sábado, 29 de junio de 2019

Oración del Padre Nuestro (IV)

Hesed: “Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo”

La vinculación de esta sentencia con el Séfira Hesed, adquiere sentido y significado, cuando analizamos los atributos de este Centro de Conciencia en el Proceso Creativo.

Hesed es esa “tierra paradisiaca”, dispuesta en los Albores de los Tiempos por la divinidad, para que su Obra Creadora, la humanidad, llevase a cabo su crecimiento evolutivo. Esa “tierra paradisiaca” hace referencia a los trabajos del Cuarto Día de la Creación, cuando la humanidad tomó conciencia tangible de si mismo, lo que dio lugar al proceso de individualización.

El Cuerpo Físico es el vehículo más maduro y evolucionado de los que cuenta el hombre. Fue adquirido, en estado germen, en estado potencial, en el Primer Día de la Creación. En el Segundo Día, adquirió en estado germen, el Cuerpo Etérico (Vital). En el Tercer Día, el Cuerpo de Deseos y en el Cuarto Día, el Cuerpo Mental, el de menor evolución.

Con todo ello, queremos explicar, que la manifestación de esa “tierra”, está expresando la necesidad de expresar en acciones, en el comportamiento, aquellas energías, aquellas iniciativas, que previamente han sido sembradas en otro estado de conciencia. Esta situación es semejante a la que se produce, cuando la semilla, tras ser sembrada y brota como planta, da sus frutos.

En la “tierra”, encontramos ese magnífico laboratorio donde se evidencia el resultado de los ensayos. Podríamos decir, que la fase “tierra”, es la mejor de las Escuelas.

“Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo” Es importante profundizar en una idea que se desprende de esta proclamación.

Las “cosas” tienen su procedencia primigenia en el llamado cielo. Ya veíamos en el capítulo dedicado a Kether, que a lo que llamamos cielo, está aludiendo a los Planos Espirituales. Al Plano Mental, al Plano Emocional, al Plano Etérico. Esos Planos (Mundos) son más sutiles que el Físico, cuyo estado energético es el más denso.

Podemos decir, que el origen de todo encuentra su punto de partida en el Plano Mental (Kether). Posteriormente esa energía emanada, pasa al nivel emocional (Hochmah). Posteriormente adquiere un primer rostro, algo más definido (Binah), podríamos decir que es el negativo de la realidad que se manifestará en la cuarta fase. Esta secuencia, podemos compararla con los planos diseñados por el arquitecto, donde se definen las medidas que tendrá la edificación, pero no es aún la edificación en si misma. Por último en la dinámica de Hesed, lo que se definió en el plano o formó parte de una maqueta, adquiere forma, y se toma conciencia de lo correcto o incorrecto de la obra.

Por todo lo dicho, podemos concretar, que al pronunciar la sentencia que estamos analizando, estamos pidiendo que se lleve a cabo la toma de conciencia de lo que se debe hacer, es decir, que nuestra individualidad, que nos ha llevado a adquirir una conciencia separada de Dios, recupere el sentido de Unidad. No es necesario que pongamos fin a nuestra individualidad, pues la verdadera riqueza se adquiere tras andar por nosotros mismo el camino, pero, esa riqueza no será completa, hasta que no alcancemos nuestra meta, conjuntamente con nuestros hermanos de ruta.

En Hesed, la humanidad despertó su Cuerpo Emocional (protagonismo de Eva-Femenino). Es en esa misma “tierra”, donde debe penetrar la Voluntad, ese atributo propio de Kether-Unidad.

Con esta proclamación, el hombre reconoce que no es un ser separado de su creador, ni del fruto de la creación, el resto de almas. Es necesario, que ese impulso unificador, se apodere del Cuerpo Emocional del hombre, pues ello, favorecerá la condición de “andrógino”, al que está llamado el ser humano.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 180

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                                

LECCIÓN 180

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

1. (169) Por la gracia vivo. 2Por la gracia soy liberado.
3Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

2. (170) En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (169) Por la gracia vivo. 2Por la gracia soy liberado.
3Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


La Gracia, como el Amor Verdadero, no se puede aprender, pues forman parte de nuestra condición natural. Dios, al crearnos, nos hizo a su Imagen y Semejanza, por lo que la esencia de la Gracia y del Amor forman parte de nuestra genética espiritual.

Cierto es que la consciencia de nuestra verdadera identidad permanece dormida a la Realidad que Somos. Nuestra mente, identificada con la transitoriedad del cuerpo físico, se halla a merced del ego, el cual la mantiene prisionera de falsas creencias, como la separación, el miedo, el castigo, la culpa, etc.

No obstante, la mente, alejada de la Verdad, siente añoranza por Ella. Intuye el lejano recuerdo de su emanación original y eleva su mirada hacia el cielo, en un intento por evocar los días en los que se veía unida a su Creador.

En ese recuerdo extrae un rayo de luz que le lleva despertar del pesado letargo en el que se ha encontrado sumida. Esa luz es un bálsamo esperanzador que la conecta de nuevo con la Vida, resucitando de la ilusoria muerte.

Las trompetas del perdón claman a los cuatro vientos y de todos los confines del universo se recibe el clamor de la victoria sobre el mundo de la ilusión. Atrás queda el miedo; atrás queda la culpa y su aliado el castigo; atrás queda el odio y el rencor…, atrás queda el sueño del pecado…, atrás queda el dolor.

El cielo se abre y nos da la bienvenida… vamos acompañado de la Gracia y del Amor. Es un instante Santo…, es la vivencia del Milagro… no caminamos separados…, no caminamos solos…, caminamos unidos en la Filiación. Es la hora de la liberación.


2. (170) En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Si nos creemos separados de nuestros hermanos, es lógico justificar nuestro miedo y nuestro deseo de defendernos… tratamos de protegernos de aquello que interpretamos es un ataque contra nuestra vulnerabilidad, nuestra falsa identidad…, el cuerpo.

El origen de la creencia de la separación, se ha grabado en el inconsciente colectivo de la humanidad como una acción transgresora de las Leyes Divinas, lo que ha sido interpretado como el “pecado original”.

Ese pecado, ha dado lugar al sentimiento de la culpabilidad y al deseo desenfrenado de limpiar nuestra consciencia a través de la vía del castigo y del dolor.

El rostro de Dios, aparece como un rostro riguroso e inspirador de Temor. Creer que le hemos fallado, nos inspira un poderoso miedo, el cual derivó en la creencia de la separación.

Ese error, nos ha llevado a la individualidad y a percibir al otro como algo externo del que debemos protegernos pues nos recuerda nuestros propios miedos.

Despertar de esa pesadilla que nos mantiene identificados con el miedo y con el sufrimiento, nos permitirá el reencuentro con nuestra verdadera realidad: Somos Amor y en nosotros no cabe la crueldad.

viernes, 28 de junio de 2019

Oración del Padre Nuestro (III)

Binah: “Venga a nosotros tu Reino”

Se trata de la primera petición que evocamos en la oración del Padre Nuestro. Las dos primeras sentencias: “Padre Nuestro que estás en los cielos” y “Santificado sea tu nombre”, ponen de manifiesto dos aspectos diferenciados. Por un lado, identificamos a nuestro destinatario. Como decíamos al analizar su significado, se trata de un reconocimiento primordial. Sabemos que la Divinidad es nuestro verdadero Mentor, nuestro verdadero Origen y es a Él con quien establecemos nuestra conversación sagrada.

Por otro lado, la segunda de las sentencias, el Alma Humana, activa su potencial emocional y de nuestro Verbo emana el más hermoso de los Deseos…, “qué el nombre del Padre sea Santificado”. Es como declarar todo nuestro amor a la persona amada. Le deseamos todo lo mejor, y es tanto el amor que sentimos por ella, que estaríamos dispuestos a dar nuestra vida por ella. Sentimos como ambas almas son una misma alma y damos vida en nuestro interior al elevado sentimiento de la Unidad.

Cuando proclamamos “venga a nosotros tu reino”, sí existe una primera petición. Analicemos, todos y cada uno de los misterios que encierra esta expresión.

En primer lugar, advertimos el término “venga”. Ello nos sitúa en la dimensión temporal presente y evidencia un estado de carencia, ya que, al enunciar la solicitud “venga”, hace evidente que no somos poseedores de aquello que solicitamos.

Para comprender esta situación, tendremos que recordar el papel cósmico de Binah-Inteligencia Activa, en el proceso creador. Kether-Hochmah-Binah forman el Triángulo Supremo que da expresión al Rostro de Dios. Padre-Hijo-Espíritu Santo, tres aspectos distintos que forman una sola Unidad.

Binah es el Vav Primordial, del nombre sagrado Jehová, la expresión externa de la Divinidad. Cuando su atributo se activa, somos testigos de un modo visible de aquello que ha sido fraguado en el mundo interior. Por lo tanto, Binah es el referente de lo temporal, no en vano, su representante planetario, Saturno, es conocido como el Dios del Tiempo –Cronos-.

El presente es el único estado tangible, lo que hace evidente una cosa, pasado y futuro, son aspectos en el tiempo que no son reales y que no deben ocupar nuestra conciencia, impidiéndole evolucionar. Muchas almas, quedan prisioneras de vivencias acontecidas en el pasado que les impide afrontar libremente el presente. Otras almas, muestran una excesiva preocupación por el futuro y llegan a quedar paralizadas ante el temor de afrontar la propia evolución del presente.

“Venga”…, es una instrucción dirigida a ese presente que estamos experimentando. No tiene sentido pedir “venga”, para atender situaciones que forman parte del pasado o del futuro. Es “ahora”, en la situación consciente que necesitamos que ese “venga” haga realidad aquello que solicitamos.

“a nosotros”…, podríamos haber enunciado esta súplica en singular. “Venga a mí”…, sin embargo, sería una contradicción, una vez que hemos movilizado en Hochmah nuestro corazón, proclamando el deseo de santificar el nombre del Padre, la Unidad de Kether. Ese Amor a la Unidad, nos lleva a sentir una empatía activa por todos nuestros compañeros de ruta, y ello nos lleva a dirigir nuestra oración, para que la Gracia Divina alcance a toda la Humanidad.

El concepto de lo plural surge por primera vez en la fase creativa regida por Binah, en la fase Vav. Cuando la semilla del Yod, penetra en la morada del He, tan sólo podemos esperar que se produzca un acto fecundador y el misterio de la vida se manifestará en la fase Vav con el nacimiento de la criatura. El “nosotros”, la humanidad, es una manifestación de la Obra Creadora de la Divinidad.

“tu Reino”… ¿qué Reino? ¿El de los cielos? ¿Qué estamos pidiendo?

Imaginemos por unos momentos, que nuestro padre físico fuese un rey y que llegado el momento, estamos en condición de ser su heredero, y elevamos hasta él, la siguiente súplica: “Padre, poderoso rey… amo tu condición de rey… venga a mí tu reino”

Parece lógico, que alcanzada la condición necesaria para ser heredero legítimo, llegue un día en el que el padre ponga en sus manos la herencia que le corresponde y lo nombre rey, dotándole del dominio de su reino.

Pero adquirir un reino, no es lo esencial, lo esencial es alcanzar la condición de rey, y para ello, hay que ser portador de una serie de atributos, que son los que dan poder al representante de la corona.

La Humanidad, tiene adquirida la condición principesca de todo un heredero al trono del Padre, pero ese Poder Real, no se alcanza porque te venga en suerte, esa condición se adquiere como fruto de una conquista en el Proceso de la Evolución.

El príncipe heredero, la humanidad, alcanzada la mayoría de edad, es decir, la capacidad para llevar a cabo con responsabilidad, con conocimiento, la tarea de reinar, exclama: “venga a nosotros tu Reino”, es decir, hazme consciente de tus atributos Divinos y con ellos podré reinar, que no es otra cosa que crear haciendo uso de los Principios Divinos heredados.

“Venga a nosotros tu Reino”, significa, que el atributo de la Voluntad Creadora, que el atributo del Amor, vivifique mi Inteligencia y pueda adquirir el Conocimiento de las Leyes Divinas. Ese conocimiento se hace carne en Binah.

La Ley de Causa y Efecto, el Sagrado nombre de Jehová (Yod-He-Vav-He), nos aporta las claves. Las hemos comentado en otra parte de las enseñanzas que estoy compartiendo. La fuerza masculina Yod, al unirse a la fuerza femenina He, permite la magia de la creación. La semilla al penetrar en la tierra fecunda, y alcanzada la fase Vav, brota de la tierra, transformándola y dando lugar a la planta. Esa planta, crecerá y dará frutos, o lo que es lo mismo, alcanza la fase He final. Ese fruto, lleva en su interior la semilla que dará continuidad al proceso evolutivo de la especie. Igualmente, el He final da lugar a un nuevo Yod.

Si aplicamos esta dinámica a nuestras vidas, si somos conscientes que cada pensamiento (semilla-Yod), al unirse a nuestras emociones (tierra-He), creará una realidad, entonces, tenemos el verdadero Poder, pues si queremos un mundo donde impere el amor, la unidad, la paz, la salud, la alegría… ¿a qué esperamos?

¡Qué nuestra mente u nuestro corazón se fundan en un mismo aliento y den vida a ese Ideal!

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 179

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?

10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                        


LECCIÓN 179


Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


1. (167) Sólo hay una vida, y ésa es la vida que  comparto con Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


2. (168) Tu gracia me es dada. 2La reclamo ahora.
3Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.




¿Qué me enseña esta lección?


1. (167) Sólo hay una vida, y ésa es la vida que  comparto con Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


Sólo hay una vida porque Dios es Unidad.


El Hijo de Dios, creado como Expansión emanada de la Mente de Dios, sigue y permanece en su Fuente Original. Por lo tanto, el Hijo de Dios es portador de una sola vida.


Sin embargo, la mente permitió dar valor al mundo de percepción procedente del mundo físico y ello dio lugar a que quedara “dormida” o lo que es lo mismo fabricara la creencia de la “separación”.


Esa identificación favoreció la idea de la dualidad, pues la visión podía captar el mundo espiritual y el mundo material. La consciencia de Unidad se fue transformando en una consciencia dual, y la Verdadera Vida, cedió la hegemonía a la creencia en la muerte.


Hoy es el día en el que podemos recuperar la consciencia de la Unidad; hoy es un día en el que podemos despertar del sueño de la dualidad. Hoy es el día en el que abandonamos la idea de la muerte y acogemos la única y verdadera Vida.


2. (168) Tu gracia me es dada. 2La reclamo ahora.
3Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


La Gracia de Dios es una bendición que nos ilumina el camino que debemos recorrer. La Gracia nos revela que el Amor hacia nuestros hermanos es el único acto que nos abre las puertas de la Salvación.


Hoy he tenido la oportunidad de tomar consciencia de que más allá de cualquier creencia, religión o filosofía, mucho más allá de todo ello, existe una condición que nos hace Uno con Dios: el Amor.


Yo me pregunto, ¿por qué los hombres preferimos luchar contra nuestros hermanos cuando tenemos puntos de vista diferentes? ¿por qué no respetamos las opiniones de los demás, como quisiéramos que respetasen las nuestras? ¿tememos que si cedemos en nuestros puntos de vista, ello dará más poder al otro?


Imagino un mundo en el que todos sepamos ver en el otro, nuestro propio rostro; en el que la Unidad prevalezca por encima de la separación; en el que el Amor sea la única moneda de cambio.


Crear ese mundo es misión de cada uno de nosotros.

jueves, 27 de junio de 2019

Oración del Padre Nuestro (II)

Hochmah: “Santificado sea tu nombre”

Comenzaremos analizando el término “santificar”. Se hace imprescindible profundizar en el significado de este concepto, para tratar de comprender los trabajos que debemos realizar con relación a esta proclamación.

Si tomamos un diccionario, encontraremos que santificar, significa “dedicar a Dios algo”. Igualmente, podemos aplicarle el significado de “bendición”, “consagración”. Santificar es “hacer a uno Santo por medio de la gracia”. Podríamos concluir, que dicho término nos invita a pensar en un estado de exaltación, de profundo reconocimiento de un valor.
Dar la condición de Santo, nos lleva a profundizar en la idea de aquellas personas que dan muestras de virtudes a través de su sabiduría, de sus experiencias de entrega abnegada y servicial. Se trata de la persona entregada a la divinidad, es decir, de la persona que sigue la Voluntad de Dios.
Nos encontramos en la Morada del Séfira Hochmah, centro de conciencia donde la especialidad es la Sabiduría y el Amor Universal. Hochmah, es el He primordial, y con ello debemos entender, que su papel estelar en el proceso de la creación, es convertirse en la “tierra fértil y fecunda”, donde debe cobijarse la “semilla” del Yod-Kether. Por lo tanto, si Kether es el impulso creador por excelencia, cuya manifestación se traduce como Voluntad, diremos, que en Hochmah, esa Voluntad encuentra el espacio propicio para llevar a cabo su Obra Creadora y ese espacio se llama Amor.
Cuando Hochmah se siente activo, digamos preñado con la semilla de la Voluntad, internamente se produce un acto de magia inconcebible, pues comienza el proceso de dar forma a la criatura que ha de nacer, llegada su hora.
La experiencia vivida es semejante a una explosión de júbilo, una exaltación sublime de las energías emocionales, para que acepte dar cobijo y protección a esa semilla creadora, cuyo designio es crear y multiplicarse.
Por lo tanto, cuando proclamemos: “Santificado sea tu nombre”, lo que verdaderamente estamos expresando, es nuestro profundo deseo de que el Amor vivifique con sus “aguas purificadoras”, la Voluntad del Padre, o lo que es lo mismo: “declaro, y amo de todo corazón, realizar el designio encomendado”.
Por lo general, pasamos gran parte de nuestra vida sin saber qué es lo que debemos hacer, cuál es nuestra misión en la vida. Es una pregunta, que me han trasladado muchos estudiantes, inquietos por conocer su destino. Me gustaría invitaros a experimentar un “acto de magia”. Cuando vuestras inquietudes os lleven a dar respuesta a esta cuestión, cuando no encontréis el Norte de vuestra vida, buscad un espacio, donde se respire tranquilidad, donde podáis comunicaros con vuestro Yo Espiritual y elevar la plegaria del Padre Nuestro. Cuando lleguéis a la sentencia que estamos analizando, imaginad que vuestro corazón se ilumina, se exalta en un profundo sentimiento de amor que da cobijo al Designio que, como una semilla, proviene del Padre.
Visualiza como ese sentimiento de Amor inunda todo tu ser, y proclama tu fidelidad a la Voluntad Superior… Esa Voluntad-Designio, no tardará en revelarse en tu Cuerpo Emocional. Tu afán interno por darle cobijo, despertará a las Fuerzas de la Providencia, y de una manera inesperada, anecdótica, algunas veces, casi milagrosa, tendrás la evidencia interna de lo que se espera de ti. Lo vivirás como una revelación, y en muchas ocasiones, el resultado de esa vivencia, lleva a quien lo experimenta a tomar decisiones insospechadas. Lo que si puedes tener por seguro, es que cuando se produzca esa interacción, nada en tu vida será lo mismo.

...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 178

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?

10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                                
LECCIÓN 178

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
1. (165) Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

2. (166) Se me han confiado los dones de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (165) Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

La identificación de nuestra mente con el error percibido a través del cuerpo físico, nos lleva a negar el Pensamiento de Dios, a violar sus Leyes Creadoras, nos ha llevado a creer en la separación de nuestra Fuente Original: la Divinidad.

Sin embargo, a pesar de que El Hijo de Dios ha permanecido “dormido” desde que decidió dar valor a su visión material, jamás se ha encontrado separado de su Creador, el Cual, es la Fuente de donde emana su única y verdadera realidad.

Negar el Pensamiento de Dios es negarnos a nosotros mismos, pues hemos sido Creados de la emanación expansiva del Padre.


2. (166) Se me han confiado los dones de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Somos Unidad y buscamos la paz…

Somos Amor y sentimos miedo…

Somos Inteligencia Creadora y cometemos errores…

Somos Abundancia y buscamos saciar nuestra necesidad…

Somos Justicia y nos castigamos…

Somos Armonía y actuamos incoherentemente…

Somos belleza y ansiamos placer…

Somos Verdad y juzgamos…

Somos Dioses y fabricamos lo ilusorio…

Somos portadores de los dones de Dios y actuamos sin saberlo.