sábado, 25 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 25

LECCIÓN 25

No sé cuál es el propósito de nada.

1. Propósito es significado. 2La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves tiene significado. 3No sabes para qué es. 4Por consiguiente, no tiene significado para ti. 5Todo existe para tu beneficio. 6Para eso es para lo que es; ése es su propósito; ése es su significado. 7Al reconocer esto, tus objetivos se unifican. 8Al reconocer esto, lo que ves cobra significado.

2. Tú percibes al mundo y a todo lo que éste contiene como significativo desde el punto de vista de los objetivos del ego. 2Éstos objetivos no tienen nada que ver con lo que más te conviene, ya que tú no eres el ego. 3Esta falsa identificación no te permite entender cuál es el propósito de nada. 4Consecuentemente, no puedes sino hacer un uso indebido de ello. 5Cuando creas esto, te esforzarás por retirar los objetivos que le has asignado al mundo, en vez de intentar reforzarlos.

3. Otra forma de describir los objetivos que ahora percibes es decir que sólo tienen que ver con tus intereses "personales”. 2Pero puesto que no tienes intereses personales, tus objetivos en realidad no guardan ninguna relación con nada. 3Al abrigarlos, por lo tanto, no estás abrigando ningún objetivo en absoluto. 4Por consiguiente, no sabes cuál es el propósito de nada.

4. Antes de que puedas entender los ejercicios, es necesario un pensamiento adicional. 2En los niveles más superficiales reconoces el propósito de todas las cosas. 3Sin embargo, el propósito de algo no se puede entender en esos niveles. 4Por ejemplo, entiendes que el propósito de un teléfono es hablar con alguien que no se encuentra físicamente en tu proximidad inmediata. 5Lo que no comprendes es para qué quieres ponerte en contacto con él. 6Y es eso lo que hace que tu contacto con él sea o no significativo.

5. Es fundamental para tu aprendizaje que estés dispuesto a renunciar a los objetivos que le has adjudicado a todas las cosas. 2Reconocer que dichos objetivos no tienen sentido, en vez de considerarlos como "buenos" o "malos"; es la única manera de lo­grarlo. 3La idea de hoy es un paso en esa dirección.

6. Hoy se requieren seis sesiones de práctica, cada una de dos mi­nutos de duración. 2Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy lentamente; luego mira a tu alrededor y deja que tu mirada se pose sobre cualquier cosa que te llame la atención, esté lejos o cerca, sea "importante" o "nimia", "humana" o "no humana". 3Mientras tus ojos descansan sobre cada objeto así seleccionado, di, por ejemplo:

4No sé para qué es esa silla.
5No sé para qué es ese lápiz.
6No sé para qué es esta mano.

7Dilo lentamente, sin apartar los ojos del objeto hasta que hayas terminado la frase. 8Pasa luego al siguiente y aplica la idea de hoy de la misma manera.


¿Qué me enseña esta lección?

Cuando elegimos servir al ego, la mente se  identifica con el mundo temporal de las formas, se alimenta de la percepción que recibe de ese plano de manifestación. Desde su particular punto de visión, analiza, escruta e investiga lo minucioso con el propósito de encontrar un significado a lo que fabrica y juzga como real. Sin embargo, esa percepción es errónea y por lo tanto, no encontrará el verdadero significado o propósito de la auténtica realidad.

La pregunta que suele plantear ante una circunstancia vivencial, es ¿por qué?, pero la respuesta que obtiene por esta vía, lo único que hace es justificar su sentido de culpa y de miedo. El por qué no le lleva a concebir la verdadera relación entre los seres. Su respuesta la percibe en primera persona y la vive como una venganza a su permanente ataque al mundo espiritual.

La pregunta debería ser ¿para qué?, pues la respuesta conlleva la búsqueda del profundo significado que encierra la experiencia. El "para qué", facilita la toma de conciencia y, da sentido y un propósito a lo que vivimos. Desde esta perspectiva cada experiencia ocurre en beneficio de nuestro despertar, es decir, todo cuanto nos ocurre suma para ayudarnos a "recordar" lo que hemos olvidado, la verdadera identidad que somos.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo"

¿Quién no se ha preguntado en alguna ocasión el por qué nos pasan las cosas que nos pasan?

Imaginemos por un momento, que tenemos conciencia de la causa que nos ha llevado a vivir unos efectos en particular. Por ejemplo, nos hemos atiborrado de comida, hemos sido incapaces de controlar nuestra gula y como consecuencia de ello, nuestro estómago nos responde con un cuadro de indigestión que nos lleva se sentirnos enfermos.

Ante esa situación, conocido el por qué nos ha ocurrido este hecho, podemos reaccionar de muchas maneras. Podemos no darle importancia a lo ocurrido, con lo cual, en otra situación semejante podemos volver a actuar de igual modo, o podemos sentirnos culpables por haber sido incapaces de controlarnos, con lo cual nos estamos otorgando todos los derechos a ser castigados con una experiencia dolorosa que nos recuerde nuestra falta, nuestro "pecado".

El conocer el ¿por qué? no nos aporta la verdadera respuesta de la experiencia vivida. Nuestra interpretación se ha quedado en el nivel de los efectos. Hemos analizado su repercusión, el malestar que nos ha causado y lo hemos relacionado con nuestra gula, otro efecto, pero no hemos ido a la fuente, a la causa, es decir, no nos hemos hecho la pregunta adecuada, es decir, no nos hemos preguntado ¿para qué? hemos vivido esa experiencia.

Si nos preguntamos el ¿por qué? en el ejemplo guía que estamos analizando, seguro que encontraremos muchas respuestas y todas bien argumentadas desde la visión del ego. Seguro que sabremos encontrar los motivos suficientes para justificar que el comportamiento de nuestro hijo nos desespera. Diremos que es un vago, un irresponsable, un vividor, un esto, un lo otro..., pero, esos porqué no nos llevan a comprender el verdadero significado de la vivencia, y lo que no vemos en ese momento, es que esa experiencia no es casualidad, sino causalidad.

El ¿para qué? no nos sitúa en el nivel de comprensión que nos puede aportar nuestra mente identificada con el cuerpo físico y con el mundo de separación. Tendremos que buscar en nuestro corazón, donde se alberga la verdadera sabiduría, para re-cordar, lo que somos realmente. Somos seres espirituales unidos en una misma Fuente Espiritual. Nuestros "programas" se encuentran entrelazados y unidos. Desde esa visión llegaremos a comprender que nuestro hijo, no es fruto de la casualidad, sino de la causalidad. El nos ha elegido como padres antes de encarnar en el vehículo material. Y lo ha hecho para cumplir el "pacto espiritual" acordado entre ambos. Las experiencias que estáis viviendo es una oportunidad maravillosa para que se produzca vuestro despertar, para que alcancéis el perdón y los vínculos de odio y de rencor se conviertan en vínculos de amor.

Ese es el significado de la vivencia que estamos analizando como ejemplo. Si nuestro corazón consigue hacernos recordar ese profundo significado, tendremos la opción de elegir nuevamente cómo vivir nuestra relación nuestro hijo. Es importante que, para que se produzca ese recordar, nos digamos a nosotros mismos, que no sabemos el significado de aquello estamos viviendo. Ese estado, supone una "limpieza" para favorecer que en ese espacio de comprensión surja la nueva verdad.

Preguntémonos, siempre, ¿para qué? estamos viviendo esa experiencia.

Reflexión: Todo existe para tu beneficio. ¿Cómo te sientes con esta afirmación?

viernes, 24 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios.Lección 24

LECCIÓN 24

No percibo lo que más me conviene.

1. No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presentan ante ti del desenlace que te haría feliz. 2No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. 3Lo que haces está determinado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. 4Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. 5No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situación que se perciba correctamente. 6De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.

2. Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. 2Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. 3La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.

3. Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. 2Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. 3Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.

4. Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén resueltas y que actualmente te están causando desasosiego. 2Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. 3Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objetivos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.

5. Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocurra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. 2El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:

3Lo que me gustaría que ocurriese en relación con _____ , es que _____ y que _____ sucediese,

y así sucesivamente. 4Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.

6. Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inme­diato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. 2Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.

7. Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:

2No percibo lo que más me conviene en esta situación,

y pasa a la siguiente.

¿Qué me enseña esta lección?

Situado en la parcela del ego, identificado con la individualidad, con la separación de Dios y del Hijo de Dios, nuestros hermanos, no podemos más que percibir el error, pues nos encontramos identificados con lo perecedero y temporal, lo que nos lleva a tomar decisiones inspiradas por el miedo, por la culpa y por la necesidad de redención.

Siendo así, lo que percibimos no es lo que más nos conviene, pues permanecemos prisionero del error y nos apegamos a él, pensando que es lo máximo que podemos conseguir. Entonces nos dedicamos a querer mantenerlo y cuanto más lo intentamos, menos lo conseguimos, pues es perecedero.

El ego se percibe a sí mismo como temporal y eso le produce un profundo miedo que condiciona toda su estructura mental. El miedo se encuentra implícito en todos sus pensamientos y emociones y lo comparte con el mundo exterior creando confusión, ataque y destrucción.

Es por ello que la percepción debemos ponerla en manos del Espíritu Santo, para que Él, que conoce la Verdad, nos aporte la visión de la Unidad y de lo Eterno.

Nuestra Voluntad debe ser la Voluntad del Padre, de este modo, estaremos actuando en la certeza de la única visión verdadera, la visión de la Unidad y del Amor Incondicional.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".

Esta situación la hace real nuestra mente, con su peculiar y particular manera de ver las cosas. Interpretamos las vivencias y las catalogamos como buenas o como malas. Nuestra mente está condicionada por el mundo que ha proyectado, el cual le da argumentos "sólidos" que son utilizados para ratificar su falsa creencia en que el mundo material es la verdad absoluta.

Si estoy experimentando el conflicto en las relaciones con mi hijo, no es fruto de la imaginación -argumenta nuestra mente-, pues estoy siendo víctima, es decir, estoy percibiendo sus continuos ataques. ¿Cómo no me voy a defender máxime cuando tenemos la razón? 

Si alguien, ante esa situación, nos preguntase, ¿qué te gustaría que ocurriese para poner fin a esa situación? ¿Qué responderíamos?

Si nuestra mente se encuentra identificada con el ego, seguro que aportaría muchos argumentos para dar respuesta a esa cuestión. Por ejemplo:

Lo que me gustaría que ocurriese con esa situación de conflicto es que mi hijo encuentre un trabajo y se pudiese independizar, dejándonos tranquilos de una vez por toda. Que encontrase una novia y se decidiera a vivir con ella, claro fuera de casa. Así sabría lo que es tener responsabilidades y el coste que tiene sacrificarse por un hijo.

Otro argumento, que podría mostrarnos nuestra mente podría ser el siguiente:

Lo que me gustaría mucho es que cambiase de manera de ser. Está todo el día holgazaneando y no ayuda en las tareas de la casa. Si tuviese otra actitud, más colaboradora y responsable, las cosas serían diferentes, pero no  hace nada de lo que le digo. Cuando le dirijo la palabra siempre me critica que lo estoy reprochando su comportamiento. A penas me habla, claro, salvo cuando me tiene que pedir algo.

Si aplicamos las enseñanzas de esta Lección, y dado que es nuestra voluntad ver las cosas de otra manera, desde la visión de la unidad, ante esos argumentos de nuestra mente, nos diremos que por muy consistentes que parezcan ser, la verdad es que no nos lleva a percibir lo que más nos conviene, por lo tanto, no nos dejaremos seducir por sus "cantinelas".

¿Qué es lo que nos conviene? Sencillamente, percibir la situación verdadera y para ello, UCDM nos invita a que pongamos en manos de Su Mensajero, aquel que habla por su Voz, el Espíritu Santo, la situación que estamos viviendo y que le pidamos nos inspire aquello que debemos hacer y decir. De su Voz no recibiremos más que palabras de amor y de perdón, de unidad y de paz. Guiado e inspirado por esa Voz, reconociendo en nuestro hijo, al Hijo de Dios, ¿cómo vamos a continuar viendo el conflicto, cuando la experiencia se convierte en una vivencia de liberación?

Reflexión: ¿Tenemos claro qué es lo que más nos conviene?

jueves, 23 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 23

LECCIÓN 23
  
Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque.

1. La idea de hoy describe la única manera de poder escapar del miedo que jamás tendrá éxito. 2Nada más puede lograrlo; nada más tiene sentido. 3Pero esta manera de escapar no puede fallar. 4Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. 5Es con tus pensamientos, pues con los que tenemos que trabajar, si es que tu percepción del mundo ha de cambiar.

2. Si la causa del mundo que ves son los pensamientos de ataque, debes aprender que ésos son los pensamientos que no deseas. 2De nada sirve lamentarse del mundo. 3De nada sirve tratar de cambiarlo. 4No se puede cambiar porque no es más que un efecto. 5Pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus pensamientos acerca de él. 6En ese caso estarás cambiando la causa. 7El efecto cambiará automáticamente.

3. El mundo que ves es un mundo vengativo, y todo en él es un símbolo de venganza. 2Cada una de las percepciones que tienes de la "realidad externa" no es más que una representación gráfica de tus propios pensamientos de ataque. 3Uno podría muy bien preguntarse si a esto se le puede llamar ver. 4¿No es acaso "fantasía" una mejor palabra para referirse a ese proceso, y "alucinación" un término más apropiado para su resultado?

4. Ves el mundo que has fabricado, pero no te ves a ti mismo como el que fabrica las imágenes. 2No se te puede salvar del mundo, pero te puedes escapar de su causa. 3Éste es el significado de la salvación, pues, ¿dónde se encuentra el mundo que ves cuando su causa ha desaparecido? 4La visión ya tiene un sustituto para todo lo que crees ver ahora. 5La hermosura puede iluminar tus imágenes y transformarlas de tal manera que las llegues a amar, aun cuando fueron forjadas del odio, 6pues ya no las estarás forjando solo.

5. La idea de hoy introduce el pensamiento de que no estás atrapado en el mundo que ves porque su causa se puede cambiar. 2Éste cambio requiere, en primer lugar, que se identifique la causa y luego que se abandone, de modo que pueda ser reemplazada. 3Los primeros dos pasos de este proceso requieren tu cooperación. 4El paso final, no. 5Tus imágenes ya han sido reemplazadas. 6Al dar los dos primeros pasos, comprobarás que esto es cierto.

6. Además de usar la idea de hoy a lo largo del día según lo dicte la necesidad, se requieren cinco sesiones de práctica para su aplicación. 2Según miras a tu alrededor, repite primero la idea para tus adentros lentamente, y luego cierra los ojos y dedica alrededor de un minuto a buscar en tu mente el mayor número posible de pensamientos de ataque que se te ocurran. 3Conforme cada uno de ellos cruce tu mente, di:

4Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque acerca de _____

5Mantén presente cada pensamiento de ataque mientras repites esto, luego descártalo y pasa al siguiente.

7. Durante las sesiones de práctica, asegúrate de incluir tanto los pensamientos de ataque contra otros como los de ser atacado. 2Los efectos de ambos son exactamente lo mismo, puesto que ambos son exactamente lo mismo. 3Aún no reconoces esto, y lo único que se te pide de momento es que durante las sesiones de práctica los trates de igual modo. 4Todavía nos encontramos en la etapa de identificar la causa del mundo que ves. 5Cuando finalmente aprendas que los pensamientos de atacar y los de ser atacado no son diferentes, estarás listo para abandonar dicha causa.


¿Qué me enseña esta lección?

Es necesario interpretar lo que significa el concepto ataque. Para el ego, su principal objetivo, lo que estimula su naturaleza, es la conquista de la individualidad y para ello fabrica la creencia de la realidad del mundo material.

Individualidad es opuesto de Unicidad. Para alcanzar la individualidad debemos separarnos de la Unidad y desde este sentimiento de separación, la individualidad puede ser interpretada como un ataque a la Unicidad, a la Filiación.

Siguiendo esta misma idea, el mundo material es lo opuesto al mundo espiritual, dicho de otro modo, lo que existe en el mundo material ataca al mundo espiritual.
El mundo material se convierte para el ego en su plano de manifestación, en el cual expresa sus potencialidades a través de sus creaciones. Todo lo creado, todas las creencias fabricadas desde la conciencia de separación parece atacar al mundo de la eternidad. Siendo el mundo material perecedero, lo irreal ataca a lo eterno y real, expresiones estas del espíritu.

Es necesario pues, escapar de esa ilusión, renunciando al pensamiento del ataque, es decir, no dando valor al deseo de individualización y separación para retornar al deseo de unificación.

Cuando nuestros pensamientos juzgan el mundo material, está, atacando lo espiritual, pues en la medida que lo juzga lo cree real y le estimula la naturaleza emocional. Ese pensamiento está apegado a la percepción errónea que le aporta el mundo de los sentidos físicos. Ese pensamiento se siente estimulado, atrapado, y se produce la identificación y el apego a ese estímulo. Esta vivencia es un claro ataque a la liberación que nos ofrece el Amor Incondicional.

No podemos olvidar que ese concepto de ataque dará como respuesta la creencia de ser objeto de la venganza de aquello que hemos atacado. Esa venganza no es más que los efectos causados por nuestro ataque, es decir, por nuestro deseo de satisfacer nuestra naturaleza emocional.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".

Si el comportamiento de nuestro hijo nos desespera, y queremos que esta circunstancia cambie, para lo cual, nos proponemos que sea nuestro hijo el que cambie, entonces, tendremos que repasar de nuevo el contenido de estas Lecciones, pues estamos percibiendo erróneamente la experiencia. ¿Por qué?

Sencillamente, porque lo que estamos experimentando son los efectos y la rectificación del error debemos hacerlo en el nivel de donde se creado, en la causa, es decir, en nuestra mente, en nuestros pensamientos.

¿Cuál es ese error? Creer que nuestro hijo es un ser del cual nos encontramos separado y al cual lo percibimos como una amenaza pues estamos interpretando su relación como un permanente ataque.

Es a esa visión errónea a la que debemos renunciar, rectificándola elevando un nuevo pensamiento emanado desde la mente recta, es decir, un pensamiento orientado hacia la unidad. Ese pensamiento estará exento de juicio condenatorio y nos llevará a la certeza de que nuestros hermanos son inocentes e impecables. 

En verdad, lo que estamos haciendo es compartir la Voz que nos inspira el Espíritu Santo, convirtiéndonos en instrumentos conscientes al servicio de nuestra divinidad.

Renunciando al ataque, estamos renunciando, igualmente, al odio, al espíritu vengativo y al miedo, la verdadera causa que nos lleva a percibir este mundo desde el temor, desde el egoísmo, desde la necesidad y la escasez, desde el dolor y el sufrimiento.

Eliminada la causa, la percepción errónea dará paso a la percepción verdadera, lo que significa, que el comportamiento de nuestro hijo dejará de ser para nosotros un motivo de desesperación.

Reflexión: No se te puede salvar del mundo, pero te puedes escapar de su causa. ¿Cómo?

miércoles, 22 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 22

LECCIÓN 22
  
Lo que veo es una forma de venganza.

1. La idea de hoy describe con gran precisión la manera en que todo aquel que alberga en su mente pensamientos de ataque no puede sino ver el mundo. 2Habiendo proyectado su ira sobre el mundo, lo que ve es la venganza a punto de devolverle el golpe. 3De esta manera, percibe su propio ataque como un acto en defensa propia. 4Esto se convierte progresivamente en un círculo vicioso hasta que esté dispuesto a cambiar la manera como ve las cosas. 5De lo contrario, los pensamientos de ataque y contraataque le consumirán y poblarán todo su mundo. 6¿De qué paz mental podría gozar en tales condiciones?

2. De esta fantasía salvaje es de lo que te quieres escapar. 2¿No es maravilloso recibir las buenas nuevas de que no es real? 3¿No te alegra sobremanera descubrir que te puedes escapar de ella? 4Tú has fabricado lo que deseas destruir; lo que odias y lo que quieres atacar y matar. 5Nada de lo que temes existe.

3. Mira hoy al mundo que te rodea por lo menos cinco veces, durante no menos de un minuto cada vez. 2A medida que tus ojos pasen lentamente de un objeto a otro, de un cuerpo a otro, di para tus adentros:

3Veo únicamente lo perecedero.
4No veo nada que vaya a perdurar.
5Lo que veo no es real.
6Lo que veo es una forma de venganza.

7Al final de cada sesión de práctica, pregúntate:

8¿Es éste el mundo que realmente quiero ver?

9La respuesta será obvia.


¿Qué me enseña esta lección?

A lo que veo le doy valor porque creo en ello. Mi creencia de que es real, le da valor para mí. Sin embargo, todo lo que veo en el mundo es perecedero y por lo tanto es irreal, pues no es eterno.

El ego para conservar y preservar lo que cree, pone todo su potencial emocional en defenderlo. Siente tanto miedo por perder lo que considera real, que presta su energía en un ataque por conseguir su objetivo.

Aquello que desea forma parte de su creencia y esa creencia movilizará toda su existencia. Si cree que el ataque es la fórmula para conseguir sus deseos, dará vida a ese ataque en el exterior y lo proyectará a su alrededor, de modo que a través de los demás, recibirá una dosis de ese mismo ataque. Este ataque lo vivirá como una venganza cuyo único sentido es el que hemos dado a nuestra existencia por sobrevivir.

Nada de eso es real. Todo es perecedero, pero para el ego sigue siendo real y su inconsciente le proyectará la visión de sus propios ataques.

Hoy he percibido mucho de esos ataques en forma de sentimientos y emociones que se despiertan al contactar con el mundo que mi ego interpreta que es real. Cuando busco la luz, esa oscuridad adherida en mi inconsciente, como la huella de mi pasado, se convierte en un proclamador de venganza, en el sentido de que me suscita darle respuesta. Lo percibo como un ataque dentro de mis pensamientos. El recurso para poner fin a esa experiencia, es mirar de frente esas percepciones e integrarla en la conciencia, de modo que la aceptemos y cuando lo hayamos hecho, la observemos con detenimiento y nos digamos: nada de eso es real.

Ejemplo-Guía: ¿Por qué no consigo ser feliz en mi relación de pareja?

Introduzco un nuevo ejemplo, que suele ser bastante popular y que considero que puede ser interesante analizar.

Hemos conocido a una persona de la cual nos hemos enamorado. Estar con ella, nos aporta una sobredosis de vitalidad que nos hace ver las cosas de una manera especial. Podríamos, incluso, decir, que cuando estamos con ella nos sentimos vivos y que su sola ausencia, se nos antoja insoportable.Nos resulta difícil ocultar nuestro estado de felicidad.

Estoy seguro que en esa fase de  la relación, todos apostaríamos para que el tiempo se congelase y nuestras vivencias se prolongasen eternamente. Es lo que hemos llamado amor, la fuerza que dirige nuestras vidas, llevándonos en muchas ocasiones a actuar de manera "alocada".

Si ese estado anímico es tan hermoso, ¿por qué razón no permanece en el tiempo?

Tan solo hay una respuesta a esta cuestión: por miedo. No somos capaces de mantener ese estado de plenitud amorosa, porque tememos perder lo que amamos. Esa pérdida puede estar fundamentada por varios motivos, aunque la causa original es el miedo a perder lo que hemos considerado de "nuestra propiedad".

Ponemos nuestra relación en peligro o lo que es lo mismo, dejamos de ser felices en nuestra relación, desde el momento en que nos hemos convencido de que el ser amado es de nuestra propiedad. Aquello que deseamos y hemos conseguido, pasa a formar parte de nuestros bienes particulares. Es cuando comenzamos a tener un comportamiento limitador y pasamos a manifestar nuestras exigencias: "tu harás lo que yo desee que hagas" y a partir de ahí, una serie de condiciones a las que la persona amada se "someterá" o simplemente, no aceptará. 

¿Por qué ese miedo a perder lo que amamos? 

La estrategia mental en la que se sustenta las creencias del ego, le lleva a luchar para perpetuar un mundo que sabe a ciencia cierta está llamado a desaparecer. Ese mundo se centra en su identidad corporal, a través del cual gira toda su existencia. El ego sin el cuerpo no podría manifestarse, por lo que trata por todos sus medios de llevarlo a un estado de "bien-estar" en unas condiciones que no lo favorece en absoluto, pues, el cuerpo está llamado a desaparecer. Ese miedo a desaparecer, a dejar de existir, le lleva a la creencia de que no podrá disfrutar de la felicidad. 

La felicidad no puede depender de la idea de poseer, tener o atesorar cosas materiales que por su condición "irreal" están sujetas a las leyes de lo "irreal". La felicidad pertenece al estado de consciencia que está liberada de esos apegos. La felicidad se convertirá en una realidad cuando seamos capaces de amar, sin ánimo de querer poseer lo amado.

Cuando el ego proyecta su creencia en la satisfacción de sus deseos, al mismo tiempo despliega una energía emocional emanada desde el miedo, cuya intención es la de proteger y garantizar la pertenencia de aquello que es objeto de su deseo. Esa emoción es la ira y su expresión es el ataque. Al verse separado del resto del mundo, el otro es interpretado como una amenaza a sus intereses y es cuando hace valer su ley más primitiva: la ley del más fuerte. Ataco para no ser atacado y es proyectando nuestro propio ataque, que lo justificamos en nombre de un acto vengativo. Esto nos viene a confirmar el dicho: "el ladrón piensa que todo el mundo es de su condición".

La felicidad de una relación tan solo tiene un camino: la visión de la unidad. Cuando integremos en nuestra conciencia el valor de la experiencia de relación, trascenderemos los vínculos egoicos que nos lleva a tener relaciones especiales, y la elevaremos a un estado de relación amorosa, donde cada una de las partes de esa relación amará al otro como así mismo, esto es, amarán en la certeza de ser Uno en la Filiación Divina.

Reflexión: Si el mundo que estás viendo no es el que quieres ver, ¿qué crees que debes corregir?

martes, 21 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 21

LECCIÓN 21

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

1. La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. 2Esta vez, sin embargo, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que pueda surgir, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. 3Se te exhorta a que lleves a cabo cinco sesiones de práctica de un minuto completo cada una.

2. Inicia las sesiones de práctica repitiendo la idea en tu interior. 2Luego cierra los ojos y busca con minuciosidad en tu mente aquellas situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en ti. 3La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. 4El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. 5Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia.

3. Trata, por lo tanto, durante las sesiones de práctica, de no dejar escapar aquellos pensamientos de ira que consideras "insignificantes". 2Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que suscita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno. 3Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones o personas que en otras, sobre la base falsa de que son más "obvias" 4Esto no es cierto. 5Es meramente un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras.

4. Al escudriñar tu mente en busca de todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno de ellos presente mientras te dices a ti mismo:

2Estoy decidido a ver a _____ (nombre de la persona] de otra manera.
3Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.

5. Trata de ser tan específico como te sea posible. 2Puede, por ejemplo, que concentres tu ira en una característica determinada de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. 3Si tu percepción sufre de esa forma de distorsión, di:

4Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.


¿Qué me enseña esta lección?

Magnífica lección, que nos lleva a “vernos” en el otro. Cuando proyecto, mi manera de ver las cosas en el otro, y le juzgo de una manera condenatoria, estoy viendo reflejado en él, mi manera de ver las cosas y lo hago porque esa apreciación condenatoria habita en mi interior. Aquello en lo que no creo, no lo veré. Y aquello en lo que creo, es fruto de lo que deseo ver. Por lo tanto, el filtro de nuestros deseos y emociones nos influencia a la hora de ver las cosas, y por ello, a la hora de dar una respuesta a las situaciones que vivimos.

He sido testigo de una experiencia dolorosa de relación basada en el reproche. Mientras que mi acompañante ha proyectado su ira sobre la otra persona a la cual ha juzgado de injusta, yo no he podido tener esa apreciación. Me he preguntado por qué, y la única respuesta se encuentra en que yo no me siento atacado por ese sentimiento de injusticia, mientras que ella sí, por el único motivo de que ella es injusta consigo misma.

Debemos hacer un esfuerzo para ver de manera diferente aquello que percibimos. Para ello, nos ayudará la certeza, la creencia verdadera, de que todos formamos una Unidad. Cuando esta manera de percepción cale en todo nuestro ser, ¿cómo podremos atacar a nuestro hermano? Si lo hacemos, estaremos atacándonos a nosotros mismos.

Si contemplamos nuestro cuerpo físico como un todo orgánico, compuesto por billones de células que se han unido para constituir una máquina saludable, observamos que esa filiación celular mantendrá el equilibrio orgánico mientras que exista en sus relaciones un estado de armonía implícita. Ahora bien, cuando existe un ataque de una parte de las células a otras, entonces, el conflicto celular da origen a la enfermedad.

El cuerpo por sí mismo no tiene la capacidad de favorecer un estado de armonía o desarmonía, ya que responde a los estímulos de la mente y ésta no es otra cosa que el foco a través del cual se comunica el Espíritu. Si la mente no responde a los estímulos de Unidad emitidos por el Espíritu y se manifiesta independiente de Él, se produce una manifestación incoherente que dará lugar a esos desarreglos orgánicos.

La enfermedad es por lo tanto un intento de hacernos consciente de un desorden interno.

Ejemplo-Guía: "Mi cuerpo está enfermo".

Aplicar la Lección a este ejemplo, nos lleva, de entrada, a cambiar la definición del propio ejemplo, pues si elegimos ver las cosas de otra manera, tendré que ver el cuerpo con otra visión distinta a la que habitualmente he tenido, es decir, si expreso que "mi cuerpo está enfermo" le estoy atribuyendo una condición que no tiene, pues el cuerpo no puede enfermar.
La nueva visión me lleva a una nueva creencia, la cual me lleva a expresar que es mi mente donde debo buscar la verdadera del error, del conflicto, aunque nuestros ojos físicos los vea manifestado en el cuerpo como lo que es, un efecto.

Por lo tanto, ya tenemos una aplicación de esta Lección al ejemplo-guía elegido hoy.
A partir de esa nueva visión, escudriñamos nuestra mente para identificar la causa que da origen al trastorno físico. Descubriremos que esa causa siempre tiene un mismo origen, la mente dual que cree ciegamente en la separación. El creernos escindidos de la Unión con Dios, nos lleva a adquirir una identidad separada del Creador y por ende, de todo lo creado. Ese pensamiento se ha convertido, igualmente, en la causa del miedo, como emoción contraria al Amor. 

Sentimos miedo por todo y esto es así, porque nos sentimos separados de nuestro Origen. Al igual que un niño se siente seguro cuando se ve protegido por la presencia de sus padres, el hombre, al sentirse separado de su Creador, siente miedo, principalmente, porque cree que ha desobedecido la Voluntad de su Padre, al cual llega atribuir, la responsabilidad de las cosas "malas" que le ocurre. Se trata de una respuesta instintiva que responde al mandato de "ganarás el pan con el sudor de tu frente", en ese instante ancestral en el que Adán y Eva fuero expulsados del Edén.

Esa separación no es real. Siempre hemos permanecido habitando ese Edén, pero nuestra elección de crear individualmente y de adquirir conciencia, nos llevó a fabricar un "estado" separado al Edén. En este estado, la via de aprendizaje elegido es la percepción y cuando nuestra mente "recapitula" la elección de servir al deseo-causa de la separación, el estado esencial del Amor, que es la armonía, se ve distorsionado dando lugar a un estado de desarmonía y de incoherencia que se manifiesta como la enfermedad.

Una visión nueva de la enfermedad debe llevarnos a interpretarla como una vía de aprendizaje, lo cual siempre es positivo, ya que su efecto debe llevarnos a un proceso evolutivo de nuestra consciencia. La enfermedad no debemos juzgarla como mala y negativa. Esa visión es carente de lucidez, en los términos que estamos explicando, ya que es una visión basada en el miedo, en la culpa y en el castigo redentor.


He de reconocer, que el tema de la salud es de interés compartido por muchos estudiantes de los temas espirituales. Quizás supere en ese supuesto ranking de interés a otros muchos temas. En realidad, esto es una apreciación errónea de la mente que le gusta moverse en el campo de las comparaciones. Ya sabemos que al igual como no hay grados de dificultad en los milagros, tampoco los hay a la hora de valorar aquello que llamamos problemas. La causa de todos los problemas, acabamos de analizarlo. La causa es la elección de nuestra mente de basar sus creencias en la separación y en la falta de Amor.

Cuando escudriñemos nuestra mente, no lo hagamos con la intención de buscar la "causa-culpa", si así lo hacemos, nos descubriremos, a renglón seguido, castigándonos en demanda de "purificarnos". Esto dónde nos lleva. Pues sencillamente a "nacer de nuevo", es decir, a ver las cosas de otra manera, a ver las cosas desde la verdad. Y la verdad nos revela que SOMOS SERES DE LUZ, INOCENTES E IMPECABLES. Nada de lo que podamos hacer nos puede hacer daño, salvo que en nuestra mente creamos que lo puede hacer. En verdad, no tenemos que hacer nada, salvo, expresar nuestros dones y talentos. Nuestra esencia es Amor. Vivámoslo.

Reflexión: Si lo que percibes es el efecto de lo que deseas, ¿qué debes hacer para cambiar tu percepción del dolor, de la infelicidad, etc?

lunes, 20 de enero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 20

LECCIÓN 20
  
Estoy decidido a ver.

1. Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. 2Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. 3Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosamente. 4No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. 5La salvación del mundo depende de ello. 6Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.

2. Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estructura. 2No interpretes esto erróneamente como un intento de querer ejercer presión o fuerza. 3Deseas la salvación. 4Deseas ser feliz. 5Deseas la paz. 6No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. 7Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. 8Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.

3. Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. 2Lo que quieres se te concede. 3No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. 4¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? 5¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? 6Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. 7Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. 8Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.

4. Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. 2La idea de hoy implica tácitamente también el reconocimiento de que ahora no ves. 3Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás decidido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que realmente deseas.

5. Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. 2No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. 3Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cualquier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. 4Pue­des verlos de otra manera, y los verás. 5Verás lo que desees ver. 6Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.


¿Qué me enseña esta lección?

Este ejercicio nos hace conscientes del verdadero poder con el que El Creador nos ha dotado. Verdaderamente somos su Hijo y hemos sido creados a su imagen y semejanza. Cada uno de nosotros tiene el poder de elegir. Si yo decido ver una realidad inspirada por mis emociones, por mi afán de individualidad, fabricaré un mundo de separación e individualidades.

Forjaré esa visión en mi patrón de creencias y daré forma a mi vida en virtud a esa visión. Mis hábitos basados en esas creencias darán lugar a un destino y el círculo quedará cerrado para justificar mi percepción errónea, nacida de un deseo de ver mi propia individualidad.

Sin embargo, esa percepción es irreal, pues al igual como nuestros hijos forman parte de una misma familia, el Hijo de Dios formamos la filiación santa. La Unidad de esa filiación pone en evidencia el error de la creencia del ego en la separación.

Nuestra decisión debe ser ver la realidad y la verdad que permanece olvidada por el sueño del ego.
Pongamos en uso nuestro poder creador y creemos esa visión de filiación y de unidad con Dios. El Amor a través del perdón, es el camino que ha de permitirnos despertar de ese sueño.

En el desarrollo de este ejercicio he puesto en práctica el deseo de ver a mis hermanos tal y como son, Hijos de Dios y no meramente cuerpos materiales. Mi voluntad, mi elección, de ver, me ha llevado a ser consciente de momentos o instantes santos con respecto a esta visión.

En mi elección de ver, la obra de Bruce Lipton, La biología de las creencias, me ha ayudado a adquirir una visión nueva y diferente, a la hora de relacionar el pensamiento con el cuerpo.

Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

En las Lecciones anteriores hemos ido entrenando nuestra mente para favorecer un nuevo aprendizaje. Al igual como ocurre en cualquier proceso de entrenamiento, tenemos que tener presente, que en las primeras fases, es lógico que aparezcan los clásicos síntomas de "agujetas" como consecuencia de que nuestra "musculatura" no está habituada a efectuar ciertos ejercicios. Pero, al poco tiempo, este síntoma desaparece y en su lugar, recibimos con agrado nuevas sensaciones que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, pues evidenciamos que el esfuerzo que estamos realizando comienza a dar sus frutos, nos sentimos más ágiles, flexibles y dinámicos, es como si nos sintiésemos más vivos.

Esta analogía, nos ayuda a comprende las sensaciones que hemos ido experimentando a lo largo de estos primeros 19 días. 

Muchos que inician un proceso de entrenamiento, suelen abandonarlo tras unos días de haberlo comenzado. Tal vez, el mantener un compromiso permanente, una actitud de continua actividad, le lleve a replantearse su elección inicial y finalmente deciden abandonar el entrenamiento.

Con la actual Lección, tenemos que tomar una decisión que considero crucial. ¿Por qué? Pues porque tenemos que elegir entre "ver" como hasta ahora lo hemos hecho o por el contrario, aceptamos la invitación que nos traslada esta Lección para ser conscientes de que, por encima de todo, nuestra voluntad es "ver" la verdad.

Podemos contarnos entre los que hemos adquirido todo el saber teórico que nos ofrece este mundo y, sin embargo, continuamos sin ver la verdad que se encuentra más allá de la  percepción del mismo. Con ello quiero decir, que el saber teórico no nos aporta la visión verdadera, salvo que tengamos la firme voluntad de verla.

Eso, ¿dónde nos lleva? Elegir "ver", nos lleva a des-aprender, a des-hacernos de las creencias viejas y nos sitúa en una nueva vibración que nos permite mantenernos alerta cuando nos encontramos con los efectos de nuestros pensamientos.
Si aplicamos esta enseñanza a este ejemplo, cuando nos encontremos ante una situación que antes interpretábamos como conflictiva, ahora nuestra actitud es distinta. Ya no vemos a nuestro hijo separado de nosotros. Ya somos conscientes, de que aquello que interpreta nuestra mente está basado en el pasado, cuando en verdad, no tiene el significado que le habíamos otorgado. Ahora vives el presente como una oportunidad de ver la situación de otra manera. Ahora eliges "VER" la verdad, eliges ver a tu hijo como un Ser Espiritual, inocente e impecable. Esa nueva visión, te ofrecerá paz y felicidad y ese nuevo pensamiento, recuérdalo, sus efectos no lo experimentarás tan sólo tú, sino también tu hijo. 

Ese es el verdadero milagro.

Reflexión: ¿Con qué intensidad deseas ver la realidad?