lunes, 18 de abril de 2016

Oración del Padre Nuestro (VII)

Netzah: “Perdona nuestras ofensas”

Hermosa frase, hermosa solicitud…, como hermoso es todo lo que proviene de la Esfera de Netzah, el Centro donde la energía se convierte en Armonía y Arte.
Es evidente, que el tránsito por la Esfera de Tiphereth, favorece el trabajo esencial de toma de conciencia. Las “aguas vivas” de Hochmah, del Centro de la Luz, permite que el hombre consiga extraer el significado profundo de la experiencia. Es un trabajo imprescindible e inevitable para alcanzar el próximo estadio, en el que proclamamos: “perdona nuestras ofensas”.
La toma de conciencia nos lleva a reconocer que en el uso de nuestros poderes creadores, es decir, en el uso de nuestros sentimientos, hemos puesto en circulación un estado de energía, que ha sido causa de unos efectos. Si la calidad de esa energía era buena, los resultados serán positivos; si por el contrario, su calidad era “mala”, los resultados serán negativos y habrá generado caos y desorden.
Por lo tanto, ser consciente de nuestra participación directa en el proceso creador, nos lleva a pronunciar el profundo deseo de ser perdonado. Detrás de esa petición, encontramos un valor propio del Elemento tutelado por Netzah, el Elemento Aire.
Recordando la cualidad de esa energía, diremos que nos invita a adquirir la comprensión de las cosas, haciendo uso de la razón. Cuando se trabaja en la Esfera de Netzah, el Alma Humana ha sido capaz de transcender la visión egoísta y se realiza una labor de complementación, integrando en la conciencia el valor de los opuestos.
Netzah nos permite despertar el valor de la empatía y nos lleva a situarnos en el lugar del otro para comprender sus necesidades.
“Perdona nuestras ofensas”, exige por nuestra parte posesionarnos en ese estado de empatía. Ver reflejado en los demás los efectos de nuestras acciones, nos lleva a rectificar la condición de la energía que hemos puesto en circulación. Si no fuese así, si ese proceso no se llevase a cabo, ¿qué sentido tendría pedir perdón?
Muchas veces, reconocemos nuestra participación en hechos, cuyos resultados han dado lugar a efectos negativos y hemos solicitado perdón por nuestra acción. Sin embargo, el perdón que solicitamos de los demás, no nos redime en su totalidad, si en verdad no nos perdonamos a nosotros mismos.
No basta con pedir perdón, aunque es esencial, pero como recoge, acertadamente, el refrán, “el amor bien entendido empieza por uno mismo”, y con ello entiendo, que debemos pedir el perdón de nuestras ofensas, con la certeza de que nuestras acciones no serán generadoras de nuevas ofensas, ni hacia los demás, ni hacia nosotros mismos.

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