lunes, 18 de marzo de 2024

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 78

LECCIÓN 78

¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!

1. Tal vez aún no esté completamente claro para ti el hecho de que en cada decisión que tomas estás eligiendo entre un resentimiento y un milagro. 2Cada resentimiento se alza cual tenebroso escudo de odio ante el milagro que pretende ocultar. 3Y al alzarlo ante tus ojos no puedes ver el milagro que se encuentra tras él. 4Éste, no obstante, sigue allí aguardándote en la luz, pero en lugar de él contemplas tus resentimientos.

2. Hoy vamos a ir más allá de los resentimientos para contemplar el milagro en lugar de ellos. 2Invertiremos la manera como ves al no dejar que tu vista se detenga antes de que veas. 3No esperare­mos frente al escudo de odio, sino que lo dejaremos caer, y, sua­vemente, alzaremos los ojos en silencio para contemplar al Hijo de Dios.

3. Él te espera tras todos tus resentimientos, y a medida que dejas éstos de lado, él aparecerá radiante de luz en el lugar que antes ocupaba cada uno de ellos. 2Pues cada resentimiento constituye un obstáculo a la visión, mas según se elimina, puedes ver al Hijo de Dios allí donde él siempre ha estado. 3Él se encuentra en la luz, pero tú estabas en las tinieblas. 4Cada resentimiento hacía que las tinieblas fuesen aún más tenebrosas, lo cual te impedía ver.

4. Hoy intentaremos ver al Hijo de Dios. 2No nos haremos los ciegos para no verlo; no vamos a contemplar nuestros resenti­mientos. 3Así es como se invierte la manera de ver del mundo, al nosotros dirigir nuestra mirada hacia la verdad y apartarla del miedo. 4Seleccionaremos a alguien que haya sido objeto de tus resentimientos y, dejando éstos a un lado, lo contemplaremos. 5Quizá es alguien a quien temes o incluso odias; o alguien a quien crees amar, pero que te hizo enfadar; alguien a quien llamas amigo, pero que en ocasiones te resulta pesado o difícil de com­placer; alguien exigente, irritante o que no se ajusta al ideal que debería aceptar como suyo, de acuerdo con el papel que tú le has asignado.

5. Ya sabes de quien se trata: su nombre ya ha cruzado tu mente. 2 En él es en quien pedimos que se te muestre el Hijo de Dios. 3Al contemplarlo sin los resentimientos que has abrigado en su con­tra, descubrirás que lo que permanecía oculto cuando no lo veías, se encuentra en todo el mundo y se puede ver. 4El que era un enemigo es más que un amigo cuando está en libertad de asumir el santo papel que el Espíritu Santo le ha asignado. 5Deja que él sea hoy tu salvador. 6Tal es su función en el plan de Dios, tu Padre.

6. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy lo veremos asumiendo ese papel. 2Pero primero intenta mantener su imagen en tu mente tal como lo ves ahora. 3Pasa revista a sus faltas, a las dificultades que has tenido con él, al dolor que te ha causado, a sus descuidos y a todos los disgustos grandes y pequeños que te ha ocasionado. 4Contempla las imperfecciones de su cuerpo así como sus rasgos más atractivos, y piensa en sus errores e incluso en sus "pecados".

7. Pidámosle entonces a Aquél que conoce la realidad y la verdad de este Hijo de Dios, que se nos conceda poder contemplarlo de otra manera y ver a nuestro salvador resplandeciendo en la luz del verdadero perdón que se nos ha concedido. 2En el santo Nombre de Dios y en el de Su Hijo, que es tan santo como Él, le pedimos:

3Quiero contemplar a mi salvador en éste a quien Tú has designado como aquel al que debo pedir que me guíe hasta la santa luz en la que él se encuentra, de modo que pueda unirme a él.

4 Los ojos del cuerpo están cerrados, y mientras piensas en aquel que te agravió, deja que a tu mente se le muestre la luz que brilla en él más allá de tus resentimientos.

5. Lo que has pedido no se te puede negar. 2Tu salvador ha estado esperando esto hace mucho tiempo. 3Él quiere ser libre y hacer que su libertad sea también la tuya. 4El Espíritu Santo se extiende desde él hasta ti, y no ve separación alguna en el Hijo de Dios. 5Y lo que ves a través de Él os liberará a ambos. 6Mantente muy quedo ahora, y contempla a tu radiante salvador. 7Ningún som­brío resentimiento nubla la visión que tienes de él. 8Le has permi­tido al Espíritu Santo expresar a través de ese hermano el papel que Dios le asignó a Él para que tú te pudieses salvar.

9. Dios te da las gracias por estos momentos de sosiego en que dejas a un lado tus imágenes para ver en su lugar el milagro de amor que el Espíritu Santo te muestra. 2Tanto el mundo como el Cielo te dan las gracias, pues ni uno solo de los Pensamientos de Dios puede sino regocijarse por tu salvación y por la del mundo entero junto contigo.

10. Recordaremos esto a lo largo del día, y asumiremos el papel que se nos ha asignado como parte del plan de Dios para la salva­ción, y no del nuestro. 2La tentación desaparece cuando permiti­mos que todo aquel que se cruza en nuestro camino sea nuestro salvador, rehusándonos a ocultar su luz tras la pantalla de nues­tros resentimientos. 3Permite que todo aquel con quien te encuen­tres, o en quien pienses o recuerdes del pasado, asuma el papel de salvador, de manera que lo puedas compartir con él. 4Por ti y por él, así como por todos los que no ven, rogamos:

5iQue los milagros reemplacen todos mis resentimientos!


¿Qué me enseña esta lección? 

Mi primer resentir se encuentra en la percepción de estar separado de Dios y de los Hijos de Dios, mis hermanos. Ese error, da origen a la conciencia de necesidad y escasez que nos lleva a buscar fuera lo que ya tenemos dentro. 

El impulso que nos lleva a dar expresión a nuestro poder interno, el de la individualidad, hace que nos percibamos necesitados, cuando en verdad, contamos con todas las fuerzas a nuestra disposición, pues hemos sido creados por dichas fuerzas. 

El Plan de Salvación dispuesto por el Padre para Su Hijo, no es selectivo, no es individualizado. Ese modo de obrar significaría que como padre tengo un trato especial y diferente con cada uno de mis hijos. Ese modo de obrar, responde al sistema de pensamiento del ego, el cual, rinde culto a la creencia de la separación. 

Dios ha creado a Su Hijo, la Filiación, donde cada uno de sus Pensamientos-Hijo goza de la igualdad con su hermano. Cada uno de nosotros, como Hijo de Dios, tiene un pacto de amor que lo une a su hermano, y en ese pacto está contemplado que cada uno de sus Hijo sea la fuente de salvación para los demás. El Amor atrae al Amor y se Expande dando lugar a la creación. 

Para el ego, fruto del pensamiento alimentado por el miedo, el ataque es el arma más utilizada para protegerse de la visión que lo mantiene prisionero del error de creerse separado. En ese sistema de pensamiento, el otro, se percibe como un peligro para su subsistencia y, como tal, elige defenderse de sus miedos, viéndolo como un enemigo potencial. Al carecer de la visión verdadera, el ego, ataca aquello que le produce miedo, y el otro, se convierte en su principal rival. 

Considero la enseñanza recogida en esta lección, esencial, para dar un paso gigantesco en la dirección correcta que ha de llevarnos al despertar, a la percepción verdadera. Vivir, conscientes, de que cada uno de nuestros hermanos, en vez de ser nuestro “enemigo” es la vía que nos muestra la senda de la salvación, es dejar de estar perdido, en dejar de estar ciegos, y en su lugar, gozar de la visión Crística del Amor. 

 

Ejemplo-Guía: "Bendice a tu enemigo, pues es tu mejor maestro"


Hace apenas unas horas, he mantenido una experiencia con un ser muy querido que quiero compartir con vosotros, pues entiendo que su contenido puede ayudarnos a entender la aplicación de esta maravillosa lección.

Fui requerido para interpretar un sueño, que había adoptado la forma de pesadilla. El protagonista del sueño, se encuentra participando en una partida de cartas de póker. La carta que lleva es un 3. Piensa que es una carta de poco triunfo y presume que no jugará esa mano, al menos que la carta que se saque al medio de la mesa sea un 3. Se reparten las cartas, y efectivamente, la carta que saca es un 3. De este modo, piensa, que sí le interesa jugar e iguala las cantidades de la apuesta del resto de participantes. La siguiente carta que se saca en el centro de la mesa, es otro 3. La ilusión le excita cada vez más. Ya cuenta con un trío, y con expectación, espera la siguiente carta, que repite número. Ahora cuenta con un póker y se dice, que irá a por todas en la apuesta.
Pero cuando mira de nuevo su carta, comprueba con sorpresa que no es un 3, es otra carta. 
Su pensamiento le lleva a pensar que le han robado la carta, se la han cambiado y cree saber quién ha sido. El elegido es un compañero de estudio al que tiene identificado como alguien que se aprovecha del esfuerzo ajeno y que disfruta de logros sin merecerlo.
Cuando acusa en el sueño a ese compañero, éste le responde, con mofa, que son cosas del juego y que hubiese tenido más cuidado.

Esa situación lo lleva a perder la razón y comienza a luchar con él, llegando a matarlo.
A partir de ahí cambia el escenario, y el protagonista se ve en una antigua casa, donde se encuentra con compañeros de estudio, las cuales son como seres infernales que le producen miedo, lo que le lleva a poner fin a sus vidas, cortándoles la cabeza. Al final del sueño, el protagonista se despierta gritando cuando comprueba que otras fuerzas infernales, en gran número, le amenazan con poner fin a su vida.

El sueño, fue una invitación para entrar a analizar el comportamiento de los demás y el significado que habitualmente le damos cuando representan claras amenazas en nuestras vidas. En este ejemplo, el amigo que le roba la carta y que le impide a nuestro protagonista conseguir vencer en la partida, representa una serie de características que, al reflejarse durante el sueño, nos indica que forman parte del soñador. Esto que decimos, se ve refrendado cuando nuestro protagonista proyecta sobre ese amigo una opinión y un juicio que habla de aspectos que se encuentran arraigados en su inconsciente y que lo llevan a experimentar sentimientos conflictivos con respecto a él.

Le comentaba, a lo largo de esa conversación, lo diferente que sería la vida, si viésemos a esos supuestos enemigos como nuestros más fieles aliados. ¿Cómo? ¿Aliados? Sí, no tan solo los llamaría aliados, sino que los vería como nuestros mejores maestros, pues gracias al papel que aceptan interpretar en nuestras vidas, si tenemos ojos para verlo, nos permitiría conocernos sin necesidad de recurrir a ningún especialista en la materia.

¿Cómo debemos entender esto? Sencillo, muy sencillo. Si quieres conocerte, si quieres saber cómo eres, analiza tu opinión sobre las personas que te rodean. Es en ellos, que proyectamos lo que somos. Ellos, actúan como espejos, de modo que reflejan nuestra naturaleza interna.

Lo que nos invita a realizar esa visión, es a cambiar nuestros resentimientos y en su lugar dejar fluir la fuerza de nuestro amor, la cual fluirá como la expresión del milagro. Cuando llevamos la luz allí donde había oscuridad, veremos lo que antes no veíamos. Veremos la divinidad que nos une al resto de la Filiación.

Al día siguiente, de tener ese sueño, el protagonista del mismo recibió una llamada telefónica del amigo que co-protagonizó la vivencia soñada. El contenido del mensaje, ya os lo podéis imaginar, supuso experimentar que le sustraían la carta con la cual pensaba triunfar (se trata de una experiencia emocional de rivalidad, de jugar a ver quién es el mejor). 

Cuando el soñador, ha tenido acceso a la información que hemos compartido, ha adquirido una visión nueva, y será esa visión, la que le llevará a poner fin al aspecto que le recuerda su amigo, la necesidad de ser el mejor, el ganador.


Reflexión: Aquel a quien consideras tu peor enemigo, es tu salvador.

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