sábado, 8 de abril de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 19ª parte -

La Caída IV.

Traducción Convencional: “Dijo, pues, Yavé Dios a la serpiente: “Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los ganados y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu pecho y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida.
Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le acecharás el calcañal”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Y Jehová, el Ser de Seres, dijo a Nahash, ese vicio insidioso, esa pasión cupida: puesto que has causado esta desgracia, serás una pasión maldita en el seno de la especie animal y entre todo lo que vive en la naturaleza. Según tú inclinación tortuosa, obrarás bajamente y te alimentarás de exhalaciones elementales en todos los momentos de tu existencia.
Pondré una antipatía profunda entre ti, pasión cupida, y entre Aisha, la facultad volitiva; entre tus producciones y sus producciones. Las suyas comprimirán en ti el principio del Mal, y las tuyas comprimirán en ella las consecuencias de su falta”.

Este pasaje nos informa sobre un aspecto que no nos debe pasar inadvertido. Ya hemos dicho, que Nahash, la “serpiente”, representa a los rezagados de la Oleada de Vida Angélica, Entidades que pertenecían a otro Periodo de Manifestación y cuya evolución no estaba en manos del Dios creador de nuestro Sistema Solar. Podríamos decir, que esa “desvinculación” no permitiría a Elohim intervenir en el protagonismo adquirido por dichas Entidades.

Sin embargo, este pasaje no revela que Elohim sí tenía la capacidad de actuar y reconducir la acción de Nahash, y con ello, nos está indicando que en el Esquema Evolutivo, todo está relacionado entre sí y los Seres más evolucionados ayudan a los que se encuentran en un nivel inferior.

Los Luciferianos estaban más evolucionados que la Oleada de Vida Humana y su “participación” en los asuntos humanos, aunque ha supuesto una interferencia en los “planes” del Creador, sin duda alguna ha contribuido en el despertar de la conciencia al Mundo Material.

La Ley Reguladora establecida por Jehová, contempla respetar las distintas fases del Proceso Creador (Yod-He-Vav-He). Al mismo tiempo, el Adam Universal y Aisha, la Facultad Volitiva, eran portadores en su genética espiritual, del conflicto heredado del 2º Día de la Creación, el que dio lugar a la “división”. Ese “gen” o “Estado Condicionado”, se expresa principalmente en el Elemento Agua, es decir, en los Deseos, en las Emociones. Ya sabemos, que consecuencia de esa “herencia”, el Adam Universal, se divide, dando lugar a Aisha, su compañera, la cual tiene la facultad de revelar los efectos de su Voluntad.

La Ley Reguladora de Jehová, adopta la “imagen” del Árbol del Conocimiento del Bien o del Mal. La adquisición de ese “Conocimiento” se encuentra inscrito en la naturaleza espiritual de cada Ser, es por lo que se encuentra ubicado en el “Centro del Recinto Sagrado”.
Si Nahash, no hubiese aparecido en escena, la Humanidad habría seguido obedientemente el plan trazado y habría respetado las pautas establecidas. En ese clima paradisiaco, la Humanidad es Una con Dios y tiene acceso a su Totalidad. Esa situación es análoga a la que experimenta el feto durante el tiempo que se encuentra en el vientre materno.

Pero, existía cierta similitud entre Nahash y Aisha. Ambos, reflejaban la “división”. Nahash, los Luciferes, se habían negado a realizar los Trabajos de integración entre los Elementos Fuego y Agua. Decidieron quedarse en el Fuego y no trabajar con el Agua, que le exigía una adaptación a un Elemento Inferior. Podríamos decir, que tenían una deuda con el Elemento Agua, con las Emociones.
Aisha, por su parte, era el rostro femenino, el portador de ese “Agua”, donde el Fuego se refleja para “extenderse” y fecundar.

Tenemos pues a los Luciferes, necesitados de adquirir experiencias en el manejo del Agua y a Aisha, que se enfrenta a la experiencia del Mundo Físico, una “tierra” inhóspita y desconocida. Ambos se podían ayudar. Nahash, de estirpe Superior ofrece a Aisha ese “Conocimiento” del Bien y del Mal, pero he aquí, que Nahash era Fuego, era impulso creador que se había convertido en “vicio insidioso” en “pasión cupida”, en estímulo incontrolado y egoísta.

¿Hubo engaño? En todo caso, respuesta a una llamada. Quizás una tentación, pero, no podemos olvidar que somos Hijos de Dios, con capacidad de elegir. Aisha elige “conocer”. Y la consecuencia, fue inmediata. Dejo de estar conectado a Dios y me conecto a Lucifer y la experiencia del Mundo Material por vía del aprendizaje riguroso. Lucifer ha sido identificado como el “diablo”, término que se traduce como “separar” (diabolare).

La elección de Aisha ha quedado inscrita en el inconsciente colectivo de la Humanidad, como el acto que dio lugar a la “separación” con el Creador.

La “división” ha sido consumada. El Hombre abre sus ojos al mundo externo y lo hace movilizado por el uso incorrecto de la energía emocional. Ese “error” ha dado lugar a lo que se conoce como el “Pecado Original”. Pero la Ley Reguladora de Jehová establece un “método” distinto para alcanzar el Conocimiento de la Labor Creadora en el Mundo Material, es por lo que debe hacer oír su “Voz” y establecer su “Orden” con el propósito de evitar que el “mal” se perpetuase.

“…puesto que has causado esta desgracia, serás una pasión maldita en el seno de la especie animal y entre todo lo que vive en la naturaleza. Según tú inclinación tortuosa, obrarás bajamente y te alimentarás de exhalaciones elementales en todos los momentos de tu existencia”.

Jehová condena a Nahash a obrar bajamente, esto es, a no poder subir al Trono de la divinidad. La acción de Nahash quedaba así circunscrita a los bajos mundos, a los que el alimento divino no llega y que, por consiguiente, se ven abocados a la destrucción.

Te alimentarás de exhalaciones elementales dice la traducción de Fabre, el cual, en sus notas, dice que con esta expresión puede entenderse igualmente exhalaciones físicas, vapores, ilusiones corporales. El traductor está aludiendo al alimento procedente de las sobras de la mesa del Hombre, las Fuerzas Desperdiciadas, no integradas, por nosotros.

“Pondré una antipatía profunda entre ti, pasión cupida, y entre Aisha, la facultad volitiva; entre tus producciones y sus producciones. Las suyas comprimirán en ti el principio del Mal, y las tuyas comprimirán en ella las consecuencias de su falta”.

Esa antipatía a la que alude el texto sagrado, ya lo hemos adelantado, es la “maniobra” establecida por Jehová para garantizar que el Alma Humana no iba a quedar presa de la “ilusión” inspirada por Nahash. En efecto, la Ley Reguladora del Yod-He-Vav-He, hace que Aisha refleje en todo momento el impulso motor de Adam, un impulso que se orienta a “comer” del fruto que le ofrece Nahash y por lo que nos llevará a aprender por la vía del rigor. 

La situación es la siguiente. Desplegamos nuestra voluntad para llevar a cabo una acción. En ese momento, los Luciferes que se encuentran en nuestro interior, nos ofrecen la oportunidad de conseguir aquello que nos hemos propuesto de una forma inmediata. Si nuestros deseos elige escuchar esa propuesta, la Aisha interior, se pondrá en acción para hacer realidad la experiencia. Ocurre, que como no se ha respetado la Ley Reguladora, no se han respetado las fases necesarias para que aquello se alcanzase de un modo natural, el “Conocimiento” que de aportarnos esa acción se nos administrará por la vía del rigor. 

Aprendemos lo que tenemos que hacer, viendo los efectos a los que ha dado lugar nuestras acciones.

Esos efectos, vienen de la mano de Aisha, la cual, reflejando que nuestra voluntad servía al error, nos hace conocedores de la verdad. Esa es la antipatía a la que alude este texto. Mientras que Nahash se alimenta del error, Aisha, nos abre las puertas para que a través de él, alcancemos la luz.

Esa dinámica hace que la Imagen Perversa, la Obra Perversa, no pueda reproducirse. Sus producciones, las de la mujer, comprimirán, limitarán el principio del Mal.

Tal vez nos estemos preguntándonos, ¿por qué Jehová no impide a Nahash ejercer su influencia sobre el Hombre?


No puede hacerlo, precisamente porque debe respetar la naturaleza de Nahash. Es una Ley Cósmica. El Principio de la Voluntad es Sagrado y la Libertad hay que respetarla.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 98

LECCIÓN 98

Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.

1. Hoy es un día de una consagración especial. 2Hoy vamos a adoptar una postura firme en favor de un solo bando. 3Nos vamos a poner de parte de la verdad y a abandonar las ilusiones. 4No vacilaremos entre una cosa y otra, sino que adoptaremos una firme postura en favor de Dios. 5Hoy nos vamos a consagrar a la verdad, y a la salvación tal como Dios la planeó. 6No vamos a alegar que es otra cosa 7ni a buscarla donde no está. 8La aceptaremos gustosamente tal como es, y desempeñaremos el papel que Dios nos asignó.

2. ¡Qué dicha tener certeza! 2Hoy dejamos de lado todas nuestras dudas y nos afianzamos en nuestra postura, seguros de nuestro propósito y agradecidos de que la duda haya desaparecido y la certeza haya llegado. 3Tenemos una importante función que desempeñar y se nos ha provisto de todo cuanto podamos necesitar para alcanzar la meta. 4Ni una sola equivocación se interpone en nuestro camino. 5Hemos sido absueltos de todo error. 6Hemos quedado limpios de todos nuestros pecados al habernos dado cuenta de que no eran sino errores.

3. Los que están libres de culpa no tienen miedo, pues están a salvo y reconocen su seguridad. 2No recurren a la magia, ni ingenian posibles escapatorias de amenazas imaginarias y desprovistas de realidad. 3Descansan en la serena certeza de que llevarán a cabo lo que se les encomiende hacer. 4No ponen en duda su propia capacidad porque saben que cumplirán debidamente su función en el momento y lugar perfectos. 5Ellos adoptaron la postura que nosotros vamos a adoptar hoy, a fin de que pudiésemos compartir su certeza y aumentarla mediante nuestra aceptación.

4. Todos aquellos que adoptaron la postura que hoy vamos a adoptar nosotros estarán a nuestro lado y nos transmitirán gustosamente todo cuanto aprendieron, así como todos sus logros. 2Los que todavía no están seguros también se unirán a nosotros y, al compartir nuestra certeza, la reforzarán todavía más. 3Y los que aún no han nacido, oirán la llamada que nosotros hemos oído, y la contestarán cuando hayan venido a elegir de nuevo. 4Hoy no elegimos sólo para nosotros.

5. ¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de tu tiempo cada hora a cambio de poder aceptar la felicidad que Dios te dio? 2¿No vale la pena acaso dedicar cinco minutos de cada hora a fin de reconocer cuál es tu función especial aquí? 3¿Qué son cinco minutos si a cambio de ello puedes recibir algo tan grande que es inconmensurable? 4Has hecho por lo menos mil tratos en los que saliste perdiendo.

6. He aquí una oferta que garantiza tu total liberación de cualquier clase de dolor y una dicha que no es de este mundo. 2Puedes intercambiar una pequeña parte de tu tiempo por paz interior y certeza de propósito, con la promesa de que triunfarás. 3Y puesto que el tiempo no tiene significado, se te está dando todo a cambio de nada. 4He aquí un trato en el que no puedes perder. 5Y lo que ganas es en verdad ilimitado.

7. Ofrécele hoy tu modesta dádiva de cinco minutos cada hora. 2Él impartirá a las palabras que utilices al practicar con la idea de hoy la profunda convicción y firmeza de las que tú careces. 3Sus palabras se unirán a las tuyas y harán de cada repetición de la idea de hoy una absoluta consagración, hecha con fe tan perfecta y segura como la que Él tiene en ti. 4La confianza que Él tiene en ti impartirá luz a todas las palabras que pronuncies, e irás más allá de su sonido a lo que verdaderamente significan. 5Hoy practicas con Él mientras dices:

6Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.

8. En cada uno de los períodos de cinco minutos que pases con Él, Él aceptará tus palabras y te las devolverá radiantes de una fe y confianza tan grandes e inquebrantables que iluminarán el mundo con esperanza y felicidad. 2No dejes pasar ni una sola oportunidad de ser el feliz receptor de Sus regalos, para que a tu vez puedas dárselos hoy al mundo.

9. Ofrécele las palabras y Él se encargará del resto. 2Él te ayudará a entender tu función especial. 3Él allanará el camino que te conduce a la felicidad, y la paz y la confianza serán Sus regalos, Su respuesta a tus palabras. 4Él responderá con toda Su fe, dicha y certeza que lo que dices es verdad. 5Y entonces gozarás de la misma convicción de que goza Aquel que conoce tu función en la tierra así como en el Cielo.  6Él estará contigo durante cada sesión de práctica que compartas con Él, e intercambiará cada instante de tiempo que le ofrezcas por intemporalidad y paz.

10. Pasa la hora preparándote felizmente para los próximos cinco minutos que vas a volver a pasar con Él.  2Repite la idea de hoy mientras esperas la llegada de ese feliz momento. 3Repítela a menudo, y no te olvides de que cada vez que lo haces, preparas a tu mente para el feliz momento que se acerca.

11. Y cuando la hora haya transcurrido y Él esté ahí una vez más para pasar otro rato contigo, siéntete agradecido y deja a un lado toda tarea mundana, pensamiento insignificante o idea restrictiva, y pasa un feliz rato en Su compañía otra vez. 2Dile una vez más que aceptas el papel que Él quiere que asumas y que te ayudará a desempeñar, y Él hará que estés seguro de que deseas tomar esa decisión, la cual Él ya ha tomado contigo y tú con Él.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección va más allá del propio reconocimiento del Ser. Se trata de manifestar nuestra decisión, nuestra elección, de ser parte del Plan de Salvación “diseñado” para el Hijo de Dios por su Creador. En esa libre elección va implícita una total certeza de cuál es nuestra función.

En verdad, ese estado de iluminación, cuando se experimenta en su grandeza, nos sitúa en una dimensión más etérea, en el sentido, de que ya dejamos de sentir el peso característico de la culpa, del miedo, del desamor, de la carencia. 

Seguimos conectados con la raíz del mundo físico, pero no estamos atrapados en él. Utilizamos su Plano de Manifestación, pero ya no caminamos a ciegas, sin conocer nuestro destino. Ahora, el destino deja de ser indeterminado para adquirir el rostro del camino que decidimos andar. 

Ahora somos conscientes, lo hemos elegido, de que ya no somos protagonistas que interpretamos un guión que le ha tocado al azar, sino que nos hemos convertidos en los actores conscientes -despiertos- del único guión que debemos interpretar: Ser Hijos de Dios y cumplir con nuestra función en el Plan de Salvación.

Ejemplo-Guía: ¿Dónde buscamos la felicidad?

“Dime qué buscas y te diré quién eres” es una adaptación de un tradicional dicho popular (dime con quién vas y te diré quién eres) y que si bien tiene un importante significado para las empresas de telecomunicación, en especial, los especializados en marketing, también podemos emplearlo para entender el sentido trascendente de la búsqueda de la felicidad.

No nos resultará difícil establecer dicha relación, pues buscamos aquello que deseamos. Si nuestra mente percibe un mundo de placer y gozo, inclinará a nuestros deseos para que nos estimule a ir en la búsqueda de aquello que elegimos como propiciador de lo que deseamos. Si lo que buscamos es gozar y disfrutar de los placeres que nos ofrece la naturaleza, tomaremos la decisión de buscar los medios necesarios para que dicho deseo se vea satisfecho. Bien, hasta aquí, todo es entendible y bastante cercano.

No todos buscamos la felicidad en la misma dirección, y si preguntásemos cuál es la razón de esta variedad, la opinión mayoritaria coincidirán en decirnos, que cada uno es como es, queriéndonos con ello decir, que buscamos en función a cómo somos y dado que somos tan diferentes, pues buscamos cosas diferentes.

Siguiendo la reflexión que hemos propuesto, me gustaría ahondar un poco más en esa idea. Hasta lo único que tenemos claro, es que aquello que buscamos es una pista inequívoca que hablará sobre cómo somos, mejor dicho, cómo nos creemos que somos. 
Pero, la cuestión que me planteo a continuación es la siguiente: ¿El logro de lo que hemos buscado nos aporta la felicidad? Cuidado que es una pregunta con trampa. 

Entre las posibles respuestas, encontraremos aquellas que nos confirman que en efecto, el logro de lo que deseaban les ha aportado felicidad, pero que esa misma felicidad se asemeja a la belleza de las flores, es efímera y transitoria. Por lo tanto, no les queda otra que seguir buscando nuevas sensaciones, nuevos deseos que hagan posible el encuentro con una felicidad más duradera.

Podríamos entrar en analizar los efectos de los síntomas post-vacacionales que tanto ruido aportan en los noticiarios y que vienen a demostrarnos que toda felicidad que no sea permanente, tiene un efecto poco saludable para el que lo experimenta. Parece que en lo más profundo de la persona, no buscamos una felicidad pasajera, sino eterna. Las reacciones depresivas a las que muchos se ven abocados, demuestran que lo que estamos buscando, es mejorable, y demuestran, igualmente, que si lo que buscamos define lo que somos, entonces, hemos tocado un tema más delicado y profundo, el sentimiento de identidad. Si no estamos satisfecho con los logros de aquello que buscamos, tampoco estaremos satisfecho con lo que creemos ser y eso se traduce en problemas de autoestima y desvalorización del yo.

A lo largo de otras Lecciones ya hemos tenido ocasión de hablar de los conceptos "bien-estar" y "bien-ser". El "bien-estar" responde a la búsqueda de la felicidad desde una visión egoica, es decir, desde la creencia en la separación, lo que propia el despertar de emociones basadas en el miedo, en la culpa y en el odio. La búsqueda del "bien-estar" nos lanza a la conquista de los deseos sin tener en consideración los deseos de los demás. Nos adentramos en una sociedad donde se valora en exceso la competitividad y donde se justifican los medios para alcanzar los fines propuestos. Al final de ese desgastador  sendero, tan solo nos aguarda la visión de un camino tortuoso en el que hemos ido dejando víctimas y enemigos, con las cuales nos hemos enfrentados en nombre de la conquista de aquello que hemos llamado nuestro "reino" y donde lo único que podemos gobernar son nuestras insatisfacciones, nuestros miedos, nuestro dolor, nuestra soledad, nuestra pobreza, nuestras enfermedades, nuestras tristezas...

El "bien-ser" nos invita a desarrollar los puntos más importantes que nos enseña la Lección que estamos desarrollando. La visión del "bien-ser" tan sólo busca la verdadera felicidad, pero esa búsqueda no es externa. No se busca fuera lo que tan solo se puede encontrar dentro, en el interior del ser. Por lo tanto, la felicidad no es un logro basado en la posesión, sino en un "estado del ser". Es nuestra condición natural y para tomar consciencia de esto, nuestra mirada ya no se posa en el mundo de la percepción corporal, sino en el mundo del Espíritu, nuestro verdadero ser. 

Buscar la felicidad desde la visión del "bien-ser", nos lleva a la comunión con Dios y a la plena comunicación con su Voz, el Espíritu Santo. En ese diálogo interno, nuestras palabras tan sólo pronuncian una oración:

¡Padre, acepto gustosamente Tu Salvación y desempeñaré, desde la certeza, el papel que me has asignado!

Si nuestra visión nos lleva a la comunión con Dios, de esa fusión, fluye la Certeza de lo que somos, el Hijo de Dios. A partir de ese instante santo, tan sólo podemos buscar una sola cosa: elegimos libremente aceptar la felicidad que Dios nos dio, reconociendo nuestra función de perdonar.

Esa elección tan solo recibe una respuesta: la paz interior y la certeza de propósito.

Reflexión: ¿Cuál es el papel que Dios ha designado a su Hijo?

viernes, 7 de abril de 2017

¿Cómo educar a un niño Aries?

Los padres de un Aries se preguntarán muy pronto, ¿por qué mi hijo es tan indomable y arriesgado?, y no les faltarán argumentos para convencernos de que esa criatura, que a penas si puede ya andar, no tan sólo lo hace a su temprana edad, sino que también brinca y si le apuras tendrás que atraparle en una desenfrenada carrera en su osado intento de saltar por la ventana. No os asustéis, tan sólo trata de dar vida al Superman que lleva dentro.

Vuestro hijo no tendrá el más mínimo respeto por lo que normalmente conocemos por temor, y se comportará como el valiente protagonista del cuento Juan "sin miedo", inocente, ingenuo, aventurero, confiado, y sobre todo temerario.

No abandonéis nunca la vigilancia cuando temáis por su seguridad, pues una imperiosa voluntad, en forma de efusivo ardor, calentará su sangre llevándole a experimentar todo lo experimentable.

Así crecerá en su primera etapa, entre coscorrones y coscorrones que todos parecen tener un mismo destino, su cabeza, y es que tendréis la impresión de que todo cuanto emprende lo hace con la cabeza por delante, recordándonos esos arietes utilizados por los míticos guerreros para abrirse paso en las fortalezas enemigas.

Vuestro hijo es ardiente, puro fuego. No sabrá hacer las cosas con lentitud, sino aceleradamente. Cuando coma, no masticará los alimentos, los tragará. ¡Cuidado con las indigestiones! Cuando hable no discutirá, mandará. ¡Tened paciencia!, no puede evitarlo.

Unas superabundantes energías acompañarán siempre al niño Aries. Las cosas le gusta hacerlas a lo grande y frecuentemente se siente un ser superior, un héroe, llevándole esto a comportarse de un modo insolente, atrevido e impetuoso, cuando no agresivo.

Mucha responsabilidad es la nuestra -los padres-, pues educar a un Aries, es como tallar un diamante en bruto. Será brusco en sus formas, pero noble. Precoz, pero creativo. Imprudente, pero sincero.

No tengáis la menor duda de que os retará. Es inconformista y se siente dueño de una autoridad que difícilmente acepta discutir.

No olvidemos que le anima una fuerte ansia por conocer, por vivir intensamente la vida. Nada es tan vital para él, como él mismo. Démosle pues, la oportunidad de sentirse importante. Marquémosle desde pequeño una meta elevada en la que pueda consagrarse como osado pionero.

Posee una gran vitalidad. Los contratiempos que puedan alterar su equilibrio orgánico, vendrán la mayoría de las veces de la mano de su imprudencia, que le llevará a recibir golpes, magulladuras y a padecer algún que otro dolor de cabeza.

Génesis: "El Despertar del Ser" - 18ª parte -

La Caída III.

Traducción Convencional: “Vio, pues, la mujer que el árbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por él la sabiduría, y tomó de su fruto y comió, y dio de él también a su marido, que también con ella comió. Abriéronse los ojos de ambos, y, viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Aisha, la facultad volitiva, habiendo considerado que, en efecto, esa substancia, mutualmente deseada por el sentido del gusto y por el de la vista, parecía buena, y la halagada agradablemente de la esperanza de universalizar su inteligencia, desprendió su fruto, se nutrió de él, y lo dio también intencionadamente a su principio intelectual Aish, al cual estaba estrechamente unida, y él también se alimentó.
De pronto, sus ojos se abrieron igualmente, y conocieron que estaban desprovistos de virtud, de luz propia, estériles, revelados en su oscuro principio. Entonces hicieron nacer por encima de ellos una elevación umbría, velo de tristeza mutua y de duelo, y se hicieron vestidos pasajeros”.

Si reflexionamos sobre el esquema del Árbol Cabalístico (Planos de Formación y Acción), observamos, como Malkuth, representa la Tierra, ese Estado manifestado en el 4º Día de la Creación. Vemos, como el Séfira más cercano a Malkuth es Yesod, cuyo Centro representa el Arquetipo Femenino. No es casualidad, desde el punto de vista de este Esquema Cósmico, que sea el Séfira nº 9, el que esté relacionado con los Trabajos de la mujer y que fuese Aisha, el rostro femenino del hombre, la que se pusiera en contacto con las Entidades Luciferianas  y respondiera a la invitación de “comer” del fruto del Conocimiento del Bien o del Mal.

Junto a Yesod, nos encontramos a Netzah, ejerciendo su hegemonía sobre los sentidos físicos y permitiendo el despertar de la percepción corporal a través de los mismos. Es por ello, que el texto nos informa que Aisha había considerado que esa substancia era deseada por el sentido del gusto y por el de la vista y le parecía buena y la halagaba agradablemente de la esperanza de universalizar su inteligencia…

Tenemos pues, que Netzah despliega su estado potencial y estimulando los sentidos, promueve la apetencia de “experimentar” las vivencias que le ofrece el Mundo Material, y lo hace así, pues interpreta que su Inteligencia se verá “universalizada”, es decir, enriquecida con ese nuevo saber. Es aquí donde la participación de Hod, el centro donde se produce ese intercambio entre los Mundos Espirituales y el Mundo Material. No en vano, el planeta regente de este Séfira, es Mercurio, el Mensajero de los Dioses.

Cuando Netzah se activa, nos lleva a la conquista de lo deseado. Pero, para conseguir este propósito debe “convencer” a Hod-Razón. La escena se repite en la vida cotidiana. Netzah es experta en estos menesteres y utiliza las artimañas de la seducción para lograr que nuestra razón le de el visto bueno. En el caso que estamos estudiando, la artimaña fue utilizada por Lucifer, pero sabiendo que la parte “Netzah” que se encontraba en Aisha, le iba a responder, o lo que es lo mismo, estimuló los sentidos de la naturaleza femenina y emocional, para hacerla sensible al “Saber Universal”.

¿Qué mejor regalo para Hod, que el alcanzar ese nivel de conocimiento? Pero, el Cuerpo Mental de la Humanidad en esa fase del camino, ya lo hemos dicho en el capítulo anterior, no estaba preparada para asimilar ese Saber, y el resultado, sería, el que vamos a ver a continuación, los ojos de Adam y Aisha se abrieron y a partir de ese momento, dejaron de estar conectados a la Conciencia Una y se conectaron con el mundo de la percepción donde se vieron seres duales.

“desprendió su fruto, se nutrió de él, y lo dio también intencionadamente a su principio intelectual Aish, al cual estaba estrechamente unida, y él también se alimentó”.


Dice el autor, que Aisha tras comer del fruto, lo dio "intencionadamente" a su compañero intelectual, al cual estaba estrechamente unida. Esa referencia, nos deja bien claro el estado previo existente al despertar al mundo material, al mundo dual. Ese estado era un mundo de unidad. A partir de ese momento, la parte representada por el impulso motor, la Voluntad y la parte reflejada de sí misma, adquieren rostros diferentes.

De pronto, sus ojos se abrieron igualmente, y conocieron que estaban desprovistos de virtud, de luz propia, estériles, revelados en su oscuro principio. Entonces hicieron nacer por encima de ellos una elevación umbría, velo de tristeza mutua y de duelo, y se hicieron vestidos pasajeros”.

En efecto, esos ropajes de luz propia, característico de los Vehículos Superiores, incluido el Cuerpo Vital, se transforman en vestidos pasajeros, es decir, toma conciencia del Cuerpo Físico, el cual carece en su manifestación, de virtud y se revela en oscuro principio.


Traducción Convencional: “Oyeron a Yavé Dios que se paseaba por el jardín al fresco del día, y se escondieron de Yavé Dios el hombre y su mujer, en medio de la arboleda del jardín. Pero llamó Yavé Dios al hombre, diciendo: “¿Dónde estás?”
Y éste contestó: “Te he oído en el jardín, y, temeroso porque estaba desnudo, me escondí” “¿Y quién, le dijo, te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol de que te prohibí comer?”
Y dijo el hombre: “La mujer que me diste por compañera me dio de él y comí”
Dijo, pues, Yavé Dios a la mujer: “¿Por qué has hecho eso?” Y contestó la mujer: “La serpiente me engañó y comí””.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Sin embargo, oyeron la voz misma de Jehová, el Ser de Seres, extendiéndose en todos sentidos en el recinto orgánico, según el soplo espirituoso de la luz del día. El universal Adam se ocultó de la vista de Jehová, con su facultad volitiva, en el centro de la substancia misma del recinto orgánico.
Pero Jehová, el Ser de Seres, se hizo oír de Adam, diciéndole: ¿dónde te ha llevado tu voluntad?
Y Adam respondió: he oído tu voz en este recinto; y viendo que estaba desprovistos de virtud, estéril, revelado en mi oscuro principio, me he ocultado.
Y el Ser de Seres replicó: ¿quién te ha enseñado pues que estabas así desprovisto, sino es la utilización de esta misma substancia, de la cual te había recomendado expresamente que no te alimentaras?
Y Adam respondió aún: Aisha, la facultad volitiva que tú me has dado para ser mi compañera, ella ha sido la que me ha ofrecido esa substancia y me he alimentado de ella.
Entonces Jehová, el Ser de Seres, dijo a la facultad volitiva: ¿por qué has hecho eso? Y Aisha respondió: Nahash, esta pasión insidiosa, ha sido la causante de mi delirio, y me he alimentado”.

Sin ánimo de frivolizar sobre este asunto que estamos estudiando, podríamos decir, que si Adam fuese una entidad individual, estaríamos hablando del primer “chivato” de la historia del hombre, pero a estas altura del camino, sabemos que, ni Adam es un ser individualizado, sino que representa a la Humanidad, y lo que es más importante, no se trata de ningún “chivatazo” pues, no era necesario que la voz de Jehová, la Ley Reguladora, lo llamase, pues esa Ley se encuentra en el interior de cada Ser. Dios en su Creación se expande a Sí Mismo y sus Chispas Divinas tienen como misión espiritualizar los diferentes Mundos donde se expresa, y entre éstos, se encuentra el Mundo Físico.

La “transgresión” de Aisha, no debe ser interpretada como un “pecado”, al que se le ha dado el nombre de “Original”. Errar no es pecar. Jehová estableció las Leyes que debe seguir cada acto creador. Ya hemos explicado su significado en varios apartados de este estudio, y no lo vamos a repetir, pero sí debemos decir, que el error cometido, fue no seguir las Leyes establecidas.  Si sembramos una semilla, debemos aguardar todos los pasos posteriores antes de desear alcanzar su fase final, la de los frutos. Si pretendemos sembrar y no esperar a que la semilla crezca y de sus frutos, entonces estamos alterando el Orden Divino. Por lo tanto, el hombre es portador de esa Ley que le ofrece el conocimiento del bien y del mal, pues esa Ley ya se encargó Elohim Jehová de que formase parte del Ser Creado.

Cada vez que no respetamos ese ciclo creativo, el conocimiento que ha de aportarnos esa creación se nos integrará al revés, es decir, por la vía del aprendizaje riguroso. En esa labor de aprendizaje, es donde intervienen con gran maestría, las huestes de Nahash, los Luciferes.

“Y Adam respondió aún: Aisha, la facultad volitiva que tú me has dado para ser mi compañera, ella ha sido la que me ha ofrecido esa substancia y me he alimentado de ella”.

Era el papel estelar de Aisha, reflejar lo que nuestra Voluntad Adámica ha dispuesto. Culpar a Aisha de hacer pecar a Adam, es no comprender la función que ha sido encomendada a la naturaleza femenina. No podemos olvidarnos que ese papel debemos experimentarlos todos y cada uno de los seres humanos. El cuerpo temporal, el cuerpo físico, es elegido por el Yo Espiritual, para aportar al Alma las experiencias que ha de enriquecer su conciencia. En una vida podemos encarnar como hombre y en la próxima como mujer con la intención de ver el efecto que se desprende del uso de la voluntad ejercida cuando encarnamos como hombre.

Independientemente de que encarnemos como hombre o como mujer, todos llevamos en nuestro interior el arquetipo Aisha, la que es susceptible de quedar embelesada por la tentadora invitación de gozar antes de tiempo del fruto que nos ofrece nuestras acciones creadoras. Pero recordemos una vez más que Aisha refleja lo manifestado por Adam, es por ello que Jehová se dirige a Él en primer término, pues es en el Principio de la Voluntad donde emana el error. Ese error, que personificará y reflejará Aisha.

Reflexionemos sobre este punto, y preguntémonos, ¿qué dirección toma nuestra voluntad, nuestros pensamientos?, pues nuestra realidad material, será el reflejo de esa decisión.

Aisha le responde a Jehová: “Nahash, esta pasión insidiosa, ha sido la causante de mi delirio, y me he alimentado”.

Esa es la labor de Aisha. Ese es su magnífico papel: la Facultad de Comprender. Es viendo los efectos, como podemos conocer las causas. Si vivimos el error, la separación, la dualidad, es porque nuestros pensamientos perciben el error, creen en la separación, y se expresan dualmente.

Aisha reconoce, comprende que la causa que la ha llevado a ese acto, ha sido sentir apetencia por la voz de Nahash y, Nahash tan sólo puede enseñarnos por la vía de la separación, pues ellos, recordad, se escindieron de su Oleada de Vida Angélica, precisamente por negarse a integrar el Fuego y el Agua, o lo que es lo mismo, por negarse a bajar el tono de su Luz para que la creación continuase en el Proceso de la Evolución.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 97

LECCIÓN 97

Soy espíritu.

1. La idea de hoy te identifica a ti con tu único Ser. 2No acepta una identidad dividida, ni trata de formar una unidad entrela­zando factores opuestos. 3Simplemente declara la verdad. 4Prac­tica hoy esta verdad tan a menudo como puedas, pues extraerá a tu mente del conflicto y la llevará a los serenos campos de la paz. 5Ni el más leve escalofrío de miedo hará acto de presencia, pues habrá sido absuelta de la locura al haber abandonado la ilusión de una identidad dividida.

2. Volvemos a declarar la verdad acerca de tu Ser, el santo Hijo de Dios que mora en ti, a Cuya mente le ha sido restituida la cordura. 2Tú eres el espíritu que ha sido amorosamente dotado de todo el Amor, la paz y la dicha de tu Padre. 3Tú eres el espíritu que completa a Dios Mismo y que comparte con Él Su función de Creador. 4Él está siempre contigo, tal como tú estás con Él.

3. Hoy trataremos de acercar la realidad a tu mente todavía más. 2Cada vez que practicas, te vuelves cuando menos un poco más consciente, ahorrando en algunas ocasiones mil años o más. 3Los minutos que dedicas se multiplican una y otra vez, pues el mila­gro hace uso del tiempo, pero no está regido por él. 4La salvación es un milagro, el primero y el último; el primero que es el último, pues es uno.

4. Tú eres el espíritu en cuya mente mora el milagro en el que el tiempo se detiene; el milagro en el que un minuto que se dedique a la práctica de estas ideas se convierte en un lapso de tiempo ilimitado e infinito. 2Da, pues, gustosamente estos minutos, y cuenta con Aquel que prometió infundirlos de intemporalidad. 3Él respaldará con toda Su fortaleza cada pequeño esfuerzo que hagas. 4Concédele hoy los minutos que Él necesita para poder ayudarte a entender con Él que tú eres el espíritu que mora en Él y que hace un llamamiento a todas las cosas vivientes a través de Su Voz; el espíritu que ofrece Su visión a todo aquel que se la pide y que reemplaza el error con la simple verdad.

5. El Espíritu Santo se regocijará de tomar cinco minutos de cada hora de tu tiempo para llevarlos alrededor de este mundo afli­gido donde el dolor y la congoja parecen reinar. 2No pasará por alto ni una sola mente receptiva que esté dispuesta a aceptar los dones de curación que esos minutos brindan, y los concederá allí donde Él sabe que han de ser bien recibidos. 3Y su poder sanador aumentará cada vez que alguien los acepte como sus propios pensamientos y los use para curar.

6. De esta manera, cada ofrenda que se le haga se multiplicará miles de veces y decenas de miles más. 2Y cuando te sea devuelta, sobrepasará en poderío la pequeña ofrenda que hiciste, en forma parecida a como el resplandor del sol es infinitamente más potente que el pequeño destello que emite la luciérnaga en un fugaz instante antes de apagarse. 3El constante fulgor de esta luz permanecerá y te guiará más allá de las tinieblas; y jamás podrás olvidar el camino otra vez.

7. Comienza estos gratos ejercicios con las palabras que el Espí­ritu Santo te dice, y deja que su eco reverbere por todo el mundo a través de Él:

2Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limita­ción, a salvo, sano y pleno.
3Libre para perdonar y libre para salvar al mundo.

3Expresado a través de ti, el Espíritu Santo aceptará este regalo que recibiste de Él, aumentará su poder y te lo devolverá.
8. Ofrécele gustosamente hoy cada sesión de práctica. 2Y Él te hablará, recordándote que eres espíritu, uno con Él y con Dios, uno con tus hermanos y con tu Ser. 3Escucha las seguridades que te da cada vez que pronuncias las palabras que Él te ofrece hoy, y permite que Él le diga a tu mente que son verdad. 4Utilízalas contra cualquier tentación, y evita las lamentables consecuencias que la tentación trae consigo si sucumbes a la creencia de que eres otra cosa. 5El Espíritu Santo te brinda paz hoy. 6Recibe Sus palabras, y ofréceselas a Él.

¿Qué me enseña esta lección?

El reconocimiento de nuestra verdadera identidad es liberador. Soy Espíritu. 

Afirmar mi, única y verdadera, realidad me permite alcanzar un elevado estado de consciencia. Pronunciar ese reconocimiento, me hace sentir una enorme felicidad y una profunda paz, semejante a la que se experimenta, cuando despertamos de una agitada pesadilla.

Yo soy Espíritu. Mis ojos ya no se encuentran limitados por los contornos de la materia y desde ahora y para la eternidad, decido ver la única y verdadera realidad: nuestra esencia divina. La veo en mí, y a través de mí, veo la divinidad de mis hermanos.

Desde la visión de lo que Soy, veo una manera distinta de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo que vemos proyectado fuera. Esa visión me está mostrando un mundo nuevo, en el que desde que nacemos en él, se nos muestra a la luz de la verdad, lo que realmente somos. Se nos revela, que el cuerpo que percibimos no es nuestra identidad, sino tan solo un envoltorio que utilizamos como vehículo para expresarnos en el mundo ilusorio de las formas.

Se nos revela, en este mundo nuevo, que todos somos Hijos de un mismo Padre y que en la unidad formamos Su Filiación. Que Ese Padre es la Fuente de donde recibimos el aliento de Vida. De esa Fuente recibimos la capacidad de crear y para ello utilizamos la mente, el foco a través del cual se expresa nuestro Ser Espiritual.

Se nos revela, en este mundo nuevo, que la mente es Una y se complace en la Santidad, en la Plenitud, en la Inocencia y en la Impecabilidad. Esa mente Una es la causa de todo efecto y a través de su foco, el Hijo de Dios expande los Atributos con los que ha sido creado, su Voluntad, su Amor y su Inteligencia.

Ejemplo-Guía: "¿Cómo crear ese mundo nuevo?

Ese mundo no hay que crearlo, pues ya existe. Le llamamos nuevo, desde la perspectiva ilusoria del mundo de la percepción basado en la temporalidad, pero en verdad, ese mundo es real en la eternidad.

Ese mundo no hay que crearlo, pues no tiene cabida en la dimensión de la percepción, pues su Fuente es el verdadero Conocimiento. Su existencia pertenece al Espíritu, donde Todo Es.

En el nivel en el que hemos depositado nuestra identidad pasajera, ese mundo nuevo, es como una Voz que nos despierta de las oscuras pesadillas que estamos soñando. Es esa Voz que nos susurra al oído que dejemos de sufrir, que dejemos de sentir temor, que dejemos de sentir dolor, que dejemos de experimentar la necesidad y la escasez. Esa Voz nos ofrece su mano y nos lleva a la verdadera visión de lo que somos: Hijos de Dios. Y esa visión nos permite comprender que lo que llamábamos realidad tan solo era el escenario de nuestros sueños y que las vivencias experimentadas habían sido escritas por nosotros, el único soñador.

Siendo así, no debemos preocuparnos por crear lo que ha existido por siempre. Ese mundo, es el Hogar de Dios, es el "Vientre Divino" donde su Hijo se ha gestado y desde el cual ha sido emanado. Esa emanación, es una expansión de Sí Mismo, por lo que no debemos entenderlo como una separación. En ese Estado de Unidad, no se concibe la necesidad, pues Todo Es. 

Trasladar ese Estado de Plenitud al nivel del sueño, nos sitúa en un nuevo escenario donde dejamos de sentirnos prisioneros de las limitaciones del mundo de la percepción. Ahora tenemos la certeza, de que ese mundo puede ser dibujado con distintas tonalidades, pues en verdad, somos los únicos con capacidad para aportar esos tonos. Y elegimos, el tono de la abundancia, el tono de la salvación, de la libertad, de la confianza, de la salud, el tono del perdón y del amor. 

Elegimos desechar los viejos colores de la pesadumbre, del victimismo, del apego, del miedo y de la culpa, del dolor y de la tristeza, del resentimiento y del odio, de la necesidad y de la escasez. 

Ese es el nuevo lienzo que decidimos crear. La mente al servicio del Espíritu y con esa visión, elegimos vivir la vida, conocedores de que somos los artistas que la colorean.

Reflexión: ¿Crees ser un Espíritu?

jueves, 6 de abril de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 17ª parte -

La Caída II.

Traducción Convencional: “Y respondió la mujer a la serpiente: “Del fruto de los árboles del paraíso comemos, pero del fruto del que está en medio del paraíso nos ha dicho Dios: “No comáis de él, ni lo toquéis siquiera, no vayáis a morir”
Y dijo la serpiente a la mujer: “No, no moriréis; es que sabe Dios que el día que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Y Aisha, la Facultad volitiva, respondió a este Ardor cupido: podemos alimentarnos sin temor del fruto sustancial del recinto orgánico.
Pero en cuanto el fruto de la substancia misma que está en el centro de este recinto, nos ha dicho, Él-los-Dioses, no lo convirtáis en alimento, no hagáis de él aspiración de vuestra alma, de miedo a que no os hagáis inevitablemente morir.
Entonces Nahash, dijo: no, no es de muerte que os haréis inevitablemente morir.
Ya que sabe bien, Él-los-Dioses, que el día en que os alimentéis de esa substancia, vuestros ojos se abrirán a la luz, y teme que seáis tales como Él, conociendo el bien y el mal”.


Ya hemos visto en el capítulo anterior, como la Humanidad era guiada por los Ángeles, Entidades que estaban al servicio de Jehová. Advertíamos como la conciencia era similar a la de un ensueño y se encontraba orientada hacia el mundo interno.

Tal y como se recoge en la narración convencional de este pasaje, la divinidad actúa de un modo incoherente, pues por un lado dispone en el recinto orgánico de un medio de aprendizaje y por otro, prohíbe hacer uso de él. Es como si nos hubiese dotado de un cerebro y nos advirtiese que no lo utilicemos para expresar nuestros pensamientos, nuestra capacidad de discernir.

El hecho de que ese “medio de aprendizaje” estuviese situado en el recinto orgánico, nos está indicando que en los “planes” de Jehová estaba que la Humanidad se alimentase de Él, del Conocimiento del Bien o del Mal. Pero a su debido tiempo, es decir, cuando los Vehículos con los que había dotado a su creación, hubiesen alcanzado mayor desarrollo, cuando su Cuerpo de Deseo y su Cuerpo Mental, fuesen capaces de asimilar ese Saber.

Pero, como ya hemos dicho a lo largo de este estudio, el Adam Universal y su compañera Aisha, eran portadores en estado potencial de todas las facultades con las que contaba su Creador. Habían sido creados a su imagen  y semejanza. Por lo tanto, tenían la facultad de “elegir” libremente, de desplegar su Voluntad, sus Deseos y sus Pensamientos para llevar a cabo sus Propósitos.

El Hombre, era el fruto de una composición de los 4 Elementos Zodiacales; era Fuego, era Agua, era Aire y en esa fase, era, igualmente, Tierra. En su Programa Evolutivo tenía que recapitular los Trabajos realizados por su Creador en los cuatro primeros Días de la Creación desarrollados hasta ese momento evolutivo. Siendo esto así, al recapitular el proceso de integración del Fuego y del Agua, se produciría la división de este segundo Elemento y, mientras que una parte de nuestras emociones, se comunicaba con los Ángeles para recibir el “alimento” espiritual de primera mano, la otra, se comunicaba con los Luciferes, Ángeles Caídos, que estaban en condiciones de administrarnos el conocimiento del Mundo Material, en el que eran expertos.

A partir de ese momento, interviene Aisha, la Facultad Volitiva, la Facultad de Comprender, pues su función era ver reflejada la Voluntad externamente para una mejor comprensión de sus actos. Aisha representa el rostro receptivo de esa Humanidad Primigenia, la cual era sensible a recibir, a interpretar la “voz” de los Luciferes. Pero para que esa “voz” llegase hasta los oídos de Aisha, era necesario que se sintiera apetencia por recibirla, es decir, que existiese el deseo de “Conocer”.

Cada vez que movilizamos nuestros deseos y pensamientos y los orientamos a la conquista del mundo material, estamos conectándonos con los Luciferes, los cuales, depositarán en nosotros el ardor cupido, envidioso, que nos motivará a conseguir el propósito perseguido.

Cada vez que movilizamos nuestros deseos y pensamientos y los impregnamos de amor hacia los demás, estamos permitiendo que los Ángeles canalicen esas energías en beneficio de la Humanidad.

En la medida en que nuestra conciencia, despierta del largo sueño en el que ha quedado sumido Adam, dejaremos de sentir apetencia por la conquista del mundo material. Dejaremos de vernos como seres separados, dejaremos de sentirnos culpables, dejaremos de sentir miedo, dejaremos de sentirnos atacados, y recuperaremos la percepción de la única verdad, la Unidad. Cuando eso ocurra, ya no responderemos a las voces de los Luciferes y nos vincularemos de nuevo, de pleno derecho, a trabajar conjuntamente con las Entidades Angélicas, los cuales seguirán prestándonos su ayuda para realizar los Trabajos previos al 5º Día de la Creación. Esos Trabajos se desarrollarán, en gran parte, en el Cuerpo Vital.


Podemos concretar este punto, diciendo que la impaciencia por conocer el Bien y el Mal hizo que la Obra se le fuera de las manos al Creador, y así el Hombre, en lugar de ser un vehículo dócil para su Yo Espiritual, se convirtió en su Velo. La aparición del mal no se debió a la iniciativa de los Luciferianos, sino a nuestra incapacidad de absorber las energías creadoras de las huestes divinas a las cuales nos conectamos, potenciando con las energías desperdiciadas, lo negativo, lo que nos viene al revés.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 96

LECCIÓN 96

La salvación procede de mi único Ser.


1. Aunque eres un solo Ser, te percibes a ti mismo como si fueses dos: bueno y malo, lleno de amor y lleno de odio, mente y cuerpo. 2Esta sensación de estar dividido en dos estados opuestos da lugar a un constante y agudo conflicto, y conduce a desesperados intentos de reconciliar los aspectos contradictorios de esa auto-percep­ción. 3Has buscado muchas de estas soluciones reconciliatorias, pero ninguna de ellas te ha dado resultado. 4Los opuestos que percibes en ti jamás serán compatibles. 5Tan sólo uno de ellos existe.

2. Si has de salvarte, tienes que aceptar el hecho de que, por mucho que lo intentes, la verdad y lo ilusorio no pueden reconci­liarse, independientemente de los medios que utilices o de dónde percibas el problema. 2Hasta que no aceptes esto, irás en pos de un sinnúmero de metas irrealizables, desperdiciarás el tiempo, tus esfuerzos serán en vano, fluctuarás entre la esperanza y la duda, y cada intento será tan fútil como el anterior y tan inútil como sin duda alguna habrá de ser el siguiente.

3. Los problemas que no tienen sentido no se pueden resolver dentro del marco en que se han planteado. 2Dos seres en conflicto supone una condición que no se puede resolver, y no puede haber tampoco un punto de encuentro entre el bien y el mal. 3El ser que tú fabricaste jamás podrá ser tu Ser, ni tampoco puede tu Ser divi­dirse en dos y seguir siendo lo que es y lo que no puede sino ser eternamente. 4Una mente y un cuerpo no pueden ambos coexistir. 5No trates de reconciliarlos, pues cada uno de ellos niega que el otro sea real. 6Si eres lo físico, tu mente desaparece del concepto que tienes de ti mismo, pues no tiene un lugar en el que realmente pueda ser parte de ti. 7Si eres espíritu, el cuerpo es entonces el que no tiene ningún sentido en tu realidad.

4. La mente es el medio del que el espíritu se vale para expresarse a Sí Mismo. 2Y la mente que sirve al espíritu está en paz y llena de gozo. 3Deriva su poder del espíritu y desempeña gustosamente su función aquí. 4La mente puede, por otro lado, verse también a sí misma como divorciada del espíritu y percibirse como dentro de un cuerpo al que confunde consigo misma. 5Sin su función, pues, no tiene paz, y la felicidad se vuelve algo ajeno a su pensamiento.

5. Mas una mente separada del espíritu no puede pensar. 2Ha negado la Fuente de su fortaleza, y se considera a sí misma des­valida, limitada y débil. 3Desasociada ahora de su función, cree estar sola y separada, atacada por ejércitos que se organizan con­tra ella; cree asimismo estar oculta en la frágil estructura del cuerpo. 4Ahora tiene que reconciliar lo que es diferente con lo que es lo mismo, pues para eso es para lo que piensa que es.

6. No pierdas más tiempo en esto. 2¿Quién puede resolver los insensatos conflictos que los sueños presentan? 3¿Qué significado podría tener en verdad su resolución? 4¿Qué objeto tendría? 5¿De qué serviría? 6La salvación no puede hacer que las ilusiones sean reales, ni tampoco resolver un problema que no existe. 7Tal vez albergas la esperanza de que puede. 8Mas ¿querrías que el plan de Dios para la liberación de Su amado Hijo le causase dolor a éste y además no lo liberase?

7. Tu Ser aún conserva Sus pensamientos, los cuales permanecen dentro de tu mente y en la Mente de Dios. 2El Espíritu Santo con­serva la salvación en tu mente y le ofrece el camino de la paz. 3La salvación es un pensamiento que compartes con Dios porque Su Voz lo aceptó por ti y respondió en tu nombre que se había consu­mado. 4De esta manera, la salvación está salvaguardada entre los pensamientos que tu Ser aprecia y abriga por ti con amor.

8. Hoy intentaremos localizar este pensamiento, cuya presencia en tu mente está garantizada por Aquel que te habla desde tu único Ser. 2Nuestras prácticas de cinco minutos cada hora estarán dedicadas a buscar este Ser en tu mente. 3La salvación procede de Él a través de Aquel que es el puente entre tu mente y Él. 4Espera pacientemente y deja que Él te hable acerca de tu Ser y de lo que tu mente puede hacer una vez que haya sido restituida a Éste y se encuentre libre para servir Su Voluntad.
9. Comienza diciendo lo siguiente:

2La salvación procede de mi único Ser.
3Sus pensamientos están a mi disposición.

4Luego busca Sus pensamientos, y reclámalos como tuyos. 5Son tus pensamientos reales, los cuales has negado mientras dejabas que tu mente vagase por un mundo de sueños en busca de ilusio­nes que los sustituyesen. 6He aquí tus pensamientos, los únicos que tienes. 7La salvación se encuentra entre ellos. aHállala allí.

10. Si tienes éxito, los pensamientos que se te ocurran te dirán que te has salvado y que tu mente ha encontrado la función que pro­curó perder. 2Tu Ser le dará la bienvenida y la colmará de paz. 3Una vez que su fortaleza haya sido restaurada, tu mente podrá fluir de nuevo desde su espíritu al espíritu de todas las cosas creadas por el Espíritu a semejanza de Sí Mismo. 4Tu mente ben­decirá todas las cosas. 5Una vez que la confusión haya cesado, quedarás restaurado, pues habrás hallado tu Ser.

11. Tu Ser sabe que hoy no puedes fracasar. 2Tal vez tu mente siga dudándolo por un rato, 3pero no te dejes desanimar por ello. 4Tu Ser conservará para ti la dicha que experimenta, y gozarás de ella con plena conciencia. 5Cada vez que dedicas cinco minutos de cada hora a buscar a Aquel que une a tu mente con tu Ser, le ofreces un tesoro adicional para que lo salvaguarde para ti.

12. Cada vez que le dices hoy a tu agitada mente que tu salvación procede de tu único Ser, añades otro tesoro más a tu creciente almacén. 2Y éste se le da en su totalidad a todo aquel que lo pida y acepte el regalo. 3Piensa, pues, cuánto se te está dando este día para que lo des, de manera que se te pueda dar a ti.

¿Qué me enseña esta lección?

¿Quién es feliz en el conflicto? ¿Quién desea construir su hogar en la oscuridad? ¿Quién no desea despertar de una pesadilla? Tan sólo el verdadero Ser tiene la condición para liberarnos del conflicto, iluminar nuestra casa y despertarnos a la única realidad.

Mientras que nuestra mente sirva a la dualidad, a la división,  estaremos alimentando la falsa creencia de que estamos separados de la verdadera Fuente, de nuestro Creador y de su Creación.


Si crees en el conflicto, no tendrás paz. Si crees en la oscuridad, permanecerás perdido. Si crees que puedes permanecer dormido, te identificarás con el soñador, sin tomar consciencia de que tú eres el único soñador. 

Y prestar servicio a la dualidad nos lleva donde únicamente nos puede llevar, al conflicto y a la falta de coherencia y de paz.

¿Qué le dirías a tu hijo adolescente cuando compruebas que sus impulsos emocionales, adueñándose de su mente, de su capacidad de discernimiento, le lleva a acometer iniciativas que le causarán dolor y sufrimiento? Le dirías, respetando su libre albedrío, ¿has reflexionado sobre las consecuencias de tus actos? Con esta pregunta, no estás queriendo dirigir su vida, tan solo pretendes, poner una luz a su alcance para que sepa ver la realidad.

¿Qué significado tiene esa luz? El único posible, permitirnos ver la verdad. Esa luz nos revela, que la mente es un foco que puede ser utilizado por el Espíritu e igualmente, puede ser utilizado por el cuerpo. Cuando es el Espíritu el que lo usa, tenemos acceso a la visión de la verdad. Cuando es el cuerpo el que lo hace, la visión se transforma en imaginación y en vez de tener acceso a la verdad, da lugar a la ilusión.

¿Cómo podemos saber que nuestra mente sirve al Espíritu? Cuando nuestra mente sirve al Espíritu, tan solo vemos la unidad, actuamos de acuerdo a las Leyes de Dios (Amor) y gozamos de la Dicha y la Paz Divina.

Cuando nuestra mente sirve al ego (cuerpo), tan solo percibimos la separación y actuamos bajo los mandatos del miedo, de la culpa, lo que nos conduce a experimentar dolor, sufrimiento, enfermedad, etc.

Ejemplo-Guía: ¿Cómo hago para salvarme?

Esta cuestión, tan sutil, presenta como punto de partida un error que es preciso corregir. Si tenemos la necesidad de la salvación, es porque nos sentimos condenados, nos sentimos prisioneros del miedo, el principal causante de que no seamos libres.

Las enseñanzas de Un Curso de Milagros, nos revela que el único error que debemos corregir, es el que nos lleva a la creencia de que estamos separados de nuestro Creador. Potencialmente, ese error, da lugar a una cadena, casi infinita, de errores. El miedo es consecuencia de esa creencia, pues imaginamos que ya no gozamos de la protección de nuestro Padre.
La condena, igualmente, es consecuencia de esa misma creencia, pues nos imaginamos que hemos ofendido la confianza de nuestro Creador. Tal gesto de desconfianza y fidelidad, nos ha llevado a dar un dañino valor a la creencia en el pecado. Nos sentimos sucios y nos condenamos. Exigimos el castigo como una vía de liberación de la culpa que sentimos. Proyectamos al exterior, las sombras que visionamos en nuestro interior, en forma de juicios condenatorios, en un intento de quedar limpios de pecados.

Por lo tanto, la única respuesta que puede aportarse a esta cuestión es que no debemos hacer nada para salvarnos, pues jamás hemos perdido nuestra condición de inocencia, plenitud y libertad.

Si necesitamos recibir otra respuesta, no pasa nada. No podemos negar la única verdad, pero tampoco podemos visionarla, negando el mundo ilusorio que percibimos.
Entender que nuestra necesidad de salvación es tan solo una creencia, ya nos sitúa en una posición aventajada, en el sentido, de que dicha visión nos invita a elegir de nuevo.

Te sientes prisionero de tus creencias, y ahora sabes que ese sentimiento es fruto de un error que puedes corregir con tan solo poner tu voluntad en ello. Si tu mente a estado al servicio del ego, y dicha fidelidad te ha conducido a experiencias conflictivas y dolorosas, ahora sabes, que poner tu mente al servicio del Espíritu te permitirá experimentar un mundo nuevo.

Cuando se pone la mente al servicio del Espíritu Santo, se establece un nuevo canal de comunicación que nos afecta a niveles internos y externos. Desde el punto de vista interno, aparece una característica que nos lleva al sentimiento del gozo. Esa característica tiene su fuente en la confianza (fe), la cual te lleva a entregar todas y cada una de tus decisiones al Espíritu Santo. Este gesto nos predispone a vivir la vida con una actitud de aceptación, que no debemos confundir con la resignación, de todo cuanto nos ocurre.
A nivel externo, nuestra comunicación con el mundo adopta una peculiaridad que se caracteriza por la visión de la unidad con todo lo creado. Esa característica nos lleva a sentir empatía con todos y excluimos de nuestros hábitos la iniciativa del juicio condenatorio y la actitud de venganza y ataque.

Reflexión: ¿Crees que es posible servir a dos amos a la vez?