lunes, 20 de junio de 2016

Cuento para Leuviah: "La Verdadera Memoria"



Leuviah tenía todo lo que un joven de su edad podía desear, una familia que lo quería, amigos con los que poder jugar y era adorado por las chicas de su escuela.


Sin embargo, no era totalmente feliz, solo una cosa se lo impedía, su mala memoria.


No le importaba mucho, si tan solo le fuese importante para estudiar, empleaba el doble de tiempo que sus compañeros, pero al final conseguía, aunque con esfuerzos, aprobar. Lo que más le preocupaba era que no recordaba nada de su infancia, parecía como si nunca hubiese sido pequeño y aquello le hacia sentirse un poco perdido.


A veces él mismo se consolaba, cuando comprobaba con no poca desilusión, como había olvidado lo más elemental.


Hablaba y se comprometía con los amigos a hacer cosas y luego no se acordaba de nada, y muchas veces estos se enfadaban con él, pero lo que no sabían era que el que más se enfadaba era él mismo por no lograr acordarse.


Aquel problema llegó a obsesionarle hasta tal punto que mientras dormía sufría pesadillas. Cierta noche cuando su alma se encontraba transitando por el Mundo de los Sueños, tuvo una experiencia que vendría a cambiar toda su vida. Pero veamos qué le sucedió.


Se vio en una habitación muy oscura, alumbrada tan sólo por una vela que despedía una tenue luz. A pesar de reconocerse, su rostro representaba mayor edad. Se encontraba reclinado sobre sus rodillas y en su mano sostenía una afilada espada. De repente sus manos se elevaron y aquella arma se introdujo en su cuerpo poniendo fin a su vida.


Leuviah sufrió una fuerte impresión, pero aquella voz vino a tranquilizarle.

  • Leuviah, fíjate en ese cuerpo y observa lo que ocurrirá.

Así lo hizo el aturdido joven y vio como de el salía una silueta en forma de luz, era él mismo pero resplandeciente. Aquella luz tomó un sendero que le aguardaba y en él encontró a un instructor que le explicó que había cometido un grave error y que para rectificarlo debería volver a nacer y volver a morir, pues aquella muerte suicida había interferido en su evolución, haciéndole olvidar todo cuanto había aprendido, y si no volvía pronto a aquel mundo, no podría devolverle la memoria de lo que aprendió.

De este modo Leuviah vio como aquella luz resplandeciente se rencarnaba en un nuevo cuerpo que lo abandonó cuando contaba tan solo unas horas de vida, retornando de nuevo a aquel mundo de luz. Ya en él, aquella alma recibió la memoria que perdió, advirtiéndosele:

  • Cuando vuelvas a nacer olvidarás cosas, tal vez muchas cosas, pero ten la seguridad de que algo no olvidarás. ¡Contra la vida jamás se ha de atentar!

Leuviah se despertó muy impresionado pero gozoso de felicidad. Ya no le importaba olvidar algunas cosas, pues había podido recordar lo mas primordial.


Fin

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