sábado, 29 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 88

LECCIÓN 88

Hoy repasaremos estas ideas:

1. (75) La luz ha llegado.

2Al elegir la salvación en lugar del ataque, estoy simplemente eligiendo reconocer lo que ya está ahí. 3La salvación es una deci­sión que ya se tomó. 4El ataque y los resentimientos no existen como opciones. 5Por eso es por lo que siempre elijo entre la ver­dad y la ilusión; entre lo que está ahí y lo que no está ahí. 6La luz ha llegado. 7Solamente puedo elegir la luz porque no hay otra alternativa. 8La luz ha reemplazado a la oscuridad, y la oscuri­dad ha desaparecido.

2. Las siguientes variaciones pueden ser útiles para las aplicaciones concretas de esta idea:

2Esto no puede mostrarme la oscuridad, pues la luz ha llegado.
3Tu luz, [nombre] es lo único que quiero ver.
4No quiero ver en esto más que lo que hay ahí.

3. (76No me gobiernan otras leyes que las de Dios.

2He aquí la perfecta declaración de mi libertad. 3No me gobiernan otras leyes que las de Dios. 4La tentación de inventar otras leyes y de permitir que me subyuguen me acecha constantemente. 5Sufro únicamente porque creo en ellas. 6Pero en realidad no me afectan en absoluto. 7Estoy perfectamente a salvo de los efectos de cualquier ley, excepto las de Dios. 8Y las Suyas son las leyes de la libertad.

4. Para las aplicaciones concretas de esta idea, las siguientes varia­ciones pueden resultar útiles:

2Mi percepción de esto me muestra que creo en leyes que no existen.
3Veo únicamente las leyes de Dios operando en esto.
4Permítaseme dejar que sean las leyes de Dios las que operen en esto, y no las mías.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

La luz ha llegado.

Siempre puedo elegir la luz. Ello significa no percibir un mundo separado de mí. Ver en nuestros hermanos nuestro propio rostro es ver la luz en el otro. Pero puedo, igualmente, elegir la oscuridad. Ello significa percibir un mundo dual, un mundo de separación. Cuando decido ver de esta manera, creo en el ataque, en la culpa y en la venganza. Percibo al otro como algo ajeno a mí. Veo en el otro al rival, al enemigo, al competidor.

¿Qué vas a elegir, ver la luz o la oscuridad?
¿Qué vas a elegir, el ataque o el perdón?
¿Qué vas a elegir, el miedo o el amor?

No me gobiernan otras leyes que las de Dios.

El ego encuentra su origen en la desvinculación de las leyes divinas. Cuando decidimos fabricar una realidad no basada en las leyes de Dios, el ego establece sus propias leyes, por las cuales se deja gobernar al creer en ellas. A pesar de sentir temor por sus propias leyes; a pesar de sentir miedo y pánico por las normas establecidas, se identifica con ellas y no es capaz de ver que el Amor y el Perdón dejan obsoleto todos sus códigos.

¿Hasta cuándo vas a ser prisionero de tus propias creencias, de tus propias leyes?
¿Hasta cuándo vas a creer que tu felicidad te exige poder?
¿Hasta cuándo vas a temer la libertad que te ofrece el verdadero amor?

viernes, 28 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 87

LECCIÓN 87

El repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:

1. (73) Mi voluntad es que haya luz.

2
Hoy haré uso del poder de mi voluntad. 3No es mi voluntad andar a tientas en la oscuridad, temeroso de las sombras y ame­drentado por cosas invisibles e irreales. 4La luz será mi guía hoy. 5La seguiré a donde me lleve, y contemplaré únicamente lo que me muestre. 6Éste será el día en que experimentaré la paz de la verdadera percepción.

2. Las siguientes variaciones de esta idea pueden ser útiles para las aplicaciones concretas:

2Esto no puede ocultar la luz que es mi voluntad ver.
3(Nombre], estás en la luz junto conmigo.
4En la luz esto se verá de otra manera.

3. (74) No hay más voluntad que la de Dios.

2Estoy a salvo hoy porque no hay más voluntad que la de Dios. 3Siento miedo sólo cuando creo que hay otra voluntad. 4Trato de atacar únicamente cuando tengo miedo, y sólo cuando trato de atacar puedo creer que mi eterna seguridad se ve amenazada. 5Hoy reconoceré que nada de esto ha ocurrido. 6Estoy a salvo porque no hay más voluntad que la de Dios.

4. Las siguientes son algunas variaciones de la idea que pueden ser útiles para las aplicaciones concretas:

2Permítaseme percibir esto en conformidad con la Vo­luntad de Dios.
3La Voluntad de Dios, así como la mía, es que tú, [nom­bre], seas Su Hijo.
4Esto es parte de lo que la Voluntad de Dios ha dispuesto para mí, independientemente de cómo yo lo vea.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Mi voluntad es que haya luz.

Cuando la luz ilumine nuestra conciencia, dejaremos de tener dudas sobre nuestra identidad. Nos reconoceremos como Hijos de Dios y, en fidelidad a esa filiación, no podemos más que hacer la Voluntad de nuestro Padre. La Voluntad y la Luz son una misma cosa, pues ambas emanan del mismo origen: El Creador.

¿Aún no conoces los efectos de la luz?
¿Aún no conoces los efectos de hacer la Voluntad del Padre?
¿Aún te sientes perdido en este mundo?

No hay más voluntad que la de Dios.

La Voluntad de Dios es Una. Su manifestación ha dado lugar a su descendencia, de la que formamos parte íntegramente, la humanidad. Toda voluntad que no exprese la Unidad no tiene su origen en Dios y, por lo tanto, no será real. Como Hijos de Dios, creados a Su imagen y semejanza, somos portadores de la Voluntad Divina, la única que nos lleva a las puertas de la salvación.

¿En qué emplearás hoy tu voluntad?
¿Para ganar? ¿Para vencer?
¿Qué deseas cuando decides desear?

Capítulo 19. A-i. La atracción de la culpabilidad (1ª parte).

 i. La atracción de la culpabilidad (1ª parte).

10.  La atracción de la culpabilidad hace que se le tenga miedo al amor, pues el amor nunca se fijaría en la culpabilidad en absoluto. 2La naturaleza del amor es contemplar solamente la verdad ­-donde se ve a sí mismo- y fundirse con ella en santa unión y en compleción.  3De la misma forma en que el amor no puede sino mirar más allá del miedo, así el miedo no puede ver el amor. 4Pues en el amor reside el fin de la culpabilidad tan inequívocamente como que el miedo depende de ella. 5El amor sólo se siente atraí­do por el amor. 6Al pasar por alto completamente a la culpabili­dad, el amor no ve el miedo. 7Al estar totalmente desprovisto de ataque es imposible que pueda temer. 8El miedo se siente atraído por lo que el amor no ve, y ambos creen que lo que el otro ve, no existe. 9El miedo contempla la culpabilidad con la misma devo­ción con la que el amor se contempla a sí mismo. 10Y cada uno de ellos envía sus mensajeros, que retornan con mensajes escritos en el mismo lenguaje que se utilizó al enviarlos.

Una reflexión lógica es una reflexión sencilla de comprender por la claridad de su contenido. Compartiré con vosotros dicha reflexión.

Dios es Amor. De esta afirmación verdadera se deduce mucha información sobre la naturaleza de Dios-Amor: vida, inocencia, pureza, impecabilidad, unidad; compleción, abundancia, gracia, dicha, generosidad, paz, felicidad, alegría, etc.

Dios es Creación. De esta afirmación verdadera se deduce mucha información sobre la cualidad de los poderes de Dios-Creación: voluntad, sabiduría, conocimiento, inteligencia, expansión, eternidad, etc.

Dios crea expandiendo el Amor; luego, su creación, la Filiación, ha sido creada a su imagen y semejanza, es decir, todos sus Hijos son de naturaleza divina y portadores de sus mismas cualidades y atributos. 

Como os adelantaba, el contenido de la reflexión es sencillo de comprender, pues su lógica es evidente. Dicha evidencia nos lleva a plantear la siguiente cuestión: Si el Hijo de Dios es Hijo del Amor, ¿por qué se identifica con el miedo?

Este punto nos aporta la respuesta. Porque hemos elegido dejar de ver el mundo de Dios y en su lugar vemos un mundo diferente, donde la vibración de la verdad es más densa y da lugar a la ilusión, donde dicha visión sustituye el conocimiento por la percepción; donde dicha visión se identifica con el cuerpo denso y se desconecta de su verdadero ser espiritual.

11. El amor envía a sus mensajeros tiernamente, y éstos retornan con mensajes de amor y de ternura. 2los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de culpabilidad, que hagan acopio de cualquier retazo de maldad y de pecado que puedan encontrar sin que se les escape ninguno so pena de muerte, y que los depositen ante su señor y amo respetuosa­mente. 3La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes. 4El amor pasa por alto aquello en lo que el miedo se cebaría. 5Lo que el miedo exige, el amor ni siquiera lo puede ver. 6La intensa atracción que la culpa­bilidad siente por el miedo está completamente ausente de la tierna percepción del amor. 7Lo que el amor contempla no signi­fica nada para el miedo y es completamente invisible.

Desde que la mente elige ver un mundo distinto al de Dios, está proclamando su deseo de ser diferente a su creador, erigiéndose como su propio hacedor. Esa visión le lleva a la creencia en la separación y, con base en esta creencia, fabrica un sistema de pensamiento que dé sentido y significado a su conciencia perceptiva. 

La separación es una idea errónea que se convierte en el origen de la creencia en el pecado y en su efecto más condicional, la culpabilidad. De este modo, la mente se habitúa a creer en lo que percibe y determina que la información que recibe desde sus sentidos físicos es lo que interpreta como real. El cuerpo se convierte en el argumento más importante para reforzar su sistema de pensamiento falso y lo eleva a la condición de su verdadera identidad. 

Dado que el cuerpo es el centro de donde emanan todos sus pensamientos, le otorga la facultad de ser el máximo responsable de todas sus creencias. De este modo, el cuerpo se convierte en el agente pecador, en el agente del miedo, en el representante de la individualidad y de la separación, en el principal causante de nuestras desgracias y alegrías. Todo en nuestra vida depende del estado del cuerpo y lo nombramos el rey de nuestro feudo.

Si utilizamos toda la información vertida anteriormente, diremos que el cuerpo no tiene la capacidad de amar, pues carece de la visión de unidad. No puede crear, dado que no es capaz de ver el amor. No es capaz de aportarnos vida, pues no visiona la eternidad. 

jueves, 27 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 86

LECCIÓN 86

Estas son las ideas para el repaso de hoy:

1. (71) Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.

2Es inútil que ande buscando febrilmente la salvación por todas partes. 3La he visto en muchas personas y en muchas cosas, pero cada vez que traté de alcanzarla, no estaba allí. 4Estaba equivo­cado con respecto a dónde se encuentra. 5Estaba equivocado con respecto a lo que es. 6Ya no emprenderé más búsquedas inútiles. 7Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. 8Y me regoci­jaré porque Su plan jamás puede fallar.

2. Estas son algunas de las variaciones que se sugieren para las aplicaciones más concretas de la idea:

2El plan de Dios para la salvación me librará de mi percep­ción de esto.
3Esto no es una excepción al plan de Dios para la salvación.
4Quiero percibir esto únicamente a la luz del plan de Dios para la salvación.

3. (72) Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.

2Abrigar resentimientos es un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. 3Sin embargo, sólo Su plan puede tener éxito. 4Al abrigar resentimientos, por lo tanto, estoy exclu­yendo de mi conciencia mi única esperanza de salvación. 5Mas no quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera tan descabellada. 6Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.

4. Las aplicaciones concretas de esta idea pueden hacerse utili­zando las siguientes variaciones:

2Según contemplo esto, estoy eligiendo entre la percepción falsa y la salvación.
3Si veo motivos en esto para abrigar resentimientos, no veré motivos que justifiquen mi salvación.
4Esto es un llamamiento a la salvación, no al ataque.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.

Piénsalo. Toma conciencia de ello. La salvación es el fruto del amor. ¿Acaso crees que el
 odio, el rencor, la venganza, el miedo, el ataque pueden aportarte una sola pizca de felicidad? Haz memoria. La felicidad depende de ti. Tan solo tú puedes permitirte ser feliz.

¿Aún sigues creyendo que alguien externo a ti puede perdonar lo que llamas tus pecados?
¿Aún sigues pensando que la salvación exige sacrificios y renuncias?
¿Aún sigues pensando que cambiando lo que no te gusta de este mundo podrás encontrar la salvación?

Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.

Cuando amamos, unimos. Cuando albergamos resentimiento, separamos. Cuando me siento uno con todos mis hermanos, me siento pleno. Cuando me siento diferente a los demás, un ser especial, me lamento por percibir mi escasez.

¿Cómo te sientes tú? ¿En paz?
¿Qué se interpone entre tu salvación y tu sentimiento de culpa?
¿Sigues creyendo que para ganar hay que atacar?

Capítulo 19. A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (3ª parte).

A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (3ª parte).

7. El insignificante y demente deseo de deshacerte de Aquel que invitaste y expulsarlo, no puede sino generar conflicto. 2medida que contemplas el mundo, ese insignificante deseo, desarraigado y flotando a la deriva, puede posarse brevemente sobre cualquier cosa, pues ahora no tiene ningún propósito. 3Antes de que el Espí­ritu Santo entrase a morar contigo parecía tener un magno propó­sito: la dedicación fija e inalterable al pecado y a sus resultados. 4Ahora deambula sin rumbo, vagando a la deriva, causando tan sólo mínimas interrupciones en la llamada del amor.

Podemos estar seguros, así lo habremos experimentado, que a pesar de haber recibido la teoría de un nuevo aprendizaje que nos invita a cambiar nuestra manera de pensar, a pesar de saber que no somos lo que creemos ser, necesitaremos de nuestra voluntad para hacernos fuertes ante los ataques que recibiremos procedentes del sistema de pensamiento del ego, el mismo que hemos decidido derrocar. Es bueno tener presente este hecho. El ego no nos dirá: "Sí, lo siento, me he dado cuenta de que soy una ilusión. Toma tú el timón de tu vida. Yo me retiro de tu mente". 

Fortalecer nuestra mente con pensamientos amorosos es fundamental en este proceso. Perdonar nuestros errores debe sustituir a cualquier deseo de atacarnos con las armas de la culpabilidad. Recordemos que lo que no es amor procede del mundo del sueño. Recordemos que podemos elegir tener sueños felices donde la culpa no tenga voz ni voto.

8Este minúsculo deseo, esta diminuta ilusión, este residuo microscópico de la creencia en el pecado, es todo lo que queda de lo que en un tiempo pareció ser el mundo. 2Ya no es una inexora­ble barrera a la paz. 3Su vano deambular hace que sus resultados parezcan ser más erráticos e impredecibles que antes. 4Sin embargo, ¿qué podría ser más inestable que un sistema ilusorio rígidamente organizado? 5Su aparente estabilidad no es otra cosa que la debilidad que lo envuelve, la cual lo abarca todo. 6La varia­bilidad que el pequeño residuo produce indica simplemente cuán limitados son sus resultados.

La creencia en el pecado se encuentra muy arraigada en la mente colectiva de la humanidad. Es el origen que ha dado lugar a la creencia en el castigo como vía redentora para poner fin a la culpa que sentimos por haber desobedecido el mandado de Dios. Ver un mundo separado de Dios nos lleva a pensar que somos merecedores del castigo divino y de cuantos males nos puedan visitar.

¿Quién puede gozar de paz manteniendo en su mente la creencia en la culpa?

Si conocemos el origen de la culpa, del miedo, ¿a qué esperamos para ponerle fin?

¿Por qué no elegimos amar en vez de odiar?

9. ¿Cuán poderosa puede ser una diminuta pluma ante las inmen­sas alas de la verdad? 2¿Podría acaso oponerse al vuelo de un águila o impedir el avance del verano? 3¿Podría interferir en los efectos que el sol veraniego produciría sobre un jardín cubierto de nieve? 4Ve con cuánta facilidad se puede levantar y transportar este pequeño vestigio para no volver jamás. 5Despídete de él con alegría, no con pesar, pues de por sí no es nada ni significaba nada cuando la fe que tenías en su protección era mayor. 6¿No preferirías darle la bienvenida al cálido sol veraniego en lugar de poner tu atención en un copo de nieve que está derritiéndose, y tiritar pensando en el frío invernal?

Que el sistema de pensamiento del ego es demente e irracional lo demuestra su resistencia a elegir el amor en vez del miedo; la paz en vez de la lucha; la unidad en vez de la separación; la abundancia en vez de la escasez; la vida en vez de la muerte; la eternidad en vez de la temporalidad. 

Demos la bienvenida al nuevo pensamiento, el que hace que la creencia en el amor, en lo que realmente somos, sustituya y ponga fin al viejo sistema de pensamiento que nos ha mantenido prisioneros de la ilusión, hasta que hemos decidido despertar. 

miércoles, 26 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 85

LECCIÓN 85

El repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:

1. (69) Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.

2Mis resentimientos me muestran lo que no está ahí y me ocultan lo que quiero ver. 3Habiendo reconocido esto, ¿para qué los quiero? 4Mis resentimientos me mantienen en la oscuridad y ocultan la luz. 5Los resentimientos y la luz no pueden coexistir, pero la luz y la visión tienen que unirse para que yo pueda ver. 6para poder ver tengo que desprenderme de mis resentimientos. 7Quiero ver, y ése será el medio por el que lo lograré.

2. Las aplicaciones concretas de esta idea podrían hacerse de la si­guiente manera:

2No permitas que haga de esto un obstáculo a la visión.
3La luz del mundo desvanecerá todo esto con su res­plandor.
4No tengo necesidad de esto.
5Lo que quiero es ver.

3. (70) Mi salvación procede de mí.

2Hoy reconoceré dónde está mi salvación. 3Está en mí porque ahí es donde está su Fuente. 4No ha abandonado su Fuente, por lo tanto, no pudo haber abandonado mi mente. 5Dejaré de buscarla fuera de mí mismo. 6No es algo que se encuentre afuera y luego tenga que traerse adentro. 7Se extenderá desde dentro de mí, y todo aquello que vea no hará sino reflejar la luz que brilla en mí y en sí mismo.

4. Las siguientes variaciones de la idea son apropiadas para las aplicaciones más concretas:

2No dejaré que esto me tiente a buscar mi salvación fuera de mí mismo.
3No permitiré que esto interfiera en la conciencia que tengo de la Fuente de mi salvación. 
4Esto no puede privarme de la salvación.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.
  • Donde no hay amor, no hay luz. Pues la luz es comprensión y conocimiento. El verdadero conocimiento nos permite saber quiénes somos; nos permite ver la realidad de las cosas. Cuando en mi corazón se alberga el resentir, lo percibo como una tupida capa que me impide ver la luz y me mantiene sumido en las tinieblas.

  • ¿Acaso eres feliz cuando sientes resentimientos?
    ¿Acaso eres capaz de ver con nitidez cuando sientes rencor?
    ¿Acaso te sientes en paz cuando eliges el conflicto?

Mi salvación procede de mí.
  • Permanecer en la oscuridad, en las tinieblas, depende de mí. Es verdad que cuando me siento perdido, sumido en la tristeza, albergando sentimientos de odio, de rencor, de furia, de venganza, de miedo, de escasez, de pérdida, me siento sin fuerzas para poner fin a esa situación. Entonces busco en el exterior al terapeuta que sane mis heridas. Sin embargo, ese encuentro solo es posible cuando realmente busco la luz. Tenemos que tomar consciencia de que esa luz está en nuestro interior y es la vía que nos permitirá alcanzar la salvación. No hay nada externo a mí. Todo está en mi mente. Es mi mente la que me condena, y es, igualmente, mi mente la que me libera y me salva. 

  • ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede hacer daño?
    ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede condenar?
    ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede salvar?

Capítulo 19. A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (2ª parte).

  A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (2ª parte).

4. ¿Rechazarías la salvación que te ofrece el dador de la salvación? 2Pues en eso es en lo que te has convertido. 3De la misma manera en que la paz no podría alejarse de Dios, tampoco podría alejarse de ti. 4No tengas miedo de este pequeño obstáculo, 5pues no puede frenar la Voluntad de Dios. 6La paz fluirá a través de él, y se unirá a ti sin impedimentos. 7No se te puede negar la salvación. 8Es tu meta. 9Aparte de eso no hay nada más que elegir. 10No tie­nes ninguna meta aparte de la de unirte a tu hermano, ni ninguna aparte de aquella que le pediste al Espíritu Santo que compartiese contigo. 11El pequeño muro se derrumbará silenciosamente bajo las alas de la paz. 12Pues la paz enviará a sus mensajeros desde ti a todo el mundo, y las barreras se derrumbarán ante su llegada con la misma facilidad con la que superará aquellas que tú interpon­gas.

Al igual que yo, conoces las consecuencias de servir al sistema de pensamiento del ego. Tu percepción te muestra el dolor y el sufrimiento que acompañan a lo que llamamos vivir. Buscamos el amor y ser amados, pero nos negamos a darlo y cuando creemos darlo, lo que hacemos es condicionarlo a nuestros deseos: "Ámame, pero a mi manera". Lo que llamamos vida se ha convertido en el guión de nuestros sueños y de nuestras pesadillas. Nos ocupamos media vida en buscar acumular posesiones y tesoros y la otra media buscando el modo de protegernos de su pérdida. El resumen de una vida donde la ausencia de paz es notoria. En ocasiones creemos experimentar momentos de paz, pero incluso en esos momentos, el miedo a perder ese instante los priva de la verdadera paz.

Al igual que yo, conoces que ya es hora de dejar de servir al ego y a su sistema de pensamiento. Es hora de pensar al revés de como pensábamos antes, es decir, es el momento de dar amor y no de buscarlo; es el momento de amar desde la libertad, de manera incondicional. Es la hora de ser conscientes de que somos los soñadores de nuestros sueños y de elegir tener sueños felices. Es la hora de mirar a nuestros hermanos y ver su verdadera esencia, la que lo hace uno con nosotros. Es la hora de caminar juntos, pues juntos será como las puertas del Cielo se abrirán para que retornemos a nuestro verdadero Hogar.

5. Vencer al mundo no es más difícil que superar tu pequeño muro. 2Pues en el milagro de tu relación santa -una vez libre de esa barrera- se encuentran todos los milagros. 3No hay grados de dificultad en los milagros, pues todos ellos son lo mismo. 4Cada uno supone una dulce victoria de la atracción del amor sobre la atracción de la culpabilidad. 5¿Cómo no iba a poder lograrse esto dondequiera que se emprendiese? 6La culpabilidad no puede levantar barreras reales contra ello. 7Y todo lo que parece interponerse entre tu hermano y tú tiene que desaparecer por razón de la llamada que contestaste. 8Desde ti que respon­diste, Aquel que te contestó quisiera llamar a otros. 9Su hogar reside en tu relación santa. 10No trates de interponerte entre Él y Su santo propósito, pues es también el tuyo. 11Permítele, en cam­bio, que extienda dulcemente el milagro de vuestra relación a todos los que están incluidos en dicho milagro tal como fue con­cedido.

¿Me acompañas a crear un mundo real? Soy consciente de que solo no podré hacerlo, pues la verdadera realidad es la unidad que nos une. No puedo verte separado de mí y al mismo tiempo pensar que soy real, que te estoy amando, que formamos parte de la misma Filiación.

Cuando decidimos crear, lo que estamos haciendo es expandir el amor con el que hemos sido creados. Lo creado desde el amor es eterno y tiene el poder de contagiar todo cuanto toca. 

Si me acompañas, juntos podremos consagrar nuestra relación santa y convertirnos en fuentes de hacer milagros, pues nuestras mentes unidas serán como un faro que alumbrará a todos aquellos que estén buscando el camino de la salvación. 

6. Reina un silencio en el Cielo, una feliz expectativa, un pequeño respiro lleno de júbilo en reconocimiento del final de la jornada. 2Pues el Cielo te conoce bien, tal como tú lo conoces a él. 3Nin­guna ilusión se interpone entre tu hermano y tú ahora. 4No pon­gas tu atención en el pequeño muro de sombras. 5El sol se ha elevado por encima de él. 6¿Cómo iba a poder una sombra impe­dir que vieses el sol? 7De igual modo, las sombras tampoco pue­den ocultar de ti la luz en la que a las ilusiones les llega su fin. 8Todo milagro no es más que el final de una ilusión. 9Tal fue la jornada; tal su final. 10Y en la meta de verdad que aceptaste, a todas las ilusiones les llegará su fin.

El mundo que juntos hemos creado será contagioso y todos aquellos que estén buscando la senda de la salvación sabrán reconocer en él que tan solo con desear formar parte de su luz el milagro quedará consumado; la ilusión ha sido sustituida por la percepción verdadera. Ahora estamos despiertos. Ahora conocemos lo que somos y aceptamos nuestra condición como la única identidad verdadera.

martes, 25 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 84

LECCIÓN 84

Estas son las ideas para el repaso de hoy:

1. (67) El Amor me creó semejanza de Sí Mismo.

2He sido creado a semejanza de mi Creador. 3No puedo sufrir, no puedo experimentar pérdidas y no puedo morir. 4No soy un cuerpo. 5Hoy quiero reconocer mi realidad. 6No adoraré ídolos ni exaltaré el concepto que he forjado de mí mismo para reemplazar a mi Ser. 7He sido creado a semejanza de mi Creador. 8El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo.

2. Las siguientes variaciones te pueden resultar útiles para las aplicaciones concretas de la idea:

2No me dejes ver en esto una ilusión de mí mismo.
3Mientras contemplo esto, quiero recordar a mi Creador.
4Mi Creador no creó esto como yo lo estoy viendo.

3. (68) El amor no abriga resentimientos.

2Los resentimientos son algo completamente ajeno al amor. 3Los resentimientos atacan al amor y oscurecen su luz. 4Si abrigo resentimientos estoy atacando al amor y, por ende, atacando mi Ser. 5De este modo, mi Ser se vuelve un extraño para mí. 6Estoy decidido a no atacar a mi Ser hoy, de manera que pueda recordar Quién soy.

4. Estas variaciones de la idea te resultarán útiles para las aplicacio­nes concretas:

2Esto no justifica el que niegue mi Ser.
3No me valdré de esto para atacar al amor.
4No dejaré que esto me tiente a atacarme a mí mismo.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

El Amor me creó semejanza de Sí Mismo.
  • Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Si nuestro Creador es Unidad, es Amor y es Inteligencia, entonces podemos tener la certeza de que somos Unidad, somos Amor y somos Inteligencia. ¿Acaso podrías obtener fruto alguno, si no has sembrado la semilla? ¿Acaso el Hijo de Dios no es el fruto de la Creación? ¿Acaso el fruto no lleva en su interior la semilla, imprescindible, para llevar a cabo una labor creadora? ¿Qué diferencia existe entre tú y Dios?

El amor no abriga resentimientos.
  • El resentimiento es el resultado de creer en la división y en la separación. Es la consecuencia de haberse identificado con lo temporal. En cambio, el amor es la manifestación de la conciencia que ve la unidad y actúa en coherencia con lo que ve. El amor es eternidad; el amor es real.

    ¿Pones condiciones cuando amas?
    ¿Te produce miedo perder aquello que amas?
    ¿Exiges que el amor que das te sea devuelto?

Capítulo 19. A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (1ª parte).

A. El primer obstáculo: El deseo de deshacerte de la paz (1ª parte).

1. El primer obstáculo que la paz debe salvar es tu deseo de des­hacerte de ella. 2Pues no puede extenderse a menos que la conser­ves. 3Tú eres el centro desde donde ella irradia hacia afuera, para invitar a otros a entrar. 4Tú eres su hogar: su tranquila morada desde donde se extiende serenamente hacia el exterior, aunque sin abandonarte jamás. 5Si la dejases sin hogar, ¿cómo podría entonces morar dentro del Hijo de Dios? 6Si la paz se ha de dise­minar por toda la creación, tiene que empezar contigo, y desde ti extenderse a cada hermano que llame, y llevarle descanso por haberse unido a ti.

Estas enseñanzas nos llevan al aprendizaje de que no se puede dar lo que no se tiene. Desde esta perspectiva, no podremos extender la paz si no se encuentra en nuestro interior.

A diferencia del ego, que piensa que la paz es un logro condicionado por la percepción del mundo interno, la mente recta conoce que la paz no es un logro, sino un hecho de nuestra realidad verdadera, es decir, de nuestro ser espiritual en su calidad de Hijo de Dios.

Si somos la creación de Dios, a Su imagen y semejanza, no podemos tener la menor duda de que somos Hijos del Amor, Hijos de la Luz y por ello, Hijos de la Paz y portadores de la Paz.

Claro, para el ego aceptar lo que anteriormente hemos dicho es reconocer su fin, pues su origen es la creencia en la separación y en el pecado, las cuales no pueden dar como frutos la vivencia de la paz.

Negar nuestra identidad nos conduce a negar la paz.

2. ¿Por qué querrías dejar a la paz sin hogar? 2¿Qué es lo que crees que tendría que desalojar para poder morar contigo? 3¿Cuál parece ser el costo que tanto te resistes a pagar? 4La pequeña barrera de arena todavía se interpone entre tu hermano y tú. 5¿La reforzarías ahora? 6No se te pide que la abandones sólo para ti. 7Cristo te lo pide para Sí Mismo. 8El quiere llevar paz a todo el mundo, mas ¿cómo lo podría hacer, sino a través de ti? 9¿Dejarías que un pequeño banco de arena, un muro de polvo, una aparente y diminuta barrera se interpusiese entre tus hermanos y la salva­ción? 10Sin embargo, este diminuto residuo de ataque que toda­vía tienes en tanta estima para poder usarlo contra tu hermano, es el primer obstáculo con el que la paz que mora en ti se topa en su expansión. 11Este pequeño muro de odio todavía quiere opo­nerse a la Voluntad de Dios, y mantenerla limitada.

Buscamos la salvación como si fuese un logro personal, sin importarnos lo más mínimo el estado de los demás. La visión egoica nos muestra un mundo separado donde la presencia del verdadero amor brilla por su ausencia. Si estamos peleados con nuestra propia identidad espiritual a la que le imponemos ropajes pasajeros y temporales, no resultará extraño que estemos peleados con el mundo exterior y principalmente con aquellos a los que consideramos nuestros enemigos, por temor a que nos despojen de lo que consideramos nuestros tesoros.

En ocasiones hacemos gestos grandilocuentes para que los demás enardezcan nuestros méritos. Son meras estrategias del ego para sentir su valor. Pero si analizamos detenidamente la dimensión de esos gestos, no tardaremos en descubrir el poder que se oculta tras ello, ya que el miedo, aunque nadie lo quiere reconocer, siempre deja muestras de su evidencia.

Aceptemos de una vez por todas que aquello que nos separa de la salvación es la falta de amor hacia uno mismo y hacia los demás.

3. El propósito del Espíritu Santo se encuentra en paz dentro de ti. 2Mas aún no estás dispuesto a dejar que se una a ti completa­mente. 3Todavía te opones un poco a la Voluntad de Dios. 4Y esa pequeña oposición es un límite que quieres imponerle a toda ella. 5La Voluntad de Dios es una sola, no muchas. 6No tiene opuestos, pues aparte de ella no hay ninguna otra. 7Lo que todavía quieres conservar detrás de tu pequeña barrera y mantener separado de tu hermano parece ser más poderoso que el universo, pues da la impresión de restringir a éste y a su Creador. 8Y lo que este pequeño muro pretende es nublar el propósito del Cielo y mante­nerlo oculto de él.

Un Curso de Milagros, al igual que todas las enseñanzas espirituales que se fundamentan en la no dualidad, son herramientas docentes que nos ayudan a des-hacernos de las viejas creencias en la separación. Ya no se trata de que nos salvemos de forma individual haciendo grandes gestos externos. Se trata de que cambiemos de manera de pensar, de manera de ver el mundo, de manera de ver a los demás.

Todo cambio que se produzca en el nivel de la mente nos llevará a una visión. Esa visión nos mostrará la identidad del verdadero ser que somos. Nos mostrará la luz y esa luz nos permitirá comprender que hemos creído estar soñando y que el despertar nos llevará a conocer el lugar que ocupamos en el universo, siendo parte una de la Filiación.