sábado, 11 de febrero de 2012

Astrología Cabalística: "Cáncer - El Cangrejo"



"Todo lo manifestado e inmanifestado es vivido como un sueño, una imagen interna que refleja los Poderes Divinos"

Con el análisis del signo Cáncer, nos adentramos en el estudio de un nuevo Elemento, el Agua, que como adelantábamos, aparece dispuesto por los Zodiacales como un recurso disponible para la Obra, pero con una particularidad esencial, este Elemento adquiere el papel de "rebelde", en el sentido de que sus vibraciones son contrarias a las manifestadas por el Fuego, y sin embargo, deben ser dominadas, puesto que sin la fusión de ambas, nada puede existir.

Estamos ante las fuerzas antagónicas que a pesar de su enemistad, se necesitan la una a la otra para poder engendrar una nueva, y así seguir su evolución.

Pues bien, la puerta de entrada a este Elemento es Cáncer, por lo que podemos comenzar diciendo, que si Aries es ese cordón umbilical que nos mantiene conectados con la Divinidad-Luz, Cáncer es el cordón que nos comunica cono nuestro interior, con nuestra naturaleza psíquica, con la oscuridad.
El signo de Cáncer al igual que el de Aries, es un signo que responde a la dinámica de la fuerza de arranque Yod, lo cual nos permite conocer que las Aguas-Emociones de este signo, aún se encuentran en su fase emanativa, de pureza, por lo que diremos que la calidad de los sentimientos de los nacidos bajo este signo es aún muy elevada llevándoles a identificarse con la divinidad. Aparece el grito del "Yo Siento que soy un ser puro", y guiado por este sublime sentimiento proyecta su amor hacia todo lo que se encuentra en esa fase de pureza, fundamentalmente la naturaleza, la vida, el universo, la fe, la iglesia, la familia, etc.
Pero debemos pararnos a analizar la presencia de las fuerzas que intervienen en el Elemento Agua, ya que si el Fuego en sí mismo responde a la fuerza Yod, el Agua lo hace igualmente a la fuerza He. Por lo tanto, podemos esperar que mientras el Aries es un Yod doble, convirtiéndose por ello en el gran iniciador de todas las empresas, el Cáncer es un Yod-He, lo cual nos está indicando, que el impulso (Yod) se dirige hacia el interior (He), y en verdad esa es la clave por la cual este signo adquiere las propiedades interiorizadoras, imaginativas y profundas que se le atribuyen.
El propósito transcendente de este signo es proyectar en la naturaleza emotiva, la luz del Designio Divino que se emanó en los signos de Fuego. Si el nivel evolutivo de la Humanidad hubiese sido elevado, este trabajo se hubiese realizado sin haber generado tanto karma, pero esto no ha sido así, y vemos como la difícil prueba de la integración armoniosa del Fuego con el Agua, se ha convertido en un obstáculo difícil de superar.
En la fusión de estos dos Elementos pueden ocurrir varias cosas, entre las cuales podemos enumerar las siguientes:

  • Que el exceso de Fuego consuma el Agua, con lo cual, el Agua-Sentimiento-Amor quedará evaporado, y con ausencia de ese elemento nada podrá existir.
  • Que el exceso de Agua apague el Fuego, situación que nos llevaría a una exaltación de los sentimientos que se endiosarían, llevándonos a imaginar que somos alguien superior.
  • Por último, que el Fuego y el Agua se integren armoniosamente, cuando esto ocurre, habrá nacido Cristo en nosotros y nuestro comportamiento será armonioso y curativo para los demás.
Los rasgos psicológicos de este signo, vienen definidos por la dirección en que se proyectan las fuerzas, que como hemos dicho se dirigen hacia el interior.
El Cáncer tiene muy presente las impresiones y el resultado de éstas sobre sus sentimientos. Su voluntad se dirige hacia la consecución de un historial emotivo, por lo cual, desplegará todo un potencial de Amor que llegará a todos cuanto formen parte de su gran familia, aunque debemos decir, que los límites de esta familia los pone el mismo. Por lo tanto el Cáncer, vive sólo y exclusivamente para satisfacer las necesidades afectivas de los seres que le son más allegados. En ese primer contacto de su sensible personalidad en busca de correspondencias emocionales, el nativo de este signo se muestra inseguro, temeroso, tímido, y cuando alguien hiere su sensibilidad, se retrae protegiéndose en su interior como lo hace la tortuga en su coraza, uno de los animales que simbolizan este signo.
Es bien cierto que el Cáncer no gusta de llamar la atención, sintiéndose más cómodo en su vida íntima y privada, sin embargo, su necesidad de emoción, de mimos, le lleva a ocultar una profunda búsqueda de protección, de reconocimiento, que cuando no es satisfecha, le lleva a alimentar serios complejos, y a caer víctimas de profundas depresiones.
No olvidemos que el alma humana cuando afronta este Elemento, se enfrenta a una de las más duras tareas, la que queda bien personificada por esos héroes míticos que se ven en la necesidad de bajar a las profundidades de la tierra, al infierno, o bien salir victoriosos del laberinto, para conseguir salir airosos de la prueba, bien consiguiendo el tesoro o salvando a la princesa de las manos del malhechor.
Para el Cáncer, esas profundidades, esos abismos son sus propias emociones. Se descubre con un potencial creador capaz de las más sublimes y de las más viles acciones. En ese mundo del inconsciente -como definió Freud y Jung-, el hombre se pierde y se adentra en un mundo desconocido, y su misión no es otra que explorarlo.
Hasta que consiga lograrlo, el nativo Cáncer se ve sumido por temores que le acosan. Su sensibilidad se torna quebradiza y de sus ojos emanan esas aguas puras, inocentes, que amando todo lo creado se siente parte integral del Todo.

El Cáncer cuando se siente herido, fundamentalmente por la falta de sensibilidad de los demás, tiende a retraerse y en su interior comienza a crecer lo que en la fase posterior correspondiente a Escorpio, se expresa por un sentimiento de odio. No obstante, es en Cáncer cuando los deseos deben controlarse, pues es la puerta por donde emanan.
Este signo está regido por la veleidosa Luna, planeta que se caracteriza por sus múltiples caras, o lo que es lo mismo, por los cambios y las inestabilidades. Estas características son cultivadas por este signo de naturaleza propiamente femenina y pasiva, lo cual, les hace dar muestra de constantes cambios de ánimos, y lo mismo le encontramos con un humor que contagia y no menos sorprendente debido a su natural expresión retraída, que le vemos cabizbajo y con un humor agrio que llega a causar profundos enfrentamientos de resultados desastrosos.

Cuando el alma trabaja en este signo, serán, los deseos los que lleven la voz cantante, por lo que cualquier empresa cuando alcance esta fase, sentirá como recibe las abundantes "lluvias" que toda cosecha necesita para crecer. Pero esta misma cualidad puede convertirse en un importante "enemigo" puesto que cuando las emociones dominan, la voz de la razón quedará muda, y en ese momento el hombre puede cometer grandes errores.
La naturaleza interiorizadora que hemos descrito en este signo le permite descubrir una facultad que podíamos definir como de las más importantes, nos referimos a la de crear imágenes. En efecto, hemos visto como la divinidad procedente de los signos de Fuego se integra al Elemento Agua donde se deja su Luz de primera mano para convertirse en su reflejo. Así vemos como el Agua refleja la Luz del Sol, y no es menos cierto, que el espejo, símbolo lunar, realiza esa función de proyector de imágenes.
Pues bien, si a esto unimos que Cáncer se corresponde sefiróticamente con Hesed, centro cuyo atributo es el Poder, diremos que la facultad de crear vida a niveles inferiores nace con el signo de Cáncer, y esa propiedad se extiende a la naturaleza astral, por lo que podemos determinar que este signo, dado que se mueve en el plano del Mundo del Deseo, tiene la propiedad de hablarnos de nuestro trabajo en ese nivel: sueños, experiencias astrales, imaginación creadora, creatividad literaria, sensibilidad mística, etc.
De esa fuente reciben la inspiración los escritores, los novelistas y muchos hombres cuya vocación les ha guiado por la senda de la fe.
La vinculación del signo Cáncer con el Séfira Hesed, nos permite profundizar aún más en la comprensión del Elemento Agua, y en concreto de dicho signo.
Abramos una de las páginas escritas en materia de Cosmogénesis por los eruditos instructores de los últimos días, y entresaquemos la enseñanza referente al Séfira Hesed. Este Centro de conciencia se sitúa en el Árbol Cabalístico en la columna de la Derecha, la del Amor y la Gracia. Si aplicamos las cuatro fases del nombre sagrado Jehová a los cuatro primeros Séfiras del Árbol, obtenemos, que Kether es el Yod, Hochmah el He, Binah el Vav y Hesed es el 2º He-Yod.
Si recordamos la propiedad del 2º He-Yod, sabremos distinguir la cualidad de fruto-poder que se inscribe en este Centro. Hesed es para los cabalistas el paraíso, donde lo masculino-Adán-Fuego convivía con lo femenino-Eva-Agua. En ese momento evolutivo, el hombre era hermafrodita, siendo estos personajes míticos un modo simbólico de definir los estados de energías con los que se estaba trabajando. Fue precisamente en el Paraíso donde el hombre se escinde de la divinidad, donde se produce la separación de los sexos, y donde la división interna manifestada en lo masculino y lo femenino, se convertiría en un largo proceso de karma-aprendizaje hasta llevar al hombre a re-encontrar su unidad perdida.
Pues bien, toda esta dinámica se encuentra inscrita en Cáncer, debiendo entenderse con ella, que es esta la puerta por la que nuestra Eva-imaginación-deseos es tentada por los Luciferes, los Ángeles caídos cuya misión es elevarse en su escala evolutiva ayudando al hombre en su propio desarrollo.
La propiedad introspectiva de los nacidos bajo este signo les dota igualmente de una fértil memoria. No es extraño este hecho, puesto que en este signo se almacena esa capacidad de retener e imaginar los impulsos de los signos precedentes. La memoria del Cáncer es prodigiosa, y siente una especial vinculación por el pasado, por lo ancestral. Se trata de una añoranza de su origen, de su esencia, de su Ego. Es curioso que entre los nacidos bajo este signo, sean muchos los que son amantes de la historia, llamándoles mucho la atención las azarosas vidas de los grandes personajes a los que de un modo u otro tratan de imitar.
La especial sensibilidad que expresan con todo el mundo, les lleva a ganar con facilidad la confianza de los demás, los cuales le confían sus secretos, y no es extraño que muchos se comparen con la figura de un sacerdote recibiendo en secreto de confección las grandes cargas emocionales de sus hermanos de ruta.
Otra de las peculiaridades más características de estos nativos es su especial entrega por la vida familiar. Su propósito no es otro que aprender a utilizar sus sentimientos, y para ello, se rodea de un marco donde poder desplegar sus energías. En este sentido, podemos encontrarnos con quien trabaja con celo para una familia cuyos límites son la comunidad, el pueblo, éstos son los constructores de la Iglesia, y los que construyen un pequeño núcleo familiar, llevando a cabo su obra a través de su esposa, hijos y demás parientes. En este sentido, el hombre debe aprender a compartir sus sentimientos, a sentirse parte de un Todo formado por muchas partes, e integrar la división en la unidad, y sobre todo a no caer presa del egoísmo, los celos y la pasión. Cuando esto ocurre, la religión, la devoción degenera en fanatismo, y el excesivo celo protector les lleva a defender a capa y espada su propiedad privada.
Existe una lección importante en la dinámica de este signo y que sin duda debe asimilar correctamente el alma humana. Se trata de integrar y realizar adecuadamente el patrón femenino. En Cáncer se pone de relieve este papel. Ya hemos dicho que la facultad de engendrar vida a nivel interno es propia de este signo, y esa función es ejercida por el sexo femenino. Cáncer-Luna es por lo tanto el patrón femenino y toda alma tarde o temprano debe pasar por él. En Cáncer vemos las cualidades de maternidad, sensibilidad, dulzura, bondad, delicadeza, cariño, propiedades éstas que le son necesarias al niño cuando nace, para augurar un crecimiento armónico y sano. Cualquier alteración en el proceso de aprendizaje de este patrón predispone a la adquisición de profundos complejos, como la timidez. El retraimiento, la soledad, las fobias y las tendencias edípica.
En analogía con el signo de Cáncer encontramos los siguientes conceptos:
La lluvia, el bautismo, la Iglesia, la fe, lo privado, el hogar, la mujer, las mamas, el alimento. La asimilación, la letra hebrea He, la Luna, las mareas, el líquido amniótico, embarazo, la patria, los antepasados, la fantasía, los sueños, la imaginación, el inconsciente, los recuerdos la memoria, el estómago, las fotografías, la historia, la fertilidad, la plata, el número 4, el espejo, el televisor, la lavadora, etc.
Como análisis sintético que resume las más importantes cualidades, bien positivas o negativas del signo, describimos las siguientes:
Variables, emociones cambiantes, tranquilos, serenos, modestia aparente, depresivos, temerosos, frágiles, influenciables, secretos, anacoretas, retraídos, dulces, amables, agrios, desagradables, imaginación creadora, imitadores, historiadores, compasivos, profundos, retrospectivos, aman el pasado, renovadores, perezosos, aprensivos, comilones, soñadores, fantasiosos, sensitivos, psíquicos, lunáticos, miedosos, vulnerables, sentimentales, íntimos, hogareños, amistosos, protectores, maternales, dóciles, autoindulgentes, autocompadecientes, resentimientos, dramáticos, posesivos con los hijos, tímidos, discretos, ansiosos, etc.