lunes, 13 de febrero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 44

LECCIÓN 44

Dios es la luz en la que veo.

1. Hoy continuamos con la idea de ayer, agregándole otra dimensión. 2No puedes ver en la oscuridad, y no puedes fabricar luz. 3Puedes fabricar oscuridad y luego pensar que ves en ella, pero la luz refleja vida, y es, por lo tanto, un aspecto de la creación. 4La creación y la oscuridad no pueden coexistir, pero la luz y la vida son inseparables, pues no son sino diferentes aspectos de la creación.

2. Para poder ver, tienes que reconocer que la luz se encuentra en tu interior y no afuera. 2No puedes ver fuera de ti, ni tampoco se encuentra fuera de ti el equipo que necesitas para poder ver. 3Una parte esencial de ese equipo es la luz que hace posible el que puedas ver. 4Esa luz está siempre contigo, haciendo que la visión sea posible en toda circunstancia.

3. Hoy vamos a intentar llegar hasta esa luz. 2Para tal fin, utilizaremos una forma de ejercicio que ya se sugirió anteriormente, y que vamos a utilizar cada vez más. 3Dicha forma de ejercicio es especialmente difícil para la mente indisciplinada y representa uno de los objetivos principales del entrenamiento mental. 4Requiere precisamente lo que le falta a la mente sin entrenar. 5Con todo, si has de ver, dicho entrenamiento tiene que tener lugar.

4. Lleva a cabo como mínimo tres sesiones de práctica hoy, cada una de tres a cinco minutos de duración. 2Recomendamos enfáticamente que les dediques más tiempo, pero únicamente si notas que el tiempo pasa sin que experimentes ninguna sensación de tensión o muy poca. 3La forma de práctica que vamos a utilizar hoy es la más natural y fácil del mundo para la mente entrenada, tal como parece ser la más antinatural y difícil para la mente sin entrenar.

5. Tu mente ya no está completamente sin entrenar. 2Estás bastante listo para aprender la forma de ejercicio que vamos a utilizar hoy, pero es posible que te topes con una gran resistencia. 3La razón es muy simple. 4Al practicar de esta manera, te desprendes de todo lo que ahora crees y de todos los pensamientos que has inventado. 5Propiamente dicho, esto constituye tu liberación del infierno. 6Sin embargo, si se percibe a través de los ojos del ego, es una pérdida de identidad y un descenso al infierno.

6. Si te puedes apartar del ego, aunque sólo sea un poco, no tendrás dificultad alguna en reconocer que su oposición y sus miedos no significan nada. 2Tal vez te resulte útil recordarte a ti mismo de vez en cuando, que alcanzar la luz es escapar de la oscuridad, independientemente de lo que creas al contrario. 3Dios es la luz en la que ves. 4Estás intentando llegar a Él.

7. Da comienzo a la sesión de práctica repitiendo la idea de hoy con los ojos abiertos, luego ciérralos lentamente mientras repites la idea varias veces más. 2Trata entonces de sumergirte en tu mente, abandonando cualquier clase de interferencia e intrusión a medida que te sumerges serenamente más allá de ellas. 3No hay nada, excepto tú, que pueda impedirle a tu mente hacer esto. 4Tu mente está sencillamente siguiendo su curso natural. 5Trata de observar los pensamientos que te vengan sin involucrarte con ninguno de ellos, y pásalos de largo tranquilamente.

8. Si bien no se recomienda ningún enfoque en particular para esta forma de ejercicio, sí es necesario que te des cuenta de cuán importante es lo que estás haciendo, el inestimable valor que ello tiene para ti, así como que seas consciente de que estás intentando hacer algo muy sagrado. 2La salvación es el más feliz de todos tus logros. 3Es asimismo el único que tiene sentido porque es el único que tiene verdadera utilidad para ti.

9. Si experimentas cualquier clase de resistencia, haz una pausa lo suficientemente larga como para poder repetir la idea de hoy con los ojos cerrados, a no ser que notes que tienes miedo. 2En ese caso es probable que abrir los ojos brevemente te haga sentir más tranquilo. 3Trata, sin embargo, de reanudar los ejercicios con los ojos cerrados tan pronto como puedas.

10. Si estás haciendo los ejercicios correctamente, deberías experimentar una cierta sensación de relajación, e incluso sentir que te estás aproximando a la luz o de hecho adentrándote en ella. 2Trata de pensar en la luz, sin forma y sin límites, según pasas de largo los pensamientos de este mundo. 3Y no te olvides de que no te pueden atar a él a no ser que tú les des el poder de hacerlo.

11. Durante el transcurso del día, repite la idea a menudo con los ojos abiertos o cerrados, como mejor te parezca en su momento. 2Pero no te olvides de repetirla. 3Sobre todo, decídete hoy a no olvidarte.

¿Qué me enseña esta lección?

La Luz es el principio inteligible y superior en el que se manifiesta la Divinidad. El primer trabajo que realizó Elohim en el Proceso de la Creación, fue separar la Luz de las Tinieblas, determinando de este modo, la Luz como el Principio más Elevado del Padre y estableciendo un nivel inferior, donde la oscuridad tendría su lugar.

Es la búsqueda y el encuentro con la Luz, la más elevada conquista que podemos realizar para elevarnos a la consciencia divina. Cuando utilizamos el término buscar, por lo general, relacionamos dicha acción con un acto externo. Sin embargo, buscar la luz, nos invita a dirigir nuestra atención hacia el interior del ser. Y cuando nos referimos al “interior”, no debemos pensar que la Luz la encontraremos en nuestros órganos internos, por muy vitales que éstos sean. Cuando aludimos al “interior” estamos refiriéndonos al Yo Espiritual, en detrimento, del término “exterior” el cual está en sintonía con el ego.

En la medida que nos situamos en la Luz, y tomamos el timón de nuestra mente, estamos capacitados para dirigir la orientación de nuestros pensamientos. Dejaremos de estar identificados con las fabricaciones de nuestro ego, y actuaremos como observadores de esos pensamientos que tratan de mantenernos prisioneros de la ilusión del mundo físico. 

Los pensamientos de miedo, de culpa, de sufrimiento, de dolor, de ira, de egoísmo, de rencor, de ataque y venganza, pasarán por nuestra mente, pero nuestra Luz, nos hará inteligible su origen y los dejaremos pasar para que no formen parte de nuestra existencia.
Si respondemos y nos identificamos con estos pensamientos, los estaremos justificando externamente, le damos sentido  y lo experimentaremos como nuestra única realidad.

Cuando tomamos consciencia de la Unidad y nos manifestamos expandiendo el Amor, estaremos actuando como obreros de la Luz.

Veamos algunas características propias del poder de la Luz, recogidas en el Curso:
  • Siempre que la luz irrumpe en la oscuridad, la oscuridad desaparece.
  • El entendimiento es luz, y la luz conduce al conocimiento. El Espíritu Santo se encuentra en la luz porque Él está en ti que eres luz, pero tú desconoces esto.
  • Es imposible concebir la luz y la oscuridad, o todo y nada, como posibilidades compatibles. 
  • Cuando una mente contiene solamente luz, conoce solamente la luz. Su propia luminiscencia alumbra todo en su derredor, y se extiende hasta la penumbra de otras mentes.
  • Dios Mismo iluminó tu mente, y la mantiene iluminada con Su Luz porque Su Luz es lo que tu mente es. 
Ejemplo-Guía: ¿Qué debo hacer para alcanzar la iluminación?


¿Os resuena el ejemplo? Seguro que sí. La búsqueda de la iluminación, forma parte del proceso conciencial en el que nos encontramos. Reconozco, que esa meta ha sido mi meta y aún continúa siéndolo. Pero de la misma manera que hago ese reconocimiento públicamente, debo añadir, que en mi presente, ya no persigo la iluminación como lo hacía antes, es decir, ya no busco la iluminación como si se encontrase fuera de mí, como si dependiese de los esfuerzos externos que tuviese que realizar y alguien decidiese que esos esfuerzos eran merecedores de contar con el grado de iluminado.

Mi consciencia presente, no da poder a lo externo en esta búsqueda, lo que ha supuesto mi elección de dejar de seguir a "maestros", "guías", etc, a quienes otorgo la capacidad de decidir sobre mi. Ahora creo en el "empoderamiento", es decir, en la consciencia de que soy el Hijo de Dios. Soy consciente, de que cuando Dios creó a su Hijo, le dio los medios necesarios para que, por sí mismo, supiese encontrar su verdadera identidad y el "lugar " de donde procede.

Al igual como unos padres enseñan a su hijo a recordar su nombre y la dirección de dónde viven, la primera vez que éste sale de casa, nuestro Creador, dispuso en su Hijo esa información, la cual forma parte de su memoria ancestral. ¿Qué queremos decir con esta analogía? Sencillamente, que todos tenemos la iluminación a nuestro alcance, pues somos Luz. Lo que ocurre es que lo hemos olvidado al proyectar nuestra mente sobre el mundo exterior, con el cual nos hemos identificados temporalmente. Por lo tanto, lo único que tenemos que hacer es dirigir nuestra mirada hacia nuestro Yo Espiritual al cual ubicamos en nuestro interior.

¿Entonces los ejercicios que recomiendan para alcanzar la iluminación, no son válidos?

Es evidente que esta cuestión procede de la mente dual, acostumbrada a interpretar las cosas como buenas-malas, positivo-negativo, etc. Cada uno tenemos un nivel distinto en el proceso conciencial. Tal vez tú necesites, como yo, hacer uso de técnicas de meditación con el propósito de ayudar a nuestra mente a controlarse, a aquietarse. De hecho esta Lección nos invita a practicar ese ejercicio, pues favorecerá la toma de consciencia con el nivel profundo de nuestro Ser. Pero, no debemos perder de vista una cuestión importante. La causa de que busquemos la iluminación fuera de nosotros, no se encuentra en los efectos, es decir, en las cosas que hacemos en el mundo práctico. La causa se encuentra en nuestra mente que nos lleva a creer en un mundo de percepción, cuando es posible conectar directamente con nuestra Fuente, y para ello, el primer paso que debemos dar es poner nuestra Voluntad en ello, es decir, elegirlo con la certeza de que esa comunicación será posible porque es la única real.


Fijaros lo que nos enseña UCDM sobre este particular:


"Criatura de la luz, no sabes que la luz está en ti. Sin embargo, la encontrarás a través de sus testigos, pues al haberles dado luz, ellos te la devolverán. Cada hermano que contemples en la luz hará que seas más consciente de tu propia luz. El amor siempre conduce al amor. Los enfermos, que imploran amor, se sienten agradecidos por él, y en su alegría resplandecen con santo agradecimiento. Y eso es lo que te ofrecen a ti que les brindaste dicha. Son tus guías a la dicha, pues habiéndola recibido de ti desean conservarla. Los has establecido como guías a la paz, pues has hecho que ésta se manifieste en ellos. Y al verla, su belleza te llama a retornar a tu hogar".

Ya hemos dicho que la Luz es el poder del entendimiento. Cuando entendamos que en el mundo los seres están unidos al compartir una misma Fuente, cada vez que veamos a uno de nuestros hermanos, estaremos viéndonos y reconociendo a Dios en él. Entender el significado profundo de cada experiencia compartida con cada uno de nuestros hermanos, nos sitúa en la Luz.

Otra joya extraída del Curso:

"Hay una luz que este mundo no puede dar. Mas tú puedes darla, tal como se te dio a ti. Y conforme la des, su resplandor te incitará a abandonar el mundo y a seguirla. Pues esta luz te atraerá como nada en este mundo puede hacerlo. Y tú desecharás este mundo y encontrarás otro. Ese otro mundo resplandece con el amor que tú le has dado. En él todo te recordará a tu Padre y a Su santo Hijo. La luz es ilimitada y se extiende por todo ese mundo con serena dicha. Todos aquellos que trajiste contigo resplandecerán sobre ti, y tú resplandecerás sobre ellos con gratitud porque te trajeron hasta aquí. Tu luz se unirá a la suya dando lugar a un poder tan irresistible que liberará de las tinieblas a los demás según tu mirada se pose sobre ellos".

Reflexión: ¿Cómo ver a tu hermano en la luz?

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