martes, 19 de diciembre de 2023

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 353

LECCIÓN 353

Mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen hoy un solo propósito: estar al servicio de Cristo a fin de que Él pueda utilizarlos para bendecir al mundo con milagros.

1. Padre, hoy le entrego a Cristo todo lo que es mío para que Él lo utilice de la manera que sea más beneficiosa para el propósito que comparto con Él. 2Nada es exclusivamente mío, pues Él y yo nos hemos unido en un propósito común. 3De este modo, el aprendizaje casi ha llegado a su señalado final. 4Por un tiempo colaboraré con Él en el logro de Su propó­sito. 5Luego me fundiré en mi Identidad y reconoceré que Cristo no es sino mi Ser.


¿Qué me enseña esta lección? 

El Espíritu de Cristo, representa para la humanidad, la puerta que ha de permitirnos abandonar la tierra del rigor, del sacrificio, del sufrimiento, del castigo y de la culpa, del dolor y la enfermedad, del odio y de la muerte, para retornar a nuestro verdadero hogar, esa tierra de miel y leche, de abundancia, de felicidad, de alegría, de inocencia, de amor y vida.


El Camino que nos ha trazado Cristo, es una senda que todos debemos recorrer individual y colectivamente. Con ello, debemos entender que aunque nuestros pasos nos hayan llevado a la meta, debemos esperar a nuestros hermanos, pues el Hijo de Dios, no es separación, sino Unidad. El mejor modo de esperar, es caminar hacia ellos y respetando en todo momento su libertad, contagiarles nuestra vibración, que no es otra, que Amar Incondicionalmente.

Cuando todos nuestros órganos de percepción se ponen al servicio del AMOR, podemos decir que hemos dejado de identificarnos con el cuerpo y le hemos cedido el mando de nuestra vida al Ser que realmente Somos. A partir de ese Instante Santo, nuestros ojos serán capaces de ver; nuestros labios serán capaces de pronunciar la verdad; nuestras manos serán capaces de realizar acciones de amor y nuestros pies, serán capaces de acompañar a nuestros hermanos hasta la Morada de nuestro Padre.

Actuar en el Nombre de Cristo, ha de llevarnos a Ser Maestros de Dios.

Ejemplo-Guía: "Un solo propósito"

Detrás de esta idea, descubrimos la importancia de la "coherencia". No es un tema nuevo. Ya hemos dedicado una Lección a hablar de la coherencia.

La Lección de hoy nos ofrece la oportunidad de recordar la trascendencia de que nuestros pies, nos lleven, exactamente, al destino que visiona nuestros ojos.

Cuando no hay coherencia, entre nuestros pensamientos y nuestros actos, los efectos a los que da lugar esta situación de "división", se manifiesta como desequilibrios que pueden afectar nuestro cuerpo en forma de enfermedades.

Sabemos que estas apreciaciones se producen en la dinámica del sueño, donde experimentamos la relación causa-efecto. Debemos trascender esta visión, pues estar dando significado a este proceso que culmina con la enfermedad, es hacer real lo que es pura ilusión. Por lo tanto, el estado de coherencia al que debemos dirigir nuestra atención es al de nuestras creencias, es decir, si nos identificamos con el Ser que realmente somos, un Ser Espiritual, no podemos compartir esa visión con la creencia de que somos seres vulnerables por la idea del pecado o del mal obrar.

Si nuestra mente nos dice que somos Espíritu, no podemos juzgar nuestros actos y condenarlos, pues con ello estaríamos haciendo real que el castigo o la enfermedad son efectos derivados de nuestras acciones.

Creo que es un tema en el que debemos reflexionar. Como Seres Espirituales, somos Impecables, Inocentes e invulnerables. ¿Qué sentido tiene el que demos valor al dolor para redimir nuestras culpas?

Reflexión: ¿Hasta cuándo será necesario utilizar el cuerpo físico?

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