miércoles, 3 de mayo de 2017

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -6ª parte-

Aquel acto de valentía, actuó como una varita mágica que transformó los sentimientos de Bella. A partir de ese momento, se produjo un acercamiento y sus vidas íntimas se entrelazaron, hecho que queda simbolizado cuando el autor nos indica que ambos cenaron juntos. Ese alimento compartido, es muy significativo, pues difícilmente el odio, el miedo, el desamor, puede llevarnos con agrado a compartir la mesa con la persona que es nuestro carcelero.
En la otra versión que estamos igualmente analizando, las cosas ocurren de otro modo. Para, Bestia parece muy importante saber si Bella ha accedido a quedarse con él por voluntad propia. Con esta preocupación, Bestia, nos descubre una gran verdad, ya que, cuando decidimos enfrentarnos a nuestra naturaleza animal, debemos hacerlo libre de presiones, por libre voluntad.
La respuesta de Bella es afirmativa, lo que hace que Bestia decida liberar a su Padre. La aceptación de la sombra y oscuridad que hay en nosotros, libera los poderes espirituales y creadores.
Bella tiene acceso a todo cuanto desee -nos narra el autor-, y con ello quiere revelarnos una de las peculiaridades que es desconocida cuando se hace referencia al inconsciente, es decir, en la morada del “otro yo”, encontramos un baúl lleno de posibilidades, ahí se encuentran energías que debemos utilizar para alcanzar nuestro pleno poder creador.
Sin embargo, Bella continúa insatisfecha y se inquieta cuando cada noche, Bestia, le pide en matrimonio. Le pide que lo amara como ama a su Padre. Lo que Escorpio-Bestia propone a Tauro-Bella, es que dé ese paso de transición definitivo que ha de permitir la integración de ambas naturalezas complementarias, y le pide que al menos lo ame como a su Padre, es decir que activen los valores de Acuario-Casa X, pues con la comprensión que le aporta este signo, Bella comprenderá que Bestia forma parte de su propia naturaleza. Sin embargo, Bella aún no ha tomado conciencia de este hecho.
Pasaron 3 meses y la joven continuaba entristecida, pensando tan sólo en la suerte que había corrido su Padre. Viendo Bestia que estaba enferma de tristeza, la dejó marchar para unirse a su Padre, pero con la condición de volver y no abandonarle jamás.
El número 3 en Cábala, corresponde al Séfira Binah, conocido como Inteligencia Activa. Gracias a la influencia de este centro, todo propósito alcanza su fase de cristalización, es decir, la semilla florece y el germen madura. Por lo tanto, el número 3 es la etapa de la cristalización. El autor nos enseña con ello, que transcurrido un período de trabajos internos, Bella decide encontrarse con su Padre-Acuario, es decir, desea acercarse al patrón que ha de permitirle alcanzar la comprensión de la unidad entre los seres. Pero podrá hacerlo, siempre que utilice posteriormente ese estado de conciencia para vivir junto a Bestia.
Bestia le deja una semana de plazo para visitar a su Padre que estaba enfermo. Si no vuelve morirá.
Ya hemos visto como el Padre de la joven Bella no consiguió realizar con éxito su trabajo Acuario-Inventor. Ahora es Bella, habitando en la tierra de Escorpio-Bestia, enfrentada a su sombra, a su parte oscura y tenebrosa, la que transcurrido un período de tres meses a partir de Escorpio, la que se sitúa en la tierra de Acuario (Sagitario, Capricornio y Acuario), para continuar los trabajos allí donde su Padre fracasó. De hecho el cuento nos indica que el Padre estaba enfermo. La enfermedad aparece como resultado de su fracaso existencial, al no conseguir realizar los trabajos de Acuario.
Bella consigue de su naturaleza interna –Bestia- una tregua, una semana le es suficiente, pues durante ese período, habrá conseguido madurar su estructura mental y dominar los instintos. Bestia sabe que ello es necesario y se lo hace saber, indicándole que si no vuelve junto a él, morirá, es decir habrá fracasado.
Cuando Bella llega a su hogar, encuentra que sus hermanas no son felices en su matrimonio. Al comprobar éstas que Bella era feliz, planearon un ardid para  retenerla.
Todo parece indicar que el sector III (hermanos)-Cáncer no había alcanzado su equilibrio interno, a pesar de haber recibido el oro de parte de su Padre, esto es, la consciencia de la unidad unificadora. Cáncer es división, fluyendo desde las emociones, y éstas sujetas a la volubilidad del agua, se tornan rebelde una vez más para impedir que el trabajo de unificación se realice felizmente.
Con ello debemos ver, una tentadora y seductora prueba, que encontraremos en el camino cuando nuestro propósito es el autoconocimiento interno, bien a través de un trabajo externo de complementación, Bella-Bestia, o interno, a través de un trabajo de meditación. Se trata de la satisfacción de nuestros sentimientos íntimos, la satisfacción de nuestro egoísmo.
Nos narra el autor que a la décima noche, Bella sueña con Bestia que está sufriendo. ¿Por qué diez noches precisamente? ¿Qué verdad oculta nos quiere transmitir el autor con ese número? Si nos fijamos bien, el número 10 es la unidad pero en un nuevo ciclo. Una primera reflexión nos sitúa ante la idea de un nuevo inicio, pero para empezar algo nuevo hay que poner fin a lo viejo, a lo anterior, y ese anterior, son los trabajos concernientes a los números que van del 1 al 9.
En Cábala, cuando se estudia el Árbol Cabalístico -estructura del Orden Cósmico-, se observa de inmediato que está constituido por 10 Centros de Consciencia, llamados Séfiras. Cada Centro es una lección de Dios, esto es, un Estado de Conciencia que debemos adquirir. Estos Centros encuentran su origen en Kether, el Principio de todos los Principios, el número 1, y van descendiendo en orden numérico hasta alcanzar el décimo Séfira que es Malkuth -la realidad material-.
¿Qué debemos entender con esto? Pues que el 10 es el resultado material de los Trabajos Divinos, queriendo decir con ello, que todo acto creador llega a su fase de materialización con el número 10, o lo que es lo mismo, la semilla-1, se convierte en fruto-10. Pero al igual como todo fruto, el número 10, lleva implícito en sí mismo una nueva semilla: 10 = 1.
Bella tras la décima noche había alcanzado su madurez, como aspecto del alma femenina. En otros términos, podríamos decir, que ya era mujer, había alcanzado el período de fertilidad y estaba preparada para engendrar una nueva vida. Esta evolución del alma la lleva a un estado de conciencia donde sus deseos infantiles se transmutan en puro amor, capaz debe llevarla a la propia abnegación de sí misma.

Si contamos 10 signos, uno por cada noche, a partir de Tauro, nos lleva al signo de Acuario. ¿Acaso no es éste el trabajo donde fracasó su Padre? En efecto, su maduración, le está indicando a Bella, tras la décima noche, que ha conseguido dominar la naturaleza emocional con el vehículo del Pensamiento. Ahora habrá alcanzado la conciencia de que la Bestia y Bella eran una misma persona. A partir de ese momento no repudiará su parte oscura, sino que la amará y la integrará. Había logrado el Trabajo Interno de la unificación de los polos opuestos.
Continuará

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