viernes, 14 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 104

LECCIÓN 104

Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

1. La idea de hoy continúa con el tema de que la dicha y la paz no son sueños vanos. 2Tienes derecho a ellos por razón de lo que eres. 3Te llegan procedentes de Dios, Quien no puede dejar de darte lo que Él dispone. 4Pero primero tiene que haberse preparado un lugar donde recibir Sus dones. 5Pues éstos no son bien acogidos por la mente que ha aceptado los regalos que ella misma fabricó allí donde sólo a los de Dios les corresponde estar.

2. Hoy queremos deshacernos de cuanto regalo inútil nosotros mismos hayamos fabricado y depositado ante el santo altar donde sólo a los dones de Dios les corresponde estar. 2Sus dones son los que en verdad son nuestros. 3Sus dones son los que here­damos desde antes de que el tiempo comenzara, y los que segui­rán siendo nuestros después de que el tiempo haya pasado a ser eternidad. 4Sus dones son los que se encuentran en nosotros ahora, pues son intemporales. 5Y no tenemos que esperar a que sean nuestros. 6Son nuestros hoy.

3. Elegimos, por lo tanto, tenerlos ahora, sabiendo que al elegirlos en lugar de lo que nosotros mismos hemos fabricado, no estamos sino uniendo nuestra voluntad a la de Dios y reconociendo que ambas disponen lo mismo. 2Nuestros períodos de práctica más prolongados de hoy, los cinco minutos que cada hora le dedica­mos a la verdad para tu salvación, deben comenzar con lo siguiente:

3Busco únicamente lo que en verdad me pertenece, y la dicha y la paz son mi herencia.

4Deja a un lado entonces los conflictos mundanos que ofrecen otros regalos y otros objetivos que sólo pueden perseguirse en un mundo de sueños y que se componen de ilusiones, de las cuales dan testimonio.


4. Dejamos todo esto a un lado y, en su lugar, buscamos aquello que verdaderamente es nuestro cuando pedimos poder recono­cer lo que Dios nos ha dado. 2Despejamos en nuestras mentes un santo lugar ante Su Altar, en el que Sus dones de paz y felicidad son bien recibidos y al que venimos a encontrar lo que Él nos ha dado. 3Venimos llenos de confianza hoy, conscientes de que lo que Él da es lo que en verdad nos pertenece. 4Y ya no deseamos nada más, pues no hay nada más que en verdad nos pertenezca.

5. De esta manera, despejamos hoy el camino para Él, al recono­cer simplemente que Su Voluntad ya se ha cumplido y que la dicha y la paz nos pertenecen por ser Sus eternos dones. 2No nos permitiremos perderlos de vista entre cada uno de los períodos en que venimos a buscarlos allí donde Él los depositó. 3Traere­mos a la memoria el siguiente recordatorio tan a menudo como podamos:


4Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.
5Lo único que quiero son los dones de dicha y paz de Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

Ningún regalo, promesa del ego, puede aportarnos dicha y felicidad. Desde una conciencia basada en la carencia, el ego siente la necesidad de llenar esos vacíos y se entrega a la conquista de objetivos que, ilusoriamente, le lleva a obtener riquezas que atesora guiado por el miedo a perderlo si lo comparte. El ego adora los múltiples ídolos que fabrica e instala su seguridad en los valores efímeros de los mismos.

Cuanto más atesora, mayor es su inseguridad, su temor a la pérdida. Su demencia llega a extremos inimaginables y el sufrimiento permanente, le impide gozar de uno sólo instante de dicha y felicidad.

Es imposible ese encuentro, cuando en nuestra mente se dan cita el miedo, la culpa, el castigo, la carencia y la separación. Tan sólo cuando conseguimos despertar al Amor, a la Unidad, al Perdón, a la Abundancia, tan sólo entonces, conseguiremos que se produzca el encuentro con lo que verdaderamente nos pertenece, la dicha y la felicidad. 

Ejemplo-Guía: "¿Estás dispuesto a vivir en el Gozo?

Si tu respuesta es afirmativa, lo que realmente estás manifestando es tu certeza de saber quién eres en realidad, tu certeza de que te encuentras provisionalmente experimentando el sueño de la ilusión, tu certeza de que tuviste un pensamiento errado y ahora reconoces cuál es tu verdadera función.

La experiencia del Gozo siempre nos ha estado aguardando, pues fue el regalo con el que nuestro Creador nos obsequió al expandirnos de Su Fuente. No podemos ser diferente a Su Esencia, pues hemos sido emanados de Ella. 

Pero, nuestra capacidad de elección, nos llevó a depositar otros regalos procedentes de la proyección de la mente dividida, la cual fabricó nuevas creencias que ocuparon el lugar donde anteriormente se encontraba la condición natural del Gozo.

Gozar, tan solo es posible cuando experimentamos la Comunión con nuestro Creador y vivimos desde Su Unidad. El Gozo es una experiencia inefable de Paz interior que nos lleva a vivir la vida con la plena aceptación, con la plena certeza de que somos el Hijo de Dios.

Si nos acercamos al Gozo desde la visión dual del ego, emitiremos argumentos que traten de justificar nuestra creencia en que el gozo está basado en la experiencia de posesión, de bien-estar. Desde es punto de vista, estaremos dispuestos a emprender cualquier acción con el único propósito de hacer realidad la experiencia del gozo, es decir, de asegurar que nada ni nadie puede arrebatarnos nuestras posesiones, las cuales la hemos convertido en el ídolo de nuestra felicidad.

El Gozo, no tiene nada que ver con lo que recibimos desde fuera, no tiene nada que ver con el deseo y la experiencia de posesión, no tiene nada que ver con los matices con los que las experiencias de nuestras vida nos visitan. 

¿Qué quiere decir ésto? ¿Qué podemos sentir Gozo aún estando enfermos? ¿Qué podemos sentirnos felices aún habiendo perdido a un ser querido? ¿Qué disfrutaremos de la paz, aún cuando hemos sido ultrajados injustamente?

Lo que puedo compartir con todos vosotros, desde el corazón, es mi propia experiencia. Mis aportaciones no pretenden despertar admiración, ni complicidad alguna. No estoy en posesión de la verdad, ni es mi intención ganar seguidores. Por favor, es importante que se interprete, simplemente, como un acto de compartir desde la experiencia.

Hecha esta aclaración, os puedo decir que es fácil confundir la experiencia del goce con la del Gozo. El goce es el efecto que se persigue cuando movilizamos nuestros deseos de poseer. Este deseo responde a la creencia del ego basada en la escasez y en la necesidad y por muchas experiencias de goce que experimentemos, nunca tendremos la sensación final de estar satisfecho. Ese goce es temporal y efímero.
En cambio, cuando se vive la experiencia del verdadero Gozo, es el resultado de haber elegido al verdadero guía, al Espíritu, lo que significa el recordatorio de lo que realmente somos. Este reconocimiento se traduce, de forma inmediata, en el propósito de ver las cosas de otra manera, de poner fin a las viejas creencias de separación, de pecado, de culpa, de sufrimiento y en su lugar, depositar la única creencia verdadera, la que siempre ha estado ahí aguardando que la integrásemos, la que nos lleva a la certeza de lo que somos: Hijo de Dios.

Con esa consciencia, viviremos la vida, aportando siempre la misma respuesta, la del Gozo, independientemente de que llueva o luzca el Sol.

Reflexión: ¿Existe algo en el mundo que conoces que te pueda ofrecer un gozo permanente? ¿Por qué?

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