrir daño o que tu valía depende de lo que ocurre en el mundo, estás identificándote con lo irreal.
  • Si recuerdas que tu verdadera identidad es espíritu, amor, y que nada externo puede amenazar eso, encuentras la paz.

Capítulo 17. III. Sombras del pasado (1ª parte).

III. Sombras del pasado (1ª parte).

1. Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensa­mientos amorosos que diste en el pasado, y aquellos que se te dieron a ti. 2Todo lo demás debe olvidarse. 3El perdón es una forma selectiva de recordar que no se basa en tu propia selección. 4Pues las tenebrosas figuras que quieres hacer inmortales son "enemigos" de la realidad. 5Procura estar dispuesto a perdonar al Hijo de Dios por lo que él no hizo. 6Las tenebrosas figuras son los testigos que traes contigo para demostrar que el Hijo de Dios hizo lo que no hizo. 7Puesto que las traes contigo, las oirás. 8Y tú que las conservas porque tú mismo así lo elegiste, no puedes entender cómo llegaron hasta tu mente ni cuál es su propósito. 9Representan el mal que crees que se te infligió. 10Las traes con­tigo sólo para poder devolver mal por mal, con la esperanza de que su testimonio te permita pensar que otro es culpable sin que ello te afecte a ti. 11Hablan tan decididamente en favor de la sepa­ración que nadie que no estuviese obsesionado por perpetuar la separación podría oírlas. 12Te ofrecen las "razones" por las cuales deberías entablar alianzas no santas a fin de apoyar los objetivos del ego y hacer de tus relaciones testimonios de su poder.

"Para ser feliz basta tener buena salud y mala memoria". Cuando leí por primera vez esta frase, cuya autoría se le atribuye a la actriz Ingrid Bergman, tuve la sensación de identificarme con ella y me produjo cierto alivio, pues me ayudó a tratar mi mala memoria desde una perspectiva más liviana. 

Aunque no soy yo quien deba decirlo, me considero una persona con cierta facilidad para perdonar. Me pregunto si la razón de ello tiene algo que ver con que olvido con cierta facilidad los agravios del pasado. Entiendo que tener mala memoria puede ayudar a olvidar, sobre todo, los aspectos más duros del pasado, pero también creo que para perdonar hay que tener cierta condición hacia ello. Es decir, creo que hay que valorar más la paz que las creencias que respaldan que la razón hay que defenderla bajo cualquier concepto.

Las enseñanzas del Curso nos brindan la oportunidad de ver el pasado con ojos nuevos. Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensamientos amorosos que dimos en el pasado y aquellos que recibimos. Se trata de seleccionar los recuerdos del pasado donde el amor haya despertado nuestra consciencia, esto es, en el que la presencia del amor nos haya recordado nuestra verdadera identidad. Esa selección, esa forma selectiva de recordar, no pertenece al sistema de pensamiento del ego, pues sería imposible hacer una selección justa cuando el pensamiento que impera y que fundamenta la existencia del ego es la creencia en la separación. La ilusión no puede ser el criterio que nos lleve a elegir esos recuerdos de amor.

2. Son estas tenebrosas figuras las que quieren santificar al ego ante tus ojos, y enseñarte que lo que haces para mantenerlo a salvo es en realidad amor. 2Estas tenebrosas figuras siempre hablan de venganza, y todas las relaciones que entablan son absolutamente dementes. 3Tales relaciones tienen, sin excepción, el propósito de excluir la verdad del otro, así como la verdad acerca de ti. 4Por eso es por lo que ves tanto en ti como en el otro lo que no está ahí, haciendo de ambos los esclavos de la ven­ganza. 5Y por eso es por lo que cualquier cosa que te recuerde tus resentimientos pasados te atrae y te parece que es amor, independientemente de cuán distorsionadas sean las asociaciones que te llevan a hacer esa conexión. 6finalmente, ésa es la razón de que todas las relaciones de ese tipo se convierten en intentos de unión a través del cuerpo, pues sólo los cuerpos pueden conside­rarse medios de venganza. 7Es evidente que los cuerpos son el foco central de todas las relaciones no santas. 8Has aprendido esto por experiencia propia. 9Pero de lo que tal vez no te das cuenta es de todas las razones que hacen que la relación no sea santa. 10Pues la falta de santidad procura reforzarse a sí misma, tal como la santidad lo hace, atrayendo hacia sí lo que percibe como afín a ella.

Si utilizamos los prismáticos del ego para encontrar los recuerdos de los pensamientos amorosos, tenemos por seguro que nos engañará mostrándonos recuerdos que fortalecerán sus falsas creencias. Nos lo mostrará en nombre del amor, pero, si le prestamos atención, no tardaremos en descubrir que esos recuerdos están manipulados en un intento de ocultar el verdadero fin que persigue todas las iniciativas del ego: promover el miedo, la limitación, el dolor, el sufrimiento, el juicio, la culpa…

Hoy vemos cómo podemos alterar la realidad utilizando medios para ello. Alterar la realidad es la especialidad del ego. Es experto en ello, pues su identidad es fruto de esa capacidad para ocultar la verdad bajo otros ropajes. Eso se llama experimentar la ilusión e identificarse con ella, al decidir olvidar su esencia original. El cuerpo ha sustituido la visión del Ser, la cual es espiritual y es luminosa. Bajo esa ilusoria percepción, la luz es sustituida por la oscuridad, lo que nos impide reconocer lo que somos. 

El perdón tiene la facultad de extraer el recuerdo verdadero de lo que somos, agrupando tan sólo los pensamientos amorosos que sirven a la creación de Dios. Para perdonar, hay que olvidar la ilusión, es decir, hay que olvidar la creencia en la separación. Ese pensamiento es la causa que nos lleva a creernos "hijos del pecado". 

Para no caer en la trampa que el ego nos ofrece cada vez que utilizamos el pasado para fortalecer nuestra identidad, debemos entregar nuestra voluntad al Espíritu Santo y dejar que la Mente Recta lleve a cabo la selección correcta de los pensamientos que debemos recordar y que forman parte de nuestra única realidad.

3. No es con el cuerpo del otro con el que se intenta la unión en la relación no santa, sino con los cuerpos de los que no están ahí. 2Pues ni siquiera el cuerpo del otro, que de por sí es una percep­ción de él seriamente limitada, es el foco central tal como es, o al menos, no del todo. 3Lo que se puede emplear para fantasías de venganza, y lo que más fácilmente puede asociarse con aquellos contra quienes realmente se busca la venganza, es donde se centra la atención, y son estas partes las que se seleccionan como las únicas que tienen valor. 4Cada paso en el proceso de entablar, mantener o romper una relación no santa es un avance progresivo hacia una mayor fragmentación y una mayor irrealidad. 5Las tenebrosas figuras se vuelven cada vez más imperantes, y la importancia de aquel en quien parecen manifestarse disminuye.


El único objetivo que persigue el ego es garantizar su existencia. Para ello, nos ha mostrado el símbolo de su identidad, el cuerpo físico, y nos ha llevado a la creencia de que somos lo que percibimos, esto es, un cuerpo, que está sujeto a las leyes de la temporalidad, nace y muere. La estrategia planteada por el ego trata de ocultarnos nuestra verdadera identidad, es decir, que recordemos que somos un ser espiritual que no está sujeto a lo temporal, sino que es eterno.

Darnos pruebas de que somos un cuerpo material no persigue otro fin que el llevarnos a negar todo aquello que no percibamos bajo la densidad del plano material. Si recordásemos nuestra identidad eterna, el ego no tendría más que reconocer su inexistencia.

La venganza que persigue el ego no va dirigida al símbolo que representa su identidad, sino al recuerdo de los pensamientos amorosos que se dan cita en nuestra mente, pues en dicho recuerdo se alberga la verdad de lo que somos. El mejor aliado de su venganza es la culpa, pues atacando al culpable nos hace ver que salvaguarda la justicia y la verdad, cuando en realidad lo que hace es garantizar la perpetuidad del miedo, atacándose a sí mismo y a los demás. Sentirse "hijo del pecado" le lleva directamente a la creencia en la culpa y en la creencia en la redención a través del autocastigo, el cual se cree merecido. Esos pensamientos se convierten en las tenebrosas figuras que oscurecen los bellos pensamientos que nos hacen Uno con Dios. 

lunes, 30 de diciembre de 2024

Capítulo 17. II. El mundo perdonado (2ª parte).

 II. El mundo perdonado (2ª parte).

5. El mundo real se alcanza simplemente mediante el completo perdón del viejo mundo, aquel que contemplas sin perdonar. 2El Gran Transformador de la percepción emprenderá contigo un examen minucioso de la mente que dio lugar a ese mundo, y te revelará las aparentes razones por las que lo construiste. 3A la luz de la auténtica razón que le caracteriza te darás cuenta, a medida que lo sigas, de que ese mundo está totalmente desprovisto de razón. 4Cada punto que Su razón toque florecerá con belleza, y lo que parecía feo en la oscuridad de tu falta de razón, se verá transformado de repente en algo hermoso. 5Ni siquiera lo que el Hijo de Dios inventó en su demencia podría no tener oculto den­tro de sí una chispa de belleza que la dulzura no pudiese liberar.

El mundo de la percepción nos muestra una visión efímera de la belleza, pues es temporal y transitoria. En cambio, cuando nuestra consciencia se haya iluminado con la verdad, y la forma sea trascendida por la visión verdadera del espíritu, la belleza será conocida en su esplendor, formando parte de todo lo percibido. Esa belleza no será apreciada en la forma sino en el contenido.

El Espíritu Santo es el Tercer Aspecto de la Manifestación Trina del Creador: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es el Principio de la Voluntad; el Hijo es el Principio del Amor y el Espíritu Santo es el Principio de la Inteligencia.

Será, pues, la Inteligencia o Mente Recta la que nos revelará las aparentes razones por las que fabricamos un mundo basado en la ilusión. Esa luz-entendimiento nos llevará finalmente a descubrir la verdadera belleza de todo lo creado.

6. Esta belleza brotará para bendecir todo cuanto veas, conforme contemples al mundo con los ojos del perdón. 2Pues el perdón transforma literalmente la visión, y te permite ver el mundo real alzarse por encima del caos y envolverlo dulce y calladamente, eliminando todas las ilusiones que habían tergiversado tu percepción y que la mantenían anclada en el pasado. 3La hoja más insignificante se convierte en algo maravilloso, y las briznas de hierba en símbolos de la perfección de Dios.

El placer que ahora percibimos cuando contactamos con la naturaleza a través de nuestros sentidos físicos se convertirá en éxtasis cuando percibamos de forma verdadera el mundo que nos rodea. Ya no necesitaremos ese contacto de los sentidos, sino que estos serán sublimados llevándonos a visionar la luz que forma parte de todo lo creado. La belleza de esa luz no es comparable con la belleza de la forma, pues esa luz es la esencia con la que ha sido creada.

7. Desde el mundo perdonado el Hijo de Dios es elevado fácil­mente hasta su hogar. 2una vez en él sabrá que siempre había descansado allí en paz. 3Incluso la salvación se convertirá en un sueño y desaparecerá de su mente. 4Pues la salvación es el final de los sueños, y dejará de tener sentido cuando el sueño finalice. 5¿Y quién, una vez despierto en el Cielo, podría soñar que aún pueda haber necesidad de salvación?

La salvación es el sueño feliz que decidimos tener como soñador del sueño. Tras ese último sueño, nuestros ojos dejarán de percibir el mundo ilusorio y habremos optado por sustituir el miedo por el amor, lo que movilizará el perdón del pasado, de donde extrae el recuerdo de la falsa creencia en la separación, en el pecado y en la culpa.

8. ¿Cuánto deseas la salvación? 2Pues ella te dará el mundo real, el cual está esperando ansiosamente ese momento. 3Las ansias del Espíritu Santo por dártelo son tan intensas que Él no quisiera esperar, si bien espera pacientemente. 4Une Su paciencia a tu impaciencia para que tu encuentro con Él no se demore más. 5Ve gustosamente a encontrarte con tu Redentor, y con absoluta con­fianza abandona con Él este mundo y entra al mundo real de belleza y perdón.

¿Cuánto deseo la salvación? Esa pregunta me lleva a dirigir mi mirada hacia el interior y descubrir que no soy un pecador; que no oculto culpa alguna y que siento un profundo amor por mi Ser. Ya no me juzgo, ya no me condeno, ya no me castigo. Ahora soy consciente de que todas esas viejas creencias forman parte de una falsa percepción y de una falsa realidad. Ese reencuentro con mi verdadera identidad me lleva a mirar al exterior y a reconocer que mi identidad es compartida con todos mis hermanos.

Juntos, caminaremos de regreso hasta nuestro verdadero Hogar, donde completaremos la Unidad de la Filiación y donde gozaremos de la eterna Paz que Dios ha dispuesto para Su Hijo.

domingo, 29 de diciembre de 2024

¿Qué es Un Curso de Milagros?

Hace ahora, aproximadamente, nueve años, la vida, con su eterna sabiduría, me llevó a retomar el estudio de un libro que, años antes, había iniciado, pero que, en aquellos días, lo dejé "aparcado" para dedicarme a dar continuidad a otras ocupaciones. Ese libro es Un Curso de Milagros.

Decir que las Enseñanzas Espirituales ocupan un lugar privilegiado en mi vida. Desde muy temprana edad, me sentí llamado a buscar respuestas a las muchas interrogantes que la existencia me planteaba. Esa inquietud no tardó en satisfacer su exigencia y mi vida, desde entonces, ha sido un transitar continuo por los muchos caminos que nos conducen, de una manera u otra, a encontrar la senda de la Verdad.

Cuando Un Curso de Milagros llegó por primera vez a mi vida, lo hizo de manera "fortuita". Fue un regalo agradecido de una amiga, cuya gratitud me dio a elegir entre algunos títulos y mi mano se posó inspiradamente en una de las obras que más luz, hasta ahora, ha aportado a mi existencia.

Este espacio que hoy nace gracias a la gentileza de Blogger y, por supuesto, por la gracia e inspiración de mi Yo Espiritual, lo quiero dedicar a la expansión del conocimiento que se recoge en las enseñanzas de Un Curso de Milagros.

Dichas enseñanzas nos revelan que el mejor modo de aprender algo es enseñarlo, o lo que es lo mismo, el único modo de recibir es dar. Así que, siguiendo dichas afirmaciones, me pongo en disposición de enseñar lo que es mi voluntad aprender.


¿Qué es Un Curso de Milagros?

Comenzaré por lo que creo que deberíamos conocer en primer lugar. Para ello, me he tomado la libertad de buscar las respuestas que se recogen en la red con relación a esta cuestión y presentar una muestra de las mismas:

"Este curso no tiene otro propósito que enseñarte que el ego es algo increíble y que siempre lo será. Tú, que lo inventaste al creer lo increíble, no puedes emitir ese juicio por tu cuenta" (T.7.VII:71-2).

"Si el propósito de este curso es ayudarte a recordar lo que eres, y tú crees que lo que eres es algo temible, de ello se deduce forzosamente que no aprenderás este curso. Sin embargo, la razón de que el curso exista es precisamente porque no sabes lo que eres" (T.9.I:2.4-5).

"Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje" (T.24.Int:2.1-2).

"Este curso es muy simple. Quizá pienses que no necesitas un curso que, en última instancia, enseña que sólo la realidad es verdad. Pero ¿crees realmente esto? Cuando percibas el mundo real, reconocerás que no lo creías" (T.11.VIII:1.1-4).

"Tal vez te quejes de que este curso no es lo suficientemente específico como para poderlo entender y aplicar. Mas tal vez no hayas hecho lo que específicamente propugna. Éste no es un curso de especulación teórica, sino de aplicación práctica" (T.11.VIII:5.1-3).

"La razón de que este curso sea simple es que la verdad es simple. La complejidad forma parte del ámbito del ego y no es más que un intento por su parte de querer nublar lo que es obvio" (T.15.IV:6.1-2).

"El propósito de este curso es que aprendas a conocerte a ti mismo. Has enseñado lo que eres, pero no has permitido que lo que eres te enseñe a ti" (T.16.III:4.1-2).

"Decidir entre si escuchar o no las enseñanzas de este curso y seguirlas, no es sino elegir entre la verdad y las ilusiones. Pues en este curso se hace una clara distinción entre la verdad y las ilusiones y no se confunden en absoluto" (T.16.V:16.1-2).

"La liberación se te concede en el instante en que la desees. Son muchos los que se han pasado toda una vida preparándose y ciertamente han tenido sus momentos de éxito. Éste curso no pretende enseñar más de lo que ellos aprendieron en el tiempo, pero sí se propone ahorrar tiempo" (T.18.VII:4.3-5).

"Este curso apenas requiere nada de ti. Es imposible imaginarse algo que pida tan poco o que pueda ofrecer más" (T.20.VII:1.7).

"De todos los mensajes que has recibido y que no has entendido, sólo este curso está al alcance de tu entendimiento y puede ser entendido. Éste es tu idioma" (T.22.I:6.1-2).

"Este curso o bien se creerá enteramente o bien no se creerá en absoluto. Pues es completamente cierto o completamente falso, y no puede ser creído sólo parcialmente. Y tú te escaparás enteramente del sufrimiento o no te escaparás en absoluto. La razón te dirá que no hay un lugar intermedio donde te puedas detener indeciso, esperando a elegir entre la felicidad del Cielo o el sufrimiento del infierno. Hasta que no elijas el Cielo, estarás en el infierno y abatido por el sufrimiento" (T.22.II:7.3-7).

"Este curso es fácil precisamente porque no transige en absoluto. Aun así, parece ser difícil para aquellos que todavía creen que es posible transigir. No se dan cuenta de que si lo fuese, la salvación sería un ataque" (T.23.III:4.1-3).

"No olvides que la motivación de este curso es alcanzar y conservar el estado de paz. En ese estado la mente se acalla y se alcanza la condición en la que se recuerda a Dios. No es necesario que le digas lo que Él debe hacer. Él no fallará" (T.24.Int.1.1:1-4).

"Este curso no pretende enseñar lo que no se puede aprender fácilmente. Su alcance no excede el tuyo, excepto para señalar que lo que es tuyo te llegará cuando estés listo" (T.24.VII:8.1-3).

"Este curso ofrece un marco de enseñanza muy claro y muy simple, y te provee de un Guía que te dice lo que debes hacer. Si le obedeces, verás que lo que Él te dice es lo que da resultado" (T.9.V.9:1-2).

"Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y así, evitas emplear el único medio a través del cual puedes recibir" (L.105.3:1).

"¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. No todo el mundo está listo para aceptar esto, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la verdad como se permita a sí mismo ser guiado" (L.132.6:2-4).

"Este curso no pretende despojarte de lo poco que tienes. Tampoco trata de sustituir las satisfacciones que el mundo ofrece por ideas utópicas. En el mundo no se puede hallar ninguna satisfacción" (L.133.2:3-5).

"Yo te acompaño en esta jornada. Pues por el momento comparto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. Caminamos juntos. Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aún cuando sé que no tienen ningún significado. Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conservando en su mente el camino que le condujo a su propia liberación, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él." -(Un Curso de Milagros) - (http://www.uncursodemilagros.com.es)

"Un curso de milagros es una comunicación directa de Dios a través de Jesucristo indicando que la condición aparente entre Dios y el hombre es una falsa separación y la manera en que esta aparente brecha es y fue reparada.
El único propósito de Un curso de milagros es la iluminación  a través de la transformación de tu mente. (http://acimi.com/es/uncursodemilagros)".

"Es una fascinante travesía de exploración y transformación personal, donde la más sublime y elevada respuesta aguarda pacientemente tu decisión de iniciar el retorno al centro de ti mismo: al ser divino de profundo amor incondicional que reside en ti, ese que es uno con el Creador; el ser dichoso, saludable, abundante y pleno que te está esperando en tu interior.
Es un libro que contiene un programa académico teórico-práctico que enseña un sistema de pensamiento espiritual completo, magistralmente diseñado, dictado en pleno siglo XX por el maestro Jesús, el Cristo.
Un Curso de Milagros también enfatiza que es una de las muchas versiones del programa universal de estudios para la paz interior. Aun cuando el lenguaje del Curso se refiere a la Cristiandad tradicional, expresa una espiritualidad no sectaria o religiosa. Por lo anterior, Un Curso de Milagros es una enseñanza universal espiritual y no una religión.
(http://www.cursodemilagros.com.mx/que_es)".

"Un Curso de Milagros es una enseñanza espiritual no dual pura cuyo objetivo es alcanzar un estado de Paz constante e inalterable que constituye nuestra naturaleza Real ya presente, a la que, sin embargo, no parecemos tener acceso".

"No es una religión, ni una teología, ni un ideario para formar asociaciones, ni organizaciones de ningún tipo, sino un curso de autoestudio cuyo objetivo es conectarnos con el Maestro Interno para producir una experiencia, por lo que es importante evitar convertirlo en un culto, mitificarlo o ritualizar la práctica. De modo que UCDM está concebido como un recurso de enseñanza que pretende remover los obstáculos que nos impiden el acceso a la Paz de Dios (Sinónimo de Amor, Dios, Reino de los Cielos, Conciencia de Unidad, Cristo...). (
http://www.uncursodemilagrosonline.com)".

"El Curso de Milagros es un manual de Tecnología Espiritual  su objetivo es que participes de tu felicidad recuperando tu paz interna (T-13.II.7:1, p. 267). Este te ofrece un programa de Entrenamiento Mental que te provee de las herramientas perceptuales necesarias para la transformación de la mente conceptual que todo lo percibe falsamente en una mente integra que es capaz de discernir correctamente entre el Ser que Dios creo, cuya herencia natural es el Amor y la identidad ficticia que llamamos ego".

"La única manera posible de corregir la falsa percepción es la percepción verdadera; esta es un remedio que se conoce por muchos nombres, tales como el perdón, la salvación y la expiación. Estas activan en ti un proceso cuyo fin es conducirte de la manera más suave a las puertas de la Conciencia Unitaria o Unicidad, la cual lo trasciende todo. 
 La práctica de Un Curso en Milagros te conduce a una experiencia universal, y te permite VER que es a través de la Percepción Verdadera que se salva al mundo".

"La percepción verdaderase vuelve,pues la práctica principal en todas las circunstancias, en todo momento; esta tiene como fin la disolución del mundo ilusorio, donde se percibe separación, aquel estado mental en el que todo parece estar desconectado del todo. El curso de milagros utiliza términos del cristiano místico para impartir sus estudios, mas su mensaje es parte del Programa Universal de Enseñanza Espiritual. Este consta de tres volúmenes: Un Texto, Un Libro de Ejercicios y un Manual para el Maestro".

"El Texto te provee de una base teórica, planta semillas de verdad en tu mente, las riega y fertiliza. Te ofrece, entre otras, la herramienta del perdón como experiencia, cuyo uso es esencial para la realización de la paz interior y ultimadamente del Amor Incondicional que une todas las cosas".

"El libro de ejercicios te provee de los medios prácticos para lograr el objetivo del curso; su función principal es entrenar tu mente de una manera sistemática a tener una percepción diferente de todas las cosas y del mundo. Este cuenta con 365 lecciones, una para cada día del año. Los ejercicios son muy sencillos, no requieren mucho tiempo y no importa dónde se hagan. Estos se dividen en dos secciones principales; la primeraestá dedicada a anular la manera en que ahora ves, a inhabilitar el sistema de pensamiento que ahora utilizas.  Y la segunda, a adquirir una percepción verdadera. El objetivo general de los ejercicios es incrementar tu capacidad de ampliar las ideas que estás practicando de modo que lo incluyan todo".

El Manual del Maestro: Enseñar es aprender, enseñar es demostrar. El curso subraya que no existe ninguna diferencia entre maestro y alumno que enseñar no hace sino reforzar lo que crees acerca de ti mismo. Su función esencial es eliminar las dudas que aun tienes acerca de ti mismo.  El objetivo del curso es facilitarte los medios para que conscientemente elijas lo que quieres enseñar en función de lo que quieres aprender. Este es un manual para los maestros de Dios, quienes no son perfectos, pues, de lo contrario no estarían aquí. Su misión no obstante, es alcanzar la perfección aquí, y, por lo tanto, la enseñan una y otra vez, de muchísimas maneras, hasta que la aprenden. Hasta que un día ya no se les ve más, si bien sus pensamientos siguen siendo una fuente de fortaleza y verdad para siempre (
http://www.uncursodemilagrosmexico.com)".

"Desde mi punto de vista, Un curso en milagros es lo mejor que he visto como integración de psicología y espiritualidad. En ese momento yo no sabía realmente que en mi vida espiritual faltaba algo, pero cuando vi el Curso me di cuenta de que sin duda eso era lo que yo había estado buscando. Así que cuando uno encuentra lo que ha estado buscando, uno se queda con ello.

Una de las cosas importantes que debe saberse acerca del Curso es que es explícito en que no es el único camino al Cielo. Al principio del manual para maestros dice que ésta es sólo una forma del curso universal, entre miles (M-1.4:1-2). Un curso en milagros no es para toda la gente, y sería un error pensar que lo es. Nada es para todo el mundo. Creo que es muy importante que haya sido presentado al mundo, pero no es para todos. A aquellos para quienes no sea el camino, el Espíritu Santo les dará algún otro.

Sería un error para una persona luchar con el Curso si realmente no se siente cómoda con él, y luego sentir que él o ella ha sido un fracaso. Eso sería realmente ir en contra de todo lo que el Curso mismo plantea. El propósito del Curso no es hacer que la gente se sienta culpable, sino todo lo contrario. Pero para las personas para quienes éste es el camino, resulta valioso el esfuerzo que conlleva estudiarlo (Una Introducción Básica a Un Curso de Milagros – Kenneth Wapnick)".

No voy a entrar en el análisis de lo expuesto; pienso que la pregunta queda bien contestada con las aportaciones detalladas. Tan solo me gustaría compartir una sola cosa con vosotros. Tras los años de estudio de Un Curso de Milagros, incluyendo el Libro de Ejercicios (una de las tres partes de que consta el Curso), he alcanzado una fortaleza espiritual cuyos pilares fundamentales son el amor y la paz. Podría decir que soy un ser feliz y ese estado es la consecuencia natural de la certeza de que soy Hijo de Dios y reconozco en ti a mi hermano, con quien formo una unidad inquebrantable.