domingo, 9 de abril de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 20ª parte -

La Caída V.

Traducción Convencional: “A la mujer le dijo: “Multiplicaré los trabajos de tus preñeces; parirás con dolor los hijos y buscarás con ardor a tu marido, que te dominará”
Al hombre le dijo: “Por haber escuchado a tu mujer, comiendo del árbol de que te prohibí comer, diciéndote no comas de él: Por ti será maldita la tierra; con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida; te dará espinas y abrojos y comerás de las hierbas del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado, ya que polvo eres y al polvo volverás””.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Dirigiéndose a Aisha, la facultad volitiva, le dijo multiplicaré el número de obstáculos físicos de todas suertes, opuestos a la ejecución de tu deseos, aumentando al mismo tiempo el número de tus concepciones mentales y de tus partos. Será con trabajo y dolor que darás luz a tus producciones, y, llevada por tu inclinación, te verás sujeta al imperio de tu principio intelectual, que te dominará.
Y al hombre universal, Adam, le dijo a continuación: Puesto que has prestado oído a la voz de tu facultad volitiva y que te has alimentado de esa substancia de la que te había recomendado expresamente que no te alimentaras, maldito sea el elemento adámico, homogéneo y similar a ti, relativo a ti: con angustia te verás forzado de alimentarte de él en todo los momentos de tu existencia.
Y las producciones cortantes y las producciones incultas y desordenadas, germinarán abundantemente para ti: te alimentarás de frutos acres y desecados de la Naturaleza elementaria.
Te alimentarás de ellos en la agitación continúa de tu espíritu, y hasta el  momento de tu reintegración al Elemento adámico, homogéneo y similar a ti: ya que, habiendo sido sacado de ese elemento, y siendo una emanación espirituosa de él, así deberás reintegrarte a esa emanación de espírituosa”.

Bien, con este pasaje abordamos varios temas cuya interpretación convencional, nos han dejado legados que nos han hecho muchísimo daño a lo largo de la historia. Me estoy refiriendo, por un lado, a la imagen de un Dios “despiadado”, desprovisto de uno de los principios que más proclama, el “perdón”, y por otro lado, a la sentencia irracional asignada a la mujer, a la cual la subyuga al dominio de su marido.

Creo que no es necesario profundizar en los efectos de estas apreciaciones; una simple mirada a la sociedad, nos aporta la cruel realidad, a la que han dado lugar.

El despertar de cada uno de nosotros es un camino que se debe recorrer individualmente, aunque, es cierto, existe la teoría de la “masa crítica”, que cuando se alcanza un número suficiente de “almas despiertas”, se consigue el efecto deseado, sintonizar de nuevo con el canal que ha de permitirnos restablecer nuestra relación directa con Dios. Todos los caminos, nos llevan a Roma, dice el refrán, y si entendemos que esa "capital" representa a nuestra Conciencia Espiritual, diremos que Todos los caminos, no llevan al despertar de nuestra Identidad Espiritual.
Ese despertar, ha de llevarnos a recuperar la verdadera identidad de nuestro Padre. ¿Cómo podemos creer que nuestro Creador nos ha delegado al dolor, al castigo, al sufrimiento, a la necesidad? ¿Cómo podemos concebir a un Dios que no perdona, que no ama? ¿Cómo podemos pensar que habiéndonos creados UNO, establezca diferencias entre sus Hijos?  ¿Dios, disponiendo dominios de unos sobre otros? Espero que coincidáis conmigo, al menos, en estas reflexiones. Pienso que si creemos en un Dios con esas características, realmente estaremos permitiendo esos rasgos en nuestro propio comportamiento.

Desde el primer capítulo de este estudio sobre el Génesis, hemos ido incorporando una visión esotérica, cabalística, paralela a la interpretación convencional. Era totalmente necesario hacerlo, si nuestro propósito era adentrarnos en el sentido espiritual de esos pasajes. Esa visión, de la mano del erudito traductor Fabre d´Olivet nos ha ofrecido la oportunidad de tener una visión nueva del Texto Sagrado. En este pasaje debemos recurrir, una vez más a su traducción para comprender la interpretación del mismo.

“Dirigiéndose a Aisha, la facultad volitiva, le dijo multiplicaré el número de obstáculos físicos de todas suertes, opuestos a la ejecución de tu deseos, aumentando al mismo tiempo el número de tus concepciones mentales y de tus partos. Será con trabajo y dolor que darás luz a tus producciones, y, llevada por tu inclinación, te verás sujeta al imperio de tu principio intelectual, que te dominará”.

Ya vimos en el capítulo anterior, como Jehová se dirige a Aisha, el reflejo de Adam, es decir, el espejo donde la Voluntad ve los resultados de sus acciones. La Ley Reguladora de Jehová lleva implícita el modo en cómo debemos aplicar cada una de las acciones para que, al final, se alcance el conocimiento correcto de cómo debemos actuar. La violación de esa Ley, que como ya vimos, venía impulsada por el “deseo insidioso” de conocer anticipadamente (Nahash), lleva a Aisha a comer del fruto del Conocimiento cuando aún no era el momento. Ese acto sitúa a la Humanidad fuera de la Ley; podríamos decir, que se desconecta de la frecuencia divina y sintoniza el canal que le ofrecía un trato directo con Nahash (Luciferes).
Esa “separación”, esa desconexión era una ilusión creada por la voces de Nahash. Las vibraciones del Cuerpo Físico y las impresiones recibidas a través del Mundo Material, lleva al Hombre a adquirir una nueva identidad, a creerse un nuevo ser. Es el nacimiento del ego. Esa nueva identidad, vinculada a una directriz nueva, la de los Luciferes, le lleva a actuar según sus leyes. Ya no son las Leyes de Jehová.

Decíamos que la condición propia de Aisha, reflejando en actos lo que el pensamiento emanaba, dio lugar a la Ley de Causa y Efecto, es decir, Aisha, adoptando la condición de crear las imágenes concretas vinculadas a las corrientes del pensamiento, se convierte en la matrona que pare las realidades que hemos sido capaces de concebir mentalmente. Cada una de esas concepciones, se convertirán en experiencias; si el contenido de nuestros pensamientos se ha identificado con la Luz, Aisha, dará partos sin dolor y sus criaturas tendrán el rostro de la divinidad, pues aportarán un conocimiento elevado de la vida. Pero, no lo olvidemos, estamos en el terreno de Nahash, donde como ya hemos visto, impera la división. Por lo tanto, esa vinculación con la dualidad, hará que nuestros pensamientos sirvan al error y Aisha parirá toda suerte de obstáculos físicos, con la intención de darnos a conocer el fruto de nuestras concepciones mentales. Viendo nuestra división personificada en el exterior, sentiremos la apetencia por volver a la Unidad.

Transcribo a continuación, lo recogido en la obra de Kabaleb –Curso de Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento- sobre este pasaje:

Notas de Fabre d´Olivet acerca de la palabra que expresa “los obstáculos físicos de toda especie”.

Esta palabra está compuesta por las letras Ayn-Tsade-Beith-Vav-Noun. Fabre comenta: la palabra Ayn-Tsade-Beith, empleada dos veces en ese versículo, merece una atención particular. Se levanta sobre dos raíces contactadas Ayn-Tsade/Tsade-Beith. La, primera, Ayn-Tsade, es la misma que forma el nombre de esta substancia misteriosa, cuyo uso ha sido prohibido al Hombre intelectual. No es difícil de reconocer en ella la substancia sensible, corporal y, en general, el emblema de todo lo que es físico, por oposición a todo lo que es espiritual. La segunda, Tsade-Beith, encierra la idea de todo lo que se levanta como obstáculo, se hincha con cólera, detiene, impide una cosa, se opone a ella con esfuerzo, etc. Moisés emplea primero dicha palabra, después de haberle añadido la sílaba extensiva Vav-Noun, queriendo indicar los obstáculos generales que se opondrán a partir de ahora al despliegue de la Voluntad del Hombre intelectual y que multiplicarán en él las concepciones, forzándolas a dividirse y a subdividirse hasta el infinito. Se sirve después de la palabra simple Ayn-Tsade-Beith para pintar la pena, el tormento, la angustia, que acompañarán las más mínimas creaciones. Este escritor hieroglífico quiere dar a entender que la facultad volitiva no hará pasar ya más las concepciones intelectuales de potencia en acto, sin intermediario, sino que será sometida, por el contrario, a desviaciones numerosas, a obstáculos de todas suertes, cuya resistencia sólo podrá vencer a fuerza de trabajo y de tiempo.
No necesito decir lo que los helenistas han visto que en ese versículo. Bastante sabemos de qué manera las ideas de Moisés han sido materializadas por ellos, y cómo la facultad volitiva habiendo sido transformada en una Mujer corporal, los obstáculos físico opuestos al ejercicio de la voluntad, se han convertido en los dolores que acompaña el parto”.

Fabre nos advierte, igualmente, que la palabra Beith-Guimel-Yod-Mem no significa simplemente un hijo, sino que caracteriza en general las producciones análogas de un ser creador, cualquiera que sea.

Trabajo y dolor son la consecuencia de su inclinación y no de una penalización por parte de la divinidad. El Jehová interno le desvela al Hombre el intríngulis de la dinámica en la que se ha metido al marginarse de las leyes de Yod-He-Vav-He. Su inclinación la sujetará al imperio de su principio intelectual, que la dominará, se dice en la traducción de Fabre, mientras que los traductores convencionales ven en ese versículo el anuncio del dominio que ejercerá el varón sobre la mujer. Ese es un punto sobre el que debemos meditar.

La expresión “él dominará”, la describe Moisés con Yod-Mem-Schin-Lamed. Ya sabemos que el Yod, la letra dominante en esa palabra, puesto que es la que engendra, pertenece zodiacalmente al signo de Acuario, y sefiróticamente a Malkuth. Por un lado rige la interiorización del Pensamiento Divino; por otro, la formación del Pensamiento Humano de acuerdo con las experiencias materiales, puesto que Malkuth representa nuestro mundo físico. Podemos decir que hay dos Yods, el de arriba y el debajo, el Zodiacal y el Sefirótico, del mismo modo que las demás letras tienen también dos aspectos, el divino-zodiacal y el humano-sefirótico. En el comienzo de nuestras actuaciones humanas, es el Yod de abajo el que aparece; es decir, elaboramos un Pensamiento Humano de acuerdo con las experiencias que vivimos. En el faenar material, ese Pensamiento sube arriba y es confrontado con el Pensamiento Divino, el de nuestro ego, ya que no en vano el Yod, que se encuentra en el final de ciclo sefirótico, en Malkuth, es también la primera letra del nuevo ciclo, regida por Kether. Al subir por la polea Sefirótica, el Yod de abajo incorpora al Yod de arriba el Pensamiento  que es conforme al discurrir universal, o sea lo que realmente cabe en la Obra Divina, y el resto es tamizado al pasar por los distintos Séfiras.

Lo que dominará a Aisha, es decir a las Creaciones Humanas, no será el varón, sino la Mente Material, la mente formada por las experiencias vividas en el mundo físico: lo que solemos llamar el sentido práctico”.

El juicio condenatorio que se le asigna a Dios sobre su Obra, también se dirige hacia Adam:

Puesto que has prestado oído a la voz de tu facultad volitiva y que te has alimentado de esa substancia de la que te había recomendado expresamente que no te alimentaras, maldito sea el elemento adámico, homogéneo y similar a ti, relativo a ti: con angustia te verás forzado de alimentarte de él en todo los momentos de tu existencia…”

Ya lo hemos advertido, Aisha ejecuta su papel reflejando nítidamente el contenido emanado por su compañero Adam. El hombre no conoce el alcance de su voluntad hasta que esta no de sus frutos en el mundo. Ese parto queda en manos de Aisha. Pero si tuviésemos que identificar dónde está la causa del dolor, ¿dónde buscaríamos, en el dolor mismo? En este sentido, si sufrimos una enfermedad, no podemos buscar las causas que la ha producido estudiando el cuerpo donde se manifiesta, pues ese cuerpo no tiene capacidad para enfermar, tan sólo de manifestar. Es en la mente, donde debemos buscar la causa verdadera; es en la mente, donde emana la voluntad. En su camino se adentrará en el plano de las emociones y se identificará con la “división”, pierde su condición UNA. El elemento adámico se “maldice”, se pone al servicio de Nahash; no es Dios quien establece esa condición maldita, es nuestra capacidad de “elegir” la que nos lleva a conectarnos con Nahash.
Cuando ese impulso alcanza la fase de materialización, Aisha sentirá dolores de parto y los sentirá con dolor, pues la criatura que gesta no responde a la Ley Natural. Cuando se produce el alumbramiento, seremos testigos de la enfermedad, nuestro cuerpo sigue el guion impuesto por su “director”, la mente.

Es evidente, que esta relación de Causa y Efecto, no la reconocemos en nuestras vidas y nuestros hospitales están saturados de pacientes, en espera de un remedio que será pasajero, pues si no cambiamos la orientación de nuestros pensamientos, nuestra Aisha volverá a quedar encinta y la escena se repetirá.


Qué diferente se ve ahora este pasaje. Desde esta visión, vemos a un Jehová solícito, en espera de que retornemos a su dinámica. Esa Ley nos invita a que utilicemos nuestra facultad adámica y proyectemos nuestra semilla hacia la tierra que ha de darle cobijo y amor. En ese encuentro, ha de producirse uno de los misterios más hermosos de la creación, el feliz aliaje del Fuego y el Agua. Sí, hagamos que nuestros Deseos y Emociones sientan Amor por lo Superior, por el Espíritu de la Unidad. Si así lo hacemos, si nuestros pensamientos y sentimientos colaboran al unísono, veremos, como esa semilla, se convierte en una hermosa planta que al crecer ofrecerá sus frutos; sí, ese fruto llegado a su hora, nos aportará el Conocimiento y reconoceremos que lo sembrado era bueno, pues nuestra Aisha, no ha sufrido en el parto, ha parido sin dolor, no nos hemos encontrados con ninguna suerte de obstáculos físicos, todo lo contrario, hemos encontrado en nuestro camino, señales y sincronicidades que nos han alumbrado. Sí, sin duda alguna, esa criatura es un Ser de Dios.

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