viernes, 28 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 118

LECCIÓN 118

Para los repasos de mañana y noche:

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

2Hoy aceptaré la paz y la dicha de Dios en grato intercambio por todos los sustitutos de la felicidad y de la paz que yo mismo inventé.

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

2Permite que mi débil voz se acalle, para poder oír así la poderosa Voz de la Verdad Misma asegurarme que yo soy el perfecto Hijo de Dios.

3. A la hora en punto:
2Mías son la paz y la dicha de Dios.

3Media hora más tarde:
4Déjame aquietarme y escuchar la verdad.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

En el mundo de percepción fabricado por el ego, la paz y la dicha es una conquista que está condicionada por el tipo de relación que experimentamos.

Vivir en paz y gozar de la dicha, depende de los regalos que recibamos de los demás, por lo que ponemos en sus manos su logro.

Sin embargo, cuando despertamos y la visión de lo que verdaderamente somos se muestra a nuestra mente, a nuestra consciencia, la paz y la dicha forman parte de la esencia del Ser.

La paz y la dicha es el regalo que Dios pone a nuestra disposición al habernos creado a Su Imagen y Semejanza.

La paz y la dicha deben formar parte de nuestras acciones creadoras, pues es inevitable que, cuando expandimos nuestra mente, no se manifiesten los atributos con los que hemos sido dotados.

¿Dónde estás buscando la paz?
¿Qué precio estás dispuesto a pagar para lograr la paz?
¿Crees que tu paz depende de  los demás?

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Escuchar la voz del ego, supone dejarte llevar por las ensordecedoras voces del conflicto, de la sinrazón, de los enfrentamientos, de la venganza, de las tribulaciones, del miedo, del ataque, de la culpa y del castigo.

Quedar preso de la telaraña tejida por las redes del ego, es quedar prisionero de la turbulencia que nos impide gozar de un momento de paz y de dicha.

Es necesario acallar esas voces y sustituir ese enmarañado diálogo, por palabras y frases que nos permitan expresar la verdad que se manifiesta cuando nos sentimos en paz y dueños de la dicha divina.

Hoy ha sido un día turbulento en el ámbito profesional. He vivido momentos de gran tensión que apenas si me permitían pensar con lucidez. A pesar de ello, he encontrado el modo de no caer presa del desequilibrio y en parte de la desesperación. He conseguido mantenerme en paz y con un sentimiento de dicha, gracias a que he elegido vivir mi paz y mi dicha y he envuelto, aquello que me rodeaba, con el espíritu de la paz y de la dicha.

He sido consciente de la tensión de los momentos, pero también he sido consciente de la fortaleza de la que somos poseedores cuando nos manifestamos con plena consciencia espiritual.

¿Qué sueles hacer cuando vives una experiencia de conflicto?
¿Qué tiempo dedicas diariamente a la práctica de aquietar tu mente?

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