viernes, 9 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 9

LECCIÓN 9

No veo nada tal como es ahora.

1. Esta idea es, obviamente, la consecuencia lógica de las dos anteriores.   2Pero si bien es posible que la puedas aceptar intelectualmente, es muy probable que todavía no signifique nada para ti. 3De todas formas, el entendimiento no es necesario a estas alturas. 4De hecho, reconocer que no entiendes es un requisito previo para erradicar tus falsas ideas. 5Estos ejercicios tienen que ver con la práctica, no con el entendimiento. 6No necesitas practicar lo que ya entiendes. 7Sería bastante redundante, por cierto, tener como meta el entendimiento y al mismo tiempo asumir que ya lo has alcanzado.

2. A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que aparentemente contempla realmente no está ahí. 2Esta idea puede producir gran inquietud y toparse con gran resistencia, la cual puede manifestarse de muchas maneras. 3No obstante, eso no excluye el que la apliques. 4Esto es lo único que se requiere para estos ejercicios o para cualesquiera otros. 5Cada pequeño paso despejará la oscuridad un poco más, y el entendimiento finalmente llegará para iluminar cada rincón de la mente que haya sido despejada de los escombros que la enturbiaban.

3. Estos ejercicios, para los que tres o cuatro sesiones de práctica son suficientes, consisten en que mires a tu alrededor y apliques la idea de hoy a cualquier cosa que veas, sin olvidarte de la necesidad de aplicarla imparcialmente, y la regla esencial de no excluir nada. 2Por ejemplo:

3No veo esta máquina de escribir tal como es ahora.
4No veo este teléfono tal como es ahora.
5No veo este brazo tal como es ahora.

4. Empieza con aquellas cosas que estén más cerca de ti, y luego extiende tu campo visual:

2No veo ese perchero tal como es ahora.
 3No veo esa puerta tal como es ahora.
4No veo esa cara tal como es ahora.

5. Hay que subrayar nuevamente que, si bien no debes intentar incluirlo todo, tampoco debes excluir nada en particular.  2Asegúrate de ser honesto contigo mismo al hacer esta distinción.  3Es posible que te sientas tentado de enmascararla.

¿Qué me enseña esta lección?

Cuando percibo algo con mis sentidos, de inmediato se activa el mecanismo aprendido de interpretación y juicio, que mezcla percepción y valoración. Esta reacción automática genera pensamientos teñidos de emociones, los cuales, según la enseñanza de Un Curso de Milagros, no son neutrales y anticipan la experiencia que viviré en el mundo físico. Así, esas impresiones iniciales —que surgen de la interpretación y no de la visión verdadera— determinan si experimentaré paz o conflicto. UCDM nos recuerda que la percepción está guiada por el propósito que le demos: si elegimos ver con el ego, reforzamos la separación y el miedo; si elegimos ver con el Espíritu Santo, permitimos que la percepción sea reinterpretada y se convierta en un medio para la paz y la armonía.

Cuando observo algo en el presente, en realidad no estoy viendo el ahora tal como es, libre de interpretaciones y juicios. Según UCDM, no percibimos las cosas como son, sino como creemos que son, porque nuestra mente recurre al pasado para buscar referencias y significados. Si no encuentra una asociación en nuestra experiencia personal, buscará en el inconsciente colectivo, perpetuando así la interpretación basada en el pasado.

Nuestra mente, habituada a la temporalidad, no sabe permanecer en el presente. Para ella, todo lo que percibe está teñido por el tiempo y, por tanto, es irreal, aunque no se dé cuenta de ello. El presente, tal como lo enseña UCDM, es el único punto donde puede experimentarse la verdad y la paz, pero la mente condicionada lo pasa por alto constantemente.

Mientras sigamos viendo con los ojos del ego, nuestra percepción estará anclada en el pasado y nos resultará difícil responder de una manera nueva y liberadora. Es a través del perdón y del amor —las energías que UCDM nos invita a cultivar en cada instante— como podemos romper el ciclo de repetir el pasado en nuestras relaciones. Solo así podemos establecer un verdadero final a los juicios y abrirnos a una experiencia presente, libre de las cadenas de las viejas historias.

En nuestro estado actual de conciencia, tanto las fuerzas del inconsciente personal como las del colectivo influyen y condicionan nuestras decisiones. Desde la perspectiva del ego, y de manera inconsciente, sostenemos la falsa creencia de que somos culpables y que debemos expiar nuestros errores, lo que nos mantiene atados al pasado y a una mente equivocada, perpetuando así una percepción distorsionada de nosotros mismos y del mundo.

Sin embargo, cuando elegimos amar sin condiciones y pedimos al Espíritu Santo que lleve a cabo la Expiación —es decir, que “deshaga el error”—, permitimos que la Mente Una nos conecte con la percepción verdadera, con la Unidad y, por ende, con el milagro, que no es otra cosa que la expresión del Amor. Así, dejamos de identificarnos con la culpa y el pasado, y nos abrimos a la experiencia de la paz y la plenitud que nos corresponde por derecho divino.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que tu percepción está condicionada y que no ves nada tal como es en realidad, sino a través de filtros y juicios aprendidos. El Curso te invita a aceptar humildemente que no comprendes el mundo ni a ti mismo, y que sólo desde esa apertura puedes empezar a ver de verdad. Es un paso hacia la honestidad interior y la disposición a soltar viejas creencias.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Mira a tu alrededor y aplica la frase:
    • “No veo este/a ______ tal como es ahora”.
  • Empieza con objetos cercanos y luego amplía tu campo visual.
  • No intentes incluirlo todo, pero tampoco excluyas nada deliberadamente.
  • Sé imparcial y honesto en la selección de los objetos.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección puede generar cierta incomodidad, ya que desafía la creencia de que percibes la realidad tal como es. Psicológicamente, te ayuda a soltar la necesidad de tener razón y a abrirte a una percepción más humilde y receptiva. Espiritualmente, es un paso hacia la visión verdadera, que sólo puede surgir cuando reconoces que no sabes y te abres a una nueva manera de ver.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 9 profundiza en el entrenamiento mental para soltar el pasado y los juicios. Es un paso más en el proceso de deshacer la percepción errónea y prepararte para el perdón y la paz interior. Reconocer que no ves nada tal como es ahora es esencial para poder recibir la visión que el Curso promete.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Haz el ejercicio con curiosidad y apertura, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún objeto, simplemente vuelve a la observación y aplica la frase.
  • Recuerda que el objetivo no es entenderlo todo ahora, sino abrirte a una nueva manera de ver.

Conclusión final:

La Lección 9 te invita a mirar con honestidad tu percepción y a reconocer que no ves nada tal como es ahora. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

Los milagros son expresiones naturales de perdón. Un Curso de Milagros nos revela con respecto a los Principios de los Milagros que el propósito del tiempo es que aprendamos a usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.

El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la 
necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese sentido es intemporal.

Desde la visión de UCDM, toda experiencia conflictiva, como la que surge ante el comportamiento de un hijo, se convierte en una oportunidad de liberación y sanación que va mucho más allá de la relación concreta. El presente nos ofrece la posibilidad de poner fin al pasado que intenta perpetuarse a través de nuestros juicios y reacciones. Sólo el perdón, entendido como el deshacimiento de las interpretaciones erróneas, tiene el poder de redimir la situación. Cuando elegimos ver nuestros conflictos con la mirada amorosa y redentora que nos ofrece el instante presente, nos convertimos en obradores de milagros, pues permitimos que el amor reemplace al miedo.

Debemos recordar que si interpretamos nuestra experiencia actual como un ataque o un conflicto, nuestra mente no está viendo la realidad del ahora, sino que está condicionada por recuerdos inconscientes del pasado, donde no experimentó la unidad. UCDM nos enseña que el pasado no existe y que sólo el presente es real; por tanto, cualquier juicio es una proyección de viejas creencias que nos impiden experimentar la paz.

Es natural que nos cueste ver la única realidad que el presente nos ofrece: la unidad de todos. Tal como señala UCDM, puede que no comprendamos lo que nos sucede, pero aun así, podemos recordar que toda experiencia es una proyección de nuestra mente y, por tanto, una oportunidad para sanar nuestros propios errores de percepción. Cuando aprendemos a vivir el presente con una visión inocente, libre de juicios y condenas, cada experiencia adquiere un significado especial. Incluso a quien percibimos como “enemigo” lo recibiremos sin condena, agradeciéndole el papel de maestro que nos ayuda a descubrir y sanar nuestro mundo interior.


Reflexión: Si viésemos las cosas desde el presente, ¿qué crees que ocurriría?

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (4ª parte).

IV. La luz que traes contigo (4ª parte).

4. ¿No desearías hacer esto por el Amor de Dios? 2¿Y por ti? 3Piensa en lo que ello representaría para ti. 4Pues los pensamien­tos "malvados" que ahora te atormentan te parecerán cada vez más remotos y alejados de ti. 5esto es así porque el sol que mora en ti ha despuntado para desvanecerlos con su luz. 6Persisten por un corto tiempo en formas enrevesadas, demasiado distantes como para que se puedan reconocer, y luego desaparecen para siempre. 7Y en la luz del sol te alzarás sereno, lleno de inocencia y sin temor alguno. 8Y desde ti, el descanso que encontraste se extenderá para que tu paz jamás pueda abandonarte y dejarte desamparado. 9Aquellos que ofrecen paz a todo el mundo han encontrado un hogar en el Cielo que el mundo no puede destruir. 10Pues es lo suficientemente grande como para contener al mundo entero dentro de su paz. 

En este fragmento, Jesús nos invita a reconocer el poder de la luz interior para transformar la mente y la experiencia. Nos recuerda que, al elegir la paz y la inocencia, los pensamientos de culpa y miedo se disipan como sombras ante el sol. La verdadera paz no solo nos llena, sino que se extiende a los demás, convirtiéndonos en portadores de descanso y refugio. El “hogar en el Cielo” simboliza un estado de conciencia donde la paz es tan grande que abarca a todos.

El Mensaje central y las claves de comprensión de este punto son las siguientes:

  • La luz interior tiene el poder de desvanecer los pensamientos oscuros y de sufrimiento.
  • Al elegir la paz, los pensamientos de culpa y miedo se vuelven irrelevantes y desaparecen.
  • La paz que encuentras en ti se extiende naturalmente a los demás.
  • Ofrecer paz al mundo es encontrar un hogar interior indestructible, capaz de contener a todos en su abrazo.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

  • Cuando surjan pensamientos de culpa, miedo o ataque, recuerda que son solo sombras que pueden desvanecerse con la luz de tu paz interior.
  • Haz una pausa y conecta con tu “sol interior” antes de reaccionar ante el conflicto.
  • Extiende conscientemente paz y descanso a quienes te rodean, sabiendo que tu serenidad puede ser refugio para otros.
  • Ejemplo 1: Si te sorprendes pensando mal de alguien, visualiza cómo ese pensamiento se disuelve en la luz y elige ver inocencia.
  • Ejemplo 2: Si te sientes inquieto o temeroso, repite para ti: “El sol que mora en mí disuelve toda sombra”.
  • Ejemplo 3: Cuando alguien acuda a ti buscando consuelo, ofrécele tu presencia serena y tu escucha, permitiendo que tu paz le envuelva.

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Qué pensamientos oscuros estoy dispuesto a dejar que la luz disuelva hoy?
  • ¿Cómo puedo extender la paz que encuentro en mí a los demás?
  • ¿Estoy dispuesto a ser un refugio de descanso y serenidad para quienes me rodean?

Conclusión:

Este fragmento nos recuerda que la verdadera transformación comienza en nuestro interior. Al elegir la luz y la paz, no solo nos liberamos de pensamientos de sufrimiento, sino que nos convertimos en canales de descanso y esperanza para el mundo. La paz que cultivamos es tan grande que puede abrazar a todos, y ese es el verdadero hogar que nada ni nadie puede destruir.

Frase inspiradora:

“En la luz del sol te alzarás sereno, lleno de inocencia y sin temor alguno.” (T-25.IV.4:7)

Invitación práctica:

Hoy, cuando surja un pensamiento oscuro o te encuentres con alguien que sufre, haz una pausa y repite:

“El sol que mora en mí disuelve toda sombra. Elijo ser portador de paz y descanso.”

jueves, 8 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 8


LECCIÓN 8

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

1. Esta idea es, obviamente, la razón de que veas únicamente el pasado. 2En realidad nadie ve nada. 3Lo único que ve son sus propios pensamientos proyectados afuera. 4El hecho de que la mente esté absorbida con el pasado es la causa del concepto erró­neo acerca del tiempo de que adolece tu visión. 2Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que hay. 6Por consiguiente, no puede entender el tiempo, y, de hecho, no puede entender nada.

2. El único pensamiento completamente verdadero que se puede tener acerca del pasado es que no está aquí. 2Pensar acerca del pasado, por lo tanto, es pensar en ilusiones. 3Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente supone visualizar el pasado o prever el futuro. 4De hecho, la mente está en blanco al hacer eso, ya que en realidad no está pensando en nada.

3. El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar a tu mente a reconocer cuando no está realmente pensando en abso­luto. 2Mientras tu mente siga absorbida con ideas sin contenido, la verdad permanecerá bloqueada. 3Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino a la visión.

4. Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados.  2Ello es así porque en realidad no puedes ver nada, y es más fácil reco­nocer que, por muy vívidamente que puedas visualizar un pensa­miento, no estás viendo nada.  3Con el mayor desapego que puedas, escudriña tu mente durante el habitual minuto más o menos, notando simplemente los pensamientos que allí encuentres.  4Nombra cada uno por la figura central que contenga, y luego pasa al siguiente.  5Da inicio a la sesión de práctica diciendo:

6Parece que estoy pensando en _____

5. Luego describe detalladamente cada uno de tus pensamientos. Por ejemplo:

3Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción],

y así sucesivamente, concluyendo al final del período de bús­queda mental con:

4Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

6. Esto puede hacerse cuatro o cinco veces en el transcurso del día, a menos que te resulte irritante. 2Si te resulta difícil, tres o cuatro veces es suficiente.  3Tal vez te ayude, no obstante, incluir la irritación, o cualquier emoción que la idea de hoy pueda susci­tar, en la búsqueda mental en sí.


¿Qué me enseña esta lección?

Recordemos lo que nos enseña Un Curso de Milagros con respecto a la función del tiempo:
"El ego tiene una extraña noción del tiempo, y ésa podría muy bien ser la primera de sus nociones que empiezas a poner en duda. Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado.(T-13.IV.4:1-5)"

El "ahora" no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia aquellos con los que te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empañando así la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás ante tu hermano como si se tratase de otra per­sona, y esto sin duda te impedirá conocerlo tal como es. Y recibi­rás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el men­saje de liberación que cada uno de tus hermanos te ofrece ahora. (T-13.IV.5:1-7)"
Esta lección me anima a tomar una decisión clave: desaprender para poder aprender de nuevo.

Se trata de desaprender todas las creencias que hemos adquirido sobre la función del tiempo y entender que la mente es creadora. Cuando la llenamos con pensamientos del pasado o del futuro, no puede cumplir su labor, ya que el espacio del pasado ya fue utilizado, y el destinado al futuro debemos aprovecharlo en el presente. Al final, ese futuro potencial lo viviremos como presente y diremos que es el resultado de nuestras acciones pasadas.

Debemos recordar que únicamente en el presente reside la realidad y la oportunidad de extender el amor, pues sólo el ahora es real. Cada instante presente es una invitación a reconocer nuestra verdadera naturaleza como creadores junto con Dios, en un estado de Ser que no conoce principio ni fin. En este estado, la mente se une a la Mente de Dios y reconoce su unicidad con toda la Filiación. Así, tomamos conciencia de nuestro Ser, no como una entidad separada, sino como parte íntegra y eterna de la totalidad, en comunión con todos los Hijos de Dios. El presente es el punto de encuentro donde la separación se deshace y recordamos que somos uno solo en el Amor que nos creó.

El único pensamiento verdadero es aquel que reconocemos y aceptamos como nuevo en el instante presente. Este pensamiento, nacido en el ahora, activa en nosotros el principio más elevado que hemos heredado como Hijos de Dios: la Voluntad.

La Voluntad creadora es el impulso que nos mueve a extender el amor y a manifestar la innovación. Gracias a esta Voluntad, participamos en la libertad de elegir, pues la verdadera libertad es un don divino. Esta facultad, reflejo de nuestra naturaleza espiritual, posee un valor esencial, ya que nos recuerda que somos co-creadores con Dios y que nuestra elección, guiada por el amor, es la expresión más elevada de nuestro Ser unido a la Filiación.

Fortalecer nuestra mente mediante el pensamiento consciente y dirigido en cada instante presente es fundamental para la verdadera creatividad. El Curso enseña:

“El milagro no hace nada. Lo único que hace es deshacer. Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. No añade nada, sino que simplemente elimina. Y lo que elimina hace mucho que desapareció, pero puesto que se conserva en la memoria, sus efectos parecen estar teniendo lugar ahora.” (T-28.I.1:1-5)

La dedicación a este ejercicio mental refuerza nuestra capacidad de elegir y experimentar paz interior:

“La mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio.” (T-31.III.4:8)

Y añade:

“La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección.” (T-31.VI.3:1-2)

Por tanto, la práctica constante de elegir pensamientos alineados con la verdad y el presente es la clave para experimentar la libertad y el control real sobre nuestra vida, pues “la mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio” (T-31.III.4:8).

Sólo cuando invertimos la dirección de nuestro pensamiento y lo enfocamos en la expresión del Yo espiritual, en el Ser, es posible filtrar y trascender lo aprendido por el ego. Así, podemos responder sin juicios condenatorios, permitiendo que la mente se libere de la interpretación basada en la separación y la dualidad. Como enseña UCDM:

“La salvación es un deshacer. Si eliges ver el cuerpo, ves un mundo de separación, de cosas inconexas y de sucesos que no tienen ningún sentido. [...] La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección.” (T-31.VI.2:1-2; 3:1-2)

De este modo, activamos el único juicio que debemos potenciar: reconocer la ilusión del ego, la creencia en la separación y la dualidad, para poder elegir de nuevo y recordar la unicidad del Ser:

“La mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio.” (T-31.III.4:8)

Así, la respuesta que damos deja de estar basada en el juicio y se convierte en una expresión de la verdad y la paz interior.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es que reconozcas que la mente está constantemente ocupada con pensamientos del pasado, lo que impide experimentar el presente. El Curso te invita a observar cómo tus pensamientos no son realmente nuevos ni creativos, sino repeticiones de recuerdos y asociaciones pasadas. Este reconocimiento es el primer paso para abrirte a una percepción más auténtica y liberadora.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres a cinco veces al día, con los ojos cerrados.
  • Dedica un minuto a observar los pensamientos que surgen en tu mente.
  • Nombra cada pensamiento por su figura central:
    “Parece que estoy pensando en [persona/objeto/emoción]…”
  • Al final de cada sesión, concluye con:
    “Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.”
  • Si surge irritación o cualquier emoción, inclúyela en la observación.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección te ayuda a darte cuenta de que la mayoría de tus pensamientos no son originales ni creativos, sino repeticiones del pasado. Psicológicamente, esto te permite empezar a soltar la identificación con la mente automática y abrirte a la posibilidad de vivir el presente. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación del tiempo y la apertura a una percepción más viva y verdadera.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 8 profundiza en la idea de que la percepción está condicionada por el pasado. Es un paso más en el entrenamiento mental de UCDM, que te prepara para soltar el pasado y abrirte a la experiencia del presente. Esta comprensión es esencial para avanzar hacia el perdón y la verdadera visión.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta observar tus pensamientos sin juzgarlos.
  • Haz el ejercicio con curiosidad y desapego, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún pensamiento, simplemente vuelve a la observación.
  • Recuerda que el objetivo no es dejar la mente en blanco, sino reconocer el contenido repetitivo del pasado.

Conclusión final:

La Lección 8 te invita a mirar con honestidad tu mente y a reconocer que la mayoría de tus pensamientos son recuerdos y asociaciones del pasado. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

En el ejercicio de ayer tuvimos ocasión de hablar de lo que llamamos pasado reciente y pasado ancestral. Veíamos cómo las voces procedentes de esos ecos nos afectaban en el estado presente, condicionando nuestras respuestas.

En esta ocasión, vamos a volver a puntualizar la causa que nos lleva a creer en el tiempo, pues se convierte, igualmente, en el único fundamento que justifica la reencarnación en el escenario de la conciencia temporal. Esa causa, ya lo hemos visto más arriba, es la culpa.
"La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente" (T-13.IV.4:4).

Cuando experimentamos una relación conflictiva, por ejemplo con nuestro hijo, no estamos realmente viendo el presente. En su lugar, estamos proyectando el pasado sobre la situación actual. Es la mente, absorbida por pensamientos pasados, la que nos lleva a responder de manera condicionada por antiguos recuerdos de culpa.

Como enseña UCDM:

“Hace mucho que este mundo desapareció. Los pensamientos que lo originaron ya no se encuentran en la mente que los concibió y los amó por un breve lapso de tiempo. El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos.” (T-28.I.1:6-8)

Y añade: “Recordar es un proceso tan selectivo como percibir, al ser su tiempo pasado. Es percibir el pasado como si estuviese ocurriendo ahora y aún se pudiese ver.” (T-28.I.2:5-6)

Por tanto, cuando la mente se deja llevar por el pasado, responde desde la culpa y no desde la libertad del presente. Sólo al reconocer esto podemos elegir de nuevo y permitir que el instante presente sea una oportunidad para sanar y ver a nuestro hijo —y a nosotros mismos— libres de las cadenas del pasado.

Si en ese instante recordamos que tenemos la opción de elegir entre revivir el pasado o vivir plenamente conscientes del “ahora”, reconocemos que podemos liberarnos del condicionamiento de la memoria y contemplar la situación con la mirada inocente e impecable que acompaña a cada nuevo instante. Sólo entonces nos convertimos en testigos del milagro, que, inspirado por el perdón, es capaz de colapsar el tiempo y deshacer la carga de culpa, liberando al miedo y permitiendo que el amor recupere su lugar.

Al elegir ver el presente con inocencia, estamos experimentando desde nuestra verdadera identidad, desde la esencia del Ser. Decidimos emplear nuestra voluntad para amar y dirigir la mente de manera recta. Así, el milagro se convierte en una experiencia viva, donde el perdón deshace el pasado y nos permite vivir en la libertad y el amor del presente.

Vivir en el sueño implica experimentar múltiples situaciones desde una conciencia temporal, donde todas ellas están condicionadas por el pensamiento de culpa y miedo. Como enseña UCDM:

“El mundo comenzó con una extraña lección, lo suficientemente poderosa como para dejar a Dios relegado al olvido y a Su Hijo convertido en un extraño ante sus propios ojos, exiliado del hogar donde Dios Mismo lo había ubicado.” (T-31.I.4:5)

Reconocer que somos los soñadores de nuestros sueños es el primer paso para comenzar a tener sueños más felices:

“Tú eres el soñador del mundo de los sueños. Éste no tiene ninguna otra causa, ni la tendrá jamás.” (T-27.VII.13:1-2)

Esto será así hasta que se produzca nuestro despertar, pues:

El sueño del mundo no es sino una parte de tu propio sueño de la que te desprendiste y luego viste como si fuese el principio y el final del tuyo. [...] No puedes dejar de ser lo que eres. Pues Dios es misericordioso, y no permitió que Su Hijo lo abandonara.” (T-29.IV.6:2; T-31.IV.11:3-4)


Reflexión: Cuando tomas una decisión, ¿lo haces desde el presente o te dejas influenciar por el pasado?

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (3ª parte).

IV. La luz que traes contigo.

3. Tú que eres el hacedor de un mundo que no es cierto, descansa y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. 2Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entonan su triste estri­billo. 3De ti puede proceder su descanso. 4De ti puede surgir un mundo cuya contemplación los hará felices y donde sus corazo­nes estarán rebosantes de dicha. 5De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz. 6Y en este creciente mundo de luz, las tinieblas que ellos pensaban que estaban ahí se desplazan hasta convertirse en sombras lejanas y distantes, que no se recordarán por mucho tiempo una vez que el sol las haya desvanecido. 7Y todos sus pensamientos "malvados" y todas sus esperanzas "pecaminosas", sus sueños de culpabili­dad y venganza despiadada, y todo deseo de herir, matar y morir, desaparecerán ante el sol que tú traes contigo.

Este fragmento es una invitación a reconocer el poder transformador de la visión interior y la paz, y a convertirnos en portadores de luz para los demás.

El mensaje central de este párrafo es que, aunque hayamos fabricado un mundo de sufrimiento y separación, existe otro mundo —el mundo de la paz— al que podemos acceder y compartir con los demás. Este mundo de luz y dulzura no solo nos ofrece descanso a nosotros, sino que también puede ser llevado a los 'ojos fatigados' y 'corazones desfallecidos' de quienes sufren, simplemente a través de nuestra visión y presencia.

El texto subraya que, al elegir la paz y la luz, nos convertimos en canales de transformación: las tinieblas y los pensamientos de culpa, ataque y muerte se disipan ante la luz que llevamos dentro. Así, nuestra visión puede envolver a los demás y ayudarles a dejar atrás el sufrimiento.

En la vida cotidiana, este fragmento nos invita a dejar de identificarnos con el mundo del conflicto y el juicio, y a descansar en la paz interior. Al hacerlo, no solo nos beneficiamos nosotros, sino que nos convertimos en una fuente de consuelo y esperanza para los demás. Practicar esta enseñanza implica buscar momentos de silencio y conexión con la paz interior, ser conscientes de que nuestra actitud y presencia pueden ser un refugio para quienes nos rodean, elegir conscientemente ver más allá de los errores y el sufrimiento, y ofrecer una mirada de dulzura, comprensión y luz.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: En una reunión donde hay tensión y críticas, decides no sumarte al juicio ni al conflicto. En vez de eso, mantienes una actitud serena y comprensiva, escuchando con empatía. Tu presencia calma el ambiente y otros empiezan a relajarse.

Ejemplo 2: Un amigo está pasando por un momento difícil y solo ve problemas y culpa. En vez de reforzar su visión negativa, le ofreces palabras de aliento, le recuerdas su valor y le ayudas a ver posibilidades de esperanza. Tu luz le ayuda a ver más allá de su sufrimiento.

Ejemplo 3: En tu familia, cuando surge un conflicto, eliges no reaccionar con ataque o defensa. Respiras, conectas con tu paz interior y respondes con amabilidad. Poco a poco, el clima cambia y las 'tinieblas' se disipan.

Preguntas para la reflexión:

¿En qué momentos me identifico con el mundo del conflicto y olvido que puedo elegir la paz?
¿Cómo puedo ser un canal de descanso y esperanza para quienes me rodean?
¿Estoy dispuesto a dejar que mi visión y mi actitud sean una fuente de luz y dulzura para los demás?
¿Qué pensamientos o actitudes oscuras estoy dispuesto a dejar atrás hoy, para que el sol de mi interior las disuelva?

Conclusión o síntesis:

Este fragmento nos recuerda que somos portadores de una luz capaz de transformar el mundo. Al elegir la paz y la dulzura, no solo descansamos nosotros, sino que ofrecemos descanso y esperanza a los demás. Nuestra visión puede envolver a quienes sufren y ayudarles a dejar atrás la culpa, el ataque y el miedo. La verdadera transformación del mundo comienza en nuestro interior y se extiende, suavemente, a todos los corazones que tocamos.

Frase inspiradora: 'De ti puede surgir un mundo de luz y descanso para todos los corazones.'

Una invitación:

Este punto es una invitación a recordar tu poder de ser portador de luz y paz. 

No subestimes el impacto de tu actitud, tu mirada y tu presencia: puedes ser el sol que disuelve las tinieblas en los demás.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Haz una pausa cada día para conectar con tu paz interior. 

Cuando veas sufrimiento o juicio en otros, elige responder con dulzura y comprensión. 

Recuerda que tu visión puede envolver a los demás en luz, y que tu descanso puede ser el descanso de muchos.

Permítete ser el canal a través del cual desaparecen los pensamientos de culpa, ataque y miedo.

Invitación práctica: Hoy, cuando te encuentres con alguien que sufre o se siente perdido, repite para ti: 

“Elijo ser portador de luz y descanso. De mí puede surgir un mundo de paz”.

miércoles, 7 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 7

LECCIÓN 7

Sólo veo el pasado.

1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.

3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
4Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
8Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.

2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.

3. Observa una taza, por ejemplo. 2¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? 3¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? 4¿De qué otra manera sino sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? 5¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que apren­diste en el pasado? 6No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. 7¿Estás, entonces, viéndola realmente?

4. Mira a tu alrededor. 2Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. 3Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. 4Por ejemplo:

5Sólo veo el pasado en este lápiz.
6Sólo veo el pasado en este zapato.
7Sólo veo el pasado en esta mano.
8Sólo veo el pasado en ese cuerpo.
9Sólo veo el pasado en esa cara.

5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 2Mira brevemente cada objeto, y luego pasa al siguiente. 3Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.


¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me genera una pregunta que creo pertinente: ¿cuándo fue la primera vez que nombramos las cosas, que asignamos un valor a algo, que decidimos si algo es bueno o malo? Y, lo más importante, ¿por qué decidimos otorgarle ese valor o significado?

En realidad, el ego siempre percibe un error constante de sí mismo, creyendo que es lo que recuerda de él. Para el ego, la vida empieza con el nacimiento y termina con la muerte. Sin embargo, esta forma de verlo se basa en criterios temporales y, por lo tanto, está sujeta al cambio; y todo lo que cambia no es real. Lo que es real no está sometido al cambio.

La respuesta que nos da el ego ante cualquier situación se basa en el cúmulo de experiencias que recordamos. Pero eso nos mantiene atrapados en el error, ya que limita nuestra capacidad de dar una respuesta original nacida de la creatividad que llevamos dentro. Desde esta perspectiva, cuando dejamos atrás la personalidad egoica y nos abrimos a lo que realmente somos, un Ser Espiritual, podemos enfrentar la vida con una consciencia plena del eterno presente. En otras palabras, vivir el presente nos brinda siempre la oportunidad de responder de forma nueva, distinta y liberadora. Hacer consciente el presente nos convierte en co-creadores de una realidad cuyo matiz dependerá de la energía que decidamos activar.

En cualquier situación de la vida, es clave respirar hondo y tomar conciencia del momento presente, que nos impulsa a usar con confianza el potencial creador que llevamos dentro. En cada instante decido a quién servirá mi mente: al Ser o al ego.

En verdad, el Hijo de Dios no está inmerso en un proceso de evolución ni necesita adquirir cualidades espirituales, pues ya fue creado pleno y perfecto. Lo que parece ser un recorrido de aprendizaje en este mundo no es más que un camino para recordar lo que jamás se perdió. El mundo —que el ego fabricó para ocultar la verdad— se convierte, cuando se pone en manos del Espíritu Santo, en un salón de clases donde se corrige la percepción y se deshace el error.

No estamos llamados a desarrollar atributos divinos, sino a aceptar que ya compartimos la Mente de Dios. Cada experiencia aquí es una oportunidad para elegir de nuevo: escuchar la voz del miedo o permitir que la Voz que habla por Dios reinterprete todo a la luz del Amor. Así, lo que el ego usa para reforzar la separación, el Espíritu Santo lo transforma en un medio para sanar.

No hay cursos que aprobar ni niveles que alcanzar, pues el tiempo solo sirve para aprender una única lección: reconocer que el error no tiene efectos y que la inocencia es nuestra naturaleza eterna. Las lecciones se repiten mientras deseemos mantener el pasado y el juicio; se liberan cuando estamos dispuestos a ver con la visión de Cristo. No avanzamos realmente a través de vidas ni etapas, sino que dejamos de repetir la misma elección equivocada.

La experiencia del tiempo es únicamente el intento del ego de mantener la ilusión de separación. No describe un progreso real ni un camino de crecimiento, sino la creencia persistente de una mente que aún teme a Dios y, por lo tanto, teme a su propia santidad. Cuando estamos dispuestos a aceptar la corrección del Espíritu Santo, dejamos de asignarle realidad al error, y el aparente ciclo se disuelve. Entonces comprendemos que jamás abandonamos a nuestro Padre, y que la idea de haber partido fue solo un sueño al que ya no deseamos aferrarnos.

Creemos que nuestro aprendizaje depende de fuerzas externas y que otras voluntades determinan el camino que debemos seguir. Esto no es así. Nada fuera de nuestra mente puede enseñarnos, porque nada fuera de ella es real. El ego inventó la idea de que debemos escoger experiencias para avanzar, pero Jesús nos asegura que no hay progreso donde ya reina la plenitud de lo creado por Dios.

No necesitamos seleccionar lecciones, pues solo existe una: reconocer que la separación jamás tuvo lugar. Todo lo que parece llegar a nuestro encuentro en este mundo no es una asignatura impuesta, sino una oportunidad para permitir que el Espíritu Santo reinterprete por nosotros lo que el ego fabricó para mantenernos en la confusión. Cuando dejamos de decidir por nuestra cuenta, cada situación se convierte en un recordatorio de nuestra inocencia, porque toda percepción entregada a la Luz pierde su propósito de ataque y se vuelve un medio para recordar nuestra única función aquí.

No estamos siendo guiados por fuerzas externas, sino por la Voz que Dios puso en nuestra mente y que habla por Él. Esta Voz nos conduce sin esfuerzo cuando dejamos de aferrarnos a nuestros juicios. Y así comprendereremos que no elegímos experiencias para aprender, sino que permitimos que el Espíritu Santo deshaga lo que jamás podría ser verdad.

Somos libres de elegir en cada instante, y aun así hemos elegido con frecuencia el sufrimiento, creyendo que es inevitable. Tal elección nace únicamente de la identificación con el ego, que siempre busca preservar el miedo. Sin embargo, ninguna de las elecciones es real, pues lo que procede del error no puede tener efecto sobre aquello que Dios creó invulnerable.

Las múltiples escuelas que intentan señalar la verdad forman parte del mismo sueño al que intentan poner fin. Sus mensajes, cuando se usan correctamente, no hacen sino recordarnos que somos los soñadores del sueño y no sus víctimas. Un Curso de Milagros también se halla dentro del sueño, pero su propósito es llevarnos hasta el punto en que podamos distinguir lo ilusorio de lo verdadero y permitir que la Luz revele lo que nunca ha cambiado. Pues lo real no necesita defensa, y lo irreal no tiene poder alguno sobre nosotros.

Las ideas de evolución o de involución pertenecen únicamente a la mente que aún cree en la separación y, por lo tanto, interpreta su experiencia en términos de dualidad. En verdad, el Hijo de Dios no puede cambiar ni apartarse de lo que es, porque fue creado Perfecto, Inocente e Inmutable. Lo que parece haberse perdido no es la plenitud, sino la conciencia de ella.

Nuestra identificación con las creencias falsas del ego —creencias basadas en el miedo, la culpa y la carencia— nos lleva a proyectar un mundo ilusorio donde el aprendizaje parece ocurrir mediante percepciones cambiantes. Pero este aprendizaje no hace sino reflejar la confusión inicial: la creencia de que la separación tuvo efectos. Cuando esta creencia se entrega al Espíritu Santo, la percepción se corrige, y el mundo deja de ser el lugar donde intentamos encontrar lo que pensamos haber perdido, para convertirse en un simple medio para recordar que nunca dejamos de ser tal como Dios nos creó.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que lo que percibes no es el presente, sino una interpretación basada en recuerdos y experiencias pasadas. El Curso te invita a cuestionar la realidad de tu percepción y a abrirte a la posibilidad de ver el presente tal como es, sin los filtros del pasado. Así, comienzas a deshacer la ilusión y a acercarte a una visión más auténtica y liberadora.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Dedica un minuto a mirar a tu alrededor y aplica la frase:
    • “Sólo veo el pasado en este/a ______.”
  • Aplica la idea a cualquier objeto que veas: una taza, un lápiz, una mano, una cara, etc.
  • No te detengas demasiado en ningún objeto, pero tampoco omitas nada deliberadamente.
  • Hazlo de manera relajada, sin forzar ni buscar entenderlo intelectualmente.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección puede generar cierta resistencia, ya que desafía la creencia de que percibimos el presente. Psicológicamente, te ayuda a darte cuenta de cómo tus juicios y reacciones están condicionados por el pasado. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación de viejos patrones y la apertura a una percepción más pura y verdadera, libre de condicionamientos.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 7 es fundamental porque introduce el tema del tiempo y la percepción condicionada. Es un pilar para el entrenamiento mental de UCDM, ya que te prepara para soltar el pasado y abrirte a la experiencia del presente. Esta comprensión es esencial para avanzar hacia el perdón y la verdadera visión.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Haz el ejercicio con curiosidad, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún objeto, simplemente vuelve a la observación y aplica la frase.
  • Recuerda que el objetivo no es entenderlo todo ahora, sino abrirte a una nueva manera de ver.

Conclusión final

La Lección 7 te invita a mirar con honestidad tu percepción y a reconocer que ves el pasado en todo. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

Retomo el primero de los ejemplos con los que estamos "practicando" a lo largo de las lecciones, para aplicar las enseñanzas de este importantísimo ejercicio.

En las reflexiones precedentes hemos visto cómo el pasado se convierte en la visión que condiciona nuestras interpretaciones y, como consecuencia de ello, nuestro comportamiento.

Aunque hablamos del pasado y del tiempo como si fueran realidades que ejercen influencia sobre nosotros, UCDM enseña que ambos forman parte de la misma ilusión. El tiempo es una construcción de la mente que se ha puesto al servicio del ego para mantener la creencia en la separación. Dentro del sueño, parece haber un “pasado” que recordamos conscientemente y otro que atribuimos a causas ocultas o ancestrales. Pero ninguna de estas formas de pasado tiene efecto real, pues todo aprendizaje aparente se basa en la idea equivocada de que nuestra identidad puede cambiar.

El llamado “pasado reciente” no es más que la interpretación que hacemos de lo que creemos haber vivido desde nuestro nacimiento, y el “pasado ancestral” no es sino otro intento del ego de justificar la culpa proyectándola hacia lo que no recordamos. En verdad, no aprendemos a través de vidas ni de memorias antiguas, sino a través de la corrección del instante presente, donde el Espíritu Santo nos muestra que el pasado no existe y jamás pudo determinar lo que somos.

Aceptar esto es reconocer que no estamos condicionados por ninguna historia, sino libres en cada momento para recordar nuestra verdadera Identidad en Dios.

Hacemos esta distinción ilusoria únicamente para plantear una pregunta que puede impulsarnos a mirar más allá de la forma: ¿quién es realmente nuestro hijo? ¿Quién es nuestro padre o nuestra madre? En el nivel de la verdad, ninguna relación definida por el cuerpo expresa lo que somos, pues el Curso enseña que todas las relaciones en el mundo son proyecciones de la mente que cree estar separada y busca reencontrarse a sí misma en los demás.

Cuando analizamos nuestras vivencias desde la perspectiva del “pasado reciente”, solemos pensar que la explicación de lo que ocurre en nuestras relaciones actuales se encuentra en lo aprendido desde nuestra infancia hasta hoy. Así interpretamos la experiencia con nuestro hijo como el resultado de creencias o patrones heredados: quizá tuvimos un padre estricto, y ahora repetimos ese mismo rol con nuestro propio hijo, convirtiendo esa percepción en causa de conflicto.

Pero incluso después de reconocer esto, surge inevitablemente otra pregunta: ¿para qué tuve que encontrarme con ese padre, con esas características, y por qué permití que eso pareciera condicionarme ahora? Esta forma de cuestionamiento sigue siendo parte del sistema de pensamiento del ego, pues presupone que el pasado tiene efectos reales sobre nosotros.

Si extendemos la mirada hacia lo que se denomina “pasado ancestral”, incluso si creyéramos que la relación con nuestro hijo proviene de encuentros en otras vidas, seguiríamos manteniendo el error fundamental: la idea de que aprendemos mediante el tiempo. Pensar que regresamos para “arreglar” algo que antes no se resolvió no hace sino reforzar la creencia en la culpa y en la separación. Todo ello forma parte de las enseñanzas del ego, que utiliza el tiempo para perpetuar el sueño.

El Curso nos recuerda que el tiempo es una ilusión. Lo utilizaremos mientras creamos necesitarlo, pero solo para un propósito: permitir que el Espíritu Santo lo reinterprete en favor de la verdad. Lo único verdaderamente importante es reconocer que solo el presente —el instante santo— puede ofrecernos la oportunidad de deshacer los errores de percepción.

La creencia de que tenemos una “deuda pendiente” con nuestro hijo puede servir como punto de partida para mirar hacia adentro, pero no nos permitirá vivir la relación desde la paz. El único modo de sanar la experiencia es colapsar el tiempo: permitir que el pasado deje de tener influencia, entregarlo por completo, y recibir el instante presente como lo que es: un espacio eterno donde la corrección ya se ha dado.

Convertirnos en hacedores de milagros significa permitir que el Espíritu Santo deshaga aquello que jamás fue real. El milagro no añade nada, ni trae nada nuevo; simplemente elimina los velos que todavía conservamos en la memoria y que nos impiden ver lo que siempre ha sido verdadero. Así queda citado en el Texto del Curso:
“El milagro no hace nada. 2Lo único que hace es deshacer. 3Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. 4No añade nada, sino que simplemente elimina. 5lo que elimina hace mucho que desapareció, pero puesto que se conserva en la memo­ria, sus efectos parecen estar teniendo lugar ahora. 6Hace mucho que este mundo desapareció. 7Los pensamientos que lo origina­ron ya no se encuentran en la mente que los concibió y los amó por un breve lapso de tiempo. 8El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos. 9Recordar la causa de algo tan sólo puede dar lugar a ilusiones de su presencia, pero no puede producir efectos”. (T-28.1:1-9)

Lo que creímos que nos condicionaba es solo una sombra mantenida por elección. La verdad permanece intacta, y en este instante podemos permitir que se nos muestre. 


Reflexión: Si lo que percibo es interpretado como un recuerdo del pasado, como algo aprendido y que nos condiciona, ¿qué te impide darle un significado diferente?