lunes, 8 de mayo de 2017

Los 7 Pecados Capitales: "La Ira"

Continuamos con el estudio iniciado sobre los 7 Pecados Capitales y su vinculación con la salud. En esta ocasión, analizaremos el pecado de la Ira, el cual está regido por el planeta Marte.

Como ya vimos en las anteriores entregas, analizaremos cada uno de los pecados capitales desde diferentes puntos de vistas. La intención no es otra que despertar nuestra conciencia a las fuerzas que nos lleva a identificarnos con los aspectos de conductas característicos para cada uno de los “pecados” y descubramos, igualmente, cuáles son los recursos que tenemos para poder canalizar armoniosamente dichas fuerzas. 

IRA

Lo que nos dice Wikipedia: 
La ira (en latín, ira) puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enfado. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacia uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y religiosas, generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio.

La ira es el único pecado que no necesariamente se relaciona con el egoísmo y el interés personal (aunque uno puede tener ira por egoísmo). Dante describe a la ira como «amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento».

Lo que nos dice la Cábala (Kabaleb):

La ira es un pecado marciano y se debe a una posición excesivamente relevante de Marte en un horóscopo. Cuando Marte impone su ley en el mundo mental, el individuo tiende a organizar su vida con un excesivo e innecesario rigor. Todo funciona a su alrededor como en un cuartel, al toque de trompetas, de modo que no es extraño que los compañeros de vida del iracundo sean gentes con vocación de soldados o, mejor dicho, auténticos siervos capaces de soportar la disciplina impuesta por un Marte preponderante en el mental.


El primer efecto oculto de la ira en la vida del individuo, será pues el de proporcionarle un marido, una esposa, unos amigos y compañeros netamente inferiores, que no han de aportarle esa tensión sin la cual ninguna experiencia es posible. Cederán ante él y, sin encontrar resistencia, el colérico avanzará como ese ejército que, al no encontrar enemigos, se adentra en tierras extrañas, mientras la guerrilla hace su ley a sus espaldas.

En el mundo de los sentimientos, que es el escenario natural de Marte, su excesivo protagonismo lo radicaliza todo, transformando los deseos en furiosa pasión y concediendo una importancia excesiva a lo que deberían ser sencillas apetencias del alma. El individuo empeñará entonces todo su ardor en conseguir algo que en sí es irrisorio, al igual que esos soldados americanos en el Vietnam que sacrificaban vidas para conquistar una colina que abandonaban luego por inútil, una vez conquistada. Bajo el impulso de la ira, la vida se convierte en una auténtica caricatura, pero una caricatura sangrienta o, en todo caso, no exenta de dramatismo.

El segundo efecto oculto de la ira será pues el de orientar al individuo hacia conquistas vanas, el de lanzarlo a empresas que él considerará sublimes pero que provocarán la mofa de sus contemporáneos. Por otra parte, todas sus relaciones se establecerán según el criterio de amigo enemigo, como en la guerra, y de su vida desaparecerán los matices y con ellos se esfumará también su sensibilidad para apreciarlos, todo transcurrirá en un blanco negro radical y poco acorde con la realidad.

En el mundo físico, Marte rige el hierro que, por su oxidación, produce el calor necesario a la vida y, bajo forma de hemoglobina aporta el color rojo a la sangre. El excesivo protagonismo marciano produce un exceso de calor en el cuerpo, manifestándose a menudo en forma de granos, furúnculos, fiebres, ruptura de vasos sanguíneos, hemorragias internas y externas. Ese dramatismo interior se proyecta al exterior dando lugar a circunstancias dramáticas, a situaciones límite.

La ira destruye pues o limita considerablemente el horizonte humano, haciendo que el interesado viva experiencias granguiñolescas que le impiden apreciar los matices y descubrir el auténtico sentido de la vida; porque lo que le ocurre en el exterior capta hasta tal punto su interés, que deja muy poco espacio para la introspección, lo cual le impide contactar con su ser trascendente.

Lo positivo de este mal es que todo el mundo lo reconoce, incluso el que lo padece, cosa que no ocurre con otros defectos, que el individuo puede negar. Si lo reconoce, le será más fácil encontrar el remedio. Al tratarse de un exceso de energías marcianas, la ira desaparecerá si la persona se libra, conscientemente, a actividades marcianas, como puede ser la práctica intensa de un deporte, la gimnasia el excursionismo, el alpinismo, y también las actividades de tipo creativo, ya que Marte está muy conectado con la creación a cualquier nivel. La ira puede encontrar igualmente un cauce positivo ahí donde la violencia está institucionalizada, como puede ser una carrera militar o en la policía, en el cuerpo de  bomberos o bien trabajando como cirujano, enfermero, practicante, etc...

La ira repercutirá en una próxima vida creando un destino muy accidentado. La persona sufrirá accidentes, quemaduras, puede ser víctima de delincuentes o individuos violentos, y en su propio cuerpo sufrirá hemorroides, hernias, cortes, y será propensa a los envenenamientos sanguíneos. Las deformidades corporales, las monstruosidades, las amputaciones de miembros y las muertes violentas, suelen ser secuelas de una existencia vivida bajo el imperio de la ira.

Lo que nos dice la Astrología:

Elman Bacher: La visión que nos aporta el autor en esta exposición, nos ayudará a comprender la importancia que tiene a nivel astrológico la posición y aspecto (estado cósmico) de Marte en nuestra Carta. El estudio de dicho planeta nos revelará información sobre el sector de nuestra vida donde encontraremos el Principio de la Energía.

MARTE: PRINCIPIO DE LA ENERGÍA 
Así como el Sol simboliza el centro creador de las cosas, de la misma manera Marte representa la energía que fluye como sangre a través de la vida de las manifestaciones y hace posible todas las formas de crecimiento, sostenimiento y progreso, Marte puede llamarse la "mano derecha" del Sol. Los dos juntos sintetizan la polaridad masculina y en tipos primitivos o inmaduros, que viven en la emoción y el deseo más bien que en la voluntad, Marte toma el lugar del Sol hasta tanto hayan sido trascendidos ciertos estados de evolución.

Marte es esencialmente egotista, separativo, "friccional" y dinámico. Suya es la voz de yo soy, yo deseo, yo obtendré, yo me defiendo, yo derroto a mis enemigos, yo tengo que sobrevivir. Nosotros vemos otras manifestaciones de vida -gente, experiencias, cosas- a través de su vibración como obstáculos que debemos superar. Ellos representan en nuestra conciencia, amenazas a nuestra vida, a nuestras satisfacciones y progreso. De ese modo Marte aparece en el horóscopo, como el centro desde el cual nosotros luchamos por nuestra propia conservación en todos los planos. El representa el grado de nuestras ansias de vida, nuestra determinación de proseguir, nuestro impulso hacia arriba y hacia adelante. Él es ojo de acero encarando las hondas y flechas de un destino cruel.
Marte, irredimido, es yo tendré lo que deseo no importa lo que le cueste a los otros; regenerado, él es transmutado al oro resplandeciente del valor, su virtud cardinal.

Así pues, vemos que Marte es el creador de karma, porque él es nuestra proyección en la vida. Él es la base para la acción, pero no para su cumplimiento. Él es la objetivación de la conciencia porque en lo que nosotros hacemos reflejamos lo que somos. A través de Marte nosotros vivimos en y para nosotros mismos, pero cuando la energía se expresa en términos de unión con los otros (la vibración de Venus) entonces Marte encuentra su regeneración.

Marte, como energía, es el principio del trabajo. Su grado de expresión indica de qué modo damos sabor, entusiasmo, fuerza y empuje a esa forma de experiencia que representa nuestra contribución a la vida y los canales a través de los cuales nos ganamos la subsistencia. En la conciencia existe una diferencia enorme entre el trabajo y la labor. En el primero, nosotros hacemos lo que deseamos hacer, como una forma de expresión propia y escape psicológico; en el segundo, simplemente hacemos algo por la paga correspondiente. Al primero le damos un impulso del corazón para hacer lo mejor a nuestro alcance, en el sentido de la acción; en el segundo, el único interés es nuestro mantenimiento material, un esfuerzo automático derutina para ganar dinero.

Marte como principio del trabajo, no significa necesariamente un tipo de trabajo Marciano. Un músico, poeta, filósofo, maestro, enfermera, conferencista o cualquier otro puede aportar a su línea de actividad este principio del trabajo como cumplimiento. Marte demuestra la fuerza del impulso para el trabajo, para la expresión propia, el esfuerzo y el desarrollo. Cualquier aspecto de aflicción o inhibición a Marte en el horóscopo indica agotamiento de impulso, dispersión de energía, falta de valor y una tendencia a doblegarse ante el destino en vez de labrarse éste.

No debemos confundir las indicaciones de talento con las indicaciones del trabajo de toda la vida. Una persona puede tener todas las indicaciones de ser un artista talentoso en alguna rama, pero si Marte no está relacionado con este patrón, la expresión artística no puede ser tomada como el patrón vocacional, puesto que el impulso de Marte no está expresado a través de este patrón. Él puede utilizarlo como entretenimiento o como escape creador en alguna forma, pero para ser auténtico el patrón del trabajo de su vida debe incluir algún grado de la vibración de Marte que le asegure el éxito y la más completa realización.

Cualquiera que sigue alguna actividad como el trabajo de su vida que no esté relacionada con la potencialidad de su Marte, realmente no trabaja, ni puede trabajar, él sólo labora y lucha y se pregunta por qué no progresa, asegurándose por último su propia infelicidad. Marte, como un factor del patrón del trabajo de la vida, puede expresarse por aspecto directo a otros planetas implicados, por su propio poder o por su "disposición" a otros.

De acuerdo con los conceptos actuales de psicología constructiva, nosotros sabemos que gran parte del desorden interno es debido a la mala dirección de Marte, porque Marte es el símbolo primordial del instinto sexual, la motivación creadora de toda vida. La humanidad encuentra en la vibración de Marte, una de sus fuentes principales de la expresión del Ego a través de la realización del intercambio sexual, o conquista sexual según lo expresa la gente inmatura.

Marte, como conquista se ve a este respecto como una expresión de egoísmo total, en el que la satisfacción del instinto del deseo es el único objetivo. "El intercambio" sólo se puede lograr cuando este instinto es experimentado en términos de mutualidad. Marte, a través de Venus, en este caso, es gradualmente redimido o regenerado en más y más altas expresiones de amor.

En la vida primitiva, Marte encuentra su contraparte femenina en la Luna. Uno es el impulso de iniciar o proyectar la vida, el otro es el instinto de producir y alimentar esa vida. El patrón Marte-Luna en el mapa, de varón o de hembra, puede describirse como la potencialidad del deseo; Marte-Venus es la potencialidad del amor y el Sol debe tenerse en cuenta en el análisis de la potencialidad maternal y paternal. La síntesis de los patrones de Marte, la Luna, el Sol y Venus, indicará las posibilidades de cumplimientos, frustraciones, las tendencias emocionales predominantes y los impulsos de polaridad de la naturaleza de la persona. La atención cuidadosa al aspecto afligido que existe entre dos de estos planetas que esté más próximamente exacto por grado, indicará el patrón que contiene la potencialidad más hondamente arraigada para la frustración o la inarmonía en la naturaleza emocional.

Kabaleb (enfoque Cabalístico):

En el esquema del Árbol, Marte aparece detrás de Júpiter. En el despliegue de la Vida, tal como aparece en la Biblia, Marte representa la salida de Adam del Paraíso Terrenal, después de haber sucumbido a las promesas de los Luciferianos. El programa marciano puede resumirse en la maldición divina de ganar el pan con el sudor, parir con dolor, interpretado esto en un sentido muy amplio, es decir, que todo lo que emane del hombre –la obra humana– se hará al precio de un sufrimiento.

Así pues, Marte representa la caída a un mundo inferior y el Trabajo que ha de reconducir al hombre al frondoso Edén que perdió. Vemos en la Biblia que Marte-Lucifer-Serpiente, actuó enroscado en el famoso Árbol del Paraíso, produciendo en Eva la apetencia de Conocimientos. Ya sabemos por la leyenda de los Ángeles caídos, que la clase luciferiana estaba condenada a iluminar en el hombre el Conocimiento que se negó a dar cuando se encontraba –los Luciferianos– en su estadio humano. Recordemos que entonces los Luciferianos prefirieron trabajar en su propia perfección, no trasmitiendo sus experiencias a las clases inferiores. Lo que no hicieron en su momento, tuvieron que cumplir, obligados por la Ley de Consecuencia, en el presente Día, y en malas condiciones, ya que su programa de enseñanza acelerada infringía las normas de la Creación, violentando las armonías naturales y dando lugar a un submundo que, al encontrarse al margen de las leyes divinas, se autodestruiría mediante la fuerza de Repulsión.

Así tenemos que Marte comienza su actuación en Júpiter, o sea, en el hombre que vive en estado de armonía con las leyes divinas. La posición de Marte en los grados o signos de Júpiter, cuando el sendero es de Ida, nos indicará que se produce en la persona esta situación. En ese estado de perfección paradisíaca, el hombre no siente la necesidad de experiencias en mundos inferiores, es decir, no siente la necesidad de amplificar la Obra divina, e incurrirá probablemente en el error de los Luciferianos, si en ese estado paradisíaco Lucifer no apareciera como tentador, como esa fuerza que nos induce a Conocer, a saber por qué la plenitud que experimentamos es posible, o sea, saber mediante que técnicas y procesos creativos aquella plenitud ha podido conseguirse. Los diversos Rostros de Marte activarán pues en el individuo la apetencia de creación, lo inducirán a ser él mismo un creador y no la criatura que goza y se beneficia de un universo creado por otros. Para ser creador será preciso que se desprenda de esa sustancia interna que produce su plenitud, perdiendo así ese estado paradisíaco en que se encontraba. Si esto no se produjera, si Marte-Lucifer no nos indujera a participar en la obra divina como creadores, el proceso creativo se encontraría detenido y la planificación divina se hubiera visto frustrada. Ya hemos dicho alguna vez que en los mundos inferiores Dios actúa a través de las criaturas que los habitan. Si esas criaturas se niegan a proseguir su obra, la Creación se detiene y se reorienta hacia arriba, sin haber llegado a desplegar todas las potencialidades encerradas en ella.

El impulso luciferiano, utilizando las fuerzas generadas por Marte, aun siendo negativo para el hombre que debía protagonizarlo, era pues necesario para la expansión de la obra divina. Decíamos pues que el Rostro de Marte que aparece en Júpiter impulsará al individuo al abandono de su estado de plenitud, de bienestar, de felicidad, para confrontarlo con las dificultades. Los sucesivos Rostros de ese planeta nos irá llevando al Conocimiento de las leyes del mundo, no mediante la iluminación divina, sino mediante la experiencia de su funcionamiento. Esa experiencia, partiendo de la ignorancia total, nos llevará a saber lo que es el Mal, es decir, a saber lo que ocurre cuando se opera al margen de las leyes del mundo. Primero en la fase activa, al obrar desde la ignorancia, seremos agentes de ese Mal, seremos los productores de desorden; luego, en la fase pasiva, apareceremos como víctimas de ese Mal y de esta forma aprenderemos a conocer las reglas por las cuales se rige el mundo y cuando volvamos a la plenitud, sabremos por qué artes ha sido alcanzada, seremos obreros de Dios y no simples criaturas.

La posición de Marte en un tema nos indiciará pues dónde se encuentra el instructor y nos dirá en qué artes nos está instruyendo. No se trata de una instrucción intelectual, sino de poner manos a la obra y experimentar.

El embajador de Marte para asuntos de la Tierra se llama Camael (Khaf-Mem-Aleph-Lamed) Bajo sus órdenes trabajan los 8 potencias que constituyen los diferentes rostros de Marte, encargados cada uno de acondicionar en la Tierra el excedente marciano en sus 8 modalidades de materia.
Los potencias o Potestades pertenecen al linaje angélico y trabajan codo a codo con sus hermanos caídos, los luciferianos.
Del centro de vida conocido cabalísticamente con el nombre de Gueburah, nos vienen dos fuerzas, una positiva llamada de atracción y otra negativa llamada de repulsión. Por su situación en el Árbol, Gueburah se encuentra a caballo entre las regiones superiores del Mundo de Deseos y las inferiores, y por ello es el administrador de las fuerzas que en él actúan. Por su polo positivo, Marte nos reincorpora a la ley divina, al paraíso perdido. Por su polo negativo, se destruye todo lo que no es conforme a esa ley.
Los ángeles Potencias se encargan de administramos la parte positiva de esas energías, mientras que los luciferianos administran la parte negativa, la destructora.
La fuerza de repulsión es generada por Gueburah, pero esto no significa que este séfira genere y difunda por el universo la injusticia y el desorden, sino al contrario, lo que se desprende de ese centro es la fuerza que reprime toda la injusticia y el desorden (siempre respecto a las leyes cósmicas) contenidos en nuestro micro universo. Así pues, los luciferianos utilizan las fuerzas de Gueburah para combatir los errores que el hombre ha cometido en la utilización de las fuerzas procedentes de los demás séfiras.
En el estudio de los rostros de cada planeta, hemos visto que hay una parte luminosa y otra oscura. La primera es la que corresponde auténticamente a las fuerzas exportadas por el planeta. La segunda corresponde a la utilización contraria de esa fuerza. Esa utilización contraria genera una energía que se condensa en artificial (una forma etérica creada por la mente), el cual al recibir constantemente aportaciones energéticas por parte de los humanos, se convierte en centro transmisor de energías de sombra, que los luciferianos se encargan de administrar.
Vemos así que los planetas-séfiras no son nunca exportadores de desorden, puesto que el desorden generado por los habitantes de cada mundo, es liquidado en el mismo mundo en que se produce, absorbiéndolo sus habitantes en el tránsito post-mortem por las regiones inferiores del Mundo del Deseo.
Los luciferianos nos proporcionan energías de sombra procedentes de los falsos representantes de los séfiras-planetas, o sea, de esos mencionados Artificiales y se ocupan de que esas energías surtan sus efectos, es decir, de que den forma a situaciones en las que el individuo pueda obtener la enseñanza que no ha asimilado a través de las energías positivas del planeta en cuestión, cuando le fueron suministradas.
Repitamos lo que ya hemos dicho anteriormente, que este mundo de sombras no lo ha creado la divinidad, sino el hombre, al utilizar inadecuadamente el potencial creador que le ha sido proporcionado y si los luciferianos son los administradores de ese desorden, es porque ellos fueron quienes indujeron al hombre a utilizar los poderes creadores cuando éste no disponía aún de una consciencia que le hubiese permitido hacer de ellos un uso óptimo.
Tenemos así que en una primera etapa los luciferianos aceleran el ritmo de la Creación infundiendo al hombre conocimientos que no está en condiciones de usar adecuadamente; en una segunda etapa, le facilitarán la fuerza rectificadora que ha de permitirle comprender su error. Actualmente, ellos no nos inducen al mal, simplemente nos suministran las cargas energéticas de sustancias en las que actúa la fuerza de repulsión, y nos las dan en mayor o menor cuantía según las necesidades de nuestro consumo, de modo que cuanto más firmes seamos en nuestros errores, más fuerte será el impacto destructor que recibamos y llegará un momento en que la fuerza misma de esa destrucción nos abrirá los ojos y veremos la luz que brilla debajo. Esta luz es la fuerza salvadora de Cristo, representada por Tiphereth, que se sitúa en el Árbol por debajo de Gueburah. La naturaleza Crística pulveriza el contenido luciferiano que hay en nosotros y los «diablos» huyen. Esa escena de la estampida de los luciferianos ha sido escenificada muchas veces en obras teatrales o literarias de inspiración Crística y encuentra su realidad en la dinámica que acabamos de explicar.

Podemos decir pues que los luciferianos son el camino que nos conduce al Salvador en dirección hacia abajo y por ello aparece también a menudo en la imaginería cristiana la figura del «gran pecador» que encuentra el camino, o la figura del Arco Iris, que aparece en las nubes más densas. Todo ello no es producto de una imaginación caprichosa, sino la escenificación de una dinámica que tiene lugar de una manera real en nuestro interior.

Así pues, cuando la oscuridad, la desgracia, el dolor, el fracaso, se enseñoreen de nuestras vidas, bastará reinvertir los mandos y clamar nuestra desesperación para que el centro Crístico entre en funciones. Entonces se producirá el «milagro», es decir, los espacios internos que ocupaban las fuerzas administradas por los Luciferinos, se vaciarán y en ellos penetrarán las energías que trabajan para la unidad en todos los séfiras, administradas por los ángeles. De la noche a la mañana, todo habrá cambiado para el individuo. Si está enfermo, se verá de repente sanado; si se encuentra sin trabajo, hallará empleo, y un mundo totalmente distinto emergerá a su alrededor.
El aspecto de cuadratura es el que corresponde a los Luciferianos, de modo que las energías que administran se manifiestan con fuerza cuando dos planetas se encuentren a una distancia de noventa grados.

Lo que nos dice la Psicología: 
Todos sabemos lo que es el enojo y todos lo hemos sentido, ya sea como algo fugaz o como furia total.
El enojo es una emoción humana totalmente normal y por lo general, saludable. No obstante, cuando perdemos el control de esta emoción y se vuelve destructiva, puede ocasionar muchos problemas en el trabajo, en las relaciones personales y en la calidad general de vida. Puede hacerlo sentir como si estuviera a merced de una emoción impredecible y poderosa.

¿Qué es el enojo?
El enojo es un estado emocional que varía en intensidad. Varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios psicológicos y biológicos. Cuando usted se enoja, su frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y lo mismo sucede con su nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina.
El enojo puede ser causado por sucesos externos o internos. Usted puede enojarse con una persona específica (como un compañero de trabajo o supervisor) o por algo ocurrido (embotellamiento de tránsito, un vuelo cancelado), o su enojo puede ser causado por estar preocupado o taciturno debido a sus problemas personales. Los recuerdos de hechos traumáticos o enfurecedores también pueden despertar sentimientos de enojo.

Cómo expresar el enojo
La forma natural e instintiva de expresar el enojo es responder de manera agresiva. El enojo es una respuesta natural que se adapta a las amenazas, e inspira sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, y conductas que nos permiten luchar y defendernos cuando nos sentimos atacados. Por lo tanto, para sobrevivir es necesario un determinado grado de enojo.
Por otro lado, no podemos atacar físicamente a cada persona u objeto que nos irrita o molesta. Las leyes, las normas sociales y el sentido común imponen límites respecto de cuán lejos podemos permitir que nos lleve nuestro enojo.
Las personas utilizan una diversidad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de enojo. Las tres reacciones principales son expresar, reprimir y calmarse.
Expresar sus sentimientos de enojo con firmeza pero sin agresividad es la manera más sana de expresar el enojo. Para hacerlo, debe aprender cómo dejar en claro cuáles son sus necesidades y cómo realizarlas sin lastimar a otros. Ser firme no significa ser prepotente ni exigente; significa respetarse a sí mismo y a los demás.
Otra manera de abordar esta reacción consiste en reprimir el enojo y después convertirlo o redirigirlo. Esto sucede cuando usted contiene su enojo, deja de pensar en ello y en cambio se concentra en hacer algo positivo. El objetivo es inhibir o reprimir su enojo y convertirlo en una conducta mucho más constructiva. El peligro en este tipo de respuesta es que no le permite exteriorizar su enojo, pudiendo quedarse en su fuero interno. El enojo que queda en su fuero interno puede causar hipertensión, presión arterial elevada o depresión.
El enojo no expresado puede generar otros problemas. Puede conducir a expresiones de ira patológica como por ejemplo, conducta pasiva-agresiva (desquitarse con las personas indirectamente, sin decirles el motivo, en lugar de hacerlo de frente) o una actitud cínica y hostil duradera. Las personas que están constantemente menospreciando a los demás, criticando todo y haciendo comentarios cínicos, no han aprendido a expresar su enojo de manera constructiva. No es sorprendente entonces, encontrar que éstas no tienen la probabilidad de establecer relaciones exitosas.
Por último, puede calmarse interiormente. Esto significa no sólo controlar su conducta externa sino también controlar sus respuestas internas, siguiendo los pasos para reducir su ritmo cardíaco, calmarse y dejar que los sentimientos pasen.

Manejo de la ira
El objetivo del manejo de la ira es reducir sus sentimientos emocionales y el despertar fisiológico que provoca. Si usted no puede deshacerse de las cosas o personas que le provocan enojo, ni evitarlas, ni tampoco cambiarlas, usted puede aprender a controlar sus reacciones.
¿Está demasiado enojado?
Hay pruebas psicológicas que miden la intensidad de los sentimientos de enojo, cuán propenso a la ira es usted y cuán bien puede manejarla. Existen muchas posibilidades de que si tiene un problema con la ira, usted ya lo sepa. Si siente que actúa de manera que parece fuera de control y que es alarmante, tal vez necesite ayuda para encontrar mejores maneras para de lidiar con esta emoción.

¿Por qué se enojan algunas personas más que otras?
Algunas personas realmente se exaltan más que otras enojándose con mayor facilidad y más intensamente que el promedio. También, hay quienes no demuestran su ira gritando pero son crónicamente irritables y malhumorados. Las personas que se enojan con facilidad no siempre insultan y lanzan cosas; a veces se retraen socialmente, se amargan o se enferman.
Las personas que se enojan con facilidad, por lo general, tienen lo que los psicólogos denominan baja tolerancia a la frustración, que significa que éstas sienten que no deberían estar sujetos a la frustración, irritación o a los inconvenientes. No pueden tomar las cosas con calma y se enfurecen, sobre todo si la situación parece de alguna manera injusta, por ejemplo, cuando se las corrige por un error de poca importancia.
¿Qué hace que estas personas sean así? Hay varios factores. Un factor puede ser de origen genético o fisiológico. Existen pruebas de que algunos niños nacen irritables, sensibles y que se enojan con facilidad, y estos signos están presentes desde una edad muy temprana. Otro factor puede estar asociado a la manera como se les enseña a lidiar con el enojo. El enojo se considera a menudo como algo negativo; a muchos nos enseñan que está bien expresar la ansiedad, la depresión y otras emociones pero que no está bien expresar el enojo. Como resultado, no aprendemos cómo manejarlo o canalizarlo constructivamente.
Las investigaciones también hallaron que los antecedentes familiares desempeñan un papel importante. Generalmente, las personas que se enojan con facilidad vienen de familias problemáticas, caóticas y sin capacidad para la comunicación emocional.

¿Es bueno dar rienda suelta a la ira?
Los psicólogos dicen ahora que este es un mito peligroso. Algunas personas usan esta teoría como una licencia para lastimar a otros. Las investigaciones han mostrado que darle rienda suelta realmente aumenta la ira y la agresión y no lo ayuda en absoluto ni a usted (ni a la persona con la que usted está enojada) a resolver la situación.
Es mejor descubrir qué es lo que desencadena su ira y luego desarrollar estrategias para evitar que esos factores desencadenadores le hagan perder el control.

Lo que nos dice la Biblia: 
Somos seres humanos vulnerables y por tanto nos dejamos arrastrar por nuestras emociones; especialmente la ira. Hay distintos tipos de ira. Por ejemplo, a veces la ira proviene del egoísmo o de las sospechas infundadas. En otros casos se trata de un tipo de ira que a veces contamina el espíritu y el intelecto por muchos años, y explota ante la más mínima provocación. A esto le llaman "ira desplazada", pues su verdadera causa a menudo permanece oculta. Es obvio que se comete una injusticia al hacer a la otra persona, el blanco de nuestra ira injustificada. Sin embargo, en muchos casos la ira que sentimos está justifica. Es para nosotros un mecanismo de defensa, un modo de tratar de impedir que los demás continúen hiriéndonos. La ira justificada no es un pecado, si se maneja adecuadamente. Pero veamos primero lo que dice la Biblia, que es la palabra de Dios, sobre los efectos de la ira.

Nos impulsa a pecar:
"...Cohíbe la ira, reprime el coraje, no te exasperes, y no obrarás mal..." (Salmo 37:8) "...Sea cada cual pronto para escuchar, lento para la ira, porque la ira del hombre no produce la rectitud que Dios quiere." (Santiago 1:19-20) "El colérico atiza las pendencias, el iracundo multiplica los crímenes." (Proverbios 29:22)

Ofende a Dios y nos aleja de El:
"No irriten al santo Espíritu de Dios que los selló para el día de la liberación; nada de brusquedad, coraje, cólera, voces ni insultos; destierren eso y toda aversión."(Efesios 4:30) "Pues yo les digo: Todo el que trate con coraje a su hermano será condenado por el Consejo; el que lo llame renegado será condenado al fuego del quemadero." (Mateo 5:22)

Dios nos dice que debemos deshacernos de nuestra ira, la cual es un gran obstáculo a nuestra santificación e inclusive a nuestras relaciones humanas:
"...Ahora en cambio, despójense de todo eso: cólera, arrebatos de ira, aversión, insultos y groserías, ¡fuera de su boca!" (Colosenses 3:8) "Si se indignan, no lleguen a pecar, que la puesta del sol no les sorprenda en su enojo, no dejen ocasión al diablo." (Efesios 4:26)

El mantener dentro de nosotros la ira no solo acarrea consecuencias psicológicas como la depresión y espirituales como el pecado, sino que también tiene dañinas consecuencias físicas: ataques al corazón, todo tipo de enfermedades debido a un sistema inmunológico debilitado y según algunos estudios, predisposición al cáncer. Inclusive, la ira reprimida causa depresión y hasta podría llevar al suicidio o al homicidio. Afirma el Dr. Frank Minirth, quien es un psiquiatra: "La ira es probablemente el mayor riesgo a la salud y la principal causa de muertes."

Es imposible que una persona pueda lidiar con un problema y resolverlo, si se niega a admitir que este existe. Si no somos honestos con nosotros mismos, admitimos que sentimos ira, buscamos en nuestro interior la causa, y lidiamos con ella; no podremos tener verdadera paz. Aún peor: nos costará mucho más trabajo crecer en santidad y convertirnos en la persona que Dios nos llama a ser.

Uno de los frutos del Espíritu Santo es precisamente el dominio de sí mismo. Nos habla Dios en la Biblia sobre el autocontrol:
"Más vale paciencia que valentía y dominarse que conquistar una ciudad." "Respuesta blanda aplaca la ira, palabra hiriente atiza la cólera. Hombre colérico atiza las pendencias, hombre paciente calma la riña." (Proverbios 15:1, 18) "Niégate a discusiones estúpidas y superficiales, sabiendo que acaban en peleas; y uno que sirve al Señor no debe pelearse, sino ser amable con todos...suave para corregir a los contradictores..." (2 Timoteo 2:23-25)

Estas citas bíblicas no nos están diciendo que tenemos que soportar calladamente todo lo que nos ofenda o dañe y no tomar absolutamente ninguna acción. En definitiva lo que Dios nos pide en su palabra, la Biblia, es que dominemos nuestra ira para que ésta no nos domine a nosotros. Tenemos que aprender a expresarla de una manera adecuada y positiva.


Como ya hemos visto, el pecado de la Ira favorece cierto tipo de enfermedades relacionadas con el planeta Marte. A continuación, analizaremos algunos de estos trastornos desde el punto de vista de la Medicina Holística.

HEMORROIDES

Lo que nos dice la Biodescodificación: 
4ª Etapa (Relación).
Conflicto: Conflicto de identidad. Donde pongo el culo.
Resentir: “No sé qué identidad tengo". "Me dan por el culo".
Fase curativa: Cuando se encuentra el sitio.

Lo que nos dice Louise L. Hay: 
Causa probable: Miedo de los plazos establecidos. Rabia por el pasado. Temor a aflojarse. Sensación de carga.
Nuevo modelo mental: Libero todo lo que no sea amor. Hay tiempo y espacio para todo lo que deseo hacer.

Lo que nos dice Jacques Martel: 
Las hemorroides son varices, dilataciones ensanchadas de las venas, una especie de ampolla. Están situadas en la región del ano y del recto. Visto que las hemorroides pueden producirse en los casos de estreñimiento, presión alta, embarazo, voy a comprobar en estas enfermedades si vivo una o situaciones que se vinculan a ellas. Cuando hay dolor, esto se relaciona con estrés; cuando hay hemorragia, se relaciona con una pérdida de alegría. Las hemorroides me indican una tensión y un deseo interior de forzar la eliminación, como si intentase de hacer salir algo muy fuertemente; al mismo tiempo, la acción de retener se manifiesta.
El conflicto entre empujar y retener crea un desequilibrio. Las venas permiten suponer una situación indicando un conflicto emocional entre la acción de rechazar y de repulsar y la acción de querer retener y bloquear la emoción en el interior suyo. Por ejemplo, este conflicto puede brotar en los niños que se sienten emocionalmente abusados por sus padres (que quieren rechazarles) y que a pesar de todo los quieren y quieren que se queden con ellos reteniéndoles.
Otras causas se relacionan con las hemorroides: un sentimiento intenso de culpabilidad o una vieja tensión mal o no expresada, que frecuentemente prefiero guardar para mí y que vivo frente a una persona o una situación que “me parte el trasero”. El cuerpo me avisa con esta señal. Algo en mi vida necesita estar “aclarado”. Seguramente vivo estrés, sobrecarga de presión con relación a la cual me siento culpable.
Quizás tengo plazos que respetar y tengo mucha dificultad en soltar, hacer confianza y puedo sentirme obligado a cumplir mis obligaciones y mis responsabilidades incluso si lo que quiero, es hablar y expresar mis necesidades para rectificar o ajustar algunas situaciones.
Además, llevo este peso solo porque el orgullo que vivo me incitará a no pedir ayuda a nadie. También puede que viva un sentimiento de sumisión con relación a una persona o a una situación en que me siento disminuido, como si fuera una nulidad. Cuando hallo la causa metafísica de mi dolencia, tomo consciencia y acepto esta situación temporal que me ayudará a hallar la ayuda para liberarme. Mis pensamientos y mis acciones están sostenidos por el amor. Todo se armoniza en mí y las hemorroides desaparecen.

Lo que nos dice Lisa Bourbeau: 
BLOQUEO FÍSICO: Las hemorroides son varices ano-rectales.

BLOQUEO EMOCIONAL: Las hemorroides son una indicación de presión creada por estados emocionales y por temores que no se quieren mostrar ni de los cuales se quiere hablar. Esta represión llega a convertirse en una carga. Se manifiestan en la persona que se obliga, que se crea una presión, sobre todo en el aspecto material. Por ejemplo, puede ser una persona que se obliga a hacer un negocio que realmente no le gusta. Como las hemorroides se sitúan en el recto, que es la parte terminal del intestino grueso, la persona que las padece puede ser del tipo que se obliga a terminar algo. Se exige demasiado. La tensión se crea principalmente por querer "tener" algo o a alguien, a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar decisiones.

BLOQUEO MENTAL: Cuanto más fuerte sea tu actitud interior de inseguridad, más sufrirás de hemorroides. Para aliviar esta inseguridad, te obligas a "hacer" para "tener". Lo principal es que adquieras confianza en el Universo, es decir, que confíes más en nuestra madre, el planeta Tierra, que existe para proveer de todo a sus hijos. Te ayudaría mucho aprender a "soltarte", a tener más confianza en ti mismo y a expresar lo que sientes, dándote derecho a tener miedos en el aspecto material.

ACCIDENTES

Lo que nos dice la Biodescodificación: 
Accidentes: incapacidad de hacerse valer, rebelión contra la autoridad. Problemas no resueltos. Son aprendizajes forzosos. Los accidentes a pesar de venir de fuera, están íntimamente ligados con nuestro interior. Por la ley de resonancia no podemos entrar en contacto con algo con lo que no tengamos nada que ver. La propensión al accidente existe para un determinado tipo de personas. Es una parada en nuestra vida, que debemos investigar. De esta nueva situación deberá surgir algo nuevo, una nueva orientación.

Heridas: enfado con uno mismo, conflicto mental. Culpabilidad.

Lo que nos dice Louise L. Hay: 
Causa probable: Incapacidad de hacerse valer. Rebelión contra la autoridad. Fe en la violencia.
Nuevo modelo mental: Libero la pauta que creaba esto. Estoy en paz. Soy digno y valioso.

Lesiones:
Causa probable: Enfado con uno mismo. Sentimiento de culpabilidad.
Nuevo modelo mental: Ahora libero el enfado de maneras positivas. Me amo y me apruebo.


ACCIDENTES
No son accidentales. Como todo lo demás que hay en nuestra vida, nosotros los creamos. No se trata de que nos digamos que queremos tener un accidente, sino de que nuestros modelos mentales pueden atraer hacia nosotros un accidente. Perece que algunas personas fueran «propensas a los accidentes», en tanto que otras andan por la vida sin hacerse jamás un rasguño. Los accidentes son expresiones de cólera, que indican una acumulación de frustraciones en alguien que no se siente libre para expresarse o para hacerse valer.
Indican también rebelión contra la autoridad. Nos enfurecemos tanto que queremos golpear a alguien y, en cambio, los golpeados somos nosotros. Cuando nos enojamos con nosotros mismos, cuando nos sentimos culpables, cuando tenemos la necesidad de castigarnos, un accidente es una forma estupenda de conseguirlo. Puede que nos resulte difícil creerlo, pero los accidentes los provocamos nosotros; no somos víctimas desvalidas de un capricho del destino.
Un accidente nos permite recurrir a otros para que se compadezcan y nos ayuden al mismo tiempo que curan y atienden nuestras heridas. Con frecuencia también tenemos que hacer reposo en cama, a veces durante largo tiempo, y soportar el dolor.

Todo ocurre por una razón, ¡hasta los accidentes! A veces, ocurren para hacernos reflexionar sobre el curso que está tomando nuestra vida. Si tienes un accidente, intenta reflexionar la razón por lo que lo tuviste, aunque parezca raro que un evento que parece pura "mala suerte" tenga un significado más profundo.

Significado: Expresa una necesidad imperiosa de replantearse el camino que seguimos hasta ahora. Según la zona afectada del cuerpo significa una cosa u otra.

SOLUCIÓN POSIBLE: Cambiar de dirección y enfoque de lo que estamos haciendo.


 Lo que nos dice Lisa Bourbeau: 
BLOQUEO FÍSICO: Un accidente es un suceso no previsto, por lo que es frecuente que se considere producto del azar. Lo importante de un accidente es observar qué parte del cuerpo resulta herida, así como la gravedad de la lesión.

BLOQUEO EMOCIONAL: El accidente se produce para que la persona se dé cuenta de que se siente culpable, que se acusa de algo en el nivel del YO SOY. Tener un accidente es una de las formas que los seres humanos utilizan para neutralizar su culpabilidad. Creen que así pagan su culpa. Desafortunadamente, todo esto sucede de un modo inconsciente. Cuando los efectos de un accidente son lo bastante graves para impedir que la persona trabaje o haga alguna cosa en especial, estamos ante una forma inconsciente de concedernos un descanso. Esta persona se sentiría demasiado culpable si decidiera conscientemente darse un respiro.

BLOQUEO MENTAL: Debes revisar tu percepción mental de la culpabilidad. De acuerdo con nuestro sistema legal, una persona es declarada culpable cuando se comprueba, sin lugar a dudas, que quiso hacer daño intencionalmente. Te sugiero que te preguntes, cada vez que te acuses, si de veras tuviste la intención de causar daño. Si no fue así, deja de acusarte, pues no hay razón para el castigo. Además, cuando una persona es culpable, la ley de causa y efecto se ocupa de ella, porque todo nos regresa según nuestra intención. Una persona prudente y responsable se reconoce culpable cuando es el caso, pide perdón a la persona perjudicada y acepta la idea de que un día aquello le será devuelto. Al ser consciente, lo vivirá de una forma armoniosa, en la aceptación, y sabrá que todo está en orden, de acuerdo con la justicia divina.

Si tu accidente fue provocado de manera inconsciente para poder descansar, es importante que te des cuenta de que podías haberte permitido ese descanso sin causarte daño, utilizando un medio mucho más sencillo: plantear abiertamente tus necesidades. Si tu accidente es importante y te produce un gran dolor, como en el caso de una fractura, ello indica que tienes pensamientos de violencia hacia alguien; poco importa que seas consciente de ellos o no. Como no te puedes permitir este tipo de actitud y esta violencia ya no puede ser contenida, se vuelve contra ti. Debes liberarte y expresar lo que sientes hacia la persona involucrada, sin olvidar perdonarte por estos pensamientos.


Lo que nos dice Jacques Martel: 
El accidente suele ser sinónimo de culpabilidad. Está conectado con mis culpabilidades, con mi modo de pensar y con mi funcionamiento en la sociedad. También denota cierta reacción hacía la autoridad, incluso varios aspectos de la violencia. Puede suceder que tenga dificultad en afirmarme frente a esta autoridad, a hablar de mis necesidades, mis puntos de vista, etc.

Entonces “me hago violencia” a mí mismo. El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando. Es una forma de auto-castigo consciente o inconsciente. La parte del cuerpo herida durante el accidente habitualmente ya está enferma o debilitada, bien por una enfermedad, una dolencia, un corte, una quemadura o cualquier predisposición a los accidentes.

El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la superficie. El accidente también es mi incapacidad a verme y a aceptarme tal como soy. Ya que soy responsable al 100% de mis actos y de mi vida entera, puedo explicarme más por qué me he atraído tal forma de accidente. ¿Atraído, dice Vd.? Sí, porque todo esto viene de mis pensamientos más profundos, de mis “patterns” o esquemas de pensamiento de infancia. Es muy posible que me atraiga castigos si, hoy, tengo la sensación de hacer algo y de no estar correcto. Exactamente como en mi infancia; me castigaban cuando no estaba correcto. Está esto grabado en mi mental y es tiempo de cambiar mi actitud. El lado “moral” del ser humano lo lleva a castigarse si se siente culpable, de aquí el dolor, las aflicciones y los accidentes.

Es capital saber que puedo sentirme culpable en una situación cualquiera si y sólo sé que hago daño a otra persona. En todas las demás situaciones, soy responsable pero no culpable. Debo recordarme que soy mi propia autoridad (en el sentido de individuo). Necesito tomar mi lugar en el universo. Debo cesar de hacerme violencia.

Como ya lo escribí anteriormente, el accidente está vinculado a la culpabilidad y ésta, al miedo con relación a una situación. El miedo a no estar correcto se percibe frecuentemente bajo el aspecto de la culpabilidad en vez del de la responsabilidad. Frecuentemente el accidente me obliga a cesar o frenar mis actividades. Sigue algún período de planteamiento. Manteniéndome abierto y objetivo con relación a mí mismo, descubriré rápidamente la o las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control de la situación? ¿Es para mí el momento de cambiar de orientación? ¿Tengo dificultad en escuchar los signos interiores o mi intuición, de tal modo que me atraigo un signo radical en el plano físico? ¿Observé cómo se produjo el accidente? ¿Cuál era mi estado antes y después? Es muy importante volver a ver las condiciones que rodean el accidente; analizo las palabras usadas y tomo consciencia que ponen en evidencia lo que vivo en el momento del accidente. Observo todos los signos y símbolos de esta situación (accidente) y escucho mi voz interior para encontrar una solución que me evitará probablemente empeorar todo esto. La predisposición a los accidentes es un estado que se produce durante una relación conflictual con la realidad, la incapacidad de estar plenamente presente y consciente del universo tal y como se presenta a mí. Es como si quisiera estar en otro lugar.

Estoy desconectado de lo que sucede alrededor mío, quizás porque encuentro mi realidad inaceptable o difícil de vivir. Necesito estar mejor conectado sobre mí mismo para descubrir mi seguridad y mi confianza interiores.


ANEMIA

Lo que nos dice la Biodescodificación: 
3ª Etapa. (Movimiento, valoración).
Concentración baja de hemoglobina en la sangre.

Conflicto: Desvalorización de aquello que nos hace vivir, que transporta la vida.
Resentir: “No quiero molestar a mi familia", "tengo que vivir lo menos posible porque molesto" y "me ahogo en esta familia.

La anemia está relacionada con una falta de alegría ante el proceso de la vida misma y con un sentimiento de no valer.

Anemia por falta de hierro (no hemoglobina): Calcio (función paterna) + Magnesio (Función materna)
Resentir: "Necesito que me ayuden en mi función materna", "Me ahogo en mi familia", Alguien cercano a ti se está muriendo y quieres darle el oxígeno para vivir", "Atmósfera tóxica, no respiro bien".

Lo que nos dice Louise L. Hay: 
Causa probable: Actitud de «sí, pero». Falta de alegría. Miedo a la vida. Sentimiento de no valer lo suficiente.
Nuevo modelo mental: Confiadamente puedo experimentar alegría en todos los ámbitos de mi vida. Amo la vida. 

Lo que nos dice Lisa Bourbeau: 
BLOQUEO FÍSICO: La anemia suele definirse como una disminución del número de glóbulos rojos de la sangre. Sus síntomas son: palidez de la piel y de las mucosas, aceleración de la respiración y del ritmo cardíaco, y una fatiga muy marcada. Se pueden presentar dolores de cabeza, mareos y zumbidos en los oídos.

BLOQUEO EMOCIONAL: En metafísica, la sangre representa la alegría de vivir: esto es lo que ha perdido la persona anémica. Incluso puede resultarle difícil aceptar esta encarnación hasta el extremo de no desear seguir viviendo. Se deja invadir a menudo por el desánimo y ya no establece contacto con sus deseos ni con sus necesidades. Se siente débil.

BLOQUEO MENTAL: Si tienes anemia en este momento, debes volver a contactar con tu capacidad de crear tu vida sin depender de los demás. Toma más consciencia de los pensamientos negativos que te impiden encontrar la alegría en tu vida. Deja salir al niño que hay en ti, ese que quiere jugar y tomarse la vida menos en serio.

Lo que nos dice Jacques Martel: 
La sangre representa la alegría de vivir, el amor y las emociones.
Cuando los glóbulos rojos de la sangre son insuficientes o que el número de células sanguíneas es débil, frecuentemente se produce una carencia de hierro en la sangre ya que el hierro está en el centro de la molécula que forma los glóbulos rojos. Este estado está vinculado a una carencia de alegría, fuerza y profundidad en el amor que tengo para mí y los demás; a mis creencias en mi capacidad de amar auténticamente con fuerza y determinación; a un desánimo y un rehúso de vivir; o a la sensación de estar sin valor y de tener resistencias frente al amor, de aquí esta desvalorización de mi persona. Incluso se puede vivir desesperación y resignación.

También puedo manifestar mucha rigidez frente a los acontecimientos de la vida. En resumen, todos estos síntomas son el resultado de una gran debilidad al nivel sanguíneo. En inglés, el “Hierro” se llama “Iron” y se puede hacer un juego de palabras cambiando “Iron (hierro” por “I run” que significa en español “corro”. Del mismo modo, en Francés, se puede sustituir la palabra “fer”(hierro en español) por su homónimo “faire”(hacer). Así, la persona anémica ya no siente bastante alegría y motivación para realizar todo lo que hay por “faire” (hacer) [hay una carencia de “faire” (hacer) o una falta de “faire” (hacer)] y ya no se siente capaz de correr para lograr lo que quiere.


¿Pero por qué rehúso usar la energía del universo que es disponible para mí? ¿De qué tengo yo miedo? ¿Qué es lo que me hace “comerme la sangre”? Sólo he de decir sí a esta bella energía lista para servir mi energía con amor. A partir de ahora, miro, observo y descubro la alegría alrededor mío. Está por todas partes: familia, trabajo y amigos. Estos seres de luz están también aquí para ayudarme a crecer.

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