domingo, 15 de septiembre de 2013

Omael: "Multiplicación y Abundancia"

Todos, absolutamente todos, deseamos que la abundancia se manifieste en nuestras vidas, y cuando esto no ocurre, nos lamentamos y, en ocasiones, atentamos contra el mundo que nos rodea en un deseo desenfrenado de conseguir la deseada abundancia.

Ese deseo de abundancia, nos lleva a adueñarnos de aquello que se convierte en objeto de deseo; no reparamos si ese objeto tiene dueño; no nos importa lo más mínimo que ese fruto deseado no sea la consecuencia natural de lo que previamente hayamos sembrado. El fin último, es sentirnos abundantes consiguiendo lo que, intensamente, hemos deseado.
De este modo no reparamos en que con nuestras acciones violamos una ley básica de la naturaleza, para cosechar hay que sembrar. Esta respuesta, de no utilizar el potencial con el que contamos para llevar a cabo nuestras acciones creadoras, es la razón de que en nuestro mundo todo esté alterado, y en vez de sentirnos “abundantes”, nos sintamos “escasos”.

Confundimos, muy a menudo, lo que significa la “abundancia”. Pensamos, que somos abundantes cuando somos poseedores de los frutos obtenidos, cuando recibimos riquezas y todos los dones del universo. Sin embargo, olvidamos que para poder obtener frutos es preciso contar con la semilla apropiada y sembrarla. Si nos identificamos con la etapa de los frutos y pensamos que hemos alcanzado la meta, no tardaremos en apreciar que ese fruto debe dar origen a una nueva creación. Tendremos que desprendernos de él y utilizar la semilla que nos dispensa. Esta dinámica nos sitúa en condición de valorar que la verdadera abundancia se encuentra en contar con la semilla, es decir, contar con el Principio de la Voluntad, con la Luz necesaria que alumbrará nuestro camino llevándonos a realizar el Programa de nuestra existencia.

El Ángel Omael es especialista en la función primordial de “dar vida”. Su esencia no instruye en la tarea de la “multiplicación” y su programa vital se expande llevándonos a experimentar la vivencia de la “abundancia”. La elaboración de su Programa, viene determinado por la colaboración conjunta de Hesed-Júpiter y Netzah-Venus. Ambos Séfiras trabajan en la Columna de la Derecha del Árbol Cabalístico, donde se manifiesta la Fuerza del Amor. En dicha Columna, Hochmah-Cristo, ejerce funciones Yod-Semilla, es decir, despliega la Voluntad de Amar Incondicionalmente. En dicho Centro, la Voluntad del Padre se expresa con los ropajes del Amor-Unidad. Siguiendo las enseñanzas que se expresa a través de esa Columna, Hesed es el Séfira que actúa como He, esto es, se convierte en la “tierra” donde la semilla de Hochmah-Amor será sembrada. La Cábala nos revela que en el estado Hesed, el alma humana experimentó la etapa “paradisiaca”, indicándonos con ello, que gozábamos de la Gracia y la Abundancia Divina. Nuestro Padre, dispuso un espacio en que Todo estaba a nuestra disposición. Siendo esto así, vemos que la abundancia es un “Estado de Ser” que se manifiesta cuando nos sentimos unidos a nuestro creador, cuando tomamos conciencia de quienes somos realmente. Si actuamos con conciencia de ego, con conciencia de separación, ese estado de ser permanecerá dormido, olvidado y buscaremos externamente y con añoranza su reencuentro: nos manifestamos en nuestra escasez.
Netzah actúa como Vav dentro de esa Columna, es decir, expresa externamente ese Amor. Esta es la razón por la que de este Centro de Conciencia recibimos el impulso de compartir nuestros sentimientos más elevados con los demás. El fruto natural de esa relación es la Multiplicación. Esta multiplicación se manifiesta en todos los aspectos. Puede tratarse de una expansión abundante de nuestros negocios, aunque su expresión más elevada nos hace sensibles a la propagación de la especie.

Cuando las vibraciones de Omael se expresan armoniosamente, debemos saber que es el mejor momento para poder llevar a cabo tareas de expansión y multiplicación. Aquello que emprendamos estará bendecido por el Ángel de la Abundancia. Pero no podemos olvidar lo que advertíamos al principio de este escrito, debemos utilizar nuestras semillas y cosechar nuestros frutos; debemos tener claro esta dinámica y no desear la cosecha ajena. En ocasiones preferimos que otros hagan el trabajo y nosotros llevarnos los frutos de ese trabajo. Si actuamos así, estaremos potenciando la figura del Omael del Abismo, y entonces, en nuestras vidas, cuando pretendamos tener descendencia y ver que nuestros negocios prosperen, seremos testigos que no podemos tener hijos y nuestras empresas, no son productivas.
El actuar como propagadores de la vida nos indicará que tenemos el canal de la abundancia abierto y por él, se manifestará la Gracia Divina. Si queremos ser abundantes, debemos ser conscientes de que en nuestro interior poseemos el “poder de la abundancia”, pues todos somos portadores de la Esencia que hemos heredados de nuestro Creador, el Principio de la Voluntad. Si en nuestras vidas, nos encontramos “estancados”, si nos encontramos con el rostro de la escasez, lo único que tenemos que hacer, es movilizar nuestra Voluntad y “SEMBRAR”. Tened la certeza de que vuestra realidad cambiará y todo a vuestro alrededor se multiplicará, eso sí hay que tener paciencia y saber esperar los tiempos necesarios para que esa semilla, crezca.

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