martes, 24 de enero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios.Lección 24

LECCIÓN 24

No percibo lo que más me conviene.

1. No te das cuenta en ninguna de las situaciones que se presentan ante ti del desenlace que te haría feliz. 2No tienes, por lo tanto, una pauta por la que regir debidamente tus acciones, ni manera alguna de juzgar sus resultados. 3Lo que haces está determinado por tu percepción de la situación de que se trate, y esa percepción es errónea. 4Es inevitable, pues, que nada de lo que hagas sea en beneficio de lo que más te conviene. 5No obstante, lo que más te conviene constituye tu único objetivo en toda situación que se perciba correctamente. 6De lo contrario, te resultará imposible reconocerlo.

2. Si te dieses cuenta de que en realidad no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar lo que ello es. 2Pero como estás convencido de que lo sabes, no puedes aprender. 3La idea de hoy es un paso encaminado a hacer que tu mente se vuelva receptiva de manera que el aprendizaje pueda dar comienzo.

3. Los ejercicios de hoy requieren mucha más honestidad de la que estás acostumbrado a usar. 2Te será más útil examinar unos pocos temas honesta y minuciosamente en cada una de las cinco sesiones de práctica que se deben llevar a cabo hoy, que un mayor número superficialmente. 3Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que los ejercicios de hoy requieren.

4. Las sesiones de práctica se deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados de aquellas situaciones en tu vida que aún no estén resueltas y que actualmente te están causando desasosiego. 2Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. 3Te darás cuenta muy pronto de que tienes varios objetivos en mente como parte del resultado que deseas y también de que esos objetivos se encuentran en diferentes niveles y de que con frecuencia son conflictivos.

5. Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocurra, y luego enumera minuciosamente todos los objetivos que te gustaría alcanzar en el desenlace de la misma. 2El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos así:

3Lo que me gustaría que ocurriese en relación con _____ , es que _____ y que _____ sucediese,

y así sucesivamente. 4Trata de abarcar tantos diferentes desenlaces como honestamente se te ocurran, aun cuando algunos de ellos no parezcan estar directamente relacionados con la situación, o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.

6. Si haces estos ejercicios correctamente, te darás cuenta de inme­diato de que estás exigiendo de cada situación un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. 2Te percatarás asimismo de que muchos de tus objetivos son contradictorios, que no tienes un resultado concreto en mente, y que no puedes por menos que experimentar desilusión con respecto a algunos de tus objetivos, independientemente de como se resuelva finalmente la situación.

7. Después de pasar revista a tantos objetivos anhelados como puedas para cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di para tus adentros:

2No percibo lo que más me conviene en esta situación,

y pasa a la siguiente.

¿Qué me enseña esta lección?

Situado en la parcela del ego, identificado con la individualidad, con la separación de Dios y del Hijo de Dios, nuestros hermanos, no podemos más que percibir el error, pues nos encontramos identificados con lo perecedero y temporal, lo que nos lleva a tomar decisiones inspiradas por el miedo, por la culpa y por la necesidad de redención.

Siendo así, lo que percibimos no es lo que más nos conviene, pues permanecemos prisionero del error y nos apegamos a él, pensando que es lo máximo que podemos conseguir. Entonces nos dedicamos a querer mantenerlo y cuanto más lo intentamos, menos lo conseguimos, pues es perecedero.

El ego se percibe a sí mismo como temporal y eso le produce un profundo miedo que condiciona toda su estructura mental. El miedo se encuentra implícito en todos sus pensamientos y emociones y lo comparte con el mundo exterior creando confusión, ataque y destrucción.

Es por ello que la percepción debemos ponerla en manos del Espíritu Santo, para que Él, que conoce la Verdad, nos aporte la visión de la Unidad y de lo Eterno.

Nuestra Voluntad debe ser la Voluntad del Padre, de este modo, estaremos actuando en la certeza de la única visión verdadera, la visión de la Unidad y del Amor Incondicional.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".

Esta situación la hace real nuestra mente, con su peculiar y particular manera de ver las cosas. Interpretamos las vivencias y las catalogamos como buenas o como malas. Nuestra mente está condicionada por el mundo que ha proyectado, el cual le da argumentos "sólidos" que son utilizados para ratificar su falsa creencia en que el mundo material es la verdad absoluta.

Si estoy experimentando el conflicto en las relaciones con mi hijo, no es fruto de la imaginación -argumenta nuestra mente-, pues estoy siendo víctima, es decir, estoy percibiendo sus continuos ataques. ¿Cómo no me voy a defender máxime cuando tenemos la razón? 

Si alguien, ante esa situación, nos preguntase, ¿qué te gustaría que ocurriese para poner fin a esa situación? ¿Qué responderíamos?

Si nuestra mente se encuentra identificada con el ego, seguro que aportaría muchos argumentos para dar respuesta a esa cuestión. Por ejemplo:

Lo que me gustaría que ocurriese con esa situación de conflicto es que mi hijo encuentre un trabajo y se pudiese independizar, dejándonos tranquilos de una vez por toda. Que encontrase una novia y se decidiera a vivir con ella, claro fuera de casa. Así sabría lo que es tener responsabilidades y el coste que tiene sacrificarse por un hijo.

Otro argumento, que podría mostrarnos nuestra mente podría ser el siguiente:

Lo que me gustaría mucho es que cambiase de manera de ser. Está todo el día holgazaneando y no ayuda en las tareas de la casa. Si tuviese otra actitud, más colaboradora y responsable, las cosas serían diferentes, pero no  hace nada de lo que le digo. Cuando le dirijo la palabra siempre me critica que lo estoy reprochando su comportamiento. A penas me habla, claro, salvo cuando me tiene que pedir algo.

Si aplicamos las enseñanzas de esta Lección, y dado que es nuestra voluntad ver las cosas de otra manera, desde la visión de la unidad, ante esos argumentos de nuestra mente, nos diremos que por muy consistentes que parezcan ser, la verdad es que no nos lleva a percibir lo que más nos conviene, por lo tanto, no nos dejaremos seducir por sus "cantinelas".

¿Qué es lo que nos conviene? Sencillamente, percibir la situación verdadera y para ello, UCDM nos invita a que pongamos en manos de Su Mensajero, aquel que habla por su Voz, el Espíritu Santo, la situación que estamos viviendo y que le pidamos nos inspire aquello que debemos hacer y decir. De su Voz no recibiremos más que palabras de amor y de perdón, de unidad y de paz. Guiado e inspirado por esa Voz, reconociendo en nuestro hijo, al Hijo de Dios, ¿cómo vamos a continuar viendo el conflicto, cuando la experiencia se convierte en una vivencia de liberación?

Reflexión: ¿Tenemos claro qué es lo que más nos conviene?

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