jueves, 1 de junio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 152


LECCIÓN 152

Tengo el poder de decidir.

1. Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. 2Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. 3Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. 4Y nadie muere sin su propio consentimiento. 5Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. 6He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. 7He aquí toda la realidad que tiene para ti. 8Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación.

2. Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiado abarcadora para poder ser verdad. 2Mas ¿podría la verdad hacer excepciones? 3Si se te ha dado todo, ¿cómo podría ser real perder? 4¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz, o el pesar de la dicha? 5¿Cómo podrían el miedo y la enfermedad adentrarse en una mente en la que moran el amor y la santidad perfecta? 6La verdad tiene que abarcarlo todo, si es que es la verdad. 7No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacer eso es contradecir la verdad.

3. La salvación es el reconocimiento de que la verdad es verdad, y de que nada más lo es. 2Has oído esto antes, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. 3Sin la primera, la segunda no tiene sentido. 4Pero sin la segunda, la primera deja de ser verdad. 5La verdad no puede tener opuestos. 6No se puede hacer suficiente hincapié en esto o pensar en ello con demasiada frecuencia. 7Pues si lo que no es verdad fuese tan cierto como lo que es verdad, entonces parte de la verdad sería falsa 8y la verdad dejaría de tener significado. 9Sólo la verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.

4. Ésta es la más simple de las distinciones, si bien, la más ambi­gua. 2Mas no porque sea una distinción difícil de percibir, 3sino porque se halla oculta tras una amplia gama de opciones que no parecen proceder enteramente de ti. 4Y así, la verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, si bien no parecen ser contradicciones que tú mismo hayas introducido.

5. Tal como Dios te creó, tú no puedes sino seguir siendo inmuta­ble; y los estados transitorios son, por definición, falsos. 2Eso incluye cualquier cambio en tus sentimientos, cualquier alteración de las condiciones de tu cuerpo o de tu mente; así como cualquier cambio de conciencia o de tus reacciones. 3Esta condi­ción de abarcamiento total es lo que distingue a la verdad de la mentira, y lo que mantiene a lo falso separado de la verdad, y como lo que es.

6. ¿No es acaso extraño que consideres arrogante pensar que fuiste tú quien fabricó el mundo que ves? 2Dios no lo creó. 3De eso puedes estar seguro. 4¿Qué puede saber Él de lo efímero, del pecado o de la culpabilidad? a¿Qué puede saber de los temero­sos, de los que sufren y de los solitarios; o de la mente que vive dentro de un cuerpo condenado a morir? 5Pensar que Él ha crea­do un mundo en el que tales cosas parecen ser reales es acusarlo de demente. 6Él no está loco. 7Sin embargo, sólo la locura da lugar a semejante mundo.

7. Pensar que Dios creó el caos, que contradice Su Propia Volun­tad, que inventó opuestos a la verdad y que le permite a la muerte triunfar sobre la vida es arrogancia. 2La humildad se daría cuenta de inmediato de que estas cosas no proceden de Él. 3¿Y sería posi­ble acaso ver lo que Dios no creó? 4Pensar que puedes, es creer que puedes percibir lo que la Voluntad de Dios no dispuso que existiera. 5¿Y qué podría ser más arrogante que eso?

8. Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho tal como es. 2Tenemos el poder de decidir. 3Decide únicamente aceptar el papel que te corresponde como co-creador del universo, y todo eso que crees haber fabricado desaparecerá. 4Lo que entonces emergerá en tu conciencia será todo lo que siem­pre ha estado ahí, lo cual ha sido eternamente como es ahora. 5Y entonces pasará a ocupar el lugar de los auto-engaños que inven­taste a fin de usurpar el altar del Padre y del Hijo.

9. Hoy vamos a practicar la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. 2Sólo el ego puede ser arrogante. 3Pero la verdad es humilde, puesto que reconoce su propio poder, su inmutabilidad y su eterna plenitud, totalmente abarcadora, la cual es el regalo perfecto que Dios le hace a Su Hijo amado. 4Dejaremos a un lado la arrogancia, que afirma que somos pecadores, culpables, teme­rosos y que estamos avergonzados de lo que somos; y en lugar de ello, elevaremos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Aquel que nos creó inmaculados y semejantes a Él en poder y en amor.

10. Tenemos el poder de decidir. 2Y aceptamos de Él aquello que somos, y reconocemos humildemente al Hijo de Dios. 3Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y que hemos reco­nocido su falsedad. 4También hemos percibido su arrogancia. 5Y con humildad aceptamos jubilosamente como nuestros el esplen­dor del Hijo de Dios, su mansedumbre, su perfecta pureza, el Amor de su Padre, así como su derecho al Cielo y a liberarse del infierno.

11. Ahora nos unimos en gozoso reconocimiento de que las menti­ras son falsas y de que sólo la verdad es verdad. 2Al levantarnos pensaremos únicamente en la verdad, y pasaremos cinco minutos practicando sus caminos, alentando a nuestras temerosas mentes con lo siguiente:

3Tengo el poder de decidir.
4Hoy me aceptaré a mí mismo  tal como la Voluntad de mi Padre dispuso que yo fuese.

5Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo auto-engaño, según le pedimos humildemente a nuestro Ser que se revele ante nosotros. 6Y Aquel que nunca nos abandonó volverá de nuevo a nuestra conciencia, agradecido de poder devolverle a Dios Su morada, tal como siempre debió ser.

12. Espéralo pacientemente hoy, e invítalo cada hora con las pala­bras con las que diste comienzo al día, el cual se debe concluir con esa misma invitación a tu Ser. 2La Voz de Dios te contestará, pues Él habla en tu nombre y en el de tu Padre. 3Él sustituirá todos tus frenéticos pensamientos por la paz de Dios, los auto-engaños por la verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección es esencial si queremos comprender el por qué nuestra mente tomó la decisión de identificarse con el mundo material, lo que dio lugar al nacimiento del ego.


Verdaderamente, como Hijo de Dios, tengo el poder de decidir y estoy dotado de los mismos Atributos que mi Creador. Soy un Dios en formación y al igual que Todo en el Universo, evoluciono permanentemente hasta alcanzar, junto al resto de la Filiación, la condición de Ser un Dios Creador.
En ese proceso evolutivo, voy adquiriendo diferentes vehículos y estados de consciencia. No dejo de Ser un Ente Espiritual, y tengo a mi disposición, un Cuerpo Mental, un Cuerpo Emocional y un Cuerpo Etérico-Físico. 

La decisión de quedar identificado con el más inferior de los vehículos, el cuerpo físico, lleva al Espíritu a quedar “dormido”, de tal modo que la conciencia a partir de ese estado se alimenta de las sensaciones y percepciones que recibe del cuerpo material. La atención prestada a ese estado de energía hace que la mente adquiera la creencia de que esa es la única verdad.
Da comienzo la experiencia recogida en la Biblia como la expulsión del Paraíso, y la desconexión de nuestra Fuente Creadora, para habitar en otro estado de conciencia donde el “pan”, es decir, el alimento espiritual, habría que ganárselo con el sudor de la frente, esto es, a través de la experiencia y el rigor.

Mientras que nos encontramos en el vientre de nuestra madre, es ésta la que nos alimenta y protege. Después del parto, ese alimento, sigue suministrándolo nuestra madre, pero no tardará en que tengamos que alimentarnos por nosotros mismos y perdemos esa conexión tan especial con nuestro progenitor.

Mientras que nos identifiquemos con el mundo material, nuestras decisiones irán dirigidas a satisfacer las voces procedentes de este plano. Las consecuencias de estas decisiones nos lleva, sin lugar a dudas, a cuestionarnos si no estaremos identificado con un mundo ilusorio, pues no entendemos como el miedo, el castigo, el dolor, la enfermedad, el sufrimiento, puede ser la moneda de cambio con la que experimentamos.

Es la hora de “despertar” o lo que es lo mismo, es la hora de recordar nuestra verdadera identidad y recuperar la Voz de la Verdad. Ese instante santo, será un momento especial, pues al abrir nuestros ojos, reconoceremos a nuestros compañeros de ruta como a nuestros verdaderos hermanos. Ya nuestra meta no será otra que la de llegar a la meta con ellos de la mano.

Las vendas que nos mantenían separados de los demás, se caerán y nos permitirá gozar de la dicha de la Unidad. Esa es la más hermosa de las decisiones. Es la única decisión que debemos tomar. Lo demás vendrá por añadidura.


Ejemplo-Guía: "Decido ser un cuerpo..., decido Ser Espíritu"


El sincronismo de esta Lección con mi estado interno actual, me indica una vez más la verdad que anida en nuestro interior.

Esa verdad, tan solo tiene un rostro, aunque como bien nos enseña la Lección de hoy, en el mundo dual la verdad parece refractarse como la luz, en múltiples colores, en múltiples verdades. Pero la verdad de la que estamos hablando, tan sólo tiene un origen, una Fuente, esa Causa es la Unidad, el Ser que Es.

Decía que existe un especial sincronismo en lo referente a esta Lección y mi estado anímico actual. En la medida en que, dentro del sueño que estoy soñando, percibo que mi conciencia va ampliándose, va avanzando y evolucionando, tengo cada vez mayor certeza para afirmar que este mundo nos invita a tomar la decisión de recordad quiénes somos en realidad. De esta decisión, de esta elección, dependerá nuestra visión, dependerá nuestra actitud y sobre todo dependerá nuestra felicidad.

Mi experiencia, me deja cada vez más claro, que si tomo decisiones a medias, es decir, mi mente se identifica con el Ser Espiritual y ello me lleva a un estado de desapego del mundo material y a no sentir miedo y al poco rato, me encuentro enfrascado en preocupaciones motivadas por una vivencia de orden práctico que me roba la paz y me causa un profundo temor. Dicho de otra manera, me veo sirviendo a dos señores a la vez, lo que al final se traduce en un claro acercamiento a la culpa y al castigo.

Al menos tengo claro eso. Al menos soy consciente, que mientras esté viviendo con miedo e identificándome con la búsqueda del bienestar material, aunque dedique unos minutos al mundo espiritual, difícilmente alcanzaré la Salvación.

Me digo en muchas ocasiones, que debo tener cuidado con el rigor de la mente, que está permanentemente juzgando y condenando cuando creemos que no alcanzamos aquello que nos marcamos como metas. En verdad, lo único que tenemos que hacer es tomar la decisión adecuada y ser conscientes en todo momento a quién otorgamos el timón de nuestra nave. Esto que digo, nos lleva a ser conscientes de que somos los soñadores de nuestro sueño, y a las vivencias de un sueño no hay que darle el significado de la verdad, pues son frutos de la ilusión.

Después de alguna práctica, de altos y bajos, he decidido elegir. Considero muy importante, que el hecho de prestar nuestra atención al acto de elegir, ya nos permite conocer que estamos soñando. Cuando nos acostumbremos a estar alerta en cada una de las invitaciones que nos haga la vida, en el día a día, nuestra vida adquirirá un nuevo sentido. Ahora, estamos eligiendo ver las cosas de otra manera. Antes, dábamos respuestas desde el hábito, desde nuestras viejas creencias. Ahora, nos paramos un momento, respiramos y decidimos cómo vamos a responder: desde nuestros viejos patrones basados en la dualidad, en la separación, o lo vamos a hacer desde una visión holística, integral, no dual, desde una visión basada en la Unidad.

Afrontar la vida creyendo que somos un cuerpo o creyendo que somos el Hijo de Dios.
La primera elección, ya todos conocemos dónde nos lleva: tristeza, dolor, preocupaciones, luchas, miedos, enfermedades, rencores, etc.
La segunda elección, nos aportará la certeza de ir de la mano de nuestro Creador, la certeza de que nada nos puede hacer daño, de que nada nos va a faltar para llevar a cabo el programa que nuestro Padre nos ha encomendado.

Elige.

Reflexión: ¿Qué opinión te aporta la siguiente afirmación?: Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. 

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