viernes, 2 de enero de 2026

Capítulo 25. III. Percepción y elección (8ª parte).

III. Percepción y elección (8ª parte).

8. El Hacedor del mundo de la mansedumbre tiene absoluto poder para contrarrestar el mundo de la violencia y del odio que parece interponerse entre Su mansedumbre y tú. 2Dicho mundo no existe ante Sus ojos perdonadores. 3por lo tanto, no tiene por qué existir ante los tuyos. 4El pecado es la creencia fija de que lo que se percibe no puede cambiar. 5Lo que ha sido condenado está condenado para siempre, al ser eternamente imperdonable. 6Si entonces se perdona, ello quiere decir que haberse percibido como un pecado tuvo que haber sido un error. 7Y es esto lo que hace que el cambio sea posible. 8El Espíritu Santo, asimismo, sabe que lo que Él ve se encuentra mucho más allá de cualquier posibilidad de cambio. 9Pero el pecado no puede inmiscuirse en Su visión, pues ha quedado corregido gracias a ella. 10Por lo tanto, tuvo que haber sido un error, no un pecado. 11Pues lo que el pecado afir­maba que nunca podría ocurrir, ha ocurrido. 12El pecado se ataca con castigos, y de esta manera se perpetúa. 13Mas perdonarlo es cambiar su estado, de manera que de ser un error pase a ser la verdad.

El punto 8 profundiza en el poder del perdón como herramienta para deshacer la percepción del pecado, y en la visión del Espíritu Santo como guía hacia la verdad.

¿Qué nos enseña este mensaje?

El mensaje de Jesús nos enseña que el mundo de odio y violencia no tiene realidad ante los ojos del Espíritu Santo, que ve con perdón. Por lo tanto, tampoco tiene por qué existir ante nosotros. El pecado se define aquí como una creencia fija en que lo percibido no puede cambiar. Pero si algo puede ser perdonado, entonces no era pecado, sino error. El perdón transforma la percepción, deshace la condena y permite el cambio. El Espíritu Santo ve más allá del error, y su visión corrige lo que parecía eterno e imperdonable.

En el nivel práctico:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que ninguna situación está condenada para siempre. Lo que creemos imperdonable puede transformarse si lo vemos con los ojos del perdón. El castigo perpetúa el error; el perdón lo deshace. Podemos elegir ver con mansedumbre, y permitir que el Espíritu Santo nos muestre la verdad más allá de la percepción fija.

Aplicando la enseñanza:

  • Cuando sientas que algo “no tiene solución”, recuerda que esa creencia es lo que define el pecado. El perdón abre la puerta al cambio.
  • En momentos de juicio, puedes elegir ver con la mansedumbre del Espíritu Santo, que no condena, sino transforma.

Ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Marcos guarda rencor hacia su padre por años de maltrato. Cree que “eso no se puede perdonar”. Pero al abrirse al perdón, siente que la carga se disuelve. Comprende que lo que parecía pecado era un error que podía ser sanado.
  • Ejemplo simbólico: Un niño cree que ha roto algo “demasiado valioso” y que nadie lo perdonará. Pero una figura luminosa le muestra que el objeto puede repararse, y que el amor no se ha perdido. El niño aprende que el perdón transforma lo que parecía irremediable.

Citas relacionadas con este pasaje:

  • "El pecado es la creencia de que el ataque puede estar justificado". (T-19.II.6:1)
  • "El perdón es la única función significativa en el tiempo". (T-25.VI.5:1)
  • "El Espíritu Santo no ve pecado, sino errores que pueden corregirse". (T-9.III.2:5)

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Qué situaciones sigo percibiendo como “imperdonables”?
  • ¿Estoy dispuesto a ver con la mansedumbre del Espíritu Santo?
  • ¿Puedo aceptar que el pecado es sólo una creencia fija, y que el perdón lo transforma?

Resumiendo:

Este punto nos enseña que el pecado no es real, sino una percepción que puede cambiar. El Espíritu Santo ve más allá de la condena, y su visión nos libera. El perdón no sólo transforma la percepción, sino que revela la verdad que siempre estuvo allí: el amor inmutable. La mansedumbre divina tiene el poder absoluto de deshacer el mundo del odio.

“Mas perdonarlo es cambiar su estado, de manera que de ser un error pase a ser la verdad.”

Una invitación: Hoy, elige perdonar lo que creías imperdonable. Deja que la mansedumbre del Espíritu Santo transforme tu visión y te devuelva a la luz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario