miércoles, 9 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (VI)

VOCACIÓN DE LOS PRIMEROS DISCÍPULOS (GUEBURAH)

Toda obra necesita de obreros pues, con la sola presencia del Maestro, del patrón, ninguna construcción es posible.

Esta afirmación, que esta extraída de la realidad de la vida, se cumple igualmente en los trabajos internos y espirituales. La primera referencia que alude a la idea de trabajo aparece descrita, una vez más, en el Génesis cuando Yave, dirigiéndose a:

16 la mujer le dijo: multiplicaré los trabajos de tus preñeces; al hombre le dijo: ...con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida; 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan.

Yave -Jehová-, el Gran Legislador, establece con estos mandatos una acción correctiva tras haber sido violada la Ley de no comer del fruto prohibido. Para comprender mejor el origen del "trabajo" y su verdadero mensaje espiritual, es preciso conocer que, cuando la humanidad adamita se encontraba gozando de la plenitud dispuesta para Ella por su Creador, en verdad se encontraba afrontando los Trabajos propios de Hesed, donde Dios se extiende en su Creación.

Cabalísticamente, Hesed es la Morada dispuesta por el Padre para que sea heredada por su creación, por la humanidad. Es el fruto de su labor creadora. Si aplicamos la dinámica de las Cuatro fases del Nombre Sagrado -Jehová- a cada uno de los cuatro Séfiras primordiales vemos que, Kether-Padre es el Yod, o impulso volitivo inseminador; Hochmah-Hijo-Cristo es el He, o impulso interiorizador, tierra del Amor donde ha de ser fertilizada la Voluntad Creadora. Binah-Espíritu Santo--Jehová- es el Vav, o impulso exteriorizador y transformador, tierra de Ley, el marco limitado para el crecimiento de la Obra. Y por ultimo, Hesed-Humanidad es el Segundo He, o la Obra creada por Dios. Es la tierra paradisiaca dispuesta para nuestra evolución. En ella nos encontrábamos en armonía con todos los animales del campos; y vivíamos en el gozo y la paz hasta que la serpiente-Lucifer, actuando en la naturaleza emotiva de la humanidad representada por la mujer-Eva, consigue seducirla, tras tentarla, llevándola a gozar de un conocimiento anticipado del uso del Poder Creador.

A partir de ese momento, el despertar temprano de la consciencia hizo que la humanidad continuase su proceso evolutivo por la vía escogida: la del Rigor. A partir de ese momento, los frutos, el alimento y la actividad creadora supondrían un Trabajo; es decir, un proceso rectificador.

No en vano, Marcos nos habla de la vocación de los primeros discípulos-obreros en el punto que esta en analogía con los Trabajos del Séfira Gueburah. Cabalísticamente esto es así pues, tras haber violado la ley inscrita en Hesed, el hombre paso a la esfera de Gueburah, donde los Luciferes tienen su cuartel general y desde donde han desarrollado su labor tutorial en materia de aprendizaje.

Se hace preciso pues, en este camino de retorno, que la consciencia despierte en el plano de Gueburah y desarrolle los Trabajos previos con el propósito de fortalecer la Obra Crística. Es por ello que, Jesús, decide rodearse de los primeros obreros. Veamos como sucede:


16 Caminando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores.

Debemos encontrarnos caminando a lo largo del mar de Galilea para ver a Simón y Andrés; es decir, una vez superadas las tentaciones, una vez dominadas las energías que nos mantenían prisioneros de las bajas regiones, de los instintos, y una vez dado muestra de nuestra fe en el Evangelio de Dios, en la Voluntad del Padre, tan solo debemos caminar en ese mundo nuevo. Nunca debemos pararnos en el sendero una vez que hemos conquistado una etapa. La pasividad es la eterna enemiga de la evolución. Pensar que ya hemos culminado los Trabajos por el hecho de sentirnos bien con nosotros mismos, por nuestros buenos sentimientos, es un grave error en el que no debemos caer. Es preciso que caminemos pues, es esta acción regida por Gueburah-Marte (rige sobre el sistema muscular) la que posibilitará el que nos encontremos con la mano de obra que nos ayudará a realizar nuestra misión.

¿Qué estará representando esa mano de obra a nivel anímico?

Como ya hemos dicho, en este punto del camino, la naturaleza Crística. es solo un impulso que trata de crecer y realizar Obra. Como todos los impulsos que surgen a nivel emanativo, a nivel de flash iluminativo e intuitivo, el ideal Crístico debe ser aceptado por nuestra naturaleza emocional pues, de lo contrario, quedará frustrado su propósito En verdad, el paso del Agua, cabalísticamente hablando, el transito por Hesed-Gueburah-Tiphereth es una difícil travesía pues, es mas fácil que las emociones se revelen que el que acepten alimentar y trabajar para el nuevo impulso.

En esta ocasión el autor nos revela que, el caminar de Jesús, le lleva al lugar indicado; al encuentro con dos obreros, dos pescadores que echaban las redes al mar. Podrían haber sido agricultores, constructores o pastores, sin embargo, si el Elemento Agua, es el que debe conquistarse, es lógico, desde el punto de vista cabalístico, que esos obreros sean pescadores. ¿Qué significa ser pescador desde una visión esotérica y sagrada?

Hemos tenido ocasión de expresar en otro punto de esta obra que, los signos de Agua: Cáncer-Escorpio-Piscis están estrechamente relacionados con las diferentes manifestaciones del agua a nivel físico; así, decíamos que la lluvia se corresponde con Cáncer, el río con Escorpio y el mar con Piscis. La simbología astrológica recoge la imagen de los peces para referirse al signo que lleva su nombre: Piscis; por lo tanto, ser pescador significa encontrarse en la dinámica de superar las emociones.

Jesús necesitaba a buenos y expertos conocedores del arte de la pesca; es decir, es necesario que las tendencias que alimentan y sirvan a nuestros deseos se encuentren en la fase de dominio del plano emocional. Si no fuese así, aunque el patrón del barco -consciencia Crística- mandase el Trabajo, el desconocimiento y la inmadurez emocional impedirán que el barco llegue a buen puerto con éxito.

Debemos entender con esto, como ya hemos adelantado, que no basta tan solo con tener un ideal; hay que servirlo trabajando para el con todo nuestro corazón, con todas nuestras energías.

Los primeros en ser vistos fueron Simón y Andrés, dos hermanos; y con esta anécdota, el narrador nos aporta otro dato de gran interés para los Trabajos que estamos desarrollando. La dualidad propia del plano emocional, aquí, aparece formando parte de una misma familia. Con ello, nos transmite que la identificación de nuestros sentimientos deben estar unificados y pertenecer a un mismo Padre-Voluntad y a una misma Madre-Deseo.

Otro hecho no menos importante que nos presenta Jesucristo eligiendo a los dos hermanos, cuyas relaciones son armoniosas, es mostrarnos el logro alcanzado interiormente entre las tendencias enfrentadas dentro de nuestro ser: Caín y Abel. A lo largo de la historia espiritual del hombre, la aparición de las luchas entre hermanos son muy frecuentes y, nos hacen referencia a las dificultades que hemos encontrado siempre a la hora de integrar los Elementos, si nos referimos a terminología astrológica o, las dos Columnas, -Izquierda y Derecha-, si hacemos referencia a la Cábala.

Jesucristo, como mensajero de las cualidades y virtudes de Hochmah-Amor, es el gran unificador. Cuando vibremos a su nivel ya no existirá en nosotros la dualidad y, es esta la razón por la que elige a dos familias de hermanos; en primer orden a Simón y Andrés y, posteriormente a Santiago y Juan.

Si tomamos las regencias dadas por Kabaleb en su libro Interpretación Esotérica de los Evangelios, veremos que Simón (Pedro) representa al signo de Capricornio y Andrés al de Acuario. Santiago es Sagitario y Juan es Piscis. Encontramos un representante de cada Elemento. Y, si estudiamos las peculiaridades de cada signo, entenderemos por qué fueron estos los primeros elegidos. Esta labor la dejo en manos del estudiante.

martes, 8 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (V)


SU PREDICACIÓN (HESED)

14 Después que Juan fue preso vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios. 15 Y diciendo: Cumplido es el tiempo, y el reino de Dios esta cercano; arrepentíos y creed en el evangelio.

Muchos estudiosos de las Sagradas Escrituras piensan que, la labor de predicación de Jesús, debió comenzar mucho antes de lo que se deduce de los datos que nos aporta Marcos. Y, estaríamos de acuerdo en esta apreciación si nuestro propósito fuese encontrar referencias históricas. Sin embargo, este detalle, que parece decir poco a favor de los conocimientos cronológicos del evangelista, nos esta reafirmando que no era su interés el presentar los fenómenos históricos de Jesús sino, mas bien, marcar el itinerario que ha de seguir el alma humana en su propósito por desarrollar los Trabajos Crísticos.

14 Después que Juan fue preso vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios...
Habíamos dejado, en el punto anterior, en la dinámica de Binah, a la naturaleza Crística haciendo frente a las tentaciones de Satanás. Nada mas dice el cronista sobre el resultado de ese encuentro. Sin embargo, el servicio prestado por los Ángeles parece ser suficiente para asegurar el triunfo de Jesús; es decir, la Luz, representada por estos Seres Celestiales, SIEMPRE vence a las tinieblas, representada por los Luciferes.

La situación actual nos permite comprender que, empleando el Amor-Luz en las situaciones en las que nos enfrentemos con la parte oscura de la vida, SIEMPRE lograremos superar con éxito la experiencia.
A partir de este punto del camino, la naturaleza Crística penetra en un nuevo plano de manifestación pero, este hecho solo se produce después de que Juan fue preso. En efecto, en la dinámica de Binah, la obra, el impulso creador, siempre sufre una restricción, una renuncia, un sacrificio. Se trata de dejar espacio para que la criatura que se está gestando pueda crecer. Esto está en analogía con los trabajos que realiza la madre en el proceso de gestación de un ser. Ella, cede parte de su organismo físico para que su obra -hijo- pueda formarse y nacer.

En nuestro caso, estamos gestando la obra externa y madura de Jesús, la protagonizada en su labor evangelizadora. Así pues, Juan, la anterior tendencia, debe quedar inmovilizada, sin su capacidad ejecutiva, y este hecho ha quedado recogido en la narración de Marcos, con su prisión.

Llegado este momento, la obra que dio comienzo en Kether con los trabajos de Juan allanando los senderos, alcanza su tiempo de maduración; tiempo que esta representado en el Árbol Cabalístico por Hesed. La penetración de la naturaleza Crística en este nuevo Plano nos permite conocer el Elemento donde se desarrollaran los Trabajos a partir de ese momento ya que, mientras que con Kether, Hochmah y Binah hemos permanecido en la tierra del Fuego, marcando el Principio de la Obra, ahora penetramos en las tierras del Agua; de ahí que Marcos nos diga que Jesús vino a Galilea, región situada geográficamente junto al mar.

Es necesario que, la Nueva Consciencia, las nuevas tendencias, tras haber dado ese primer empujón y haber penetrado por la puerta oscura del Mundo de Deseo enfrentándose a la propia naturaleza inferior, decidan situarse en esa región de las emociones donde su primer acto es predicar el Evangelio de Dios. Este modo de actuar ha sido imitado por muchos colonizadores de la antigüedad. Aventureros en busca de nuevos horizontes, después de haber logrado sus propósitos de conquista, se han lanzado con celoso espíritu a la evangelización de los verdaderos habitantes de esas tierras, en nombre de Dios.

Ha sido ese impulso de llenar todas las tierras que cayeran en nuestras manos con las credenciales de un dios muerto, el que ha llevado al hombre civilizado a generar mucho dolor en seres que ya tenían su Dios y su propia consciencia.

Esos hombres no se dieron cuenta de que, la predicación que llevo a cabo Jesús en Galilea, está haciendo referencia a la Galilea interna de cada uno; es decir, a nuestro propio y único Cuerpo Emocional. La conquista de Dios, la conquista de Jesús-Cristo, así como la conquista de cualquier estado de consciencia, es una labor individual pues, siendo de otra manera, estaríamos olvidando el don espiritual con el que el Creador doto a cada uno de sus Hijos: la Libertad.
¿Acaso, si Dios hubiese querido que todos sus hijos aprendiesen a ser dioses a la vez, les hubiese otorgado la libertad de elegir? No fue ese el propósito de Dios. Y si esto es así, ¿por qué nosotros actuamos de un modo contrario?

Cada hombre tiene un ritmo de crucero; cada uno aprende según sus esfuerzos y necesidades. El despertar de cada uno es muy diferente al de los demás; sin embargo, siempre hay una situación que es común a todos y que queda bien recogida en el evangelio de Marcos. Cristo penetra en nosotros cuando Juan ha culminado sus Trabajos; es decir, cuando nos hemos convertido en expertos constructores, cuando decidimos desvincularnos de la Columna del Rigor. Esto es así pues, no podemos dar lo que no tenemos; y no podemos transmitir lo que no somos.

Es necesario -repito- que la consciencia Crística consiga conquistar por completo el Mundo del Deseo-Galilea; y para conseguirlo, es preciso que las emociones acepten la Voluntad del Padre. El hecho de que nuestra consciencia haya alcanzado el estado de Jesús, y de que haya superado las tentaciones de los bajos instintos, parece no ser suficiente. En verdad, el Agua ha sido siempre el eterno enemigo del Fuego y, en cualquier descuido puede amenazar con apagar la llama del Espíritu Para que esto no ocurra, dado que se ha cumplido el tiempo en el que el verdadero dueño y señor del Elemento liquido-Mundo Astral-Hochmah-Cristo tome dominio de sus posesiones y, dado que es Cristo el Proclamador del Reino de Dios, es preciso arrepentirse y creer en el evangelio.

En efecto, como ya hemos dicho, Cristo es un Arcángel Querubín, el máximo representante de esta Oleada de Vida. El Cuerpo mas denso de los Arcángeles es el Cuerpo de Deseos, por lo que es el mas perfeccionado. Una vez que la naturaleza humana conquiste la consciencia Crística, es preciso que no se pierda la fe y, que exista una constante actitud de auto-perdón, de arrepentimiento. De este modo, nuestras tendencias emotivas no se verán perdidas y divididas, trabajando al unísono en el desarrollo del Amor.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (IV)

EL RETIRO DE JESÚS (BINAH)

12 Enseguida el Espíritu le empujo hacia el desierto.
Una vez que el aspirante se ha re-encontrado asimismo, que ha cedido la hegemonía a su naturaleza espiritual y ha reconocido la voz de su Espíritu-Ego, toda su vida cambia por completo. Enseguida, abandona las ciudadelas en las que hasta ahora había vivido, es decir, ya no es su personalidad material la que guía sus pasos hacia los lugares donde satisfacer sus apetencias, ahora, ese impulso Ariano tan característico, manifestándose en su nueva consciencia, le empuja hacia un lugar hasta ahora no conquistado por ninguna naturaleza humana, el desierto. En efecto, es preciso que en este punto del camino nos dejemos empujar por la Voz del Espíritu, pues aún nuestra nueva consciencia es joven, y ya conocemos que en esa edad podemos quedar embelesado por voces que tratarán de confundirnos nuevamente.
Ya hemos visto en otro punto de esta obra, lo que significa el desierto. Se trata de esa tierra aún virgen, no conquistada por los deseos de la civilización y donde habitan las fieras. Esos animales salvajes, nos están hablando de la calidad de energía del mundo donde nos encontramos. Ese desierto peligroso, esta dando vida al Mundo Astral, donde no tan solo habitan las fieras-deseos pasionales, sino también los Ángeles, de ahí que el autor nos advirtiese en su narrativa: pero los ángeles le servían.
Analicemos lo que ha ocurrido en todo este proceso. Habíamos dejado al alma en los albores de una nueva conquista. El tránsito de una consciencia identificada con la vía de aprendizaje en la tierra de lo mundano, da paso a una Nueva Consciencia, a una nueva tierra. No se trata ya de la física, sino de la Astral.
El estudiante de esoterismo conoce bien, que el Espíritu-Ego, se encuentra evolucionando en la actualidad en tres Mundos, diferentes en grados de densidad energética, estos son: Mundo Fisico-Vital, Mundo Astral-Deseos y Mundo Mental-Pensamientos. Pues bien, en la medida en que vamos conquistando uno de ellos, los Trabajos de aprendizaje se sublimarán dándonos paso al siguiente. Así vemos, como en el proceso de Cristificación, el alma tras vencer el Mundo Fisico-Vital, se enfocará en los Trabajos del Mundo Astral-Deseos.
En ese nuevo Mundo, encontramos evolucionando diferentes Oleadas de Vida. Podemos referirnos a la Humana, la Animal, así como a los Seres Espirituales pertenecientes a otros procesos de creación distintos al de nuestro sistema solar.
Esta es la razón, por la cual, el autor nos refiere que en el desierto estaba habitado por fieras salvajes y por Ángeles, los primeros refiriéndose a los planos inferiores del Mundo astral, los segundos, refiriéndose a los planos superiores de dicho Mundo.
Este empujón hacia el desierto -Plano Astral-, es la primera experiencia que vivirá el aspirante tras haber conquistado la consciencia Crística en su fase de inicio. Con ello, debemos entender que la percepción del Mundo Material se sublimará y se despertará la visión en los planos superiores, como el Astral. Pero, ¡cuidado!, pues ese empujón, esa primera salida al plano espiritual, nos pondrá en contacto con las entidades inferiores de ese plano, pues este se encuentra dividido en Siete Regiones, de las cuales, en las tres primeras, las más inferiores, se encuentran los deseos promovidos por la Fuerza de Repulsión, y son conocidas como: Pasiones y Deseos Inferiores; Impresionabilidad, y de Deseos. Una región intermedia, la cuarta, conocida como: Región de Sentimientos (interés e indiferencia). Así como tres Regiones superiores, donde impera la fuerza de atracción, y conocidas como: Vida Anímica; Luz Anímica y Poder Anímico.
En este retiro protagonizado por Jesús, debemos ver los trazos del Tercer Séfira: Binah. Sus Trabajos siempre nos movilizan a la acción; nos traslada al marco donde deberá desarrollarse el aprendizaje.
En una etapa anterior del proceso evolutivo a la que estamos conquistando, Binah, fue el Séfira que se encargó de cristalizar el estado energético, dando lugar al Plano Material. Ahora, en el mismo desarrollo de sus funciones, nos sitúa en la nueva tierra, el desierto, y nos describe a los habitantes que nos encontraremos en ella.
13 Permaneció en él cuarenta días tentado por Satanás... Y moraba entre las fieras, pero los ángeles le servían.
Es necesario que en la nueva tierra, la de Deseos, experimentemos el ciclo necesario de aprendizaje propio de Binah, es decir, las 4 fases del nombre divino Jehová -Yod, He, Vav y 2º He/Yod-. No podremos superar los Trabajos de este Mundo, los Trabajos sobre los Deseos, si no asimilamos las 4 etapas necesarias para llevar a cabo cualquier obra creadora. Es decir, debemos respetar la ley inscrita en Binah en relación al correcto uso de la energía emocional. No podemos, por ejemplo, pretender gozar de la consecución de un deseo, sin previamente haber efectuado su siembra. En ese desierto, en esa tierra de fieras, debemos enfrentarnos a Satanás..., nos dice el autor, el cual nos tentará para que violemos una vez más el ciclo creativo.
La primera referencia que tenemos de la tentación, la encontramos en el Génesis, en el capitulo 3:
1 Pero la serpiente, la más astuta de cuantas bestias del campo hiciera Yave Dios, dijo a la mujer...
14 Dijo luego Yave Dios a la Serpiente: Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los ganados, y entre todas las bestias del campo...
Tal vez el estudiante haya intuido ya, que esa serpiente, esa bestia del campo, son los Luciferes. En efecto, los Luciferianos, son criaturas pertenecientes a la Oleada de Vida Angélica. Se les conoce igualmente como los Ángeles caídos, debido a que en su proceso evolutivo se negaron a adaptarse al Elemento Agua-Amor, identificándose excesivamente con el Fuego, lo cual, les llevó a Trabajar con la Oleada de Vida Humana con el propósito de desarrollar la cualidad anímica que les falta: el Amor.
Dado que no tenían Cuerpo Físico, pues el cuerpo más denso de los Ángeles es el Etérico, se instalaron en la columna vertebral del hombre, de ahí que hayan adoptado el nombre de serpientes.
Como bien se recoge en el Génesis, la serpiente-Lucifer era una bestia del campo, es decir, era una fiera del desierto, lo cual nos está indicando, que la morada donde habitan estas criaturas, es el Mundo de Deseos. Es desde ese plano, que Satanás..., el príncipe luciférico, nos tienta cuando hemos adquirido la condición de habitar conscientemente en ese Mundo. Podemos decir, que Satanás..., el diablo mítico, se encarga de suministrarnos las energías emocionales pertenecientes a las Regiones Inferiores del Mundo de Deseos, que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida.
No debemos ver en Satanás... a un enemigo de la Luz, sino todo lo contrario, él es el guardián de nuestras tinieblas; él se encarga de administrar lo que es nuestro; él nos ofrece la oportunidad de satisfacer cuantos deseos tengamos, ahora bien, el precio que debemos estar dispuesto a pagar, será aprender por la vía de la experiencia, o lo que es lo mismo, por la vía del rigor.
Debemos meditar esto que decimos. La tentación no significa que caigamos en la violación de la ley. Si esto ocurrió en el origen de nuestros días con la seducción de Eva, fue por una sencilla razón, la humanidad de entonces tenía una consciencia infantil, inmadura, pero con un poderoso afán de adquirir sabiduría, de investigar. Eva, la naturaleza emocional de la humanidad, eligió comer de la “fruta prohibida”, y con ello aceleró su vía de aprendizaje, ya que a partir de ese momento, los Luciferes tomaron las riendas de nuestra enseñanza, administrándonos cada lección por vía de la experiencia y el rigor.
Sin embargo, esto no siempre ha de ser así. Es la lección que trata de transmitirnos Marcos con este pasaje del evangelio. Mientras que nuestra Eva interior persiga su afán de conquista emocional, la serpiente continuará sirviéndonos, alimentándonos esas apetencias. No obstante, Dios anunció a la serpiente:
15 Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; Esta te aplastará la cabeza, y tu le acecharás el calcañal.
Esa mujer-Eva-Deseo, está llamada a sublimar el impulso luciferiano. De no ser así, nuestros deseos quedarían permanentemente prisioneros del mundo de Lucifer, el que nos invita a satisfacer los deseos materiales, y no tendríamos ningún afán por conquistar el Mundo Espiritual.
Los Luciferes nos enseñan, como hemos dicho por la vía del rigor, y ya hemos dicho que Juan el Bautista era el representante más elevado de esa Columna. Es por ello, que él mismo habita en el desierto, como la serpiente. Podemos decir, que Juan es su último superviviente dentro de la naturaleza humana. Una vez que Juan cede su hegemonía a Jesús, no tendremos más que aprender por esa vía, aunque es necesario que la nueva consciencia supere la gran prueba que llevó a la humanidad a la separación con Dios, la tentación.
Una sola cosa ha variado en el escenario en esta ocasión, los Ángeles sirven a Jesús, y esto no es así por casualidad. Se trata de un logro alcanzado, ya que el servicio de los Ángeles significa que nos hemos ganado sus simpatías, su gracia, y esto se consigue cuando somos capaces de vibrar, crear en su mundo, las Regiones Superiores del Mundo Astral y del Mundo del Pensamiento. Cuando hablamos su mismo lenguaje, el Amor, entonces deja de tener sentido el que caigamos sucesivamente en la Fuerza de Repulsión, al servicio de Satanás...

domingo, 6 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (III)

EL BAUTISMO DE JESÚS (HOCHMAH)

9 En aquellos días vino Jesús desde Nazaret, de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Marcos da comienzo a este punto queriendo dejar muy claro el escenario donde se desarrollarán los trabajos del bautismo y, para ello, nos dice: "En aquellos días"; es decir, en los días del Fuego; en la primera etapa del ciclo evolutivo dentro del proceso de adquisición de la Nueva Consciencia, la del Cristo, la del Amor. Es necesario que el autor nos aporte esa "pista" pues, como hemos dicho al comienzo de esta obra, el capitulo I narra los trabajos propios del Arquetipo Aries, donde se recogen, en forma de "presentación", la dinámica de los Diez Centros Sefiróticos. Siendo así, este pasaje nos indica que aun nos encontramos "en aquellos días", haciendo referencia al "día de Aries".
Marcos continua, en su propósito de situar las diferentes piezas de este "rompecabezas", describiendo su situación y procedencia. Es muy importante conocer las Fuerzas; tomar consciencia de cada uno de los diferentes estados y, es así como continua diciendo: "vino Jesús de Nazaret, de Galilea".
Se deduce de esta frase que, el estado anímico llamado Jesús, no se encontraba en la tierra habitada por Juan. Este matiz nos permite comprender una Ley Cósmica que deberíamos adoptar en nuestro comportamiento humano. Hemos dicho que Jesús representa un peldaño superior a Juan en el proceso evolutivo y, ahora vemos como, siendo Jesús superior, viene a Juan, la instancia inferior; y esto es así porque lo superior debe servir SIEMPRE a lo inferior. ¿Por qué? Porque, de este modo, la Luz de "arriba" permite elevar la condición inferior hacia ella. El amor siempre debe ser "derramado" con ese propósito de servicio.
Pero, analicemos el nombre de Jesús y del lugar de donde vino: Nazaret.
JESHUA=JESÚS=YOD-HE-SHIN-VAV-HE (10+5+300+6+5 = 326= 11= 2).
NAZARET=NOUN-TSADE-REISH-TAU (50+90+200+400 = 740= 11= 2).
Debemos prestar atención al nombre de Jesús traducido a terminología sagrada, al lenguaje hebreo: Yod, He, Shin, Vav, He, pues, en realidad, es el nombre sagrado de JEHOVÁ: Yod, He, Vav, He, con la incorporación de la letra Shin.
Expliquemos brevemente el significado de esta metamorfosis. Jehová es el rostro de la divinidad actuando en Binah. Su nombre ha dado lugar al ciclo-Ley que debe respetar o seguir cualquier acto creativo a nivel material; por lo tanto, Jehová es el responsable y autor de toda la creación mundana. Ahora bien, con Él no culmina el proceso evolutivo pues, como bien hemos podido ver en el Árbol Cabalístico, para alcanzar el estadio Kether, aun debemos conquistar Hochmah.
Para lograr este propósito, Kether-Padre manda al mundo de Jehova-material a su Hijo, Cristo, el más elevado Espíritu dentro de la Oleada de Vida Arcangelica-Querubin. Para hacer posible el Trabajo de Cristo debía haber en el Mundo Físico un alma lo suficientemente evolucionada como para lograr "soportar", sin destruirse, las altas vibraciones de Cristo. Ese ser fue Jesús Por lo tanto, ser Jesús significa haber alcanzado un nivel espiritual muy elevado, el cual ha de permitirnos pasar de la Columna del Rigor-Binah-Jehová, a la Columna del Amor-Hochmah-Cristo.
La clave para dar ese importantísimo paso lo encontramos en los "Trabajos" que se desprenden de la letra sagrada Shin, una de las letras del alfabeto hebreo que, conjuntamente al Aleph y al Mem, forman las conocidas letras Madres. El Shin, se sitúa en la tercera fila de letras del alfabeto hebreo; justamente en la tercera columna, la regida por Binah. Por lo tanto, podemos adelantar que, en el Shin, Binah se encuentra doblemente concentrado, por tratarse del tercer plano de manifestación -tercera fila-, la que ocupa el tercer lugar en dicha fila (ver tabla del alfabeto sagrado).
ALFABETO SAGRADO
Correspondencias numéricas y Astrocabalísticas
Kether
Hochmah
Binah
Hesed
Gueburah
Tiphereth
Netzah
Hod
Yesod
Aleph
^
1
Beith
b
2
Guimel
f
3
Daleth
fa
4
He
a
5
Vav
e
6
Zain
i
7
Heith
id
8
Teith
d
9
Yod
h
10
Khaf
z
20
Lamed
zg
30
Mem
g
40
Noum
_
50
Samekh
c
60
Ayn
c^
70
Phe

80
Tsade

90
Qof
100
Reish
200
Shin
300
Tav
400
Khaf final
500
Mem final
600
Noum final
700
Phe final
800
Tsade fina
900

Si sabemos que Binah se especializa en los Trabajos de Creación, diremos que, el Shin nos sitúa en la condición de expertos constructores. Podríamos decir que, cuando el alma alcanza estos Trabajos, lo ha experimentado todo convirtiéndose en "un Maestro" o, lo que es lo mismo, ha culminado el ciclo de aprendizaje en el plano material y esta preparada para liberarse de él.
Esa es precisamente la diferencia entre Juan y Jesús. El primero es, igualmente, un experto en el arte de construir, de vivir en el mundo de las formas. Si analizamos su nombre, observamos que su valor final nos sitúa en el 13, Letra Fuerza que corresponde al Mem, cuya regencia zodiacal es Capricornio, el Principio Constructor. JUAN= HEITH-VAV-ALEPH-NOUM FINAL= 8+6+1+700= 715= 13.

Es el conocedor de todas las leyes pero, aún se encuentra en la Columna de la Izquierda regida por Binah. Desde allí esta preparando el camino del Amor. No es casual que el nacimiento de Jesús tuviese lugar durante la regencia de Capricornio. Este signo simboliza el estadio donde la conciencia humana se encuentra más oscurecida y necesitada de Luz. Juan representa el trayecto del Alma hasta alcanzar ese estado de oscurecimiento y Jesús, representa la firme voluntad de liberarnos de él. 
JESHUA si nos lleva a la Columna del Amor. Vemos como su nombre suma 2 y, si profundizamos en el significado de cada una de sus letras, comprenderemos en qué consisten los Trabajos que debemos desarrollar para alcanzar ese peldaño de libertad.
Nos dice el cronista que Jesús vino desde Nazaret. Ya hemos visto, que las correspondencias numéricas del nombre, nos lleva a la morada del 2, es decir, a la Morada de Hochmah-Amor, si queremos analizarlo desde el punto de vista sefirótico. Por lo tanto, la procedencia de Jesús, está clara: Su origen es el Centro de Conciencia Unificador del Amor y su Trabajo Primordial no puede ser otro que derramar en el mundo esa Esencia, Jesús es igual a 2 y este número, como hemos visto es Amor.

Difícilmente podríamos comprender el mensaje de Marcos, si no tuviésemos a nuestra disposición el conocimiento cabalista. Si desglosamos el nombre, observamos que la primera letra que nos aparece es el Noun. Siguiendo la relación existente entre las letras hebreas y los signos zodiacales en su disposición por Elementos, obtenemos información muy valiosa. En el Noun se desarrollan los Trabajos del signo Tauro (ver alfabeto sagrado).

Este arquetipo del Elemento Tierra en su condición de Fijo nos indica que, la procedencia de Jesús, parte del encuentro y conquista del mundo material. El Noun-Tauro es la tierra de la seducción de los sentidos; el esplendor de la materia nos mantiene prisionero de los goces, y se produce en la conciencia un sopor que hace peligrar la evolución: apego es la tentación.
A continuación del Noun aparece el Tsade, cuya función principal es trasladar al mundo material las energías de los demás centros de consciencia. Actúa como un "televisor" donde se proyecta los diferentes escenarios de la vida. La Fuerza Tsade nos revela la disponibilidad de derramar en el mundo la Luz de la que es portador.
La presencia del Reish en la fase ejecutiva del nombre, en la tercera, nos cambia su panorámica y desarrollo. El Reish es la puerta de la renovación, de la resurrección. Encontrándose en la tercera fila del alfabeto y bajo la columna número 2, su aportación nos indica que esa tierra de oscuridad sufre una renovadora aportación de luz, la cual le permite abandonar las tinieblas y dar lugar a una nueva tierra donde sus frutos estarán recogidos en los Trabajos de la ultima de las letras que forman el nombre, el Tau. Con esta Letra Fuerza se alcanza la meta final, donde se ha de restituir la pureza original perdida a lo largo de la andadura del alma humana a través del proceso evolutivo. Dicho proceso, cuenta con una ruta de ida y otra de retorno. En la ida, el alma humana debe conquistar su propia individualidad y debe tomar consciencia de su poder creador. En el retorno, desde su individualidad debe rencontrar la Unidad.
¿Qué nos indican todas estas referencias? Uniendo todas estas claves, Nazaret es la tierra regenerada, sublimada. Es el estadio que nuestra Consciencia Nueva, llamada Jesús, debe haber conquistado para lograr elevar nuestra naturaleza humana a divina. El numero 2, como representante de Hochmah, nos indica el Trabajo Unificador que hemos debido realizar a niveles internos. Cuando hemos sido capaces de vencer nuestra oscuridad, entonces, debemos dirigirnos hacia ese aspecto de nuestra personalidad que ha evolucionado tanto que desea dar un nuevo avance.
Cuando en nuestro comportamiento humano hemos logrado dominar una situación que hasta ese momento nos había mantenido prisioneros, debemos permitir que ese ideal de superación venga desde la tierra llamada Nazaret, pues, será el anuncio de que tenemos la capacidad interna para llevar a cabo los Nuevos Trabajos. Esa virtud es interna y ya no es necesario que aparezca en lo externo. La ley va por dentro y no precisaremos someternos a ella como una necesidad de aprendizaje.
"Y fue bautizado por Juan en el Jordán".
Sin duda alguna, este pasaje escenifica uno de los hechos más singulares que debe protagonizar el aspirante a la Consciencia Crística. Para alcanzar este estado espiritual hemos visto, hasta ahora, que era preciso que en nuestra naturaleza anímica creciesen dos tendencias paralelas, una llamada Juan el Bautista que, como hemos dicho, representa el peldaño más elevado de la Escuela del Rigor, y otra llamada Jesús, el cual representa la etapa de sublimación de la Escuela de Juan y la creación de un nuevo modelo de aprendizaje o, lo que podíamos llamar, la Escuela del Amor-Perdón.
Sin embargo, no debemos conformarnos con la presencia de esas dos naturalezas, en estado de separación, en nosotros. Debemos fundirlas de modo que la "superior" Jesús, reciba de manos de la "inferior" -Juan-, el testigo. Ese trasvase de consciencia debe darse en silencio, sin propaganda, sin folklore. Debe producirse con la naturalidad propia de las cosas hechas a su tiempo; con la madurez de un ciclo culminado. Llega ese día en el que el arrepentimiento es una realidad, no una necesidad. A partir de ese momento, ya nada puede manchar nuestras vestiduras pues, nos hemos convertido en almas puras, regeneradas, libres de culpa, libres de miedos, sin apegos, tan solo querremos recibir la voz de nuestro Padre que, haciéndose oír en nuestro cielo-consciencia, nos dirá: "Tu eres mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias".
Marcos nos sitúa en ese escenario mítico, en las Aguas del Jordán Analicemos cabalísticamente el nombre de este río:
JORDÁN = YOD-REISH-DALETH-NOUN FINAL (10+200+4+700 = 914 = 14= 5).
La transformación de las Letras Fuerzas a su correspondencia numérica, nos permite comprender el significado oculto que encierra el nombre Jordán. El valor final nos presenta al 5. Si trasladamos esta información al Árbol Cabalístico, vemos que el séfira activo es Gueburah, el centro donde las emociones se condensa, dando lugar a un mundo interno oscuro y turbulento, pero igualmente, es en este centro de conciencia, donde se adquiere el poder regenerador de las emociones.

Gueburah está representado astrológicamente por el signo de Escorpio que está estrechamente unido a la idea de "río" puesto que, dentro del Elemento Agua, Cáncer rige la lluvia emanativa, Piscis al mar y Escorpio la turbulencia de los ríos.
De este estudio, la palabra Jordán se sintetiza en los Trabajos del número 5 que, como hemos dicho en otra ocasión, representa el Arquetipo del Amor a niveles humanos. ¿Cómo debemos entender el río Jordán partiendo de esta deducción? Sencillamente, el bautismo en el río del Jordán pone de manifiesto los Trabajos de Regeneración que debemos realizar para abordar la Consciencia Crística. Gueburah es un doble He, ya que se encuentra en el Segundo Plano del Árbol Cabalístico, en de las Emociones, donde protagoniza precisamente la función He.
Por lo tanto, podemos decir, que el Amor-He se encuentra muy concentrado, siendo el ideal a alcanzar.

El Jordán y el bautismo, debemos interpretarlos como el momento crucial de nuestras vidas en el que decidimos hacer la Voluntad del Padre, la cual no nos llevará, como hemos visto, al abandono de las tareas humanas una vez aprendido todo cuanto teníamos que aprender, sino todo lo contrario; a partir de ese momento, el mundo que nos rodea es donde debemos proyectar nuestra luz pues, comprenderemos que, mientras uno tan sólo de nuestros hermanos, se encuentre en la oscuridad, tendremos que bajar a su nivel para ayudarle a evolucionar, aunque ese "retorno" sea voluntario.
Vemos, en el pasaje redactado por Marcos, que existe un momento, un tiempo, en el que aparece el Espíritu en forma de "paloma"; ese instante es justo cuando salimos del agua. Con ello, el cronista nos muestra la condición indispensable: salir del agua, significa espiritualmente superar las emociones, esas aguas que quedan representadas por el río Jordán, la morada de Hochmah, la tierra de la unificación.
No olvidemos, que aún nos encontramos en el capitulo I de Marcos donde estamos estudiando la dinámica propia del signo Aries. Ya decíamos que habíamos encontrado una peculiaridad en este primer capitulo pues, en el, el autor nos narra en trazos de “presentación” los Trabajos que el Espíritu-Aries debe asimilar para alcanzar la consciencia de perfección creadora. Hasta este punto hemos descifrado los Trabajos de Kether, los cuales, por tratarse del primer Séfira, están estrechamente unidos con el signo de Aries. Debemos entender pues, de esta exposición, que todos los nacidos bajo el signo de Aries tienen, como principal misión, el poner de manifiesto los valores de Dios; y deben hacerlo como si se tratase de un sembrador, es decir, proyectando su voluntad con el único propósito de promover, iniciar una nueva andadura. En este caso, la nueva aventura nos lleva hacia la conquista de la consciencia Crística, y estamos describiendo, uno por uno, los impulsos que debemos desarrollar a lo largo de toda la travesía.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (II)

LA MISION DE JUAN (KETHER)

Hemos adelantado que, este primer capítulo, está en analogía con los Trabajos del Séfira -Centro de Consciencia- Kether. Para comprender la razón que nos ha llevado a realizar dicha afirmación, debemos conocer, sin duda, que Kether es el rostro del Padre, de Dios, en su manifestación Primigenia. Se trata del centro de donde el hombre recibe el impulso emanativo que le lleva a crear: la Voluntad. Kether es el Principio de todos los principios; el Origen de todo lo creado. Es Designio, es Misión.
Si los Evangelios tratan sobre la Vida de Jesús-Cristo, es decir, sobre ese estado de consciencia llamado Amor, diremos que, este primer apartado nos hablará sobre la condición anímica que debemos adquirir para dar lugar a la aparición del estado llamado Jesús. Esa condición previa, original, pura, aparece protagonizada por un personaje mítico: Juan, el Bautista, el Precursor.
Son suficientes las pistas que da el autor para que entendamos cuál debe ser la simiente, el potencial anímico, que se debe lograr para que pueda manifestarse en nosotros un estado anímico aún superior: Cristo.
Así comienza el Evangelio de Marcos:
1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2 Como está escrito en el profeta Isaías: "He aquí que envío delante de ti mi ángel, que preparará tu camino. 3 Voz de quien grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos".
El término Principio con el que da comienzo el evangelio de Marcos, lleva implícito un especial significado cabalístico. Nos muestra la "puerta" de entrada de las energías en su estado primigenio. Podríamos traducir el mensaje como: la condición primordial sin la cual el evangelio, es decir el Trabajo Crístico, no se podría dar. Es totalmente necesario entender ese mensaje profético de Isaías. Está escrito en nuestra célula humana, en nuestro genoma espiritual, que, para alcanzar la perfección a la que hemos sido llamados -somos Hijos de Dios-, tenemos que recorrer y conquistar esa instancia -la condición anímica llamada Jesús-Cristo, pero, para ello es imprescindible que preparemos el camino, que la voz de quien grita en el desierto enderece los senderos. ¿Cuál es esa voz que grita en el desierto?
Es la voz de Kether, del Padre, que se encarna en Juan, en una "tierra" que aún no se ha conquistado -el desierto-, indicándonos una situación anímica a la que aún no hemos logrado acceder: Kether. Tan sólo Cristo-Hochmah lo ha logrado.
En términos psicológicos, se trata de un estado de virginidad, de pureza, de unificación, que debe adquirir el alma humana. La Cábala nos revela que Kether no tiene rostro, tan sólo podemos oír su voz... Ese Verbo Creador se hace audible en el Tercer Centro Sefirótico, llamado Binah, el encargado de exteriorizar la Voluntad Divina. Binah, en términos cabalísticos, se interpreta como la Ley y el Rigor; representa al Espíritu Santo. Su fundamento es Inteligencia Activa. Por lo tanto, podemos decir que, ese estado tan importante que debemos adquirir con el propósito de que Cristo tome el timón de nuestras vidas, es la voz de la Ley; una Ley que nos invita a actuar con el Conocimiento de Dios; esto es, nos lleva a construir con las pesas y medidas con las que Dios construyó el Universo.
Respetemos la Ley. No nos extralimitemos en nuestras actuaciones. Seamos puros y renunciemos a aquello que vaya en contra de la Ley de Dios. Tal será el mensaje que la voz nos anunciará en nuestro desierto. Movilicemos permanentemente a Kether-Voluntad para no perder ni un solo instante la consciencia de nuestra verdadera identidad: SOMOS DIOSES EN FORMACIÓN.
4 Apareció en el desierto Juan el Bautista, predicando el bautismo de penitencia para remisión de los pecados.
Es importante comprender esta parte del mensaje. Hemos dicho que Juan se encarga de actuar como la voz del Padre. El representa a Binah-Ley; sin embargo, su misión es preparar los caminos del Señor; es decir, existe una condición anímica más elevada a la de él, la representada por Cristo-Amor. Ese estado, cabalísticamente hablando, es Hochmah. Así, vemos como, en el Árbol, este Centro Sefirótico se sitúa por encima de Binah.
¿Por qué será necesario pasar a este Centro Sefirótico -Hochmah-, si en Binah, ya existe un Dios-Ley, Jehová?
Como decía, es muy importante que el estudiante comprenda esta situación pues, en su maniobrar humano como aspirante a alcanzar la condición de la Perfección, se encontrará en multitud de ocasiones como perdido, en una encrucijada, ora identificado con el rigor, ora dando vida a la libertad y al perdón. Ocurre que, no sabemos con exactitud donde acaba el rigor y donde empieza el amor-perdón.
Cuando cometemos un error, por lo general nos autocastigamos rigurosamente, pues no deseamos obrar a espaldas de los preceptos de la Ley. Sin embargo, estamos buscando la luz con esa actitud; estamos tratando de situarnos en Hochmah, pues deseamos comportarnos en la luz. No obstante, la realidad nos indica que estamos instalados en Binah; necesitamos del rigor para aprender; hacemos necesaria la manifestación del dolor para lograr tomar consciencia. Esta experiencia es muy común en los aspirantes a la luz.
Marcos, al igual que los demás evangelistas, nos revela un estado anímico que nos lleva de igual modo a la luz sin necesidad de permanecer en la "tierra" del rigor. Cristo-Amor es el Nuevo Arquetipo que nos aguardará cuando hayamos sido capaces de abandonar las viejas reglas del Talión.
Pero, ¿cómo hacerlo?, ¿qué condición es necesaria para lograrlo? El propio evangelio nos enseña el camino que debemos seguir para ello. Marcos nos sitúa directamente en presencia de Juan el bautista y nos revela que, antes de recibir a Cristo como un bautismo, debemos pasar el transito de un Mundo a otro que está protagonizado por el Precursor. En efecto, Juan es el último peldaño de la Columna del Rigor; es el experto en normas y leyes, el que conoce el verdadero arte de construir siguiendo el Temor de la Ley. Este Juan representa anímicamente la voz de nuestra consciencia que nos dice: ¡arrepiéntete!, ¡haz penitencia! mientras que te encuentres en esa situación de necesidad.
He aquí la clave: mientras que haya necesidad de seguir satisfaciendo la naturaleza de los instintos, tendremos que estar muy alerta y en condición de arrepentimiento; lo cual no quiere decir autocastigo e inmolación.
Pero Juan cede su hegemonía a Jesús y, con ello, nos abre un camino totalmente distinto, ya el alma, experta y bregada en el uso de lo material, sabia y experimentada, se libera de la necesidad y de la escasez, viviendo desde ese momento con otros criterios: la expansión, el crecimiento.
El estudiante habrá experimentado en alguna faceta de su vida que, cuando ha superado cualquier hábito o apego que lo mantenía prisionero de él, siente una profunda liberación. Al dominar la situación está en condición de expandirse, de dar a otros lo que ha conseguido; es capaz de curar a cuantos se encuentren en su antigua situación; es capaz de comprender y perdonar el error personificado en los demás.
Cuando hayamos conseguido alcanzar el estado Juan, y nuestra consciencia tenga "hambre de luz", debemos saber que es preciso mantener una actitud siempre presente de arrepentimiento, pues, esta será la condición que acerque hasta nosotros el poder liberador del Cristo.
Fijémonos que, no estamos hablando de la ley estricta de "ojo por ojo y diente por diente"; el arrepentimiento debe llevar implícito una gran dosis de auto-perdón, pues, si estamos llamados a perdonar, ¿como podremos hacerlo si antes no nos perdonamos nosotros mismos?
Es importante que imitemos a Juan en su comportamiento. Debemos ir por la vida ligero de equipaje; que nuestros ropajes sean humildes, como la piel de camello que arropó el cuerpo del Precursor. El camello es un animal que inspira ese ideal de servicio para el que esta siendo utilizado. Con ello, nos quiere mostrar el autor que no prestemos tanta importancia a la apariencia con la que nos movemos en la vida; mucho más importante es saber ceñirse los lomos con un buen cinturón, pues, debemos evitar que las dos naturalezas, la inferior y la superior, se mezclen y nos lleven a confundir las funciones creadoras.
7 En su predicación les decía: Tras de mí viene uno más fuerte que yo, ante quien no soy digno de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo os bautizo en agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo.
Ya hacíamos referencia anteriormente a ese grado de superioridad existente entre Jesús y Juan. Estamos refiriéndonos a una superioridad de “estados de consciencia”. El itinerario que debe seguir el alma humana desde Malkuth -Mundo Material- hasta Kether -Mundo de Dios-, hace necesario que vaya surcando todos los Centros de aprendizaje. Como vemos, Jesús-Hochmah es la etapa última; la que nos lleva directamente al Padre. Cuando esta conquista se logre, el alma habrá alcanzado un estado de perfección que le permitirá poner de manifiesto la facultad creadora del Padre. Mientras que logramos esta meta nos identificamos, unas veces con la Columna de la Izquierda, otras con la Columna de la Derecha. El Arquetipo esta creado, depende de nuestra voluntad el que hagamos de cada presente una experiencia rigurosa o liberadora.
Juan nos bautiza con Agua; es decir, su papel llega hasta un límite: el que nos permitirá purificar nuestras emociones. En efecto, con ese fin han trabajado y trabajan las Leyes. Si no hubiésemos tenido que respetar unas normas, el hombre se habría destruido quedando rezagado en el proceso evolutivo. El rigor de la Ley ha logrado que se llevase a cabo un aprendizaje en el correcto uso del poder creador del Agua. En cambio, Jesús nos bautizará en el Espíritu Santo. En realidad, lo que nos está revelando este mensaje es que, cuando hayamos conquistado la etapa Jesús, adquiriremos el don de “entender todas las lenguas”, pues, la consciencia de unidad con todos los seres será una realidad.
El Espíritu Santo nos revela el rostro del Padre haciendo uso del Verbo Creador. Asimismo, cuando seamos Jesús, y amemos con sabiduría, habremos adquirido igualmente el poder creador de la Palabra. Se nos revelarán todos los misterios que hasta ese momento nos mantenían alejados de nuestra verdadera identidad; habremos conquistado la eternidad, y todo el conocimiento estará a nuestra disposición.
El propósito de estos escritos, de presentar la estrecha relación existente entre el evangelio de Marcos y los Trabajos astro-cabalísticos, nos lleva a sintetizar todo lo expuesto hasta aquí sobre la Misión de Juan, pues, en verdad, el cronista nos esta transmitiendo, recogiendo hechos míticos e históricos, las peculiaridades que debemos adoptar si queremos poner de testimonio las cualidades y virtudes del Arquetipo Aries-Kether, es decir: nuestro Yo Divino.
Siendo esto así, diremos, que la actitud anímica que hemos de manifestar en nuestro comportamiento es la transmitida por Juan el Bautista. Nuestro trabajo en Aries nos lleva a ser el "precursor" de lo Nuevo, de lo que está siempre más allá de nosotros mismos. "Tras de mi viene uno más fuerte que yo".
En la dinámica de Aries, el principio activo debe ser la Voluntad, pues, gracias a este impulso motor nos movilizamos para "enderezar los senderos". Fijémonos que, entre el rigor-Binah, y el perdón-Hochmah, se encuentra Kether-Aries: la Voluntad. La cuestión, como ya hemos adelantado, será, ¿qué camino tomará nuestra voluntad, esa semilla vitalizadora?
Actuemos como Juan, "prediquemos el bautismo de penitencia para remisión de los pecados", y veremos como acudirán hasta nosotros -nuestra naturaleza psíquica-, desde todas las regiones de "Judea"; es decir, los habitantes de nuestra ciudadela anímica se pondrán al servicio del Propósito que nos moviliza.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (I)

INTRODUCCIÓN

Podría tratarse de una casualidad el hecho de que, en el primer capítulo del Evangelio de San Marcos, encontremos diez puntos para narrar las diferentes secuencias que fueron sucediéndose en el tiempo en relación a la vida de Jesús. Sin embargo, desde el punto de vista cabalístico, este aparente detalle adquiere un importante significado pues, el mismo diez, está revelando el misterio que encierran los Diez Centros Sefiróticos del Árbol Cabalístico, donde se ponen de manifiesto las Diez Esencias Divinas o, lo que es lo mismo, el Gran Cuerpo y Manifestación de Dios, de las Leyes Divina y Creadoras.
Pero, ¿por qué esta división-clasificación se recoge en el primer capitulo? Por la misma razón por la que en el primer capitulo del Génesis se recogen en estado germen, es decir, en su Principio, los diferentes Días de la Creación. Se trata, sin duda, de una presentación, de un anticipo, de una semilla que anuncia el potencial inseminador que debe crecer y desarrollarse.
¿Podríamos pensar entonces, que Marcos tenía conocimientos de la Cábala? Sin duda alguna. Los Cuatro Evangelios están narrando, en un lenguaje adaptado a la época histórica, lo que se han llamado los Cuatro Caminos Iniciáticos: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Siendo así, los narradores emplearon sus conocimientos para expresar la Verdad con el colorido apropiado a su Iniciación.
San Marcos representa al Elemento Aire-Pensamiento y, conociendo las peculiaridades de este Elemento, podemos decir que, su Trabajo consistió en hacer comprensibles los Misterios del Trabajo Crístico. San Juan "Evangelista" se centró en transmitir el Evangelio de Fuego, el Revelador. San Lucas trabajó en el Elemento Agua, y su mensaje tiene como objetivo conquistar el corazón del hombre para sensibilizarlo con la Fuerza del Amor. San Mateo, mas preocupado por realizar su Trabajo en el campo material, comienza su narración aportando los mínimos detalles sobre la genealogía de Jesús. Trata de dejar claro su identidad humana.
Marcos es el intelectual y, como tal, dirige sus esfuerzos a traducir, hasta hacerlas comprensibles, las vivencias del Cristo y, para ello, recoge como fuente de información las experiencias de Pedro-piedra, el representante del Arquetipo de Tierra o, lo que es lo mismo, Capricornio. El Aire es la antesala de la Tierra; el pensamiento antecede a la acción.
La razón permitirá al hombre comprender el mensaje Crístico, y acomodar su comportamiento a El. Marcos trata de penetrar en nosotros conquistando la fortaleza de nuestra mente. Este es el motivo, y no otro, por lo que su primer capitulo, el que está en correspondencia directa con Aries - Principio - Origen - Semilla-, da comienzo poniendo de manifiesto los Diez Trabajos Esenciales que el alma humana ha de desarrollar para que la naturaleza Crística nazca, crezca, muera y resucite en su interior.
Cada uno de esos Diez apartados está en sintonía con los Trabajos de cada uno de los Diez Séfiras. El estudiante de Cábala no tendrá dificultades para ver la relación existente entre estos apartados y los Séfiras. Sin embargo, y dado que este trabajo va dirigido tanto a estudiantes avanzados como a iniciantes, entraremos a explicar con más detalles la singular relación. Veámoslo:
La Misión de Juan = Kether. Fuego. Yod.
El bautismo de Jesús. = Hochmah. Agua. He.
El retiro de Jesús. = Binah. Aire. Vav.
Su predicación = Hesed. Tierra. 2º He.
Vocación de los primeros discípulos = Gueburah.
En la sinagoga de Cafarnaúm = Tiphereth.
Curación de la suegra de Pedro = Netzah.
Curaciones en la tarde del Sábado = Hod.
Deja Cafarnaúm secretamente = Yesod.
Curación de un leproso = Malkuth.