sábado, 20 de mayo de 2017

Oración del Padre Nuestro (VII)

Netzah: “Perdona nuestras ofensas”


Hermosa frase, hermosa solicitud…, como hermoso es todo lo que proviene de la Esfera de Netzah, el Centro donde la energía se convierte en Armonía y Arte.
Es evidente, que el tránsito por la Esfera de Tiphereth, favorece el trabajo esencial de toma de conciencia. Las “aguas vivas” de Hochmah, del Centro de la Luz, permite que el hombre consiga extraer el significado profundo de la experiencia. Es un trabajo imprescindible e inevitable para alcanzar el próximo estadio, en el que proclamamos: “perdona nuestras ofensas”.
La toma de conciencia nos lleva a reconocer que en el uso de nuestros poderes creadores, es decir, en el uso de nuestros sentimientos, hemos puesto en circulación un estado de energía, que ha sido causa de unos efectos. Si la calidad de esa energía era buena, los resultados serán positivos; si por el contrario, su calidad era “mala”, los resultados serán negativos y habrá generado caos y desorden.
Por lo tanto, ser consciente de nuestra participación directa en el proceso creador, nos lleva a pronunciar el profundo deseo de ser perdonado. Detrás de esa petición, encontramos un valor propio del Elemento tutelado por Netzah, el Elemento Aire.
Recordando la cualidad de esa energía, diremos que nos invita a adquirir la comprensión de las cosas, haciendo uso de la razón. Cuando se trabaja en la Esfera de Netzah, el Alma Humana ha sido capaz de transcender la visión egoísta y se realiza una labor de complementación, integrando en la conciencia el valor de los opuestos.
Netzah nos permite despertar el valor de la empatía y nos lleva a situarnos en el lugar del otro para comprender sus necesidades.
“Perdona nuestras ofensas”, exige por nuestra parte posesionarnos en ese estado de empatía. Ver reflejado en los demás los efectos de nuestras acciones, nos lleva a rectificar la condición de la energía que hemos puesto en circulación. Si no fuese así, si ese proceso no se llevase a cabo, ¿qué sentido tendría pedir perdón?
Muchas veces, reconocemos nuestra participación en hechos, cuyos resultados han dado lugar a efectos negativos y hemos solicitado perdón por nuestra acción. Sin embargo, el perdón que solicitamos de los demás, no nos redime en su totalidad, si en verdad no nos perdonamos a nosotros mismos.
No basta con pedir perdón, aunque es esencial, pero como recoge, acertadamente, el refrán, “el amor bien entendido empieza por uno mismo”, y con ello entiendo, que debemos pedir el perdón de nuestras ofensas, con la certeza de que nuestras acciones no serán generadoras de nuevas ofensas, ni hacia los demás, ni hacia nosotros mismos.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 140

LECCIÓN 140

La salvación es lo único que cura.

1. La palabra "cura” no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. 2Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta "mejor". 3Mas cuando trata de curar a la mente, no la consi­dera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. 4Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino sustituir una ilusión por otra. 5Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano.

2. Mas no se ha curado. 2Simplemente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse. 3Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. 4No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. 5¿Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño? 6Pues o bien uno está dor­mido o bien despierto. 7En esto no hay términos medios.

3. Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. 2Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. 3Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. 4Te conducen del sueño a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen. 5Y así, sanan para toda la eternidad.

4. La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enferme­dad. 2Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. 3Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabili­dad. 4La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. 5Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. 6Y eso es ciertamente curación. 7Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar.

5. ¡Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos! 2Pues la curación tiene que proceder de la santi­dad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado. 3Dios mora en templos santos. 4Allí donde ha entrado el pecado se le obstruye el paso. 5No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. 6Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse, de Su beneficencia. 7No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar.

6. Éste es el pensamiento que cura. 2No hace distinciones entre una irrealidad y otra. 3Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. 4Esto no es magia. 5Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. 6No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado con la forma en que se manifiesta. 7Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.

7. No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. 2La cura­ción se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces apli­carse a lo que está enfermo para que se pueda curar. 3Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. 4La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. 5No hay otro cambio que éste. 6Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen sustancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente?

8. Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentali­dad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas las ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra. 2Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nues­tras mentes porque nuestro Padre la ubicó ahí para nosotros. 3Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos. 4Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. 5Sólo necesitamos bus­carla y la hallaremos.

9. Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. 2Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. 3Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. 4En esto no hay grados ni ninguna creencia de que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. 5Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad.

10. Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talis­manes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. 2Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. 3Ésta es la única Voz que puede curar. 4Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios.

11. Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. 2Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por sepa­rado, sino todos de una vez. 3Pues todos son lo mismo. 4No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. 5Lo oímos ahora. 6Hoy venimos a Él.

12. Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el cora­zón exaltado y la mente atenta, oremos:

2La salvación es lo único que cura.
3Háblanos, Padre, para que nos podamos curar.

4Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. 5Esto es lo que aprenderemos hoy. 6Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. 7Hoy es el día en que nos llega la curación. 8Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad.


¿Qué me enseña esta lección?

¿Qué busca el ego haciendo real la enfermedad? ¿Qué lección cree aprender a través del dolor?

El origen de la enfermedad, para el ego, al igual que el del dolor, encuentra una única causa, el sentimiento de culpabilidad que le hace merecedor de un castigo redentor.

La mente, al limitar la conciencia en los ropajes del mundo físico, quedó prisionera de la visión aportada por la percepción de los sentidos, los cuales, se convirtieron en la vía más directa de aprendizaje y que pronto sustituyó a la conexión espiritual que la antecedió.

De este modo, surge la naturaleza del ego, el cual se identifica totalmente con el mundo que percibe externamente y adopta la creencia errónea de que es un ser individual separado del resto.

Sin embargo, el Hijo de Dios, identificado con la personalidad mundana, mantiene un recuerdo ancestral que le susurra tenuemente su verdadero origen. Esta voz interior, le produce temor y miedo, pues interpreta que su identificación con el mundo externo viola, de alguna manera, las Leyes de Dios.

Ese miedo le origina una profunda pesadumbre y comienza la búsqueda de redimir su pecado, para lo cual, debe lavar su culpa con el castigo y la severidad del riguroso destino. La enfermedad, se convierte en una fiel aliada que trata de compensar las pesadillas de sus sueños.

Es preciso, oír el Plan de Salvación dispuesto por Dios para nosotros. Ese Plan nos invita a despertar de nuestro letargo y recuperar la visión espiritual de nuestra identidad. La mente que ha fabricado la creencia en la separación, debe rectificar esa visión y crear relaciones santas basadas en lazos de Amor y Unidad.

Es por ello, que podemos determinar, que la Salvación es lo único que cura.


Ejemplo-Guía: "La culpa, nos enferma. Saber qué somos, nos cura"

La Lección de hoy, no ha podido ser más clara. A muchos de nosotros, el tema de la enfermedad es motivo de preocupación. 

Sí, soy consciente de lo que estoy dicidiendo. Soy consciente de que con esa afirmación estoy dando la respuesta de porqué, la enfermedad, se convierte en una preocupación: la estamos haciendo real, cada vez que le prestamos atención.

Si hemos hecho los deberes oportunos que nos proponía la Lección anterior, y hemos conseguido dar la respuesta apropiada a la cuestión ¿qué soy?, estaremos en condiciones de dar un importante paso hacia la curación, pues la enfermedad es una de las ilusiones con las que el ego nos mantiene prisionero de su falsa identidad.

Si soy un cuerpo, es lógico que enferme y es, igualmente lógico que muera. Con esta reflexión el ego nos define lo que es la vida.

Pero, si tenemos la certeza de que no somos un cuerpo, sino que somos un Ser Espiritual, entonces estaremos experimentando la visión del despertar y con ello, estamos proclamando nuestra plenitud, un estado de sanación mental que nos lleva al retorno a nuestro verdadero Hogar.

El cuerpo es el emblema del ego que testimonia sobre el principio de separación. Pero, ese símbolo externo de su identidad, le produce un profundo temor, pues representa la causa de su pecado y de su desobediencia a su Creador. El cuerpo se convierte en el vehículo que da origen a la culpa: el descubrimiento de la individualidad supone el reconocimiento del pecado original. 

Cuerpo-pecado y culpa forman una asociación que da lugar a la enfermedad como expresión de la desarmonía y la incoherencia; de lo ilusorio e irreal.

Toda liberación de estas creencias supone el Plan de Salvación que Dios ha dispuesto para su Hijo como un mecanismo de seguridad.

Si conseguimos despertar del sueño de la separación; si conseguimos tomar consciencia de que Somos un Ser Espiritual, perfecto, pleno e impecable, ¿cómo podemos enfermar?

Todo pensamiento de temor o preocupación, por el estado de bienestar del cuerpo, nos está indicando que estamos soñando, que estamos haciendo real, lo ilusorio, y aunque logremos aportar medios para mejorar el estado del cuerpo, estos gestos, son igualmente ilusorios. La verdadera curación tan solo la podemos hayar cuando recordemos lo que somos.

Reflexión: La vida que percibimos, es un sueño fabricado por nuestra mente. ¿Qué opinión te aporta esta afirmación?

viernes, 19 de mayo de 2017

Oración del Padre Nuestro (VI)

Tiphereth: “Refresca nuestras almas con las Aguas Vivas”

Tal y como recoge Kabaleb, magnífico instructor cabalista, en su obra “Curso de Interpretación Esotérica de los Evangelios”, tras la sentencia estudiada en correspondencia con Gueburah “El pan nuestro de cada día…”, aparece en las fuentes de las enseñanzas esotéricas un mandato que no se recoge en la versión del Padre Nuestro que nos ha llegado.
Esta expresión da vida a una petición: “Refresca nuestras almas con las aguas vivas”. Esta proclamación, tras la ardua labor realizada por el alma humana en la Esfera de Gueburah, se nos antoja un canto de sirenas, anunciando una súplica por recibir el reconfortable y purificador baño de las Aguas Vivas de Hochmah. Esas Aguas Vivas, están aludiendo al sentimiento más elevado, el Amor Universal.
Se hace inevitable, que el hombre “arrojado al Este del Edén”, y obligado a adquirir conciencia a través de la vía del rigor, del trabajo, sienta su alma sedienta de ese reconfortante sentimiento de unión con el creador.
Podemos buscar una experiencia vital en el hombre para acercarnos a comprender la dinámica que estamos analizando. La encontraremos, al meditar sobre el acto de gestación de una criatura en el vientre materno. Ese ser en crecimiento se encuentra formando parte de su creador durante los 9 meses necesarios para su gestación, es inconsciente del mundo externo y encuentra su alimento, directamente del cuerpo de la madre.
De este modo, la humanidad pre-adamita, se encontraba formando parte de su creador, del cual recibía el alimento necesario para su crecimiento anímico. El estado de inconciencia, era semejante al de la criatura que se gesta en el vientre materno. Pero esa criatura, está llamada a ser su propio agente creador, está llamado a ser como su padre, pues está dotado de sus mismos atributos creadores, y alcanzado el tiempo de gestación necesarios, saldrá al exterior, donde a partir de ese momento, comenzará una nueva aventura, la conquista de la individualidad.
A partir de ese momento, el mundo de la división, de la “separación”, le despertará necesidades vitales que deberá satisfacer. El camino será arduo y duro, y al igual como el arco iris anuncia el final de la tormenta, el alma siente añoranza por rencontrarse con su Origen, y proclama “Refresca nuestras almas con las aguas vivas”, es decir, embriáganos con la fragancia del perfume del Supremo Amor, vivifica nuestros sentimientos, nuestro corazón (Tiphereth), para que nuestra conciencia, repleta de esa Luz se ilumine y nos lleve a recobrar la memoria de nuestra verdadera procedencia.
Tiphereth se sitúa en el corazón del Árbol Cabalístico, en el centro de las Columnas del Templo Espiritual, y con esta posición nos invita a pensar en la idea de equilibrio. Tiphereth realiza una doble función en el Árbol Cabalístico, por un lado, es el He de la Columna Central, dirigida por Kether, y por otro lado, es el Vav del Plano Emocional, donde se encuentran Hesed, Gueburah y Tiphereth. Por lo tanto, diremos que por un lado, es la “tierra humana” donde la semilla de Kether se interioriza, o lo que es lo mismo, es el corazón físico que recibe el impulso de vida para permitir la manifestación de la existencia. Cuando ese corazón agota sus latidos, la existencia vital del Designio (Kether), pasa a formar parte del historial akashico del alma y enriquece con su bagaje, los valores del Espíritu.
El corazón es la fuente de donde el hombre puede recibir la inspiración del camino a seguir. Esa es la razón de las “corazonadas”.
Refresca nuestras almas con las aguas vivas, es una súplica para que ese órgano motor, la conciencia, se manifieste en su esplendor en nuestro interior y permita al alma humana exclamar: “Hágase tu voluntad, Padre, y no la mía”.
...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 139

LECCIÓN 139

Aceptaré la Expiación para mí mismo.

1. Con esto se acaban todas las decisiones. 2Pues con ésta lección llegamos a la decisión de aceptarnos a nosotros mismos tal como Dios nos creó. 3¿Y qué es elegir sino tener incertidumbre con res­pecto a lo que somos? 4No hay duda que no esté arraigada en esto. 5No hay pregunta que no sea un reflejo de ello. 6No hay conflicto que no entrañe la simple pregunta: "¿Qué soy?"


2. Mas ¿quién podría hacer esta pregunta sino alguien que se ha negado a reconocerse a sí mismo? 2Sólo esta negativa a aceptarte a ti mismo es lo que hace que la pregunta parezca sincera. 3Lo único que cualquier cosa viviente puede saber con certeza es lo que ella es. 4Desde esta perspectiva de certeza, contempla otras cosas que tienen tanta certeza como ella misma.

3. Tener incertidumbre con respecto a lo que indudablemente eres es una forma de auto-engaño tan monumental, que es difícil concebir su magnitud. 2Estar vivo y no conocerte a ti mismo es creer que en realidad estás muerto. 3Pues, ¿qué es la vida sino ser lo que eres? 8Y ¿qué otra cosa sino tú podría estar viva en tu lugar? 4¿Quién es el que duda? 5¿De qué es de lo que duda? 6¿A quién le pregunta? 7¿Quién le puede responder?

4. Está simplemente declarando que él no es quien realmente es, y, por lo tanto, al creer ser otra cosa, se convierte en inquisidor de lo que esa otra cosa es. 2Sin embargo, no podría estar vivo si no supiese la respuesta. 3Si pregunta como si no supiese, ello es señal de que no quiere ser lo que es. 4Mas él ha aceptado lo que es puesto que vive; también ha juzgado contra ello y negado su valor; y ha decidido que desconoce la única certeza mediante la cual vive.

5. De esta manera, se vuelve inseguro con respecto a su vida, pues lo que ésta es, él mismo lo ha negado. 2Esta negación es lo que hace que tengas necesidad de la Expiación. 3Tu negación no cambió en nada lo que eres. 4Pero tú has dividido tu mente en dos partes: una que conoce la verdad y otra que no. 5Tú eres tú mismo. 6De esto no hay duda. 7Sin embargo, lo dudas. 8Mas no te preguntas qué parte de ti es la que puede realmente poner en duda lo que eres. 9Aquello que hace esa pregunta no puede real­mente ser parte de ti. 10Pues le hace la pregunta a alguien que sabe la respuesta. 11Mas si fuese parte de ti, entonces la certeza sería imposible.

6. La Expiación pone fin a la extraña idea de que es posible dudar de ti mismo y no estar seguro de lo que realmente eres. 2Esto es el colmo de la locura. 3Sin embargo, es la pregunta universal del mundo. 4¿Qué puede eso significar sino que el mundo está loco? 5¿Por qué compartir su locura aceptando la desafortunada creen­cia de que lo que aquí es universal es verdad?

7. Nada de lo que el mundo cree es verdad. 2Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. 3Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es.

8. Lo único que se te puede pedir es tu aceptación, pues lo que eres es algo incuestionable. 2Lo que eres fue establecido para siempre en la santa Mente de Dios y en la tuya propia. 3Está tan lejos de cualquier duda o de que se cuestione que inquirir lo que debe ser es prueba suficiente de que crees en la contradicción de que no sabes aquello que es imposible que no sepas. 4¿Es esto una pregunta, o bien una afirmación que se niega a sí misma? 5No sigamos tolerando que nuestras santas mentes se entretengan en semejantes insensateces.

9. Tenemos una misión aquí. 2No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. 3No nos olvidemos del objetivo que acep­tamos. 4Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felici­dad. 5Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros. 6No les falles a tus hermanos, pues, de lo contrario, te estarás fallando a ti mismo. 7Contémpla­los con amor, para que puedan saber que forman parte de ti y que tú formas parte de ellos.

10. Esto es lo que la Expiación enseña, y lo que demuestra que la unidad del Hijo de Dios no se ve afectada por su creencia de que no sabe lo que es. 2Acepta hoy la Expiación, no para cambiar la realidad, sino simplemente para aceptar la verdad de lo que eres, y luego sigue tu camino regocijándote en el infinito Amor de Dios. 3Esto es lo único que se nos pide hacer. 4Esto es lo único que haremos hoy.

11. Dedicaremos cinco minutos por la mañana y cinco por la noche a tener presente nuestro cometido de hoy. 2Comenzaremos con este repaso acerca de nuestra misión:

3Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.

4No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él. 5Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una. 6Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos.

12. Como muestra de gratitud por toda la creación, y en el Nombre de su Creador y de Su Unidad con todos los aspectos de la crea­ción, reiteramos hoy nuestra dedicación a nuestra causa cada hora, dejando a un lado todos los pensamientos que nos pudiesen desviar de nuestro santo propósito. 2Durante varios minutos deja que tu mente quede libre de todas las disparatadas telarañas que el mundo quiere tejer en torno al santo Hijo de Dios. 3Y date cuenta de lo frágiles que son las cadenas que parecen mantener fuera de tu conciencia el conocimiento de ti mismo, según repites:

4Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me da la oportunidad de afirmar qué soy. Esta cuestión tan sólo puede encontrar un argumento verídico y real, en virtud a nuestro Origen, es decir, a la naturaleza de nuestro Creador. No puedo Ser diferente a mi Hacedor. Desde este punto de vista, afirmaré que Soy lo que Dios ES. Este análisis nos sitúa en la eterna pregunta: ¿qué es Dios?

Intentar dar respuesta a esta cuestión con los ojos del cuerpo, nos llevará a una negación evidente, pues, la mente empírica da credibilidad a lo que ve. Al Ser Dios invisible para el ego, su credibilidad pasa a ser un acto de fe.

Pero el ego, no tan sólo recibe percepciones a través de lo palpable, sino que también acepta admitir como verdadero aquello que es capaz de sentir y pensar. Desde este enfoque, la idea y el sentimiento de Dios, adopta un valor a considerar. Luego, la respuesta a la cuestión ¿qué soy? nos lleva a considerar un triple aspecto: soy un cuerpo físico; soy un cuerpo emocional y soy un cuerpo mental. Con el cuerpo físico actuo, con el emocional, siento y con el mental, pienso.
Desde la perspectiva del ego, la respuesta se resumiría en que somos un Triple Cuerpo. 

Pero esa definición, no es real, pues el contenido de esos vehículos están sujetos al cambio y todo lo que verdaderamente Es, en esencia verdadero, no puede cambiar.

Tendremos que buscar la identidad real, la que goce de la perfección, de la eternidad, de la intemporalidad. Esa identidad es la “materia divina” con la que hemos sido creados. Somos una Esencia Espiritual dotada de los atributos de nuestro creador. Esta Esencia es la única verdad, y aun manifestándose en distintos escenarios evolutivos, no podemos confundirla con los ropajes a través de los cuales se expresa: un sentimiento; un pensamiento, un acto.

La identificación pasajera con estos vehículos temporales y transitorios, da lugar a la creencia en la separación. Esta es la razón por la cual, se hace necesaria la “expiación”, pues hay que corregir ese error de interpretación y recuperar la conciencia de unidad.

Ejemplo-Guía: "Una cuestión ancestral: ¿qué soy?"

Cuando leí por primera vez esta Lección, me pregunté porqué no se había tocado con anterioridad, de manera tan directa, la cuestión del ¿qué soy?. Considero esencial tener claro la respuesta a esta pregunta. Hemos hablado del significado de las cosas, del valor de las cosas, de la realidad o ilusión del mundo. Hemos hablado de Dios y del Cielo. Hemos hablado, de nuestra Semejanza con el Creador. 

Lo interpreto como una preparación del camino. Y cuando utilizo este termino, lo hago de forma alegórica, para aludir a lo esencial, a la elección de utilizar nuestra mente bajo la creencia en la separación o por el contrario, utilizar nuestra mente bajo la certeza de que somos uno con todo lo creado.

El verdad, el camino somos nosotros mismos. El camino, es un instante santo que produce la evidencia interior de lo que somos realmente. El camino es el Cristo que fluye y emana desde nuestro interior, desde la inagotable Fuente del Amor.

Responder a la pregunta, ¿qué soy? es esencial, pues de acuerdo a nuestra respuesta, estaremos determinando cómo viviremos la vida, desde la muerte o desde la Vida.

Si creemos ser un cuerpo físico, ya lo hemos hablado a lo largo de estas lecciones, es la elección con la que nos hemos identificados cuando creemos ser lo que percibimos. Esta elección ha dado lugar a una visión basada en la separación, en el miedo, en el pecado, en el dolor y en la muerte.

Si creemos ser Espíritu, también lo hemos hablado, es la elección con la que recordamos lo que realmente Somos, el Hijo de Dios, heredero legítimo del Creador, llamado a Ser un Dios Potencial. Elegir recordar, nos lleva a desaprender las leyes del mundo de la percepción y adoptar las Leyes de Cielo, donde la realidad se manifiesta a través de la Unidad, el Amor y la Inteligencia Creadora.

Si creemos ser un cuerpo, plantearemos nuestra vida para alcanzar el bien-estar. Esta meta nos lleva inevitablemente a experimentar la desdicha y la desilusión, pues lo material está regido por la ley de la temporalidad y la pérdida de lo que hemos hecho nuestro nos produce un profundo dolor.

Si creemos ser Espíritu, la vida se plantea desde la visión del bien-ser. Esto no es un meta, sino una toma de consciencia del Ser. Cuando vivimos la vida, desde la consciencia del Bien-ser, experimentamos un permanente estado de Felicidad, la cual se ve colmada cuando compartimos lo que Somos desde la Filiación Una.

Reflexión: ¿Ser o hacer? ¿Ser o tener?

jueves, 18 de mayo de 2017

Oración del Padre Nuestro (V)

Gueburah: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”


Tendremos que recurrir al Génesis, para conocer qué sentido debemos dar al término “pan nuestro”, ya que es en ese libro sagrado, donde por primera vez se hace alusión al concepto pan, para describir una condición del alma humana, en el proceso de la creación.

17 Al hombre le dijo:
“Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18 La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás”.
Merece la pena hacer esta extensa presentación, pues ello nos permitirá desgranar el significado oculto que encierra este pasaje.
El Génesis nos describe en las peripecias recogidas en este guion, las andaduras del alma humana ubicada en los albores del 4ª Día de la Creación. Estadio, que como hemos visto en el apartado dedicado al punto anterior, se corresponde con la dinámica del Séfira Hesed.
El despertar de la conciencia al poder de los sentimiento –Eva-, nos lleva a emprender el camino que se le ha dado llamar en el argot esotérico, de Involución. El objetivo final de esta ruta nos lleva a la conquista de la individualidad; en ese trayecto, el alma humana, hasta ese momento inconsciente de si misma, formaba parte de un Todo Universal.
La tangibilidad propia del 4º Día de la Creación, la fase de materialización de la energía, lleva al alma humana a descubrir su desnudez. Es lógico este “estado” en el que se alude a la falta de experiencia propia.
El precio pagado inevitable, por adquirir la conciencia individual lleva al alma humana a perder la conexión directa con la divinidad y la vía de aprendizaje de sus poderes creadores, le sitúa en un mundo inhóspito donde conseguir el alimento, hará necesario un arduo trabajo (Gueburah).
Para una mente racional, las figuras de Adán y Eva, de la serpiente, del Árbol del Bien y de Mal, lleva a argumentar a favor de un guion propio de novela. En cambio, para el iniciado en la Escuela de Misterios, cada uno de estos protagonistas está describiendo, con total claridad, los arquetipos de verdades trascendentes. Adán y Eva, representan a la Humanidad en su proceso evolutivo. La Serpiente, a Lucifer, Portador de Luz, esa luz que nos invita a conocer. El Árbol del Bien y de Mal, cuyo fruto aportaba entendimiento, hace referencia, al Cuerpo Mental que se adquiere en estado germen en el 4º Día de la Creación y que facultaba a la humanidad a discernir.
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”…, podríamos imaginarnos al hombre bregando en el campo y recogiendo las cosechas de sus siembras. El pan, es un producto que requiere ser elaborado. Se trata de un símbolo ancestral del proceso de la creación. Hemos debido sembrar, cuidar la tierra, regarla, velar para que la planta crezca sana. Hay que recoger la cosecha y tratar el grano del fruto cosechado; convertir ese fruto en harina y esa harina mezclarla con agua y cocerla. Al final del proceso, la semilla original, adquiere la condición de pan, preparado para alimentar el cuerpo.
Esa Humanidad infantil, no tendría acceso a tanto conocimiento. Nos cuesta creer que ya se alimentaran de pan. Sin embargo, ese pan, no hace alusión al pan que todos conocemos. Ese pan, es el fruto de nuestras acciones creadoras.
Cada vez que emitimos un deseo, la energía que ponemos en circulación, cuan semilla, llegará el día en que se convierta en pan, en experiencia, y esa experiencia nos alimentará. Ahora bien, la diferencia radica, en que mientras formábamos parte de la conciencia Universal, nos alimentábamos de los “pechos de la divinidad”, sin embargo, la necesidad de aprender por nosotros mismos, nos lleva a un estado de conciencia diferente, donde tendremos que “trabajar” para continuar nuestro crecimiento espiritual.
Por lo tanto, cuando en la oración del Padre Nuestro, evocamos la expresión “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”, estamos pidiendo a la divinidad, a nuestra divinidad, que se produzca el proceso de alimentación, con el pan de vida, esto es, que el fruto de nuestras acciones, nuestras experiencias, enriquezca nuestra conciencia y no tengamos que repetir vivencias para que esa toma de conciencia se produzca.
Si reflexionamos sobre este punto, deberíamos preguntarnos: ¿aprendemos de nuestras experiencias o necesitamos repetir curso para aprobar la asignatura?

... continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 138

LECCIÓN 138

El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.

1. En este mundo, el Cielo es algo que se elige porque en este mundo se cree que hay alternativas entre las que se puede elegir. 2Pensamos que todas las cosas tienen un opuesto y que elegimos lo que queremos. 3Si el Cielo existe tiene que haber también un infierno, pues es mediante contradicciones como construimos lo que percibimos y lo que pensamos que es real.


2. La creación no conoce opuestos. 2Pero aquí, la oposición es parte de lo que es "real". 3Esta extraña percepción de la verdad es lo que hace que elegir el Cielo parezca ser lo mismo que renun­ciar al infierno. 4En realidad no es así. 5Mas lo que es verdad en la creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no se refleje en alguna forma que el mundo pueda entender. 6La verdad no puede arribar allí donde sólo podría ser percibida con miedo. 7Pues esto constituiría el error de que la verdad puede ser llevada ante las ilusiones. 8La oposición le niega la bienvenida a la verdad y ésta no puede hacer acto de presencia.

3. Elegir es obviamente la manera de poder escapar de lo que aparentemente son opuestos. 2Tomar una decisión permite que uno de los objetivos en conflicto se convierta en la mira de tus esfuerzos y en lo que empleas el tiempo. 3Si no tomas una deci­sión, desperdicias el tiempo y tus esfuerzos se disipan. 4Éstos son en vano y el tiempo pasa de largo sin que te resulte provechoso. 5No tienes la sensación de haber logrado algo, pues no has conse­guido nada ni aprendido nada.

4. Es necesario que se te recuerde que aunque crees enfrentarte a miles de alternativas, en realidad sólo hay una. 2E incluso ésta tan sólo aparenta ser una alternativa. 3No te dejes confundir por todas las dudas que una miríada de decisiones produciría. 4Tomas solamente una. 5Y una vez que la has tomado, percibes que no fue una decisión en absoluto, 6pues sólo la verdad es ver­dad y nada más lo es. 7No hay opuesto que se pueda elegir en su lugar. 8No hay nada que pueda contradecir la verdad.

5. Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. 2Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan sólo reconocer. 3En este reconocimiento reside su aceptación, y al aceptarse, se conoce. 4Mas el conocimiento se encuentra más allá de los objeti­vos que nos proponemos enseñar dentro del marco de este curso. 5Nuestros objetivos son objetivos de enseñanza que se logran al aprender cómo alcanzarlos, qué son y qué te ofrecen. 6Tus deci­siones son el resultado de lo que has aprendido, pues se basan en  lo que has aceptado como la verdad con respecto a lo que eres y a lo que son tus necesidades.

6.  En este mundo de enajenante complejidad el Cielo parece ser una alternativa en lugar de lo que meramente es. 2De todas las decisiones que has tratado de tomar, ésta es la más sencilla, la definitiva, el prototipo del resto y la que hace que sea innecesario tomar todas las demás. 3Incluso si éstas ya se hubiesen resuelto, aquella seguiría sin resolver. 4Mas cuando la resuelves, las demás se resuelven con ella, pues todas las decisiones parecen ser dife­rentes precisamente para ocultar la verdadera decisión que tienes que tomar. 5He aquí la última y única alternativa mediante la cual se acepta o se niega la verdad.

7. Así pues, hoy comenzamos a examinar la decisión que el tiempo tiene como fin ayudarnos a tomar. 2Tal es su santo propó­sito, diferente ahora del que tú le habías conferido: ser un medio para demostrar que el infierno era real, que toda esperanza acaba en desesperación y que la vida misma finalmente sucumbirá ante la muerte. 3Pues sólo con la muerte se reconcilian los opuestos, ya que poner fin a la contradicción es morir. 4Y así, se considera que la salvación es la muerte, pues la vida se ve como un conflicto.5Resolver el conflicto es, por lo tanto, poner fin a tu vida.

8. Estas creencias descabelladas pueden llegar a arraigarse pro­fundamente y de manera inconsciente, y atenazar a la mente con un terror y una ansiedad tan intensos que le resulta imposible abandonar las ideas que tiene acerca de su propia seguridad. 2Tiene que ser salvada de la salvación, sentirse amenazada para estar a salvo y armarse de una coraza mágica que la proteja de la verdad. 3Y estas decisiones se toman de manera inconsciente para mantenerlas convenientemente protegidas y para que no se puedan cuestionar, someter al escrutinio de la razón o dudar de ellas.

9. El Cielo es algo que se elige conscientemente. 2La elección no puede llevarse a cabo hasta que no se hayan visto y entendido claramente las alternativas. 3Todo lo que se encuentra velado en la penumbra tiene que someterse al entendimiento para ser juz­gado nuevamente, mas esta vez con la ayuda del Cielo. 4Y todos los errores de juicio que la mente cometió previamente pueden ser ahora corregidos, a medida que la verdad los descarta por carecer de causa. 5Ahora no tienen efectos. 6No se pueden ocultar, pues se ha reconocido su insustancialidad.

10. Que el Cielo se elegirá conscientemente es tan seguro como que se dejará de tenerle miedo al infierno una vez que se le saque de su escudo protector de inconsciencia y se le lleve ante la luz. 2¿Quién podría decidir entre lo que ve claramente y lo que no reconoce? 3Por otra parte, ¿quién podría dejar de elegir entre dos alternativas si ve que sólo una de ellas es valiosa y que la otra carece de valor al no ser más que una fuente imaginaria de culpa­bilidad y de dolor? 4¿Quién podría titubear al llevar a cabo una elección como ésa? 5¿Y vamos nosotros acaso a titubear hoy al llevarla a cabo?

11. Al despertar nos decidimos por el Cielo, y dedicamos cinco minutos a asegurarnos de que hemos tomado la única decisión que es cuerda. 2Reconocemos que estamos haciendo una elección consciente entre lo que existe y lo que tan sólo aparenta ser ver­dad. 3Mas cuando se lleva ante la luz de lo que es real, se ve cuán frágil y transparente es su pseudo-existencia. 4Ahora no inspira terror, pues lo que se hizo enorme, vengativo y despiadado de tanto odio, necesita de la oscuridad para dar cobijo al miedo. 5Ahora se reconoce que no fue más que un error trivial y sin importancia.

12. Antes de irnos a dormir esta noche, reafirmaremos la elección que habremos estado llevando a cabo cada hora. 2Y ahora dedica­remos los últimos cinco minutos de nuestro día a la decisión que tomamos al despertar. 3Con el pasar de cada hora hemos reafir­mado nuestra elección con un breve momento de quietud dedi­cado a mantener la cordura. 4Y finalmente, concluiremos el día con lo que sigue a continuación, reconociendo que sólo elegimos lo que realmente queremos:

5El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir.
6Me decido por él ahora y no cambiaré de parecer, pues es lo único que quiero.


¿Qué me enseña esta lección?

Desde el punto de vista espiritual, el único y verdadero, el Cielo es la morada del Ser que Somos. Por lo tanto, nuestra realidad, la única y verdadera realidad, es que Somos Hijos de Dios y nuestro origen no pertenece al mundo material.

Para el ego, el mundo espiritual, el que da lugar a la verdad, es invisible, pues sus creencias le llevan a hacer tangible y real, tan sólo aquello que es capaz de percibir con los sentidos físicos.

Para el ego, el Cielo se convierte en el destino que alcanzará tan sólo tras producirse la muerte del cuerpo y siempre y cuando, haya hecho méritos para alcanzarlo, pues de lo contrario, su destino será el infierno.

El ego adquiere protagonismo cuando la mente es capaz de ver la dualidad. Desde este momento estelar, la luz es lo opuesto a la oscuridad; el bien es lo contrario al mal; el Cielo es lo opuesto al infierno; la unidad es lo contrario a la separación; el miedo es lo opuesto al amor; el sufrimiento lo contrario a la felicidad.

Pero la dualidad tan sólo es posible en el mundo del ego. En el Mundo de Dios, la dualidad no es posible. Es por ello, que la única elección posible que podemos hacer en honor a la verdad, es Ser quien realmente Somos.


Ejemplo-Guía: "La creencia en el infierno y un Cielo salvador"

Para aquellos que hayamos tenido una educación basada en los pilares de la doctrina católica, habremos sido víctima de la dañina creencia en la existencia del infierno y de la esperanzadora visión de un Cielo salvador.

La puesta en escena de ese oscuro destino al que le han dado el nombre de "infierno", se ha convertido en una velada amenaza dirigida a nuestra conciencia, en el sentido de que en la medida de la calidad de nuestros actos, seremos merecedores de ir al cielo o por el contrario se un candidato a visitar las profundidades del infierno.

Cuando pequeño y no ya tan pequeño, cuando oía hablar del infierno, mi imaginación no podía evitar el mantener una dramática conversación con el diablo, al que percibía claramente con unos afilados cuernos y rodeado de un fuego abrazador. Aquella visión me causaba un profundo temor.

El sentimiento de culpa y de indiginidad al que me veía sometido cada vez que mi comportamiento era dudoso, me procudía tal congoja que paralizaba mis músculos impidiéndome moverme. El daño que nos ha causado esa imagen targiversada el infierno, aún se manifiesta en ocasiones, y aunque es verdad, que la figura traumática del diablo la he sustituido en mis visiones, reconozco que no siempre consigo dominar mi veloz mente, la cual me ofrece un eco de viejas y tenebrosas visiones, las cuales me asaltan cuando me siento culpable por cualquier acción a la que he decidio condenar.

El juego, la estrategia, del ego, ya nos es familiar. Su principal argumento de cara a justificar su existencia es el cuerpo, su carta de presentación, a la que la otorgado el poder de su identidad. Desde su visión material, la acción conlleva a la percepción, la cual se convierte en el canal que nos conduce a la experiencia. Si la experiencia es grata, nos decimos que es buena. Si la experiencia es ingrata, nos decimos que es mala. Lo bueno y lo malo, los dos extremos de la verdad en la que se mueve el ego, nos lleva a experimentar felicidad o culpa; alegría o dolor. La felicidad se nos presenta como un sinónimo del Cielo: haciendo el bien, iremos al Cielo. Mientras que la culpa, el dolor, es sinónimo de infierno: haciendo el mal, iremos al infierno con el propósito de purificar nuestros pecador.

Como la Lección nos enseña, el ego utiliza la mente para elegir permanentemente entre los opuestos. Pero lo opuesto forma parte del mundo que hemos fabricado, un mundo ilusorio e irreal. Por lo tanto, en verdad, lo que hacemos cuando elegimos forma parte de la ilusión, del error, y en la medida que nos identificamos con uno de los los polos de esa dualidad, lo que estamos haciendo es pedir que se nos integre en nuestra conciencia la polaridad que desechamos, pues no podemos ir en contra de la verdad, es decir, no podemos ir en contra de la Unidad.

Desde la visión de la verdad, desde la visión de lo que realmente somos, no es necesario elegir el Cielo, pues ya Somos parte de Él. Nuestra verdadera Esencia permanece en él, pues todo pensamiento sigue a su fuente, toda creación forma parte de su fuente. Somos Hijos de Dios y nuestro Creador tiene su Hogar en el Cielo, en el Reino de la Unidad.

Nuestro cuerpo puede permanecer en la tierra, pero nuestra mente, nuestro Ser, nunca abandona su Origen, el Cielo.

Reflexión: La verdad no puede arribar allí donde sólo podría ser percibida con miedo.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Oración del Padre Nuestro (IV)


Hesed: “Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo”

La vinculación de esta sentencia con el Séfira Hesed, adquiere sentido y significado, cuando analizamos los atributos de este Centro de Conciencia en el Proceso Creativo.

Hesed es esa “tierra paradisiaca”, dispuesta en los Albores de los Tiempos por la divinidad, para que su Obra Creadora, la humanidad, llevase a cabo su crecimiento evolutivo. Esa “tierra paradisiaca” hace referencia a los trabajos del Cuarto Día de la Creación, cuando la humanidad tomó conciencia tangible de si mismo, lo que dio lugar al proceso de individualización.

El Cuerpo Físico es el vehículo más maduro y evolucionado de los que cuenta el hombre. Fue adquirido, en estado germen, en estado potencial, en el Primer Día de la Creación. En el Segundo Día, adquirió en estado germen, el Cuerpo Etérico (Vital). En el Tercer Día, el Cuerpo de Deseos y en el Cuarto Día, el Cuerpo Mental, el de menor evolución.

Con todo ello, queremos explicar, que la manifestación de esa “tierra”, está expresando la necesidad de expresar en acciones, en el comportamiento, aquellas energías, aquellas iniciativas, que previamente han sido sembradas en otro estado de conciencia. Esta situación es semejante a la que se produce, cuando la semilla, tras ser sembrada y brota como planta, da sus frutos.

En la “tierra”, encontramos ese magnífico laboratorio donde se evidencia el resultado de los ensayos. Podríamos decir, que la fase “tierra”, es la mejor de las Escuelas.

“Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo” Es importante profundizar en una idea que se desprende de esta proclamación.

Las “cosas” tienen su procedencia primigenia en el llamado cielo. Ya veíamos en el capítulo dedicado a Kether, que a lo que llamamos cielo, está aludiendo a los Planos Espirituales. Al Plano Mental, al Plano Emocional, al Plano Etérico. Esos Planos (Mundos) son más sutiles que el Físico, cuyo estado energético es el más denso.

Podemos decir, que el origen de todo encuentra su punto de partida en el Plano Mental (Kether). Posteriormente esa energía emanada, pasa al nivel emocional (Hochmah). Posteriormente adquiere un primer rostro, algo más definido (Binah), podríamos decir que es el negativo de la realidad que se manifestará en la cuarta fase. Esta secuencia, podemos compararla con los planos diseñados por el arquitecto, donde se definen las medidas que tendrá la edificación, pero no es aún la edificación en si misma. Por último en la dinámica de Hesed, lo que se definió en el plano o formó parte de una maqueta, adquiere forma, y se toma conciencia de lo correcto o incorrecto de la obra.

Por todo lo dicho, podemos concretar, que al pronunciar la sentencia que estamos analizando, estamos pidiendo que se lleve a cabo la toma de conciencia de lo que se debe hacer, es decir, que nuestra individualidad, que nos ha llevado a adquirir una conciencia separada de Dios, recupere el sentido de Unidad. No es necesario que pongamos fin a nuestra individualidad, pues la verdadera riqueza se adquiere tras andar por nosotros mismo el camino, pero, esa riqueza no será completa, hasta que no alcancemos nuestra meta, conjuntamente con nuestros hermanos de ruta.

En Hesed, la humanidad despertó su Cuerpo Emocional (protagonismo de Eva-Femenino). Es en esa misma “tierra”, donde debe penetrar la Voluntad, ese atributo propio de Kether-Unidad.

Con esta proclamación, el hombre reconoce que no es un ser separado de su creador, ni del fruto de la creación, el resto de almas. Es necesario, que ese impulso unificador, se apodere del Cuerpo Emocional del hombre, pues ello, favorecerá la condición de “andrógino”, al que está llamado el ser humano.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 137

LECCIÓN 137

Cuando me curo no soy el único que se cura.

1. La idea de hoy sigue siendo el pensamiento central sobre el que descansa la salvación. 2Pues la curación es lo opuesto a todas las ideas del mundo que tienen que ver con la enfermedad y con los estados de separación. 3Aislarse uno de los demás y rehusar la unión es lo que da lugar a la enfermedad. 4Ésta se convierte en una puerta tras la cual se encierra a un ser separado, y donde se le mantiene aislado y solo.


2. La enfermedad es aislamiento. 2Pues parece mantener a un ser separado del resto, para que sufra lo que los otros no sienten. 3Le otorga al cuerpo poder absoluto para hacer que la separación sea real y mantener a la mente en solitario confinamiento, dividida en pedazos y sujeta por una sólida muralla de carne enfermiza que no puede trascender.

3. El mundo acata las leyes que la enfermedad apoya, pero la curación opera aparte de ellas. 2Es imposible que alguien pueda curarse solo. 3En la enfermedad, él no puede sino estar aparte y separado. 4Mas la curación es el resultado de su decisión de ser uno solo nuevamente, y de aceptar su Ser con todas Sus partes intactas e incólumes. 5En la enfermedad, su Ser aparenta estar desmembrado y desprovisto de la unidad que le da vida. 6Mas la curación se logra al él comprender que el cuerpo no tiene el poder de atacar la universal unicidad del Hijo de Dios.

4. El propósito de la enfermedad es demostrar que las mentiras son verdad. 2Mas la curación demuestra que sólo la verdad es verdad. 3La separación que la enfermedad pretende imponer en realidad jamás ha tenido lugar. 4Curar es meramente aceptar lo que siempre ha sido la simple verdad, lo cual seguirá siendo exactamente como siempre fue. 5No obstante, a los ojos acostum­brados a las ilusiones se les debe mostrar que lo que contemplan es falso. 6Así pues, la curación, que la verdad nunca necesitó, tiene que demostrar que la enfermedad no es real.

5. La curación podría considerarse, por lo tanto, como un anti-sueño que desplaza al sueño de enfermedad en nombre de la verdad, pero no en la verdad en sí. 2Así como el perdón pasa por alto todos los pecados, que nunca se cometieron, la curación desvanece las ilusiones que jamás tuvieron lugar. 3Y así como el mundo real emergerá para ocupar el lugar de lo que nunca suce­dió realmente, la curación ofrecerá restitución para los estados imaginarios e ideas falsas que los sueños han ido tejiendo y con­virtiendo en cuadros de la verdad.

6. Mas no pienses que curar no es algo digno de ser tu función aquí. 2Pues el anti-Cristo se vuelve más poderoso que el Cristo para aquellos que sueñan que el mundo es real. 3El cuerpo parece ser más sólido y más estable que la mente. 4Y el amor se convierte en un sueño, mientras que el miedo continúa siendo la única rea­lidad que puede verse, justificarse y entenderse plenamente.

7. Así como el perdón desvanecerá con su luz todo pecado y el mundo real ocupará el lugar de lo que has fabricado, asimismo la curación reemplazará las fantasías de enfermedad con las que nublas la simple verdad. 2Cuando se haya visto desaparecer la enfermedad, a pesar de todas las leyes que sostienen que es real, todas las preguntas habrán quedado contestadas. 3Y entonces se dejará de valorar y obedecer dichas leyes.

8. La curación es libertad. 2Pues demuestra que los sueños no prevalecerán contra la verdad. 3La curación es algo que se com­parte. 4Y mediante este atributo demuestra que las leyes que son diferentes de las que sostienen que la enfermedad es inevitable son más poderosas que las leyes enfermizas que sostienen lo contrario. 5La curación es fuerza. 6Pues con su tierna mano se supera la debilidad, y las mentes que estaban amuralladas en un cuerpo quedan liberadas para unirse a otras mentes, y así ser fuertes para siempre.

9. La curación, el perdón y el feliz intercambio del mundo del dolor por uno en el que la tristeza no tiene cabida, son los medios por los que el Espíritu Santo te exhorta a que lo sigas. 2Sus dulces lecciones te enseñan cuán fácilmente puedes alcanzar la salva­ción y cuán poca práctica necesitas para dejar que Sus leyes reemplacen a las que tú promulgaste para mantenerte prisionero de la muerte. 3Su vida se vuelve la tuya propia, al tú extender la poca ayuda que Él te pide para liberarte de todo lo que jamás te causó dolor.

10. Y a medida que te dejas curar, te das cuenta de que junto con­tigo se curan todos los que te rodean, los que te vienen a la mente, aquellos que están en contacto contigo y los que parecen no estarlo. 2Tal vez no los reconozcas a todos, ni comprendas cuán grande es la ofrenda que le haces al mundo cuando permi­tes que la curación venga a ti. 3Mas nunca te curas solo. 4Legiones y legiones de hermanos recibirán el regalo que tú recibes cuando te curas.

11. Los que se han curado se convierten en los instrumentos de la curación. 2Y no transcurre tiempo alguno entre el instante en que son curados y aquel en que toda la gracia de curación les es dada para que ellos a su vez la den. 3Lo que se opone a Dios no existe, y aquel que no lo acepta en su mente se convierte en un refugio donde los que están cansados pueden hallar descanso. 4Pues ahí es donde se otorga la verdad, y ahí es donde todas las ilusiones se llevan ante la verdad.

12. ¿No le ofrecerías refugio a la Voluntad de Dios? 2Pues con ello sólo estarías invitando a tu Ser a estar en su propia casa. 3¿Y podría acaso rechazarse semejante invitación? 4Pide que ocurra lo inevitable y jamás fracasarás. 5La otra opción es pedir que lo que no puede ser, sea, y esto es algo que jamás podrá tener lugar. 6Hoy pedimos que sólo la verdad ocupe nuestras mentes; que los pensamientos de curación vayan en este día desde lo que ya se ha curado a lo que todavía tiene que curarse, conscientes de que ambas cosas ocurrirán al unísono.

13. Cuando el reloj marque la hora, recordaremos que nuestra función es permitir que nuestras mentes sean curadas, para que podamos llevar la curación al mundo e intercambiar la maldición por bendiciones, el dolor por la alegría y la separación por la paz de Dios. 2¿No vale la pena, acaso, dar un minuto de cada hora a cambio de semejante regalo? 3¿Y no es un poco de tiempo una ofrenda insignificante a cambio del regalo de lo que lo es todo?

14. Mas debemos estar preparados para semejante regalo. 2De modo que comenzaremos el día dedicando diez minutos a los pensamientos que siguen a continuación, con los cuales también lo concluiremos por la noche:

3Cuando me curo no soy el único que se cura.
4Y quiero com­partir, mi curación con el mundo, a fin de que la enfermedad pueda ser erradicada de la mente del único Hijo de Dios, Quien es mi único Ser.

15. Permite que la curación se efectúe a través de ti hoy mismo. 2Y mientras reposas serenamente, prepárate a dar tal como recibes, a conservar únicamente lo que das y a recibir la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de todos los pensamientos absurdos que jamás se concibieron. 3Ahora nos unimos para curar todo lo que antes estaba enfermo y para ofrecer bendiciones allí donde antes reinaba el ataque. 4No nos olvidaremos de esta función con el transcurrir de cada hora, sino que recordaremos nuestro propó­sito con este pensamiento:

5Cuando me curo no soy el único que se cura.
 6Y quiero bendecir a mis hermanos, pues me curaré junto con ellos, tal como ellos se curarán junto conmigo.


¿Qué me enseña esta lección?

Las mentes permanecen unidas, mientras que los cuerpos permanecen separados.
El origen de la enfermedad se encuentra en la falsa creencia fabricada por el ego en que somos un cuerpo y por lo tanto, estamos separados del resto de la humanidad.

Esa creencia errónea determinada por una mente identificada con la separación, nos lleva a sentirnos culpables por haber fabricado un mundo paralelo al de Dios. Como consecuencia de ese sentimiento de culpabilidad, justificamos el castigo, la enfermedad, como una vía de redención de nuestros pecados. Nos sentimos merecedores de recibir dolor y sufrimiento, pues hemos respondido con el ataque para defendernos de la única verdad: somos una unidad.

El uso del Poder Creador, por una mente inexperta y ávida del deseo de individuliacióon y emancipación, nos llevó a fabricar un mundo provisional basado en leyes de temporalidad. Al abrir nuestra consciencia a ese plano de materialidad nos creímos parte de él, hasta tal punto que hemos olvidado nuestro verdadero origen espiritual.

Es preciso despertar a la única y verdadera realidad. Formando parte de este mundo material, debemos utilizar sus recursos para llevar a cabo nuestro despertar y utilizar las energías creadoras para dar forma a aspectos de orden transcendental, como la Unidad, el Amor y la Felicidad.

Cuando nos curamos, realmente se cura nuestra mente. Ya hemos dicho que las mentes se encuentran unidas, es por ello, que cuando nos curamos, estamos curando a los demás.


Ejemplo-Guía: "Todo está en el TODO, y el TODO está en todo"

Muchos habréis reconocido este axioma, perteneciente a la obra del Kybalión (os animo a leerlo). Este axioma, al igual como otros que se recogen en dicha obra, nos revela una enseñanza que si conseguimos asimilar y comprender, nos permitirá entender, igualmente, el sentido de la existencia.

Refiriéndose al Todo, el Kybalión nos dice: "Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental".



EL TODO debe ser todo lo que realmente es. Nada puede existir fuera del TODO, o, de lo contrario, el TODO no sería tal.

EL TODO debe ser infinito, porque nada puede existir que defina, limite o ponga restricciones al TODO

EL TODO debe ser inmutable, esto es, no sujeto a cambio en su naturaleza real

Siendo el TODO Infinito, Absoluto, Eterno, Inmutable, debe deducirse que todo lo que es finito, mudable, transformable y condicionado, no puede ser el TODO. Y como nada existe fuera de Él en realidad, todo lo que sea finito debe ser nada realmente.

El TODO es mente viviente e infinita, los iluminados lo llaman Espíritu.

Todas estas aportaciones están en sintonía con las enseñanzas de Un Curso de Milagros.

He querido recurrir a ellas, para que tengamos una visión holística de la existencia. Dicho principio holístico se encuentra fundamentado en el axioma que hemos utilizado como ejemplo-guía, y que si lo hemos entendido en su profundidad, nos lleva a la visión de la Unidad.

Toda visión que no comparta dicha afirmación, será una mente que fabricará ilusión. Será una mente que alimentará el error y que se encuentra alejada de la verdad. Las consecuencias de una mente identificada con la separación, ya lo hemos analizado en otras Lecciones, se resume en la vivencia de la muerte, de la temporalidad, de la enfermedad, del dolor, del miedo.

La enfermedad es aislamiento y separación, es decir, es incoherencia, es desarmonía. La curación, es el estado natural del Espíritu y de la mente recta, la que en el sueño nos lleva a percibir que las mentes se encuentran unidad formando parte de un Todo.

Tomar consciencia de lo que Somos, Hijos de Dios, creado a Su Imagen y Semejanza, ha de llevarnos a la visión de que toda la Filiación tiene una misma y única Fuente: su Creador.
Si todos procedemos de una misma Fuente, nuestras mentes no pueden estar separadas sino unidad. Es por ello, que cuando experimentamos la Unidad, expandimos esa condición de lo que Somos y de una manera holística, compartimos el estado saludable de nuestra mente.

Por el contrario, una visión basada en la creencia en la separación, nos lleva a proyectar nuestra incoherencia en el mundo en forma de enfermedad. Nuestro cuerpo, el efecto de nuestra mente (causa) pone de manifiesto el error y ese mismo error lo percibimos en los demás cuando hacemos real la enfermedad en ellos. Desde este punto de vista, la enfermedad que estamos viendo, es nuestra propia enfermedad a nivel mental.

Reflexión: ¿Qué opinas sobre la siguiente afirmación?: Aislarse uno de los demás y rehusar la unión es lo que da lugar a la enfermedad.