viernes, 13 de enero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 13

LECCIÓN 13

Un mundo sin significado engendra temor.

1. La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. 2De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3Lo que no tiene significado no existe. 4Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. 5Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.

3. Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. 2Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. 3Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

4. Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. 2Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. 3Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

4Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

5Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alrededor. 6Luego cierra los ojos y concluye con:

7Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios.

5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se manifieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tienes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirmación  y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

6. Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inexperto en reconocer. 2No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesiones de práctica. 3Eso es suficiente por ahora.

¿Qué me enseña esta lección?

El ego cree en el mundo que ha fabricado. Ello significa que aquello que considero real es en lo que creo. Sin embargo, el ego elige a través de su pensamiento qué cosa tiene o no tiene significado. Cuando decide que el mundo espiritual carece de significado por el solo hecho de no percibirlo, está apostando por el error. Está proyectando el mayor de sus temores, pues piensa que está compitiendo con Dios, cuando realmente está negando su existencia.

Cuando decido ver que aquello que estoy percibiendo carece de significado, estoy decidiendo que es irreal, por ser temporal. 

Aquello que es real es eterno. Estoy reconociendo que lo único real es mi propio Ser.


Mientras que dure la percepción del ego, se creerá en la separación y en la negación del verdadero Ser.

Cuando percibimos que el mundo que percibimos no es real, nos produce temor, pues no sabemos cómo interpretar la información que recibimos por la vía de los sentidos. El ego, siente un profundo pavor al pensar que el mundo que ha fabricado es contrario a la Voluntad de Dios y opta por competir con el Creador, dando significado a sus proyecciones. Ese significado ilusorio es lo que sustenta su identidad.

Carecer del significado de los valores, nos produce temor, pues pensamos que aquello que nos rodea nos hará daño. Juzgando lo malo podemos alejarnos de ello. Juzgando lo bueno nos sentimos protegidos y felices. Sin embargo, olvidamos que al dar vida a lo bueno, estamos potenciando su opuesto, lo malo, el aspecto rechazado.


Es por ello que debemos ver el mundo sin significado, sin juicio. El único juicio es el juicio final, la expiación, es decir, des-hacer el error del juicio dual, para asentarnos en la visión de la Unidad.

Ejemplo-Guía: Mi cuerpo está enfermo.

El ego nunca va admitir que el cuerpo con el que se encuentra identificado, carece de significado, pues si lo hiciese, estaría aceptando que no es real, que es una ilusión y su existencia no tendría razón de ser. Es más, defenderá con todas sus estrategias la creencia de que el cuerpo y su vía de aprendizaje a través de la percepción, son la única identidad verdadera, pues se puede palpar y experimentar.

Desde su punto de vista, no le falta razón, pues su verdad está cimentada en el Pensamiento Original que ha dado lugar al error, al que hemos llamado "pecado", al creernos separados de Dios, mejor dicho, al creernos expulsados de la Morada de Dios. El ego cree en el cuerpo pues de él depende su existencia. Por lo tanto, encontrará argumentos para justificar que el cuerpo puede enfermar y defenderá que será el estado del que goce el cuerpo, el que afectará nuestro estado mental.

Aplicando la enseñanza de esta Lección, obtenemos una nueva visión.

La enfermedad, desde el puno de vista de UCDM, carece de significado, pues está fundamentada en la valoración de unos efectos procedentes de la percepción. Si no es real, si carece de significado, podemos preguntarnos desde la perspectiva del ego, ¿por qué siento dolor? ¿por qué sufro? Detrás de ese pensamiento, hallaremos el miedo, el temor, de reconocer que en verdad esa creencia en el sufrimiento del cuerpo no tenga significado, pues de ser así, si todo fuese una proyección, una ilusión basada en la mente que cree en la separación, entonces el ego se desvanecería.

Si el ego defiende su creencia en el mundo que proyecta, sin duda está proclamando que sus creencias se oponen a la Verdad de Dios. Esto hay que entenderlo como una necesidad de ir adquiriendo una visión diferente. Podemos sentir el dolor del cuerpo, pero no atribuirle la culpa de lo que estamos percibiendo, sino ver, que el cuerpo está manifestando una instrucción de la mente. Ello nos permitirá, en un primer término, establecer dónde se encuentra la verdadera causa de todo efecto.

Posteriormente, daremos un paso más y nos centraremos en observar a nuestra mente, al objeto de determinar a quién está sirviendo, a la lección del miedo o a la lección del amor. En ese encuentro con nuestra mente, descubriremos que el dolor emana desde el pensamiento, el cual, lo hacemos visible en el cuerpo. Por ejemplo, hemos tenido un conflicto con nuestro jefe y sus palabras nos han causado un profundo dolor. Al cabo de un tiempo, nuestro estómago se reciente mostrándonos síntomas de dolor. Podemos ir al médico y nos recetará algún medicamento que puede aliviar esos síntomas, pero si verdaderamente queremos restablecer su estado de armonía, es en nuestra mente dónde debemos descubrir la razón por la que nos hemos sentido dolidos. Al final de esa búsqueda, siempre nos encontraremos con una emoción, el miedo, la cual adoptará múltiples rostros.

Cuando hayamos adquirido práctica en el uso de esa visión, estaremos preparados para dar un nuevo paso y aplicar, en su totalidad, la enseñanza que nos aporta esta Lección. Desde esa visión, cualquier efecto procedente del mundo físico, cualquier experiencia que percibamos, no le daremos significado desde la mente del ego, sino que le daremos el único significado que podemos darle en este nivel, una vivencia de amor.

Reflexión: ¿Te has planteado alguna vez, que el significado que das a las cosas está condicionado por la fuerza de tus deseos? 

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