jueves, 10 de marzo de 2016

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Transición Tierra-Fuego (II)


APARICION A MARÍA MAGDALENA

9 Resucitado Jesús la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue quien lo anunció a los que habían vivido con Él, que estaban sumidos en la tristeza y el llanto; 11 pero oyendo que vivía y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

Una vez más, y de un modo que no deja lugar a la duda, Jesús nos enseña cuál era su Misión. A diferencia del hombre viejo, que rinde culto al poder envestido con la toga de la autoridad, del doctorado, del triunfo, de la fama y del renombre, el Hijo del hombre se revela, en primer lugar, tras haber completado su Propósito, a la mujer pecadora. Ella representa su designio; ella era el marco que debía conquistar, la tierra en la que debía construir, la morada en la que debía crecer. María Magdalena es el símbolo del alma humana, que en su etapa primigenia, adoptó el nombre de Eva y que bajo ese aliento llevó a la consciencia, al oscurecimiento del mundo material.

Ese alma ha sido liberada de la posesión de los siete demonios; o lo que es lo mismo, se han sublimado los siete estados de estancamiento emocionales correspondientes a los siete planetas básicos: Saturno, Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter y Venus, y que les han sido satisfechos por los rostros luciféricos del rango más inferior ubicados en los Séfiras correspondientes.

El alma humana en su evolución, ha estado y está en cada momento relacionada con las Jerarquías Espirituales. Así, vemos que los Ángeles y Arcángeles nos ayudan a conectar con los Planos donde imperan las fuerzas de atracción, y los Luciferes nos conectan con las regiones inferiores, donde impera la fuerza de repulsión.

La resurrección de Jesús se produce en la mañana del primer día, en domingo, lo que nos anuncia el protagonismo del Séfira Tiphereth, el responsable del despertar de la consciencia. Por lo tanto, ese nuevo nacimiento en el Cuerpo Espiritual nos revela, al mismo tiempo, la adquisición de una Nueva Consciencia.

Ese nuevo estado espiritual se revela en primer lugar a nuestra naturaleza emocional sublimada, pues en ella encontrará el motor que ha de poner en marcha la Nueva Obra.

Así fue como actúo María Magdalena. Ella se convirtió en la anunciadora de la Liberación. Igualmente, sentiremos que ha llegado la hora de la transición de Virgo-Aries, cuando nuestra alma emocional perciba la luminosidad del Cuerpo Espiritual; es decir, cuando se produzca el despertar de la consciencia a los Planos Espirituales; y cuando esa visión sea un logro interno, tras haberse logrado desapegar de la influencia de los siete peores demonios-emociones inferiores.

Sin embargo, no es suficiente con que Jesús se revele al alma humana, pues como podemos comprobar en el pasaje, los Obreros de la Nueva Consciencia no creen en su palabra. ¿Orgullo?

Podrían pensar, ¿cómo nosotros, siendo sus seguidores no le hemos visto, y sí en cambio ésta, habiendo sido pecadora?

Esta reflexión, nos estaría llevando a la incomprensión total del mensaje del Cristo. El amor ha de buscar ante todo a los que se encuentran en la oscuridad, pues los que ya se hayan en la luz, ya reciben su alimento.

La incredulidad de los discípulos está poniendo de manifiesto la naturaleza del hombre viejo-Virgo, el cual piensa en términos de recibir y no de dar, del hombre cuyas creencias les lleva a exigir, a criticar, a juzgar, a censurar, a analizar, a comparar. Ese hombre está lejos de la igualdad y muy cerca de la falsa creencia en la separación, ese hombre Virgo, puede caer en el error de no creer en la resurrección.

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