martes, 5 de julio de 2016

Cuento para Yehuiah: "El Valor de un Guerrero"

Las trompetas de palacio tronaron una y otra vez anunciando la llegada del gran guerrero.

Sus hazañas heroicas y el triunfo en las batallas habían creado una leyenda de él, que le precedía ante la euforia del pueblo, que aclamaban su valor y gloria.

Yehuiah era adorado por todos. Los reyes lo respetaban y los Dioses le otorgaban su poder y su gracia.

Muchos pensaban que era un elegido y que le habían dotado del divino don de la inmortalidad.
En aquel día de honores, Yehuiah sería nombrado Príncipe de todos los ejércitos y Supremo Guardián del Orden. Con aquellas condecoraciones colmaban los límites de la bravura y del valor.

Con sus últimas batallas, Yehuiah había conseguido eliminar a todos los enemigos del reino, llevando la paz a su rey. Así y durante los años venideros, toda la región vivió días muy felices.

Con la paz renació la prosperidad y la abundancia. Se respiraba salud y bienestar y todos convivían en la plenitud.

Aquella tranquilidad que al principio significaba una experiencia gozadora comenzó a convertirse en una situación monótona que ponía muy nervioso especialmente a aquellos que estaban acostumbrados a la acción bélica.

Fue por este motivo que a espaldas de Yehuiah se estaba fraguando una maliciosa acción que trataría por todos los medios de acabar con él. Aquella traición estaba dirigida por su lugarteniente, su hombre de confianza, que veía como su admirado jefe se convertía en un ser débil y blando.

Con su astucia consiguió reunir a 6 hombres a los cuales prometió grandes riquezas y honores si le ayudaban a poner fin a la vida de Yehuiah. La falta de escrúpulos y el afán de poder, hizo que aquellos hombres apoyaran las maquinaciones del traidor y le ayudaran a cumplir su plan.

Aprovecharon la oscuridad de la noche para confundirse entre las sombras y llegar sin ser vistos hasta las habitaciones privadas de Yehuiah.

Este dormía a esas horas y no podía sospechar el peligro que le acechaba.

Los traidores no tuvieron dificultad para burlar la guardia y ya se dirigían al lugar donde el valiente guerrero reposaba su cuerpo.

Mientras tanto y cuando ya el puñal de aquel malhechor se dirigía hacia su corazón, Yehuiah que se encontraba en el mundo de los sueños sintió como una voz lo avisaba:
  • ¡Despierta Yehuiah!, tu vida está en peligro.
De repente y cogiendo por sorpresa a los asesinos que trataban de darle muerte, Yehuiah saltó del lecho y empuñó su espada. No fue necesario el combate pues el miedo puso alas a los pies de los traidores.

A la mañana siguiente Yehuiah desveló el misterio y acusó a su lugarteniente de traidor. Pudo sentenciar su acción con la muerte, pero prefirió respetar la paz y dejó que se marcharse de la ciudad, donde no podría volver jamás.

Fin

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