miércoles, 5 de mayo de 2021

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -5ª parte-

4ª Escena: “Trabajo Interno”

En la versión paralela que estamos estudiando de la Bella y la Bestia, el autor nos revela una trama diferente, por la cual, Bella llega al Castillo. Tras la sentencia de muerte impuesta por la Bestia, el Padre, ante el temor de perder su vida, opta por suplicar a su “verdugo". A pesar de su demostrada crueldad, Bestia decide perdonarle, pero a cambio, una de sus hijas debe ocupar su puesto. A tal propuesta, el reo accede, aunque no de buen grado, y a cambio de sus servicios, Bestia, a su marcha, le entrega oro.
Una vez más debemos descubrirnos ante la intuición del autor, que ordena la historia de tal modo que nos descubre una senda que ha de permitirnos, alcanzar el proceso alquímico.

La súplica del Padre es símbolo del arrepentimiento, una aptitud que tan sólo se consigue, cuando se ha trabajado internamente en la Casa VIII y se ha descubierto, que la verdadera causa de nuestras aflicciones se encuentra en uno mismo. A pesar de todo, no es suficiente con el arrepentimiento, Bestia le pide una “muestra” de él, y para ello, le exige que se desprenda de una de sus hijas, es decir, uno de los frutos de su labor creadora.
El hombre cuando desarrolla una creación, tiende a quedarse apegado a ella, a sentirla como suya, a poseerla, y con el tiempo, cuando la dinámica de la vida nos lleva al desapego, viviremos como una pérdida, un profundo desgarro, esta superación. Bestia le pide al Padre que viva la experiencia de Virgo, pues de esta manera, como ya hemos dicho en otra parte de estos estudios, quedaremos limpios para reanudar la marcha hacia la perfección.
Los hijos, por otra parte, están representados astrológicamente por la Casa V, pues a través de este canal, el hombre proyecta su conciencia creadora, expresando su amor a través de sus valores morales. Por lo tanto, el papel que ejecuta el Padre cambiándose por una de sus hijas, no es otro que poner de manifiesto la conquista de su estado de conciencia nuevo.
Es Géminis, el signo que se sitúa en la Casa V, contando desde el Ascendente Acuario-Padre. A través de este Arquetipo, el hombre debe dar salida a sus ideas con el propósito de organizar el mundo de acuerdo a las Leyes Divinas. Géminis, es el que nos hace comprensible las cosas, el que aporta lógica y conocimiento, el que ha alcanzado el dominio sobre las pasiones humanas y está dotado para establecer vínculos de hermandad. Por lo tanto, la hija que ha de cambiarse por el Padre, es la voz que apacigua los instintos, el don de la palabra creadora.

Fijémonos (si utilizamos el Mandala estudio para Bella), que Géminis es el signo que ocupa la Casa II, desde el Ascendente Tauro-Bella, lo cual nos indica que la riqueza (Casa II) con la que cuenta la joven, es precisamente el atributo de la Inteligencia Creadora. Ella posee el don de establecer relaciones armoniosas entre los seres, y esa será precisamente la labor que desempeñará, una vez en manos de la Bestia.
Nos indica el autor, que Bestia le entrega oro para pagar los servicios del Padre. Con esta muestra, paga con la misma moneda, hija por oro. Ambos son los atributos de la riqueza espiritual, de la conciencia (Casa V). Mientras que el Padre, le da a su hija Bella con la riqueza de Géminis (intelectualidad), Bestia le ofrece su Casa V, es decir Piscis (recordemos que Bestia es Escorpio y Piscis es el signo que ocupa el sector V desde dicho signo), o lo que es lo mismo, la promesa de una nueva conciencia inspirada por la sublimidad de la naturaleza emocional, por la compasión. Se trata de una promesa inconsciente, incluso para la propia Bestia, pues sin saberlo, le estaba otorgando su capacidad de amar con abnegación.
El narrador nos revela que ese oro sirvió para que sus hermanas se casaran. ¿Quién son esas hermanas y qué importancia tiene el hecho de que se casasen?
Aplicando las Casas Astrológicas a este pasaje, tenemos que el significado de los hermanos debemos buscarlo en la Casa III, sector que significa, igualmente, el canal por el cual expresamos el contenido elaborado por nuestra mente, con el propósito de crear paz y entendimiento entre los seres.

Partiendo del Ascendente Tauro-Bella, la Casa III, está ocupada por Cáncer, signo donde nacen los deseos y con ello el germen de la división. El hecho de que el oro ofrecido por Bestia sirva para casar a las hermanas de Bella, nos está indicando, que su sacrificio a aceptar convivir con su naturaleza inferior –inconsciente-, permitirá establecer vínculos de unidad en el sector donde fluye el germen de la división. Es decir, comienza su andadura hacia la sublimación de las emociones, hacia el encuentro con la Unidad.
A partir de este momento, una vez que Bella y Bestia se encuentran habitando en el mismo hogar, se desarrollarán una serie de escenas cuya trama pondrá de manifiesto la dinámica de los “trabajos internos”. El acercamiento es lento, paciente, indicándonos con ello, que la conquista del inconsciente no es una labor que se consiga en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras tanto, su Padre, que había sido liberado, llegó al pueblo donde cuenta lo acontecido. Ello provoca las burlas de todos los oyentes, aunque, deciden ir en busca de Bella para salvarla. Entre los ciudadanos estaba un joven presumido y vanidoso, que deseaba casarse con Bella. ¿Quién es este personaje tan pintoresco que aparece en una de las versiones del cuento?
Se trata de un aspecto de la naturaleza inconsciente de Bella, que refleja la inmadurez de esta. Está respondiendo a la Casa VII-Escorpio, sin embargo, no se trata del mismo rostro de la Bestia-Escorpio, pues en verdad, éste es un príncipe caído, es decir, un Sagitario en prueba.
La vanidad, el narcisismo, la presunción del joven está representando Escorpio-Casa VII y está reflejando un aspecto proyectado por el alma-Bella cuando aún no está madura. Es ella misma pero reflejada en el otro. En la medida en que el dominio de sus emociones vaya consiguiéndose, el aspecto de este joven irá cambiando, hasta el punto que deje en su lugar al verdadero Príncipe que subyace en su Casa VIII-Sagitario, en su mundo emocional.
La otra versión no menciona a este joven y continua la historia dando vida a los diálogos que se establecen entre ambos personajes. A lo largo de esta relación se pone de manifiesto una situación que viene a evocar en el recuerdo lo sucedido en el paraíso terrenal con Adán y Eva. Bestia ofreció a Bella todas la comodidades que se podía encontrar en el castillo, no obstante, le prohibió terminantemente visitar el ala oeste.

Adán y Eva también podían disfrutar de cuantas riquezas crecieran en aquella tierra, sin embargo, fueron advertidos por la divinidad de que no comieran del Fruto Prohibido. ¿Cuál es verdaderamente el motivo de esta prohibición?
El oeste astrológico está representado por la Casa VII, el sector por donde nace la facultad de la razón, del entendimiento, del autoconocimiento, reflejado en el otro. En este sector, partiendo desde el Ascendente Escorpio-Bestia, está ocupado por Tauro-Bella-Rosa. En efecto, cuando Bella viola la confianza de Bestia e irrumpe en la sala oeste, ella descubre una rosa roja protegida por una campana de cristal, sin embargo, no alcanzó a comprender que era aquella rosa la causa de su aflicción.
De repente, se unen en un mismo arquetipo una serie de símbolos, la sala oeste, la rosa y la propia Bella violando la confianza del Príncipe-Bestia. Esa violación se traduce en un deseo prematuro de proyectar nuestra individualidad, nuestro ser. Adán y Eva quisieron utilizar el poder de su voluntad emocional, su libertad creadora, para alcanzar el conocimiento de sí mismo, pero aún no estaban preparados para ello, pues sus vehículos eran inmaduros.
Bella quiso tomar esa rosa roja, es decir, pretendió acceder a la pureza virginal del amor, cuando aún no había conseguido liberarse de su naturaleza “bestia”, de sus instintos.
Bestia la descubre y le recrimina su falta de confianza, es entonces cuando Bella, decide abandonar el castillo horrorizada por la furia de Bestia. Cuando se encontraba en plena huida, Bella fue atacada por los lobos del bosque, y cuando le parecía que iba a ser devorada, apareció Bestia, el cual luchó con bravura hasta lograr vencerles a todos, aunque no pudo evitar caer herido.
Fue entonces, cuando en Bella se produce el comienzo de una profunda transformación. Abandonó la idea de huir y, en cambio, se puso a curar al malogrado Bestia.
En verdad, cuando el alma decide habitar con su mundo oscuro, con su inconsciente, no siempre le es agradable aceptar las tendencias que descubre en él y es muy común ver como abandonamos los trabajos de unificación. Sin embargo, la parte inconsciente Bestia, debe ser aceptada, y para ello, debe proteger a la parte consciente, pues sin ella, jamás podría realizar su trabajo alquímico de transformación. Es por ello, que lo “oscuro” da muerte a las propias tendencias de la oscuridad (lobos). El mal está regido por la fuerza de repulsión, es por lo que se autodestruye. El bien, en cambio está regido por la fuerza de atracción. Esta es la razón por la que el bien siempre vence al mal.
Continuará...

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