viernes, 3 de marzo de 2017

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo"


EL PRIMER PRECEPTO

28 Se le acercó uno de los escribas que había escuchado la disputa, el cual, viendo cuán bien había respondido, le preguntó: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? 29 Jesús contestó: El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tus fuerzas. 31 El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mayor que éstos no hay mandamiento alguno. 32 Díjole el escriba: Muy bien, Maestro; con razón ha dicho que Él es único y que no hay otro fuera de Él, 33 y que amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, es mucho mejor que todos los holocaustos y sacrificios. 34 Viendo Jesús cuán atinadamente había respondido, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió ya más a preguntarle.

Cuando la Nueva Consciencia ocupe las “tierras” del Pensamiento, aquellos que ocupan las tribunas del saber se ponen nerviosos, pues saben reconocer en Ella, una nueva verdad, que aun apoyándose en la anterior que ellos representan, la trasciende. En ese tramo del camino, seremos testigos de un atosigador interrogatorio por parte de los doctores de la Iglesia, hoy doctores de la ciencia, y a niveles internos, nuestra personalidad material, que ataviada con prejuicios y temores, nos lleva a replantearnos nuestras nuevas creencias.

Pero llegará un momento, si hemos sabido dar la respuesta adecuada, que nuestra verdad logrará penetrar en el cuerpo oficializado de los defensores de los antiguos preceptos. Las claves están en no derrocar, ni destruir las verdades antiguas, sino utilizarlas para pronunciarnos en una nueva. Así los escribas, nuestros escribas internos, sabrán reconocer su trabajo, y al mismo tiempo,  reconocerán el alumbramiento de un nuevo impulso.

El primer mandamiento, podríamos considerarlo como el origen, la esencia. ¿Qué opinión tiene nuestro Maestro de ese primer precepto? Muchas veces, hemos visto cómo supuestos representantes de la espiritualidad se han erigidos en maestros y han logrado convencer a muchos buscadores, los cuales les han seguido, sintiéndose identificados con sus palabras. Sin embargo, cuando se les ve actuar, se percibe un comportamiento que da cuerpo a la soberbia, a la altanería y al poder. Cuando se les pregunta, cuál es el primer mandamiento de la ley, ellos proclaman: “Yo soy Dios... y el poder que poseo me permite conseguir cuanto deseo...”

A niveles internos, debemos hacernos esa pregunta, ¿cuál es el primer mandamiento? Nuestra respuesta debe llevarnos al Espíritu Crístico, y a pronunciarnos como Él lo hizo: “El Señor, nuestro Dios, es el único Señor”, y a continuación comprobar que nuestros sentimientos no traicionan estas palabras, pues si seguimos rindiendo culto a Malkuth (personalidad material) en su aspecto perceptivo y sensorial, si seguimos buscando satisfacer nuestras apetencias físicas, estaremos sirviendo igualmente al mundo profano y a su rey, el César.

Cuando nuestro escriba interno reconoce que el amor al prójimo está por encima del sacrificio y del holocausto (conciencia antigua identificada con el dolor), entonces aparece la señal en nuestra consciencia de que el Amor-Cristo, está ocupando el lugar que antes ocupaba Moisés. El cambio se está produciendo. El largo viaje de la Nueva Consciencia por los Planos precedentes, ahora da sus frutos en la antesala del Plano Material. Es toda una victoria. Tan solo nos queda dar el paso final. Qué nuestras  creencias se conviertan en actos, y que el perdón sea una realidad.

A partir de ese momento, los interrogadores ya no tienen papel y desaparecen del escenario.

Servir a Dios y al César, nos está indicando que nuestra mente se está identificando con la dualidad y esa percepción nos mantiene prisionero de una visión separada de nuestra verdadera esencia espiritual. Todos hemos sido creados por Dios; todos hemos formado parte de su Unidad integral. Hemos sido creados a su imagen y semejanza, por lo tanto, somos Seres creadores y portadores de esa Unidad.

Sin embargo, nuestra actual percepción en el mundo material, nos lleva a concebir que estamos separados de nuestra esencia espiritual y separados del resto de la humanidad.

Es por ello, que los “preceptos” más importante que debemos integrar en nuestra consciencia, nos invitan a recuperar ese estado de Unidad. ¿Cómo? Teniendo claro que somos una Unidad con todo lo creado y dando un paso muy importante en el mundo de percepción en el que nos movemos, en especial, en las relaciones, viendo a nuestro prójimo como parte de nosotros, pues ese “prójimo” no se encuentra fuera de nosotros, sino en nosotros mismos. Su papel es estelar en nuestro proceso evolutivo, pues actúan como “espejos” donde podemos identificar esa parte de nuestra conciencia que no conseguimos integrar, esto es, todo aquello, que formando parte de nosotros mismos, se encuentra en nuestra naturaleza inconsciente.

Es por ello, que el Maestro Jesús nos revela de la importancia de “amar al prójimo como a nosotros mismos”. Si no nos amamos, difícilmente podremos amar al otro. Damos lo que tenemos… Vemos fuera de nosotros, lo que somos interiormente. Proyectamos en nuestro mundo, en los demás, aquello que forma parte de nuestro Ser. Si queremos “abundancia”, seamos abundantes. Si queremos “paz y armonía”, seamos pacíficos y armoniosos. Si queremos “salud”, no veamos en nosotros la enfermedad. Si queremos “amor”, seamos amor.

Comparto con vosotros la “exhortación” escrita por Kabaleb referente a las cualidades espirituales que forman parte del Programa Espiritual que nos enseña el Ángel Sitael. No se podría expresar de una manera más bella, la enseñanza que queremos compartir:

“Debéis aprender de vuestros adversarios.
En ellos encontrareis siempre
los más adecuados Maestros.
Ellos os dirán sin contemplaciones
cuáles son vuestras lagunas, vuestros fallos;
os dirán si habéis sido imprudentes, presuntuosos o temerarios.
En ellos no habrá doblez ni hipocresía:
la verdad pura se expresará de sus labios.
Sabréis así como sois en la parte oscura de vuestra esfera,
ahí donde no “Debéis aprender de vuestros adversarios.
En ellos encontrareis siempre
los más adecuados Maestros.
Ellos os dirán sin contemplaciones
cuáles son vuestras lagunas, vuestros fallos;
os dirán si habéis sido imprudentes, presuntuosos o temerarios.
En ellos no habrá doblez ni hipocresía:
la verdad pura se expresará de sus labios.
Sabréis así como sois en la parte oscura de vuestra esfera,
ahí donde no luce jamás el resplandor de la conciencia.
Los enemigos, los adversarios,
son aquellos que os aman con amor desinteresado.
No levantéis vuestra mano contra ellos,
porque cuando desaparezcan,
ya no podréis veros en el espejo que refleja los errores.
Cristo dijo: "ama al enemigo"
Y yo os digo ahora: ¡conservadlo, respetadlo, utilizad sus virtudes!
Tu enemigo te ha sido dado
para que puedas expulsar de tu interior
ese conglomerado de cosas detestables que él expresa.
Contempla hoy mismo, peregrino,
los defectos de tu enemigo
y extírpalos sin más tardanza de tu propio ser,

porque están en ti muy en ti, porque están en ti muy en ti,
aunque pases toda una vida negándolo”.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

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