martes, 20 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Umabel (Dios por encima de todas las cosas)

61. Umabel (Dios por encima de todas las cosas)

Nombre Sagrado: Vav-Mem-Beith-Aleph-Lamed.

Umabel pertenece al Coro de los Arcángeles, Ángeles al servicio del Séfira Hod-Razón-Verdad.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Hod, donde expresa las  cualidades del Séfira Tiphereth-Equilibrio-Conciencia, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Afinidad, Amistad, Analogía. Gracias a ello, Umabel es el gran especialista en establecer la correspondencia que existe entre los distintos aspectos con los que se manifiesta la naturaleza.

Las aportaciones del Ángel Umabel, son las siguientes:
  • La amistad de una persona.
  • Aprendizaje fácil de la astrología y las ciencias físicas.
  • Consuelo en las penas de amor.
  • Que los viajes sean agradables y provechosos.
  • Protege contra el libertinaje y las pasiones contrarias a la naturaleza.

Con Umabel, seguimos en la esfera sefirótica de Hod-Razón. No es casualidad que en dicha esfera de conciencia, se den cita varios Ángeles con capacidad para la curación. No podemos olvidar, que el origen del “pecado” tal y como está inscrito en el “inconsciente colectivo” de la humanidad, se encuentra recogido en el pasaje bíblico de la expulsión de Adam y Eva del Paraiso Terrenal. La causa de esta “separación” la encontramos en el uso de la Mente, en un momento de nuestra evolución en el que aún eramos inexpertos en el manejo del Cuerpo de Pensamiento, pero más sensibles a la voz de los Deseos. El acto de ver con los ojos de la mente siguiendo las instrucciones de nuestros instintos (serpiente), nos llevó a concebir un mundo externo desconocido, el cual dio lugar al despertar de la individualidad y al nacimiento del ego.
Esa identificación del ego con el mundo material, propició la creencia de “separación”, de “culpabilidad”, de “temor”, de “sufrimiento”, de “enfermedad”.

Nuestra mente, está llamada a restablecer ese error. Es el único vehículo que nos permitirá restituir la visión de la verdad; nos permitirá conocer la realidad que somos y, cuando esto se consiga, se producirá el despertar de la conciencia que nos elevará por encima de las falsas creencias que nos ha mantenido sumidos en un aletargado sueño.

Umabel, dirige las energías de Hod-Razón hacia el Centro Tiphereth, donde se fragua la Conciencia. Ya vimos en el análisis del Ángel Mitzrael, como Hod-Mercurio, escudriña la materia con el propósito de extraer las verdades que encierra. Eso le lleva a convertirse en un experto analista, en un consumado investigador y, el resultado de sus trabajos, el hombre debe sacar sus conclusiones, las cuales pasarán a formar parte de sus creencias. Esas creencias, cuando encuentran un punto de confluencia, cuando son aceptadas por los “altos dignatarios de la verdad”, se convertirá en ciencia, en leyes, que todos debemos corroborar.

Fijaros bien, el importante papel que realiza Hod-Razón. Si nuestra mente nos lleva a identificarnos con el mundo material, con la creencia en la separación, ¿cómo podemos albergar en nuestro interior el germen de la unidad? Y, si esto es así, ¿cómo vamos a crear una realidad basada en la paz, en la armonía, si no la llevamos dentro?

Umabel, decíamos, consigue realizar una tarea esencial. Hod, como mensajero de la verdad, aterriza en el espacio de la Conciencia y le dicta las experiencias extraídas a lo largo de las observaciones realizadas en el mundo físico. Ese Hod, ya es un experto en conocimientos sobre dicho “plano de manifestación” y ahora, siente la llamada lejana de una realidad que no ha encontrado en ese Mundo. Es imposible que la encuentre, pues como bien expresa “Un Curso de Milagros”, el mundo físico no es real, pues nada que es real puede está sujeto a la temporalidad. Lo único real, por ser Eterno, es nuestro Espíritu. Es en este sentido, que el Hod de Umabel se entregará a su re-encuentro. Y lo hará, tras haber descubierto en el mundo material, en el mundo de la multiplicidad, el hilo conductor que une a todos los seres.
Ahora estamos en condiciones de establecer la igualdad en lo creado; estamos en condiciones de conocer la causa que da lugar al desorden; al caos; el origen del miedo; el sinsentido de la culpabilidad y del castigo reparador; estamos en condiciones de conocer la causa que ha dado origen a nuestras incoherencias y, por consecuencia, a nuestros desordenes físicos.
Así es como Umabel, se convierte en un Ángel Sanador. Da razones y argumentos convincentes a nuestra conciencia, para que reconozcamos la causa de nuestros trastornos. En otro nivel, esa “videncia” para reconocer la igualdad entre los distintos aspectos con los que se manifiesta la naturaleza, permitirá saber cuáles son las propiedades de las plantas y su relación con las diferentes manifestaciones de la enfermedad. Sabrá que la arenaria sirve para limpiar los sedimentos del riñón; que la cola de caballo, purifica nuestra sangre favoreciendo la eliminación de la orina; que el ajo es un magnífico antiséptico y que la hojas del eucalipto, utilizada en vapores, nos alivia las afecciones respiratorias.

El mejor antídoto de Umabel lo encontramos en la conquista de la Unidad. Creer en la Unidad, nos llevará a actuar coherentemente y a manifestarnos en un tono de armonía, que sin duda, encontrará eco en nuestro mundo externo, favoreciendo el encuentro de personas con ideas afines. A esto se llama Amistad.

¿Afinidad, Amistad, Analogía?

“Umabel es el gran maestro de las analogías, que es la Afinidad/Amistad a nivel filosófico. La ciencia de las analogías nos dice que para que algo sea verdad en un dominio determinado, tiene que serlo también en otro cualquiera.
Las analogías nos permiten conocer lo desconocido mediante lo conocido y esa gran ciencia nos fue enseñada por Hermes, que se encarnó un día en nuestra Tierra, pero que pertenece a la humanidad que vive en Mercurio. Lo de arriba es como lo de abajo, dijo, y conociendo la dinámica del mundo material, sabremos cómo funcionan los mundos espirituales”.

Estas últimas palabras, extraídas de la obra de Kabaleb “Los Dioses Internos”, nos aclara las cualidades que nos dispensa este Ángel. Dichos atributos se ponen de manifiesto, tan sólo, cuando hemos sido capaces de restituir nuestro comportamiento y ajustarlo al orden cósmico.

Cuando no hacemos un uso adecuado de las enseñanzas que nos transmite Umabel, nuestra conciencia se verá “oscurecida” y no sabremos reconocer lo que es afín de lo que no lo es. Esto dará lugar a comportamientos contrarios al orden universal.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Umabel, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.

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