domingo, 25 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Mumiah (Final de todas las cosas)

72. Mumiah (Final de todas las cosas)

Nombre Sagrado: Mem-Vav-Mem-Yod-He.

Mumiah pertenece al Coro de los Ángeles al servicio del Séfira Yesod-Fundamento-Imaginación.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Yesod, donde expresa las  cualidades propias del Séfira, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Renacer.

Las aportaciones del Ángel Mumiah, son las siguientes:

·         Hacer que toda experiencia llegue a sus últimas consecuencias.
·         Distinguirse en la medicina y conseguir curas maravillosas.
·         Desvelar secretos de la naturaleza.
·         Prodiga cuidados y alivio a los pobres y a los enfermos.
·         Protege contra el desespero y las tendencias suicidas.

Con Mumiah, abordamos el tramo final de nuestro estudio sobre los Ángeles Sanadores. No es casual, que el Ángel nº 72, sea, igualmente, el último de los Ángeles de la Cábala y que represente el “Final de todas las cosas”.

El impulso motor, el Principio de la Voluntad que todo lo inicia, forma parte del Programa del primero de los Ángeles, Vehuiah, el cual ejerce su influencia cada vez que decidimos emprender un nuevo proyecto. Representa la fase de inicio de todo proceso creador.
Con Vehuiah, la maquinaria cósmica se pone en marcha con un claro propósito, hacer que la energía emanada a nivel mental, alcance la fase final y se convierta en una experiencia creadora. Podríamos decir, que Vehuiah es la semilla que al ser plantada tiene como fin último convertirse en fruto.

Todo principio tiene un final; toda causa tiene un efecto; toda semilla da sus frutos. Ese final, ese efecto, ese fruto, es el papel que protagoniza Mumiah. Pero, al igual que todo efecto, genera una nueva conciencia, al igual que todo fruto lleva en sí una nueva semilla, todo final, supone un nuevo renacer en otro estado de conciencia.

Decíamos más arriba, que Mumiah expresa la dinámica propia del Séfira Yesod. Ya hemos tenido oportunidad de describir, que este Centro hace funciones de “matrona cósmica”, en el sentido de que aborda los trabajos de parto que permitirá a la criatura que hemos gestado emprender la experiencia de la vida.
Los nueves meses de embarazo nos anuncian el final del ciclo de gestación humana. Vemos como ese final nos lleva a una nueva realidad, pues al nacer la criatura que hemos gestado, tomamos conciencia de nuestra creación. A partir de ese momento nada seguirá siendo igual.

La función de Yesod es dar a luz a las Fuerzas emanadas por Kether-Unidad y gestada por Tiphereth-Conciencia. Por lo tanto, debemos esperar que cuando Mumiah haga su aparición, la Unidad tome cuerpo, se convierta en una realidad. Ese es el poder curativo que nos ofrece este Ángel. Pero el lector, se estará diciendo, que la realidad que observa a su alrededor, no es precisamente la expresión de la Unidad, más bien todo lo contrario.
Estaría en lo cierto. Pero no debemos alimentar el error de percibir con los ojos del ego pues, se encuentra identificado con el germen de la división y de la separación. Debemos dejar de identificarnos con esa naturaleza dual y recuperar nuestra conciencia unitaria. Ese es el renacer que nos brinda Mumiah.
Miremos el rostro de nuestras creaciones. Estamos en la hora del parto. Ya no podemos renegar de nuestra obra. No podemos decir, esta criatura no es el fruto de mi creación. No podemos negar nuestra paternidad. Reconociéndolo, estamos aceptando aprender. Identificando los efectos, podemos corregir la causa.
Si estamos enfermos, busquemos la unidad y, estaremos invitando a Mumiah para que nos ofrezca la oportunidad de “despertar”, de “renacer”.

Nos enseña el Programa de Mumiah que protege sobre el desespero y el impulso suicida. A veces, en este tramo final, cuando tomamos conciencia de nuestras creaciones, decidimos no aprovechar la semilla que aporta el fruto, decidimos, no continuar nuestro proceso de crecimiento evolutivo. Desesperado, esto es, falto de esperanza, falto de luz, decidimos abandonarnos en la oscuridad de los efectos causados por nuestros errores y podemos llegar a poner fin a nuestras vidas, creyendo que con esa medida, acabarán nuestros sufrimientos.

Muchos padres, cuando dan a luz a sus hijos, deciden abandonarlo pues, piensan que son una pesada carga para sus vidas. Haciendo esto, están negándose a cosechar su parte de luz. A veces esa luz adquiere ropajes que no permiten su identificación y decidimos abandonarlo todo. De este modo, estamos poniendo obstáculos a nuestro renacer.

Aquellos que se encuentren en la fase Mumiah, se sentirán inspirados por este Ángel y tendrán la capacidad para saber reconocer con plena nitidez las fuerzas que su receptor (mente) recibe. Ello le facultará para poner orden y equilibrio allí, donde las fuerzas se expresan alteradas.

¿Renacer?

Nos refiere Kabaleb sobre el Ángel Mumiah:

“Las personas nacidas bajo la influencia de Mumiah serán portadoras de Final; serán las trompetas anunciadoras de que un ciclo se termina y que otro va a empezar. Lo que se termina, puede ser la vida, una relación, un empleo, una militancia, una Fe...”.

Aprender cuándo una empresa ha alcanzado su punto final, cuándo ha agotado las energías con las que comenzó, es de suma importancia. ¿Os imagináis un embarazo que no tuviese fin? No, verdad.

Cuando el árbol alcanza su etapa de madurez y nos aporta sus frutos, nos invita a que disfrutemos de ellos y que le ofrezcamos la posibilidad de emprender un nuevo ciclo.
Si no actuamos en ese sentido, esos frutos caerán del árbol al suelo donde se pudrirán. En nuestro quehacer humano, muchas veces actuamos de este modo, no sabemos cuándo recoger la cosecha y cuando podar el árbol,  para permitirle emprender un nuevo proceso de crecimiento.

La experiencia del “renacer” es vital y conlleva una lección implícita  que debemos conocer: la adaptación. Adaptarse es la clave de la evolución. Tan sólo aquellos que consiguen ponerla en práctica, permiten que su conciencia, se renueve una y otra vez.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Mumiah, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.

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