sábado, 15 de junio de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 166

LECCIÓN 166

Se me han confiado los dones de Dios.

1. Se te ha dado todo. 2La confianza que Dios tiene en ti es infi­nita. 3Él conoce a Su Hijo. 4Él da sin hacer excepciones y sin reser­varse nada que pudiera contribuir a tu felicidad. 5Sin embargo, a menos que tu voluntad sea una con la Suya, no podrás recibir Sus dones. 6Mas ¿qué podría hacerte pensar que hay otra voluntad aparte de la Suya?

2. He aquí la paradoja que sirve de fundamento a la fabricación de este mundo. 2Este mundo no es la Voluntad de Dios, por lo tanto, no es real. 3No obstante, aquellos que creen que lo es no pueden sino creer que hay otra voluntad, la cual produce efectos opuestos a los que Él dispone. 4Esto es claramente imposible, mas la mente de aquel que contempla el mundo y lo juzga como real, sólido, digno de confianza y verdadero cree en dos creadores, o mejor dicho en uno: él mismo. 5Mas nunca en un solo Dios.

3. Todo aquel que alberga creencias tan extrañas como éstas no puede aceptar los dones de Dios, 2pues se ve obligado a creer que aceptarlos, por muy evidentes que se vuelvan, por muy grande que sea la urgencia con la que se le exhorta a reclamarlos como propios, es verse presionado a traicionarse a sí mismo. 3Por lo tanto, tiene que negar la existencia de dichos dones, contradecir la verdad y sufrir para preservar el mundo que él mismo construyó.

4. He aquí el único hogar que cree conocer. 2He aquí la única seguridad que cree poder encontrar. 3Sin ese mundo que él mismo construyó se siente como un paria, sin hogar y preso del miedo. 4No se da cuenta de que en ese mundo es donde en verdad es presa del miedo y donde no tiene un hogar; donde es un paria que en su vagar se ha alejado tanto de su hogar, y por tanto tiempo, que no se da cuenta de que se ha olvidado de dónde vino, adónde va, e incluso de quién es en realidad.

5. No obstante, los dones de Dios lo acompañan en su solitario e insensato vagar, aunque él no se dé cuenta. 2No puede perderlos. 3Pero no ve lo que se le ha dado. 4Continúa errante, consciente de la futilidad que le rodea por todas partes, viendo cómo lo poco que tiene no hace sino menguar, conforme él sigue adelante sin ir a ninguna parte. 5Pero aun así, continúa deambulando en la miseria y en la pobreza, solo, aunque Dios está con él, y en posesión de un tesoro tan grande que, ante su magnitud, todo lo que el mundo ofrece no tiene ningún valor.

6. Su aspecto da lástima, está cansado y rendido, viene hara­piento, y los pies están ensangrentados por los abrojos del camino que ha venido recorriendo. 2No hay nadie que no se haya identifi­cado con él, pues todo el que viene aquí ha seguido la misma senda que él recorre, y se ha sentido derrotado y desesperanzado tal como él se siente ahora. 3Mas, ¿es su situación realmente trá­gica, si te percatas de que está recorriendo el camino que él mismo eligió, y que no tiene más que darse cuenta de Quién camina a su lado y abrir sus tesoros para ser libre?

7. Este es el ser que has elegido, el que forjaste para reemplazar a la realidad. 2Éste es el ser que defiendes ferozmente contra toda muestra de razón, toda prueba, así como contra todos los testigos que te pueden demostrar que eso no es lo que tú eres. 3No les haces caso. 4Sigues el camino que te has trazado, cabizbajo, no vaya a ser que captes un atisbo de la verdad, te libres del auto­engaño y quedes en libertad.

8. Te retraes temerosamente no vaya a ser que sientas el toque de Cristo sobre tu hombro y percibas Su amorosa mano apuntando hacia tus dones. 2¿Cómo podrías decir entonces que la pobreza te acompaña en el exilio? 3Él te haría reír de semejante percepción de ti mismo. 4¿Cómo podrías entonces seguir teniendo lástima de ti mismo? 5¿Y qué pasaría entonces con toda la tragedia que pro­curaste para aquel que Dios dispuso que gozase únicamente de dicha?

9. Tu miedo ancestral te ha salido al encuentro ahora, y por fin la justicia ha dado contigo. 2Cristo ha puesto Su mano sobre tu hom­bro, y ya no te sientes solo. 3Piensas incluso que el miserable yo que creíste ser tal vez no sea tu verdadera Identidad. 4Tal vez la Palabra de Dios sea más cierta que la tuya. 5Tal vez los dones que Él te ha dado son reales. 6Tal vez tu plan de mantener a Su Hijo sepultado en el olvido y de seguir por el camino que elegiste reco­rrer separado de tu Ser no lo ha engañado del todo.

10. La Voluntad de Dios no se opone a nada. 2Simplemente es. 3No es a Dios a Quien has aprisionado con tu plan de querer perder tu Ser. 4Él no sabe nada de un plan tan ajeno a Su Voluntad. 5Hubo una necesidad que Él no entendió, y Él simplemente dio una Res­puesta. 6Eso es todo. 7Y tú, a quien se le ha dado esa Respuesta, no tienes necesidad de nada más.

11. Ahora vivimos, pues ahora no podemos morir. 2El deseo de morir ha recibido respuesta, y la vista mediante la cual se contem­plaba a la muerte ha sido sustituida por una visión que percibe que tú no eres lo que pretendes ser. 3Uno que marcha a tu lado le ofrece a cada uno de tus temores esta piadosa respuesta: "Eso no es cierto". 4Cada vez que el pensamiento de pobreza te oprime, Él te recuerda todos los dones que posees, y cuando te percibes solo y atemorizado, te recuerda que Él siempre está a tu lado.

12. Y te recuerda también algo más que tú habías olvidado. 2Pues al tocarte ha hecho que seas igual que Él. 3Los dones que posees no son sólo para ti. 4Ahora tienes que aprender a dar lo que Él vino a ofrecerte. 5Esta es la lección que está implícita en lo que Él da, pues Él te ha salvado de la soledad que quisiste forjar para ocul­tarte de Dios. 6Él te ha recordado todos los dones con los que Dios te bendijo. 7Te habla asimismo de aquello en lo que se ha de con­vertir tu voluntad cuando los aceptes y reconozcas que son tuyos.

13. Los dones de Dios te pertenecen, y se te han confiado para que se los des a todos aquellos que eligen recorrer el solitario camino del que tú te has escapado. 2Ellos no entienden que lo único que están haciendo es ir en pos de sus deseos. 3Ahora eres tú quien les tiene que enseñar. 4Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino que pueden recorrer. 5Les puedes enseñar esto demos­trándoles la felicidad que colma a aquellos que sienten el toque de Cristo y que reconocen los dones de Dios. 6No permitas que tus pesares te tienten a no ser fiel a tu cometido.

14. Tus suspiros no harían ahora sino truncar las esperanzas de aquellos que cuentan contigo para su liberación. 2Tus lágrimas son las suyas. 3Si enfermas, no haces sino impedir su curación. 4Tus temores no hacen sino enseñarles que los suyos están justifi­cados. 5Tu mano se convierte en la que otorga el toque de Cristo; tu cambio de mentalidad se convierte en la prueba de que quien acepta los dones de Dios jamás puede sufrir por nada. 6Se te ha encomendado liberar al mundo de su dolor.

15. No lo defraudes. 2Conviértete en la prueba viviente de lo que el toque de Cristo puede ofrecerle a todo el mundo. 3Dios te ha confiado Sus dones. 4¡Que tu felicidad dé testimonio de la gran transformación que experimenta la mente que elige aceptarlos y sentir el toque de Cristo! 5Ésa es tu misión ahora. 6Pues Dios les ha encomendado a todos los que reciben Sus dones que a su vez los den. 7Él ha compartido Su gozo contigo. 8Áhora tú vas a com­partirlo con el mundo.



¿Qué me enseña esta lección?

Somos Hijos de Dios y ello, nos hace legítimos herederos de sus dones.

Sin embargo, esa legitimidad ha quedado sepultada por la misma razón que olvidamos nuestra verdadera realidad. La identificación de la mente con el mundo material llevó al ego a la fabricación de la creencia que la única identidad es el cuerpo.

Ese cuerpo se siente escaso y necesitado. Debe trabajar para conseguir alimentarse, para conseguir adquirir sus dones. Pronto, esa dinámica se convierte en el eje central de su existencia. La posesión de esos dones le hace sentirse seguro para afrontar las peripecias que le exige la vida y cuando esos dones efímeros e ilusorios se deterioran, una profunda angustia lo sobrecoge incitándole a lanzarse a la búsqueda desenfrenada de nuevos dones.

A pesar de los esfuerzos que realiza para mantener esa situación de aparente seguridad, pronto se dará cuenta de que por mucho que lo intente, la felicidad que persigue no la encontrará en lo que posee,

Cuando se produce el despertar de la consciencia y decidimos abandonar las leyes por las que se rige el ego, o lo que es lo mismo, cuando decidimos reconocer nuestro verdadero origen y nos ponemos al servicio de la Voluntad de nuestro Creador, entonces y solo entonces, volveremos a recuperar los dones que nuestro Padre dispuso para nosotros.


Ejemplo-Guía: "Dones y talentos"


"Cada uno de nosotros venimos con dones y talentos, que son esas cosas que hacemos y nos salen de forma natural, que no nos supone esfuerzo llevar a cabo, las hacemos con soltura, no tienen por qué ser “cosas muy grandes” y “espectaculares”, pueden ser un don o talento desde tener la habilidad innata de saber cocinar y disfrutar preparando una ensalada a tener la capacidad de plasmar lo que sientes en un cuadro, hay miles de dones y talentos.



No se hacen para buscar el reconocimiento exterior, no vienen desde la avaricia, no son para impresionar a nadie sino para expresar lo que cada uno somos, no tienen una finalidad, una meta, sino que la propia expresión es la finalidad". (Emilio Carrillo)


Siempre me gustó la definición que hace Emilio Carrillo sobre el tema de los dones y talentos. A diferencia de otras definiciones en las que se hace una diferenciación entre ambos términos (talento=habilidad y dones=atributos divinos), Emilio, los engloba en un mismo significado y los describe como condiciones que forman parte de nosotros de una manera natural y que tenemos la capacidad de expresarlas sin necesidad de haberlas aprendido.

La Lección nos advierte que los dones de Dios nos pertenecen. Si empleamos la lógica, es lícito que así sea, pues al igual como en este mundo los hijos heredan los bienes de sus padres, en el Cielo ocurre igual, el Hijo de Dios, nuestro verdadero Ser, es portador de los dones de Su Padre.

Nos revela, igualmente, la Lección de hoy, que seremos conscientes de los dones que Dios nos ha legado cuando hagamos Su Voluntad. ¿Esto qué significa? Hacer la Voluntad de Dios es percibir con la Visión de Cristo, con la visión del Amor y de la Unidad.

Si nuestra visión presta culto al miedo, a la posesión, entonces, confundiremos dones con habilidades y no las expresaremos con naturalidad. Esa es la señal inequívoca que nos permitirá reconocer cuándo estamos utilizando nuestras habilidades y cuándo nuestros talentos.

Como bien nos refiere Emilio Carrillo, los dones emanan de nosotros sin esfuerzo y nos produce un profundo goce y satisfacción. Cuando estamos expresando nuestros dones, el tiempo parece no existir. He tenido la ocasión de comprobarlo infinidad de veces, cuando pongo de manifiesto uno de los dones que se expresan en mi con naturalidad, el escribir.
En un momento de inspiración, me puedo llevar escribiendo horas y cuando soy demandado por los que me rodean y me anuncian el tiempo que ha transcurrido no he tenido la misma percepción. Para mi han podido pasar minutos y en la realidad temporal han pasado horas.

Todos somos portadores de los dones con los que Dios nos ha creado. Ponerle nombres a esos atributos es entrar en el juego de las palabras con el que estamos acostumbrados a sobrevivir en este mundo. Si no definimos con una palabra lo que queremos expresar, tenemos dificultad para alcanzar su comprensión. Esto será así hasta que permanezcamos identificados con el mundo de la ilusión y con el cuerpo. Pues bien, participando de ese juego, y sin ánimo de encasillar al Ser que nos ha Creado, las enseñanzas Cabalística nos habla de tres expresiones de la Divinidad: Kether-Voluntad; Hochmah-Amor y Binah-Inteligencia. Esa Trinidad está expresando los valores del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la tradición cristiana.

Si aceptamos esa vinculación, diremos que somos portadores de tres atributos creadores, la voluntad, el amor y la inteligencia. De su uso correcto surgirá un universo basado en las leyes de la Verdad. De su uso incorrecto, surgirá la fabricación de un mundo basado en leyes contrarias a la verdad.

Cuando alguien nos pregunta, ¿cuáles son tus dones y tus talentos?, os habéis fijado que tenemos alguna dificultad para reconocerlos, sin embargo, si esa misma pregunta nos la hacen con respecto a otra persona, nos resulta más fácil responder. La razón de que esto sea así, responde a que nuestra visión está concentrada en el mundo externo y no en el interno. En la medida, que invirtamos esa orientación, descubriremos nuestros dones y talentos y con ello estaremos descubriendo nuestra verdadera identidad.

Os propongo un doble ejercicio: Intentad responderos a la primera pregunta, ¿cuáles son mis dones y talentos? Posteriormente, hacedle esa pregunta a otra persona, preguntadle, ¿cuál crees tú que son mis dones y talentos?. Su respuesta os ayudará a conoceros. No olvidemos que nuestro hermanos está expresando, al igual que tú, el rostro de Dios.

Reflexión: ¿Cómo puedo saber que estoy haciendo la Voluntad del Padre?

viernes, 14 de junio de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 165

LECCIÓN 165

Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios.

1. ¿Qué es lo que hace que este mundo parezca real sino tu negación de la verdad que se encuentra más allá de él? 2¿Qué otra cosa sino tus pensamientos de aflicción y de muerte ensombrecen la perfecta felicidad y vida eterna que la Voluntad de tu Padre dispone para ti? 3¿Y qué otra cosa sino las ilusiones podrían ocul­tar lo que no puede ser ocultado? 4¿Qué podría privarte de lo que te pertenece sino tu propia decisión de no verlo, al negar que se encuentra ahí?

2. El Pensamiento de Dios te creó. 2no te ha abandonado, ni tú has estado nunca separado de él ni siquiera por un instante. 3Te pertenece. 4Gracias a él vives. 5Es tu Fuente de vida, pues te man­tiene unido a él, y todo es uno contigo porque él jamás te aban­donó. 6El Pensamiento de Dios te protege, cuida de ti, hace que tu lecho sea mullido y allana tu camino, al iluminar tu mente con gozo y amor. 7Tanto la eternidad como la vida eterna refulgen en tu mente porque el Pensamiento de Dios no te ha abandonado y todavía se encuentra en ti.

3. ¿Quién negaría su seguridad, su paz, su alegría, su curación y tranquilidad de espíritu, así como su sereno descanso y apacible despertar, si reconociese dónde se encuentran? 2¿No se prepara­ría de inmediato para salir a su encuentro, abandonando todo lo demás como algo sin valor en comparación? 3una vez que los hubiera encontrado, ¿no se aseguraría de que permanecieran con él y él con ellos?

4. No niegues el Cielo. 2Hoy se te concede sólo con que lo pidas. 3No es necesario tampoco que percibas cuán grande es este regalo ni cuánto habrá cambiado tu mente antes de que te llegue. 4Pídelo y se te concederá. 5La convicción radica en él. 6Hasta que no le des la bienvenida como algo que te pertenece, seguirás en la incerti­dumbre. 7Mas Dios es justo. 8No tienes que tener certeza para reci­bir lo que sólo tu aceptación puede otorgar.

5. Pide con fervor. 2No tienes que estar seguro de que lo que estás pidiendo es lo único que deseas. 3Mas cuando lo hayas recibido sabrás que estás en posesión del tesoro que siempre anhelaste. 4¿Por qué otra cosa ibas a querer intercambiarlo? 5¿Qué podría inducirte ahora a dejarlo desaparecer de tu extática visión? 6Pues verlo te demuestra que has cambiado tu ceguera por los ojos videntes de Cristo, y que tu mente ha decidido abandonar la negación y aceptar el Pensamiento de Dios como tu herencia.

6. Y ahora las dudas son cosa del pasado, el final de la jornada es indudable y se te ha concedido la salvación. 2Ahora el poder de Cristo mora en tu mente, para que puedas curar tal como fuiste curado. 3Pues ahora te cuentas entre los salvadores del mundo. 4Ése es tu único destino. 5¿Consentiría Dios acaso que Su Hijo permaneciese eternamente hambriento por haberse negado a sí mismo el sustento que le es menester para poder vivir? 6La abun­dancia mora en él, y la privación no puede separarlo del Amor vivificante de Dios, ni de su hogar.

7. Practica hoy lleno de esperanza. 2Pues tener esperanzas está ciertamente justificado. 3Tus dudas no tienen sentido, pues Dios goza de perfecta certeza. 4Y el Pensamiento de Él nunca está ausente. 5La certeza no puede sino morar en ti que eres Su anfitrión. 6Este curso elimina toda duda que hayas interpuesto entre Él y tu cer­teza acerca de Él.

8. Contamos con Dios, no con nosotros mismos, para que nos dé certeza. 2en Su Nombre practicamos tal como Su Palabra nos indica que hagamos. 3Su certeza se encuentra tras cada una de nuestras dudas. 4Su Amor, tras cada uno de nuestros temores. 5El Pensamiento de Él todavía se encuentra en nuestras mentes más allá de todo sueño, tal como Su Voluntad dispone.


¿Qué me enseña esta lección?

La Mente que ha llegado a gozar de un solo instante Santo, jamás podrá negar el Pensamiento de Dios, pues esa Mente ha Sido Una con la Mente de Dios.

Ningún placer que hayas podido satisfacer en el mundo fabricado por el ego, se aproxima a la inmensa felicidad que experimentas cuando conectas con el Pensamiento de Dios. Ese Pensamiento no es diferente a lo que Somos, es más Somos únicamente ese Pensamiento de Dios.

El tiempo y el espacio desaparecen. Es un instante en el que nos fundimos con la eternidad. Es un reconocimiento de lo que siempre hemos sido. Es un reencuentro con lo que Somos. Es un retorno al Edén, ese hogar del que nos creímos escindidos.

¿Cómo podemos negar el Pensamiento de Dios? ¿Acaso vamos a negar nuestra propia identidad?

Esa negación tan sólo es posible cuando el ego defiende su falsa creencia en la separación. Cuando se ha identificado con el cuerpo físico, al que culpa de todas sus iniciativas y al que castiga con la intención de redimirse.

Hoy es el ahora en el que me fundo plenamente con el Pensamiento que me ha Creado, con mi única y verdadera identidad.

Ejemplo-Guía: "No busques fuera de ti la solución a tus problemas..."

La enseñanza de esta Lección va directa a la causa que da lugar a todo efecto, a la mente. Me gustan las lecciones que van directa a la mente, pues me permite ver las cosas de manera diferente. Me permite modificar las falsas creencias, al tiempo que me ofrece una nueva perspectiva de la verdad.

Estamos, desde mi punto de vista, ante una de las Lecciones más potentes, desde el punto de vista transformador. A todos nos inquieta, llegado un punto, la misma pregunta, ¿qué debo hacer para que mi vida cambie, para encontrar la paz y la felicidad?

En el desarrollo del ejemplo-guía de la lección de ayer, ya puse de manifiesto el potencial de la Visión Crística a la hora de conducirnos a la experiencia verdadera, a la percepción verdadera de la vida, es decir, ver con los ojos del Amor, nos conduce directamente a la dicha.

Hoy se nos revela, la causa por la que negamos esa visión liberadora: la negación del Pensamiento de Dios.

¿Cómo nos comportaríamos si tuviésemos la certeza de que somos el Pensamiento de Dios? ¿Cómo nos comportaríamos si reconociésemos que somos tal y como nos ha creado? ¿Cómo nos relacionaríamos con el mundo si en vez de un cuerpo, nuestra identidad fuese eterna?

Os invito a realizar ese ejercicio de reflexión. Resulta interesante. Tendríamos que imaginar un mundo donde no existiese el miedo, donde no tuviésemos otro deseo que ser tal y como somos. Sería un mundo sin apegos; un mundo donde imperaría la visión de la unidad y el reconocimiento de la inocencia y de la impecabilidad en cada uno de nosotros. 

Os imagináis una existencia donde el ataque no tuviese lugar; donde no se viese la necesidad de protegerse, porque no existiese el temor al dolor, al sufrimiento, a la ira, al rencor, a la enfermedad, a la muerte.

En esa visión, tendríamos la certeza de que nada externo a nosotros podría tener el poder para decidir nuestro destino, pues nuestro destino tan sólo tiene un camino Ser el Hijo de Dios, compartiendo nuestra naturaleza amorosa con el resto de la Filiación.

¿Quién de nosotros no está dispuesto a pagar lo que fuese por conseguir el método perfecto que nos permita hacer siempre lo que ha de aportarnos la salvación, la felicidad y la paz?

El error, hasta ahora, nos ha llevado a buscar fuera esa varita mágica que ha de transformarnos. Pero no existe ese "fuera", ni existe esa "varita mágica", pues lo que buscamos, ya lo tenemos, mejor dicho, ya lo somos. Tan solo tenemos que recordar dónde se encuentra y hacer uso de él. Lo que buscamos, es lo que Somos, el Pensamiento de Dios. 

Reflexión: El Pensamiento de Dios te creó. no te ha abandonado, ni tú has estado nunca separado de él ni siquiera por un instante. ¿Por qué sufres?

jueves, 13 de junio de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 164

LECCIÓN 164

Ahora somos uno con Aquél que es nuestra Fuente

1. ¿En qué otro momento sino ahora mismo puede reconocerse la verdad? 2El presente es el único tiempo que hay. 3Y así, hoy, en este mismo instante, ahora mismo, podemos contemplar lo que se encuentra ahí eternamente, no ante nuestra vida sino ante los ojos de Cristo. 4Él mira más allá del tiempo y ve la eternidad representada allí. 5Él oye los sonidos que engendra el insensato y ajetreado mundo, aunque muy levemente. 6Pues más allá de ellos Él oye el himno del cielo y la voz que habla por Dios con más claridad, con más sentido y más de cerca.

2. El mundo desaparece fácilmente ante su vista. 2Sus sonidos se vuelven más tenues. 3Una melodía procedente de mucho más allá del mundo se vuelve cada vez más clara: una  Llamada Ancestral a la que Cristo da una respuesta ancestral. 4Tú reconocerás tanto una como otra, pues no son sino tu propia respuesta a la llamada que te hace tu padre. 5Cristo responde por ti, haciéndose eco de tu Ser, usando tu voz para dar Su jubiloso consentimiento y aceptando tu liberación por ti.

3. ¡Cuán santas son tus prácticas hoy, al darte Cristo su visión, al oír por ti y al contestar en tu nombre la Llamada que Él oye! 2¡Cuán serenos son los momentos que pasas con Él, más allá del mundo! 3¡Cuán fácilmente te olvidas de todos tus aparentes pecados y dejas de recordar todos tus pesares! 4En este día se dejan de lado las aflicciones, pues a ti, que hoy aceptas los dones que él te da, te resultan claros los sonidos y las vistas procedentes de aquello que está más cerca de ti que el mundo.

4. Hay un silencio que el mundo no puede perturbar. 2Hay una paz ancestral que llevas en tu corazón y que no has perdido. 3Hay en ti una sensación de santidad que el pensamiento de pecado jamás ha mancillado. 4Hoy recordarás todo esto. 5La fe con la que practiques hoy te aportará recompensas tan grandes y tan radicalmente diferentes de todas las cosas que antes perseguías, que sabrás que ahí está tu tesoro y tu descanso.

5. Este es el día en que todas las vanas imaginaciones se descorren como si de una cortina se tratase, para revelar lo que se encuentra tras ellas. 2Ahora se hace visible lo que realmente está ahí, mientras que todas las sombras que parecían ocultarlo simplemente se sumergen en la nada. 3Ahora se recupera el equili­brio, y la balanza del juicio se deja en manos de Aquel que juzga correctamente. 4Y mediante Su juicio, se desplegará ante tus ojos un mundo de perfecta inocencia. 5Ahora lo contemplarás con los ojos de Cristo. 6Ahora su transformación te resultará evidente.

6. Hermano, éste es un día sagrado para el mundo. 2La visión que se te ha concedido, la cual procede de mucho más allá de todas las cosas del mundo, las contempla ahora bajo una nueva luz. 3Y lo que ves se convierte en la curación y salvación del mundo. 4Tanto lo valioso como lo insignificante se percibe y se reconoce tal como es. 5Y lo que es digno de tu amor recibe tu amor, y no queda nada que puedas temer.

7. Hoy no juzgaremos. 2No recibiremos sino aquello que nos llega procedente de un juicio que se emitió desde más allá del mundo. 3Nuestras prácticas de hoy se convierten en un regalo de gratitud por nuestra liberación de la ceguera y de la aflicción. 4Todo cuanto veamos no hará sino aumentar nuestra dicha, pues su santidad refleja la muestra. 5Nos alzamos perdonados ante los ojos de Cristo, tal como el mundo se alza perdonado ante los nuestros. 6Bendecimos al mundo al contemplarlo en la luz en la que nuestro Salvador nos contempla a nosotros, y le ofrecemos la libertad que se nos ha dado a través de Su visión redentora, no a través de la nuestra.

8. Descorre la cortina durante tus prácticas  renunciando simple­mente a todo lo que crees desear. 2Guarda tus frívolos tesoros, y deja un espacio limpio y despejado en tu mente donde Cristo pueda venir a ofrecerte el tesoro de la salvación. 3Él necesita tu santísima mente para salvar al mundo. 4¿Acaso no es este propósito digno de ser tu objetivo? 5¿No es la visión de Cristo algo digno de procurarse en lugar de todos los objetivos mundanos que no producen ninguna satisfacción?

9. No dejes que este día transcurra sin que los regalos que tiene reservados para ti reciban tu aprobación y aceptación. 2Si los reconoces, podemos cambiar el mundo 3Tal vez no puedas ver el valor que tu aceptación de ellos le ofrece al mundo. 4Pero sin duda quieres esto: poder cambiar todo sufrimiento por dicha hoy mismo. 5Practica con fervor y ése será tu regalo. 6¿Iba Dios a engañarte? 7¿Podría dejar Él de cumplir Su promesa? 8¿Le negarías lo poco que te pide cuando Sus Manos le ofrecen a Su Hijo la salvación en su totalidad?


¿Qué me enseña esta lección?

Este “ahora” es un instante Santo. Hago presente en mí la firme y certera decisión de Ser Uno con mi Creador; con mi Hermano, con el Espíritu Crístico del Amor.

Prolongar ese sagrado pensamiento, nos lleva más allá de la simple teoría que nos hace partícipes de una idea, de una creencia. En ese instante Manifiesto mi Verdadera Identidad. Mi divinidad se expresa en su realidad. Mi Pensamiento es Uno; mi Sentimiento es Uno y mis acciones hacen tangible la Unidad.

Los Ángeles del Cielo muestran su regocijo al contemplar nuestro retorno al Paraíso, el cual nunca abandonamos.
Los Querubines hacen tronar sus trompetas y nos dan la bienvenida a nuestro verdadero hogar. Contemplamos, con admiración, que sus puertas nunca estuvieron selladas, que nuestra exclusión formó parte de un error.

Allí nos re-encontramos con la inocencia de nuestros primeros “padres”, Adán y Eva. Reconocemos la sabiduría ancestral de la astuta Serpiente que se arrodilla a nuestro paso en un claro gesto de admiración entre alumno y maestro.

Y en ese mágico Encuentro, nos fundimos en Comunión con nuestro Padre. Nuestra Mente y su Mente, son una misma Mente. Todo Es como siempre ha Sido.

Ejemplo-Guía: "Si ves al ego, estarás experimentando temor. Si ves al Cristo, estarás experimentando paz"

Podríamos tratarlo dentro de un orden de prioridades, propia del sistema de pensamiento del ego, pero sin duda, si pudiésemos elegir, ¿no nos gustaría cambiar el dolor por alegría, el sufrimiento por dicha?

No he tenido ocasión de conocer a alguien que desee encontrarse en un ambiente hostil, en el campo de batalla, en el confinamiento de una cárcel o como inquilino en una habitación de hospital. Me pregunto, en mi ignorancia, ¿quién puede desear la enfermedad, a la salud? ¿la lucha, a la paz? ¿el miedo, al amor? ¿el castigo, al perdón? ¿la muerte, a la vida? ¿la ilusión, a la verdad?

Estoy aprendiendo a través de las enseñanzas de Un Curso de Milagros, a dar valor a las cosas que realmente lo tienen. En este instante, el único valor que le doy al mundo material, dentro de su irrealidad, es el valor que me aporta la experiencia. Y gracias a esa apreciación, llego a comprender, que el mundo de las formas se caracteriza por su neutralidad, mientras que su condición lo hace un vehículo apropiado para hacer tangible lo que emana desde la mente, el principal agente-causa que origina la percepción y la experiencia.

El lenguaje de la experiencia me dicta que visionar el mundo con los ojos del cuerpo, con los argumentos del ego, me aportará sinsabores que interpretaré como nocivos para mi salud física, emocional y mental. El miedo a la pérdida, propio del ego, no es precisamente un antídoto contra el sufrimiento, sino todo lo contrario, se convierte en su principal agente activo.

En cambio, cuando elijo ver las cosas desde una nueva perspectiva nueva, cuando elijo ver con la visión Crística, desde el Amor, todo el horizonte adquiere un color diferente. El miedo desaparece, al igual que el apego y la necesidad.

En una ocasión, un estudiante me preguntaba ¿qué es la visión de Cristo? Su preocupación, le llevaba a imaginar una figura corporal dotada de poderes especiales. Es costumbre de una mente identificada con lo corporal, poner rostro a lo divino. Al mismo Dios, se le supone con larga melena blanca y con una curtida barba.

La visión de Cristo, al igual que la visión del ego, tiene más que ver con el uso que damos a nuestra mente. Cuando nuestros pensamientos sirven a la creencia de la separación, decimos que nuestra visión es egoica. Cuando nuestros pensamientos sirven a la creencia de la Unidad, decimos que nuestra visión es Crística. 
Cristo es la representación del Amor, el segundo aspecto divino del Rostro de Dios. Cristo es la manifestación espiritual del Hijo de Dios. 
Cristo somos todos. Cristo es la Filiación Divina.
Cristo no está fuera de ti, sino en tu interior.

Reflexión: ¡Hay una paz ancestral que llevas en tu corazón y que no has perdido!

miércoles, 12 de junio de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 163

LECCIÓN 163

La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.

1. La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas, las cuales a menudo no se reconocen. 2La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte. 3Todos ésos pensamientos no son sino reflejos de la veneración que se le rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación.

2. En cuanto que encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables y señor de toda ilusión y engaño, el pensa­miento de la muerte parece ser muy poderoso. 2Pues parece ence­rrar a todas las cosas vivientes en sus marchitas manos y a todos los deseos y esperanzas en su puño funesto, así como percibir toda meta únicamente a través de sus ojos invidentes. 3Los débi­les, los indefensos, así como los enfermos se postran ante su ima­gen, al pensar que sólo ella es real, inescapable y digna de su confianza. 4Pues la muerte es lo único que inevitablemente lle­gará.

3. Todas las cosas excepto la muerte parecen ser inciertas y per­derse demasiado pronto independientemente de cuán difícil haya sido adquirirlas, aNinguna de ellas parece ofrecernos seguridad con respecto a lo que nos ha de brindar, y son propensas a defrau­dar las esperanzas que una vez nos hicieron abrigar y a dejar tras sí un mal sabor de boca, en lugar de aspiraciones y sueños. 2Pero con la muerte se puede contar. 3Pues vendrá con pasos firmes cuando haya llegado su hora: 4Jamás cesará de tomar todo lo que tiene vida como rehén.

4. ¿Te postrarías ante ídolos como éste? 2Aquí la fortaleza y el poderío de Dios Mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de barro. 3Aquí se proclama que lo opuesto a Dios es señor de toda la creación, más fuerte que la Voluntad de Dios por la vida, o que la infinitud del amor y la perfecta e inmutable constancia del Cielo. 4Aquí por fin se derrota la Voluntad del Padre y del Hijo; y se entierra bajo la lápida que la muerte ha colocado sobre el cuerpo del santo Hijo de Dios.

5. Impío ahora debido a la derrota, el Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quiere hacer de él. 2En su epitafio, que la muerte ha escrito, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo. 3En él sólo se menciona lo siguiente: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. 4Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten, y postrándose con sus frentes en el suelo, susurran llenas de miedo que así es.

6. Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta, y al mismo tiempo seleccionar unas cuantas que no favoreces y que incluso deseas evitar, mientras sigues creyendo en el resto. 2Pues la muerte es total. 3O bien, todas las cosas mueren, o bien, todas viven y no pueden morir. 4En esto no hay términos medios. 5Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos gozar de cordura: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto.

7. La idea de que Dios ha muerto es algo tan descabellado que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo. 2Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que de alguna manera murió, aparentemente asesinado por aquellos que no querían que sobreviviese. 3Al ser la voluntad de éstos más fuerte, pudo vencer a la suya y, de esta manera, la vida eterna sucumbió ante la muerte. 4Y al morir el Padre, murió también el hijo.

8. Puede que los que veneran la muerte tengan miedo. 2Sin embargo, ¿Pueden ser realmente temibles estos pensamientos?. 3Si se diesen cuenta de que eso es lo que creen, se liberarían de inmediato. 4Esto es lo que tú les vas a mostrar hoy. 5La muerte no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, por la salvación de ellos, así como por la nuestra. 6Dios no creó la muerte. 7Cualquier forma que adopte, por lo tanto, tiene que ser una ilusión. 8Esta es la postura que hoy adoptamos. 9Y se nos concede poder mirar allende la muerte, y ver la vida que se encuentra más allá.

9. Padre nuestro, bendice hoy nuestros ojos. 2Somos Tus Emisarios, y deseamos contemplar el glorioso reflejo de tu amor que refulge en todas las cosas. 3Vivimos y nos movemos únicamente en Ti. 4No estamos separados de tu vida eterna. 5La muerte no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad. 6Y moramos allí donde Tú nos ubicaste, en la vida que compartimos Contigo y con toda cosa viviente, para ser como Tú y parte de Ti para siempre. 7Aceptamos Tus Pensamientos como nuestros, y nuestra voluntad es una con la Tuya eternamente. 8Amén.


¿Qué me enseña esta lección?

La muerte es un pensamiento. La muerte no es real.


En efecto, la muerte es fruto de la acción de nuestra mente sobre el nivel de percepción que le dispensa el mundo físico, y el cuerpo, a nivel particular. El ego, al identificarse plenamente con ese vehículo temporal, adquiere la creencia de que la muerte es el final de su ciclo vital. Su consciencia, adormecida en esa relación con la densidad material, confunde lo que es ilusorio, con lo que es real y verdadero.

El Espíritu es eterno e inmortal. Cuando se pasa de un Estado de Unidad a una consciencia individual –separación-, la Vida se interpreta como un camino que nos conduce, inevitablemente, hacia la muerte.

Pero la muerte, interpretado en el nivel de lo concreto como el final de la vida, también adopta otros significados. A veces, nos sorprendemos expresando frases como: “Has muerto para mí”; “Estás muerto en vida”; “Las células han muerto…” Estos ejemplos, definen estados mentales más que físicos, que se identifican con el sistema de pensamiento característico del ego: miedo, culpa, odio, castigo, dolor, sufrimiento, enfermedad, etc…

8  Había  plantado el Señor  Dios  desde  el principio un jardín delicioso, en que colocó al hombre que había formado 9 y en donde  el Señor  Dios  había hecho nacer  de  la  tierra   misma   toda   suerte   de árboles  hermosos a la vista,  y de frutos  suaves  al paladar:  y también  el árbol de la vida en medio del paraíso, y el árbol de la ciencia del bien y del mal...

15   Tomó, pues,  el Señor Dios  al hombre,   y púsole en el paraíso de delicias, para que la cultivase y guardase. 16 Diole también este  precepto diciendo: Come si  quieres del fruto de  todos los  árboles  del paraíso:  17 Más del fruto del árbol de la ciencia  del bien  y del  mal  no  comas, porque  en  cualquier día que comieres de  él,  infaliblemente morirás..." (Génesis 2, 8-17).

Ya lo hemos comentado al estudiar la Lección 160, la muerte a la que alude este pasaje no es la muerte que interpreta el ego, como la pérdida de la vida. De este pasaje se deduce, que morir, es la consecuencia de orientar nuestra mente al plano material e identificarse con él. Lo que no ha nacido de lo material no puede morir en lo material. Esto sería real, si nuestra identidad fuese el cuerpo. Afirmar esto, conllevaría a creer que nuestro Padre tiene cuerpo y está sujeto a la muerte.

Nuestro origen, nuestra procedencia, define lo que Somos. Somos Hijos de Dios, y creados de la acción expansiva de Su Mente.


Ejemplo-Guía: "Crees que eres un cuerpo, porque le otorgas, como real, la ilusión de la muerte"

¿Creerías que eres un cuerpo, si tuvieses la certeza de que eres eterno?

Niegas tu eternidad, porque has olvidado tu verdadero origen. Si no percibo al ser espiritual no creo en él. ¿Pero, cómo percibirás con los ojos del cuerpo lo que tan solo puedes ver con los ojos del alma?

Cuando desarrolles la visión que acompaña el despertar de la verdadera consciencia, podrás tener la certeza de que eres Espíritu y ello será posible porque verás con los ojos del Espíritu, con la Mente.

Tus argumentos, los del ego, se fundamentan en el sistema de pensamiento de que eres el cuerpo con el que percibes, y no permitirás que nada, ni nadie, te pueda hacer pensar que lo que llamas vida, es el tránsito que va desde el nacimiento y te lleva hasta la muerte, donde termina. Cualquier otra verdad que ponga en entredicho dicho argumento, priva al ego de lo más esencia, de su existencia.

El ego piensa en términos de temporalidad y esa percepción le somete a la ilusión permanente de que la muerte es una constante real en su vida. A cada segundo, su sistema celular se regenera, lo que significa, que unas células mueren y otras nacen.

En el terreno emocional, ese proceso de renovación vida-muerte nos lleva al nacimiento de deseos, que tras ser satisfechos, mueren, para en su lugar surgir otro nuevo deseo.

Aunque es en el mundo de los efectos donde mejor se aprecia el fruto de nuestra cosecha, no podemos olvidar, que no dejan de ser la manifestación de la verdadera causa, la cual se encuentra en nuestra mente. Si creemos en la muerte, fabricaremos todo nuestro mundo bajo las leyes de la muerte. Nadie tendrá dificultad en comprender que tales argumentos no pueden conducirnos a otro destino que al sufrimiento.

Pero, en todos nosotros se encuentra el deseo de la verdadera Vida. Todo pensamiento sigue a su Fuente. Si hemos sido emanados de la Mente de Dios, aunque hayamos creado una imagen de nosotros diferente, jamás podremos dar muerte a la verdadera Vida y esa vida, emerge desde nuestro interior invitándonos a recordar nuestro Origen.

Si desde que amanece cada día, en el fraguar ilusorio del tiempo que nos acompaña en nuestro sueño, decidimos, elegimos no identificarnos con el cuerpo, estaremos apostando por la Vida, pues es el cuerpo el único que se aferra a la muerte.

Cuando participo en el juego de la muerte, en el que la sociedad en la que vivimos nos tiene acostumbrado, mi mente trasciende lo que mis ojos físicos me muestran, una ataúd donde yace sin vida un envoltorio corporal que dio cobijo a un Ser Espiritual. Procuro conectar mi Espíritu, al Espíritu de aquel cuerpo desechado, y le hablo, le susurro que acaba de cambiar de conciencia y le invito a abrir sus ojos a la nueva consciencia que le invita a participar de una Verdad que le estaba aguardando. Ahora, se encuentra en las puertas del Cielo y debe tener la certeza de que es un ciudadano con todos los derechos de ese nuevo Hogar. Le digo que es Luz y que siga la estela de la Luz. En esa conversación, suele estar acompañada de una agradable sensación de paz.

Reflexión: "La muerte es un pensamiento"

martes, 11 de junio de 2019

Géminis y las afecciones de "bronquios"

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Géminis. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.
Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Géminis las siguientes zonas fisiológicas: los brazos, manos, hombros, pulmones, la glándula “thymus”, las costillas superiores, la tráquea, los bronquios, los capilares, la respiración y sobre la oxigenación de la sangre.
Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio de las bronquitis.

BRONQUITIS

Wikipedia

Un bronquio es uno de dos conductos tubulares fibrocartilaginosos en que se bifurca la tráquea a la altura de la IV vértebra torácica, y que entran en el parénquima pulmonar, conduciendo el aire desde la tráquea a los bronquiolos y estos a los alvéolos. Los bronquios son tubos con ramificaciones progresivas arboriformes (25 divisiones en el hombre) y diámetro decreciente, cuya pared está formada por cartílagos y capas musculares, elásticas y de mucosa. Al disminuir el diámetro pierden los cartílagos, adelgazando las capas muscular y elástica. Separa el aire inhalado a los pulmones para ser utilizado.
Los bronquios son la entrada a los pulmones. Se dividen en dos, el derecho y el izquierdo, el derecho cuenta con tres ramas mientras que el izquierdo con dos.

La bronquitis es una inflamación de las vías aéreas bajas. Sucede cuando los bronquios, situados entre los pulmones, se inflaman a causa de una infección o por otros motivos.

Según su duración y etiología, se distingue entre bronquitis aguda, de corta duración, y bronquitis crónica, de larga duración.

Los síntomas incluyen:
Tos con mucosidad, a veces sanguinolenta. Si el moco de la bronquitis es verde amarillento y va acompañada de fiebre, lo más probable es que haya infección bacteriana.
Inflamación de los bronquios (ramificaciones de las vías aéreas entre la tráquea y los pulmones)
Inflamación (edema) de las paredes bronquiales.
Obstrucción de los alveolos.
Pitidos o sibilancias.
Fatiga.
Burbujeo (referido al efecto sonoro que se aprecia cuando se ausculta al paciente con un estetoscopio)
Dificultad respiratoria.
Malestar general
En la bronquitis crónica, también pueden presentarse los siguientes síntomas:
Inflamación de tobillos, pies y piernas.
Coloración azulada de los labios, provocado por los bajos niveles de oxígeno en sangre.
Propensión a sufrir infecciones respiratorias —como resfriados y gripe—.

Enric Corbera (Bioneuroemoción)

BRONQUIOS

1ª Etapa (Supervivencia) y 4ª Etapa (Relación).
Conflicto: Conflicto de amenaza de territorio, Disputas en el territorio, discusiones en la atmósfera familiar. Peleas, guerra.
Ectodermo + respiratorio = Defensa de su espacio de libertad frente a la sociedad.

Resentir:
Zona frontal-motora (muscular): "Yo quiero abrir los bronquios pero quiero espacio, libertad de confort".
Zona Parietal (Mucosa = Bronquitis): "El espacio que yo quiero no lo tengo". "El espacio que tengo no lo quiero y me encierro en el espacio que me imponen"
·         Bronquio izquierdo: Domina el miedo.
·         Bronquio Derecho: Domina el territorio afectivo.

Mucosas: Conflicto de separación: Es el que hace posible el contacto con el exterior: "Me amenazan en el territorio y tengo miedo de..."
Tonalidad de peligro: "Mi identidad se ve amenazada".
Bronquios, cáncer: Izquierda "Amenaza de la unidad de la pareja".
Bronquios hemorragia: Mira el sentido de fumar para tener más libertad. Si se añade el "miedo a morir ahogado" habrá levas para eliminar el polvo, el sentido biológico es que no te ahogues. "Tengo miedo a morir ahogado".
Bronquitis: ambiente familiar conflictivo, peleas, gritos. Falta de comunicación, silencio.


BRONQUITIS CRÓNICA

1ª Etapa (Supervivencia)
Fase de curación de un conflicto de territorio (4º etapa)
La tos quiere expulsar al enemigo que invade el territorio.
Ejemplo: Niño con bronquitis repetitivas, le tengo que decir a la madre que deje de discutir con su marido.
Conflicto:
En niños, conflicto de intercambios (padres).
En adultos: Cólera, ira no expresada. Peleas, disputas en el territorio.
Resentir: “Me siento invadida"


Jacques Martel:

Bronquitis:

La bronquitis (itis = ira) se caracteriza por la inflamación de la mucosa de los bronquios, conductos que llevan el aire de la tráquea hasta los pulmones. Es una enfermedad esencialmente ligada a la respiración y a la acción de tomar la vida y el aire con deseo y gusto (inspiración) para luego echarlos temporalmente con desapego (expiración). La inflamación significa que vivo ira, frustración o rabia con relación a ciertas emociones inhibidas, palabras que necesito expresar y dejar salir, una situación agobiante en la cual me siento oprimido, un conflicto teñido de agresividad y crítica (trastornos en el medio familiar, peleas, etc. ). Si esta situación conflictual implica peleas y enfrentamientos muy intensos, incluso podría llegar a desarrollar un cáncer de los bronquios.
Existe un trastorno interior, una perturbación que me impide manifestar mi ser auténtico, hacer respetar convenientemente mis derechos.
Intento comunicar con mis seres cercanos pero no consigo cierta paz interior.
La situación familiar es demasiado difícil. Siento entonces cierto desánimo frente a la vida y dejo de luchar para continuar mi camino. Tengo poca alegría de vivir y tengo un profundo cansancio interior. La tos indica que quiero liberarme expulsando algo o a alguien que me molesta y me hace enfadar. Si no deseo una bronquitis crónica, debo cambiar mi modo de ver la vida, mi actitud. Nací en una familia en la cual cada uno de los miembros vive experiencias similares a las mías. Mis padres, mis hermanos y mis hermanas aprenden como pueden, ellos también. Debo empezar a ver la alegría y el amor en cada experiencia de mi vida. Acepto que mi felicidad personal sea mi responsabilidad y dejo de creer que los demás me harán felices. Tomar mis decisiones y respirar por mis propios medios, es el primer paso hacía mi independencia.

Louise L. Hay:

Bronquitis:

Causa Probable: Ambiente familiar conflictivo. Peleas y gritos. A veces, silencio.
Nuevo modelo mental: Declaro la paz y la armonía en mi interior y en mi entorno. Todo está bien.


Lisa Bourbeau

Bronquitis:

Bloqueo físico: La bronquitis es una inflamación de la mucosa de los bronquios.

Bloqueo emocional: En metafísica, los bronquios se relacionan con la familia. La persona puede presentar una bronquitis como reacción a dificultades familiares (disputas o querellas).
Siente mucha ira y se siente amenazada en su territorio y en sus límites. Incluso puede desear cortar sus lazos con uno o varios miembros de la familia, pero no se atreve a hacerlo por un sentimiento de culpa. No se decide a moverse, es decir, a manifestar su oposición. Siente cansancio y desánimo. No tiene lo que desea, pero no lo dice. Es una persona a la que le ayudaría ocupar su lugar en la familia y no esperar a que se lo den.

Bloqueo mental: Si padeces esta enfermedad, es tiempo de que tomes la vida con más alegría y sencillez en lugar de tomar demasiado en serio lo que sucede en tu familia. Es necesario que te des cuenta de que no existen familias en las que todos estén de acuerdo todo el tiempo. Los demás miembros no pueden tener necesariamente las mismas convicciones que tú. En lugar de desanimarte por ello, vive tu vida como te plazca, sin dejarte influenciar por los deseos y las creencias de los demás. En lugar de creer en la inmovilidad, date permiso para actuar, es decir, para reaccionar sin sentirte culpable a fin de que te reafirmes en eso que representa tu lugar, tu territorio. Los demás también pueden vivir su vida a su manera.