martes, 16 de abril de 2024

Capítulo 7. IV. La curación como reconocimiento de la verdad.

 IV. La curación como reconocimiento de la verdad.

1. La verdad sólo puede ser reconocida y necesita únicamente ser reconocida. 2La inspiración procede del Espíritu Santo, y la cer­teza de Dios, tal como lo estipulan Sus leyes. 3Ambas cosas, por lo tanto, proceden de la misma Fuente, porque la inspiración pro­cede de la Voz que habla en favor de Dios, y la certeza, de las leyes de Dios. 4La curación no procede directamente de Dios, Quien sabe que Sus creaciones gozan de perfecta plenitud. 5Aun así, la curación sigue siendo parte del ámbito de Dios porque procede de Su Voz y de Sus leyes. 6Es el resultado de éstas, en un estado mental que no conoce a Dios. 7Ese estado le es desconocido a Él, y, por lo tanto, no existe, pero aquellos que duermen no son cons­cientes. 8Puesto que no son conscientes, no saben nada.

Jesús, a través del mensaje que recoge este punto, pone énfasis en la condición de Dios, la verdad y Sus leyes, y cuando se refiere a la curación, deja muy claro que, en el mundo de Dios, donde se goza de la perfecta plenitud, la curación no existe como estado mental, pues la Perfección no contempla la necesidad de ser curado. Sin embargo, la Voz que habla por El, es decir, la Voz del Amor, El Espíritu Santo, el Estado Mental Uno, sí tiene la cualidad de curar cuando su único Propósito es restablecer en el Hijo de Dios, la percepción correcta y la mente recta. 

Cuando conseguimos ver con los ojos del Espíritu Santo, alcanzamos a intuir la verdad, es reconocida, gracias a la inspiración que nos brinda la Mente Recta.

2. El Espíritu Santo tiene que operar a través de ti para enseñarte que Él mora en ti. 2Es éste un paso intermedio encaminado al conocimiento de que tú estás en Dios porque formas parte de Él. 3Los milagros que el Espíritu Santo inspira no pueden entrañar grados de dificultad porque todas las partes de la creación son de un mismo orden. 4Ésa es la Voluntad de Dios y la tuya. 5Las leyes de Dios así lo estipulan, y el Espíritu Santo te lo recuerda. 6Cuando curas, estás recordando las leyes de Dios y olvidándote de las del ego. 7Dije anteriormente que olvidar es simplemente una forma de recordar mejor. 8Olvidar, por lo tanto, cuando se percibe correctamente, no es lo opuesto a recordar. 9Si se percibe incorrectamente, da lugar a una percepción que está en conflicto con alguna otra cosa, como ocurre con toda percepción inco­rrecta. 10Mas si se percibe correctamente, puede usarse como un medio para escapar del conflicto, como ocurre con toda percep­ción correcta.

Como Hijos de Dios, somos parte de Él, y por ello, somos portadores de sus mismas cualidades y atributos. Somos portadores de Amor y tenemos el poder de crear a través del uso de la Voluntad. Sin embargo, el Hijo de Dios, en el uso de esos atributos, ha creado un realidad falsa, al no gozar de la cualidad del Amor.

El Espíritu Santo, como parte de Dios, es parte, igualmente, del Hijo de Dios, por lo tanto, siempre está con nosotros. Pero, para ser oído, es necesario que la mente errada del Hijo de Dios, olvide su falsa creación y recuerde la Creación Única y Verdadera. 

Toda creación que no tenga como esencia el Amor, es una falsa creación y no estará inspirada por la Voz del Espíritu Santo.

3. El ego no quiere enseñarle a nadie lo que ha aprendido, pues eso sería contrario a su propósito. 2Por lo tanto, no aprende nada en absoluto. 3El Espíritu Santo te enseña a usar lo que el ego ha fabricado a fin de enseñarte lo opuesto a lo que el ego ha "apren­dido”. 4Lo que el ego ha aprendido es tan irrelevante como la facultad particular que utilizó para aprenderlo. 5Lo único que tienes que hacer es esforzarte por aprender, pues el Espíritu Santo tiene un objetivo unificado para tus esfuerzos. 6Si se apli­can diferentes facultades a un solo objetivo durante un período de tiempo lo suficientemente largo, las facultades en sí se unifi­can. 7Esto se debe a que se canalizan en una sola dirección, o de la misma manera. 8En última instancia, pues, todas contribuyen a un mismo resultado, y, en virtud de ello, se pone de relieve lo que tienen en común en vez de sus diferencias.

El ego no aprende, sencillamente, porque no quiere compartir, expandir, lo que sabe. Sus argumentos mentales, sus creencias, le lleva a no creer en la unidad, y al pensamiento erróneo, de que cuando dan pierden lo que dan.

De este modo, el ego, no podrá aprender. El Espíritu Santo, nos enseña a usar lo que el ego ha fabricado, y utiliza el concepto tiempo para hacernos comprender que aquello que ya somos, debe ser recordado y para ello se requiere de esfuerzo continuado en el propósito de aprendizaje.

4. Todas las capacidades deben entregársele, por lo tanto, al Espí­ritu Santo, Quien sabe cómo usarlas debidamente. 2Las usa exclu­sivamente para curar porque únicamente te conoce en tu plenitud. 3Al curar aprendes lo que es la plenitud, y al aprender lo que es la plenitud, aprendes a recordar a Dios. 4Te has olvidado de Él, pero el Espíritu Santo entiende que tu olvido tiene que ser transfor­mado en una forma de recordar.

Curar es reconocer en el otro el estado de Unidad que los lleva a experimentar su hermandad. Es por ello, que este punto nos recuerda, que al curar aprendemos lo que es la plenitud y al aprender lo que es la plenitud aprendemos a recordar a Dios.

5. El objetivo del ego es tan unificado como el del Espíritu Santo, y por ello sus respectivos objetivos jamás podrán reconciliarse en modo alguno ni desde ningún punto de vista. 2El ego siempre trata de dividir y separar. 3El Espíritu Santo, de unificar y curar. 4A medida que curas, eres curado, ya que el Espíritu Santo no ve grados de dificultad en la curación. 5Curar es la manera de desva­necer la creencia de que existen diferencias; al ser la única manera de percibir a la Filiación como una sola entidad. 6Esta percepción, por lo tanto, está en armonía con las leyes de Dios; aun cuando tiene lugar en un estado mental que no está en armonía con el Suyo. 7La fuerza de la percepción correcta es tan grande que pone a la mente en armonía con la Mente de Dios, pues se encuentra al servicio de Su Voz, la cual mora en todos vosotros.

Este punto viene a reafirmar lo que ya hemos dicho en los puntos anteriores. Mientras que el error que da lugar al estado mental llamado ego es la creencia en la separación y ello da lugar a la percepción falsa, a la enfermedad, el Espíritu Santo o estado de la mente recta, lo que trata es de unificar, es decir, de curar, lo que da lugar a la percepción correcta.

6. Pensar que puedes oponerte a la Voluntad de Dios es un ver­dadero desvarío. 2El ego cree que puede hacerlo y que puede ofrecerte su propia "voluntad" como regalo. 3Mas esa voluntad no te interesa. 4No es un regalo. 5No es nada en absoluto. 6Dios te ha dado un regalo que simultáneamente tienes y eres. 7Cuando no lo usas, te olvidas de que lo tienes. 8Al no recordarlo, no sabes lo que eres. 9Curar, por consiguiente, es una manera de abordar el conocimiento pensando de acuerdo con las leyes de Dios y reco­nociendo su universalidad. 10Sin este reconocimiento, haces que esas leyes no signifiquen nada para ti. 11Aun así, Sus leyes siguen teniendo sentido, ya que encierran todo el significado que existe, el cual está contenido en ellas.

Si nuestra mente nos lleva a la creencia de que estamos separados de nuestros hermanos, lo que verdaderamente estamos haciendo es reconocer que no conocemos nuestra verdadera identidad. 

7. Busca primero el Reino de los Cielos porque ahí es donde las leyes de Dios operan verdaderamente, y no pueden sino operar verdaderamente porque son las leyes de la verdad. 2Pero busca sólo eso, puesto que no puedes encontrar nada más. 3No hay nada más. 4Dios es el Todo de todo en un sentido muy literal. 5Todo ser existe en Él, que es todo Ser. 6Por lo tanto, tú existes en Él, ya que tu Ser es el Suyo. 7Curar es una manera de olvidar la sensación de peligro que el ego ha sembrado en ti, al no reconocer la existencia de éste en tu hermano. 8Esto refuerza al Espíritu Santo en ambos porque significa que te has negado a darle validez al miedo. 9El amor sólo necesita esta invitación. 10El amor llega libremente a toda la Filiación, al ser lo que la Filiación es. 11Cuando despiertas al amor, estás simplemente olvidando lo que no eres, 12lo cual te capacita para recordar lo que sí eres.

Estamos tan identificados con la manera de pensar del ego; estamos tan imbuidos en las normas, leyes, costumbres, hábitos, fabricadas por el estado mental del ego, basado en que no somos uno, que nos resulta muy difícil ver otras posibilidades, que en el fondo añoramos, que sin duda nos librarían de experimentar tanto sufrimiento y dolor.

El papel del Espíritu Santo en nuestras confundidas mentes, es paciente. Tiene plena confianza en que alcanzaremos a recordar lo que somos y con ello, el abordaje de una nueva percepción que nos llevará a olvidar al ego y a recordar al Ser Divino que somos.

Buscar primero el Reino de los Cielos es el camino que Jesús nos brinda, sencillamente, porque ahí es donde las leyes de Dios -las del Amor- operan verdaderamente, porque forman parte de la verdad.

lunes, 15 de abril de 2024

Capítulo 7. III. La realidad del Reino.

 III. La realidad del Reino.

1. El Espíritu Santo enseña sólo una lección, y la aplica a todo el mundo y en toda circunstancia. 2Dado que Él está libre de con­flictos, aprovecha al máximo todos los esfuerzos y todos los resultados. 3Al enseñarte el poder del Reino de Dios, el Espíritu Santo te enseña que todo poder te pertenece. 4Su aplicación no importa. 5Es siempre máxima. 6Tu vigilancia no establece que el poder sea tuyo, pero te permite usarlo siempre y en cualquier forma que sea. 7Cuando dije: "Estoy siempre con vosotros", lo dije en un sentido muy literal. 8Jamás me aparto de nadie en ninguna situación. 9Y puesto que estoy siempre contigo, tú eres el camino, la verdad y la vida. 10Tú no creaste ese poder, como tam­poco lo creé yo. 11Fue creado para ser compartido, y, por lo tanto, no tiene ningún sentido percibirlo como si fuese el patrimonio de uno solo a expensas de los demás. 12Tal percepción lo desprovee­ría de significado al eliminar o pasar por alto su único y verda­dero significado.

Nos revela este punto, que el Espíritu Santo nos enseña una sola lección, el poder del Reino de Dios. Si estamos imaginando que ese poder es semejante al de los superhéroes del comic, estaríamos dando un enfoque fantasioso al verdadero significado de ese potencial al que se refiere el punto, sin definirlo explícitamente.

A buen entendedor pocas palabras bastan. Así se expresa el dicho y encierra una gran verdad. Ese poder es la Visión de la unidad, del amor y se encuentra en todos nosotros.


2. El significado de Dios espera en el Reino porque allí es donde Él lo ubicó. 2No espera en el tiempo. 3Simplemente descansa en el Reino porque allí es donde le corresponde estar, al igual que a ti. 4¿Cómo ibas a percibirte a ti mismo como si no formases parte del significado de Dios cuando tú mismo eres ese significado? 5Sólo si te consideras irreal puedes percibirte a ti mismo como separado de tu significado. 6Por esto es por lo que el ego es demente: te enseña que no eres lo que eres. 7Eso es tan contradictorio que es claramente imposible. 8Es, por lo tanto, una lección que no puedes aprender realmente, y que, por consiguiente, no puedes real­mente enseñar. 9Mas siempre estás enseñando. 10Tienes, entonces, que estar enseñando otra cosa, a pesar de que el ego no sabe lo que es. 11El ego, pues, está siendo des-hecho continuamente, y sos­pecha de tus motivos. 12Tu mente no puede estar unificada cuando le es fiel al ego porque la mente no le pertenece a él. 13Sin embargo, lo que para el ego es "traición", para la paz es lealtad. 14El "enemigo" del ego es, por lo tanto, tu amigo.

Si alimentamos un sistema de pensamiento, el otro se queda hambriento, sin fuerza, sin energía. Dirigir nuestra voluntad para alimentar los pensamientos que compartimos con Dios, hará que nuestra consciencia permanezca despierta y plena. Gozaremos de la dicha Divina y expandiremos el Reino de los Cielos percibiéndolo en los demás.

3. Dije anteriormente que el amigo del ego no forma parte de ti porque el ego se percibe a sí mismo en estado de guerra y, por ende, necesitado de aliados. 2Tú, que no estás en guerra, debes ir en busca de hermanos y reconocer en todo aquel que veas a tu hermano, ya que únicamente los que son iguales están en paz. 3Puesto que los Hijos de Dios gozan de perfecta igualdad, no pue­den competir porque lo tienen todo. 4Sin embargo, si perciben a cualquiera de sus hermanos de cualquier otra forma que no sea con perfecta igualdad es que se ha adentrado en sus mentes la idea de la competencia. 5No subestimes la necesidad que tienes de mantenerte alerta contra esa idea, ya que todos tus conflictos pro­ceden de ella. 6Dicha idea es la creencia de que es posible tener intereses conflictivos, y significa, por lo tanto, que has aceptado que lo imposible es verdad. 7¿No es eso lo mismo que decir que te percibes a ti mismo como si fueses irreal?

Si nuestra voluntad decide alimentar el sistema de pensamiento del ego, entonces, el otro será percibido como un extraño y proyectaremos sobre él nuestra creencia en la separación. Como bien recoge este punto, esta visión es la evidencia de que nos percibimos como si fuésemos irreales.

4. Estar en el Reino quiere decir que pones toda tu atención en él. 2Mientras sigas creyendo que puedes prestar atención lo que no es cierto, estarás eligiendo aceptar el conflicto. 3Mas ¿es esto real­mente una elección? 4Parece serlo, pero las apariencias y la reali­dad no pueden ser lo mismo. 5Tú, que eres el Reino, no tienes nada que ver con las apariencias. 6La realidad es tuya porque tú eres la realidad. 7De esta manera es como en última instancia tener y ser se reconcilian en tu mente, no en el Reino. "El altar que se encuentra allí es la única realidad. 9El altar es perfectamente inequívoco en el pensamiento porque es un reflejo del Pensamiento perfecto. 10Tu mente recta ve únicamente: hermanos porque ve únicamente en su propia luz.

Podemos percibir este mundo y, sin embargo, no estar en él, no pertenecer a él, y para ello, lo que tenemos que conocer es que para estar en el Reino tenemos que poner toda nuestra atención en él, esto es, tenemos que percibir desde la unidad y no desde la separación.

5Dios Mismo iluminó tu mente, y la mantiene iluminada con Su Luz porque Su Luz es lo que tu mente es. 2Esto está más allá de cualquier duda, y cuando lo pones en duda se te da una res­puesta. 3La Respuesta simplemente cancela la pregunta al estable­cer el hecho de que poner en duda la realidad no tiene sentido. 4De ahí que el Espíritu Santo nunca ponga nada en duda. 5Su única función es eliminar lo cuestionable y, por ende, conducir a la certeza. 6Los que tienen certeza gozan de perfecta calma porque no tienen dudas. 7No cuestionan nada porque en sus mentes no entra nada que sea cuestionable. 8Esto los mantiene en un estado de perfecta serenidad, ya que al saber lo que son, eso es lo que comparten.

Hemos visto en el anterior punto, cómo "estar en el Reino", significa poner toda nuestra atención en él, de tal modo que nuestra voluntad sirva a Dios y no al ego. 

De igual modo, estar en Paz, en Plenitud, en Unidad, en Amor, nos invita a tener certeza de lo que somos. Mientras que no tengamos esa plena certeza, mientras que prestemos atención al sistema de pensamiento del ego, nos surgirán dudas, y el resultado de ese estado mental nos privará de la paz, de la plenitud, de la unidad y del amor.

Tener la certeza de que somos seres espirituales es la consecuencia de haber abandonado nuestros servicios al ego y a su vehículo, el cuerpo físico.

domingo, 14 de abril de 2024

Capítulo 7. II. La ley del Reino.

 II. La ley del Reino.

1. Curar es el único tipo de pensamiento en este mundo que se asemeja al Pensamiento de Dios, y por razón de los elementos que ambos tienen en común, el Pensamiento de Dios puede transfe­rirse fácilmente a él. 2Cuando un hermano se percibe a sí mismo enfermo, se está percibiendo como un ser incompleto, y, por ende, necesitado. 3Si tú también lo percibes así, lo estás viendo como si realmente no formase parte del Reino y se encontrase separado de él, con lo cual el Reino queda velado para ambos. 4La enfermedad y la separación no son de Dios, pero el Reino sí. 5Si enturbias el Reino estarás percibiendo lo que no es de Dios.

La enseñanza nos describe el acto de curar como un tipo de pensamiento en este mundo que se asemeja al Pensamiento de Dios. Desde este punto de vista, la curación es el efecto de alcanzar la percepción correcta, es decir, la visión de la unidad.

2. Curar es, por consiguiente, corregir la percepción de tu her­mano y la tuya compartiendo con él el Espíritu Santo. 2Esto os sitúa a ambos dentro del Reino y reinstaura la plenitud del mismo en vuestras mentes. 3Es también un reflejo de la creación porque unifica al aumentar e integra al extender. 4Lo que proyec­tas o extiendes es real para ti. 5Esta es una ley inmutable de la mente, tanto en este mundo como en el Reino. 6El contenido, sin embargo, es diferente en este mundo porque los pensamientos que dicha ley gobierna aquí son muy diferentes de los Pensa­mientos del Reino. 7Las leyes deben adaptarse a las circunstan­cias si es que han de mantener el orden. 8La característica más sobresaliente de las leyes de la mente, tal como operan en este mundo, es que al obedecerlas -y yo te aseguro que tienes que obedecerlas- puedes obtener resultados diametralmente opues­tos. 9Esto se debe a que dichas leyes han sido adaptadas a las circunstancias de este mundo, en el que parece posible obtener resultados diametralmente opuestos porque puedes responder a dos voces que se oponen entre sí.

Percibir a nuestro hermano desde la creencia en la separación es compartir con él la enfermedad. La verdadera curación requiere que tanto el sanador como el enfermo se encuentren en la misma sintonía mental, esta es, compartir la misma creencia en la unidad.

3. La ley que prevalece dentro del Reino se adapta fuera de él a la premisa: "Crees en lo que proyectas". 2Ésa es la manera en que enseña porque fuera del Reino es esencial aprender. 3Dicha manera de enseñar implica que aprenderás lo que eres de lo que has proyectado sobre los demás, y de lo que, por lo tanto, crees que ellos son. 4En el Reino ni se enseña ni se aprende porque en él no hay creencias. 5Tan sólo hay certeza. 6Dios y Sus Hijos, en la certeza de ser, saben que eres lo que extiendes. 7Esa expresión de la ley no se puede adaptar a nada porque es la ley de la creación. 8Dios Mismo creó la ley al crear mediante ella, 9y Sus Hijos, que crean de la misma manera que Él, la acatan de buen grado sabiendo que la expansión del Reino depende de ella, tal como de ella dependió su propia creación.

Cuando el Curso habla de curación, el mensaje va dirigido a las mentes que creen en el mundo de la percepción. La enfermedad no es posible en el Mundo de Dios, pues ese Mundo goza de la Plenitud y de la Dicha del Amor y de la Unidad. Es en el mundo de la percepción donde es necesario corregir la visión de la separación por la visión de la Unidad.

4. Para que las leyes puedan ser útiles tienen que comunicarse. 2En efecto, tienen que ser traducidas para aquellos que hablan distintos idiomas. 3Un buen traductor, no obstante, si bien tiene que alterar la forma de lo que traduce, jamás altera el significado. 4De hecho, su único propósito es cambiar la forma de modo que la traducción conserve el significado original. 5El Espíritu Santo es el traductor de las leyes de Dios para aquellos que no las entienden. 6Tú no podrías hacer eso por tu cuenta porque una mente en con­flicto no puede serle fiel a un solo significado, y, por lo tanto, altera el significado para conservar la forma.

Al ego, la Leyes de Dios basadas en el Amor, les produce miedo, pues aplicarlas significaría el final de su ilusoria existencia. El Espíritu Santo tiene la capacidad de traducir y adaptar las Leyes del Reino y hacerla comprensibles a las limitaciones de la mente perceptiva. 

5. El propósito del Espíritu Santo al traducir es exactamente el opuesto. 2Traduce únicamente para conservar -en todos los idio­mas y desde cualquier punto de vista- el significado original. 3Por consiguiente, se opone a la idea de que las diferencias en lo relativo a la forma sean significativas, subrayando siempre que esas diferencias no importan. 4El significado de su mensaje es siem­pre el mismo: lo único que importa es el significado. 5La ley de Dios que rige a la creación no entraña el uso de la verdad para convencer a Sus Hijos de la verdad. 6La extensión de la verdad que es la ley del Reino radica únicamente en el conocimiento de lo que es la verdad. 7Ésta es tu herencia y no tiene que aprenderse en absoluto, pero cuando te desheredaste a ti mismo te conver­tiste por necesidad en un alumno.

El significado del mensaje del Espíritu Santo no puede hablar a favor de la separación y del miedo. Su mensaje, independientemente del idioma en el que sea expresado, debe hablar del Amor y de la Unidad. Su mensaje es universal y eterno.

6. Nadie pone en duda la relación que existe entre el aprendizaje y la memoria. 2Es imposible aprender sin memoria, ya que lo que se aprende tiene que ser consistente para que sé pueda recordar. 3Por eso es por lo que la enseñanza del Espíritu Santo es una lección que enseña a recordar. 4Dije anteriormente que el Espíritu Santo enseña a recordar y a olvidar, pero olvidar sirve única­mente para que recuerdes de manera más consistente. 5Olvidas para poder recordar mejor. 6No entenderás Sus traducciones mientras sigas escuchando dos maneras de interpretarlas. 7Tienes por lo tanto, que olvidar o renunciar a una para poder enten­der la otra. 8Ésta es la única manera en que puedes aprender lo que es la consistencia, para que finalmente tú mismo puedas ser consistente.

Se trata de desaprender lo aprendido bajo las leyes del error, para volver a aprender lo correcto.

7. ¿Qué significado puede tener la perfecta consistencia del Reino para los que están confundidos? 2Es evidente que la confusión del alumno interfiere en su entendimiento de tal significado, y, por lo tanto, le impide apreciarlo. 3En el Reino no hay confusión porque sólo hay un significado. 4Este significado procede de Dios y es Dios. 5Puesto que es también lo que tú eres, es algo que compartes y extiendes tal como tu Creador lo hiciera. 6Esto no tiene que ser traducido porque se entiende perfectamente, pero sí necesita extensión porque significa extensión. 7La comunicación es perfectamente directa y está perfectamente unificada. 8Es com­pletamente libre porque nada discordante puede jamás infiltrarse en ella. 9Por eso es por lo que es el Reino de Dios. 10Le pertenece a Él y es, por lo tanto, como Él. 11Ésa es su realidad, y no hay nada que pueda afectarla.

Recordemos en este punto la enseñanza de la tercera lección del Espíritu Santo: "Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino". La confusión es el resultado de servir a dos señores a la vez. Debemos estar alerta en favor de Dios y de Su Reino, tan sólo así, lograremos entender las Leyes de Dios.

sábado, 13 de abril de 2024

Capítulo 7: LOS REGALOS DEL REINO. I. El último paso

  Capítulo 7

LOS REGALOS DEL REINO

 

I. El último paso

1. El poder creativo de Dios y el de Sus creaciones es ilimitado, pero no existe entre ellos, una relación recíproca. 2Te comunicas plenamente con Dios, tal como Él se comunica contigo. 3Es éste un proceso continuo que compartes con Él, y por el hecho de que lo compartes, te sientes inspirado a crear como Él crea. 4En la crea­ción, no obstante, no existe una relación recíproca entre tú y Dios, ya que Él te creó a ti, pero tú no lo creaste a El. 5Ya te dije que tu poder creativo difiere del Suyo solamente en ese punto. 6Incluso en este mundo existe un paralelo. 7Los padres traen al mundo a sus hijos, pero los hijos no traen al mundo a sus padres. 8Traen al mundo, no obstante, a sus propios hijos, y, de este modo, procrean tal como sus padres lo hicieran.

Este punto nos aporta una aclaración que pudiéramos considerar obvia, y sin embargo, su contenido explica la razón por la cual, el Hijo de Dios ha fabricado una realidad ficticia que cree mantenerlo separado de Dios. 

La capacidad creadora heredada por el Hijo, de Su Padre, le capacita para tener la libertad de utilizar ese poder en sus propias creaciones.

2. Si tú hubieses creado a Dios y Él te hubiese creado a ti, el Reino no podría expandirse mediante su propio pensamiento creativo. 2La creación estaría, por lo tanto, limitada, y no podrías ser co­creador con Dios. 3De la misma manera en que el Pensamiento creador de Dios procede de Él hacia ti, así tu pensamiento crea­dor no puede sino proceder de ti hacia tus creaciones. 4Sólo de esta manera puede extenderse todo poder creativo. 5Las obras de Dios no son tus obras, pero tus obras son como las Suyas. 6Él creó a la Filiación y tú la expandes. 7Tienes el poder de acrecentar el Reino, aunque no de acrecentar a su Creador. 8Reivindicas ese poder cuando te mantienes alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. 9Al aceptar que tienes ese poder, aprendes a recordar lo que eres.

La expansión de toda creación requiere de la libertad a la hora de proyectar la voluntad como Principio Creador.

Cuando este punto recoge que "Las obras de Dios no son tus obras, pero tus obras son como las Suyas", nos está aclarando que somos portadores del poder creador divino, pero la calidad de nuestras obras tan sólo son como las de Dios en lo referente a esa Condición Divina, pero no con respecto a la calidad de lo creado. Dios ha creado a la Filiación y lo ha hecho en la Unidad del Amor, por lo que se hace referencia a un único Hijo, creado a Su Imagen y Semejanza, o lo que es lo mismo, de Su Misma Mente y Calidad (Amor). El Hijo de Dios, en su condición divina tiene la capacidad de expandir su mente y de acrecentar el Reino.

3. A tus creaciones les corresponde estar en ti del mismo modo en que a ti te corresponde estar en Dios. 2Tú eres parte de Dios, tal como tus hijos son parte de Sus Hijos. 3Crear es amar. 4El amor se extiende hacia afuera simplemente porque no puede ser conte­nido. 5Nunca deja de fluir porque es ilimitado. 6El amor crea para siempre, aunque no en el tiempo. 7Las creaciones de Dios han existido siempre porque Él ha existido siempre. 8Tus creaciones han existido siempre, porque tú sólo puedes crear como Dios crea. 9La eternidad es tuya porque Él te creó eterno.


Un Curso de Milagros nos enseña que ninguna idea abandona su fuente. El Hijo de Dios es el fruto del Poder Creador de Dios, el cual, a través del Poder del Amor se Extendió de Si Mismo creando la Filiación.

4. El ego, por otra parte, siempre exige derechos recíprocos, ya que es competitivo en vez de amoroso. 2Está siempre dispuesto a hacer tratos, pero no puede comprender que ser igual a otro signi­fica que no es posible hacer ningún trato al respecto. 3Para ganar tienes que dar, no regatear. 4Regatear es imponer límites en lo que se da, y eso no es la Voluntad de Dios. 5Disponer lo mismo que Dios es crear como Él. 6Dios no limita en modo alguno Sus rega­los. 7Tú constituyes Sus regalos, por consiguiente, tus regalos son necesariamente como los Suyos. 8Los regalos que le haces al Reino no pueden sino ser como los regalos que El te hace a ti.

El mundo fabricado por el ego se rige bajo las leyes de la necesidad y la carencia. Todo su sistema de pensamiento se erige sobre los efímeros pilares del miedo y sus fabricaciones llevan el sello del deseo de obtener y poseer.

Lucha por obtener, y, cuando posee lo que desea, se despierta el miedo a perder lo que ha obtenido. Su identidad, su felicidad, se sostiene dependiendo de lo que posee, de lo que obtiene.

Cuando despertamos a la verdad, nos hacemos conscientes que el “ser”, está por encima del “obtener”, y ello, promueve una nueva visión en la que basar nuestra relación con el mundo de la percepción. Entendemos que para recibir hay que dar y ese gesto, se convierte en un gesto espontáneo libre de todo miedo y necesidad.

5. Yo le di al Reino únicamente amor porque creí que eso era lo que yo era. 2Lo que tú crees ser determina los regalos que haces, y si Dios te creó extendiéndose a Sí Mismo hasta dar lugar a lo que eres, sólo puedes extenderte a ti mismo tal como Él lo hizo. 3Sólo la dicha aumenta eternamente, pues la dicha y la eternidad son inseparables. 4Dios se extiende hacia afuera, más allá de todo límite y más allá del tiempo, y tú que eres co-creador con Él, extiendes Su Reino eternamente y más allá de todo límite. 5La eternidad es el sello indeleble de la creación. 6Los eternos son felices y viven en paz eternamente.

Ninguna creación que no esté basada en el Amor, es duradera, y por lo tanto, no aportará la verdadera dicha que, como bien recoge este punto, es Eterna, pues ambas son creaciones de Dios.

6. Pensar como Dios es compartir Su certeza acerca de lo que eres, y crear como Él es compartir el Amor perfecto que Él com­parte contigo. 2Hacia esto te conduce el Espíritu Santo, para que tu dicha sea total porque el Reino de Dios es íntegro. 3He dicho que el último paso en el redespertar al conocimiento lo da Dios. 4Esto es verdad, pero es difícil de explicar con palabras porque las palabras son símbolos, y lo que es verdad no necesita explica­ción. 5El Espíritu Santo, no obstante, tiene la tarea de traducir lo inútil a lo útil, lo que no tiene significado a lo significativo y lo temporal a lo eterno. 6El Espíritu Santo puede, por consiguiente, decirte algo acerca de este último paso.

El mensaje de las Enseñanzas es inequívoco. Nos aporta la visión de nuestra verdadera naturaleza y nos señala el origen de nuestra Creación. Igualmente, nos enseña que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y que gozamos de Su Poder Creador. Con esa información, con esa propuesta, está en nuestra consciencia el servir al Pensamiento de Dios o por el contrario, prestar nuestros servicios al pensamiento del ego. Los resultados de esa elección, nos situará en un estado de temporalidad y sufrimiento o por el contrario, en un estado de eterna dicha.

7. Dios no da pasos porque Sus obras no se realizan de forma gradual. 2No enseña, porque Sus creaciones son inalterables. 3No hace nada al final, porque El creó primero y para siempre. 4Debe entenderse que la palabra "primero", cuando se aplica a Dios, no es un concepto temporal. 5Él es el primero en el sentido de que es el Primero en la Santísima Trinidad. 6Es el Creador Principal por­que creó a Sus co-creadores. 7De ahí que el tiempo no le ataña a Él ni a lo que Él creó. 8Por lo tanto, el "último paso" que Dios dará fue cierto al principio, es cierto ahora y será cierto eterna­mente. 9Lo que es eterno está siempre presente porque su ser es eternamente inmutable. 10No cambia al aumentar porque fue creado para expandirse eternamente. 11Si no percibes su expan­sión significa que no sabes lo que es, 12ni tampoco Quién lo creó. 13Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. 14Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. 15¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado?

El término "Dios Es", adquiere significado a raíz del contenido de este último punto. Toda Su Creación, igualmente, hereda ese significado, por lo que podemos afirmar, que el Hijo de Dios "Es". ¿Qué debemos entender bajo esa afirmación? 

"Es", simboliza Ser, y esa cualidad debemos entenderla como la expresión de Eternidad, un Estado intemporal en el que el Principio Superior lo representa Dios, formando su compleción Trina, extendiéndose a través de Su Hijo y del Espíritu Santo.

viernes, 12 de abril de 2024

Capítulo 6. V-C. Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino.

 C. Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino.

1. Hemos dicho anteriormente que el Espíritu Santo evalúa, y tiene que
hacerlo. 2El Espíritu Santo separa lo verdadero de lo falso en tu mente, y te enseña a juzgar cada pensamiento que dejas que se adentre en ella a la luz de lo que Dios puso allí. 3El Espíritu Santo, con vistas a reforzar el Reino en ti, 4conserva lo que está de acuerdo con esa luz, y acepta y purifica lo que está parcialmente de acuerdo con el Reino. 5Mas lo que está en completo desacuerdo lo rechaza juzgando contra ello. 6Así es como Él mantiene la per­fecta consistencia del Reino y su perfecta unificación. 7Recuerda, no obstante, que lo que el Espíritu Santo rechaza el ego lo acepta. 8Ello se debe a que ambos están en completo desacuerdo en rela­ción con todo, dado que están en completo desacuerdo con res­pecto a lo que tú eres. 9Las creencias del ego en torno a esta cuestión tan fundamental varían considerablemente, y ésta es la razón de que él suscite diferentes estados de ánimo. 10El Espíritu Santo nunca varía en este punto, y, por lo tanto, el único estado de ánimo que genera es uno de dicha. 11Él protege dicho estado rechazando todo lo que no lo fomenta, y así, sólo Él puede mante­nerte en un estado, de perfecta dicha.

El juicio del Espíritu Santo, no es condenatorio, si lo fuese estaría argumentando a favor del sistema de pensamiento del ego, cuyo juicio sí es condenatorio, pues se basa en la separación y en el miedo.

El juicio del Espíritu Santo es una evaluación de nuestra mente y separa los pensamientos verdaderos de los falsos, permitiéndonos elegir libremente a cuál de ellos servir.

2. El Espíritu Santo no te enseña a juzgar a otros porque no quiere que enseñes nada que sea erróneo, y que, de este modo, tú mismo lo aprendas. 2No sería consistente si te permitiera reforzar lo que debes aprender a evitar. 3En la mente del pensador, por lo tanto, el Espíritu Santo es enjuiciador, pero sólo a fin de unificar la mente de modo que pueda percibir sin emitir juicios. 4Esto le permite a la mente enseñar sin emitir juicios y, por consiguiente, aprender a estar libre de ellos. 5Esta rectificación es necesaria sólo en tu mente, a fin de que dejes de proyectar en lugar de extender. 6Dios Mismo ha establecido lo que puedes extender con perfecta seguridad. 7Por lo tanto, la tercera lección del Espíritu Santo reza así: 

 8Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino.

Sin la luz del Espíritu Santo, la mente serviría al ego y permaneceríamos sumidos en la oscuridad, dormidos y percibiendo los rigores de un mundo donde las leyes que los sostienen son falsas e ilusorias. El juicio del Espíritu Santo aporta la lucidez necesaria para que nuestra mente ponga la voluntad al servicio de la Unidad y del Amor. Ese es el "juicio final" pues es el final del juicio.

Todas las lecciones del Espíritu Santo son esenciales, pues su propósito es mostrarnos el camino que ha de reconducirnos a nuestro verdadero Hogar. Aun así, esta tercera lección, para mí, adquiere una especial motivación al considerarla determinante a la hora de poder alcanzar esa Visión Unificadora de la que somos portadores.

Leemos el contenido de las enseñanzas y alimentamos a nuestra mente con nuevas creencias que deben llevarnos a servir a la Verdad. En mi "caminar", cuando contemplo el trayecto recorrido, reconozco que el cambio de sistema de pensamiento requiere de un factor fundamental, poner nuestra voluntad al servicio de nuestra divinidad, es decir, mantenerse alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. 

Mientras que permanezcamos en el mundo físico, el poder de seducción del sistema de pensamiento del ego, adormece nuestra conciencia impidiendo que nos mantengamos permanentemente alertas. 

"La Luz permanentemente encendida". Esta frase, la he utilizado en muchas ocasiones como un mantra a través del cual fijar la atención de mi consciencia para que sirviese a la luz. Reconozco que, a pesar de ello, no siempre consigo que ese estado sea permanente. Pero he aprendido, que el simple hecho de tomar consciencia de ello, me lleva al estado presente de donde puedo nuevamente elegir.

Llegará ese instante presente en el que nuestra mente-luz esté permanentemente encendida.

3. Éste es uno de los pasos más importantes para que se pro­duzca un cambio fundamental. 2No obstante, todavía contiene un aspecto del proceso de inversión del pensamiento, ya que implica que hay algo contra lo que debes mantenerte alerta. 3Este paso representa un gran avance con respecto a la primera lección, que es meramente el principio del proceso de inversión del pensa­miento, y también con respecto a la segunda, que es esencial­mente la identificación de lo que es más deseable: 4Este paso, que es la conclusión lógica del segundo tal como el segundo lo es del primero, subraya la dicotomía que existe entre lo deseable y lo indeseable. 5Por lo tanto, hace que la elección final sea inevitable.

A lo largo del Capítulo 6, se ha desarrollado, como tema principal, las Lecciones del Amor, y en su apartado V, más concretamente, las Lecciones del Espíritu Santo.

Cuando utilizamos el símil “caminar” o “camino”, lo hacemos para hacer referencia a la secuencia que nos aportan las Lecciones del Espíritu Santo, el Cual, nos la presentan en tres fases, en un intento de adaptar la enseñanza al proceso actual de nuestra mente, que se encuentra identificada con el tiempo. Hemos visto como en la primera de esas lecciones, se nos dice que, “para poder tener, da todo a todos”, y con ello, podremos demostrar que tener y ser es un mismo estado.

En la segunda lección, se recoge que, “para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es. Se establece la igualdad entre enseñar-aprender-tener y ser.

Por último, y como consecuencia de haber andado el camino que nos ofrece la lección anterior, se alcanza la tercera lección, la cual es fundamental en el proceso de inversión del pensamiento, la cual nos dice, “mantente alerta solo en favor de Dios y de su reino”, es decir, elige en todo momento hacer la Voluntad de Dios, sintonizar con Sus Pensamientos y crear desde el Amor.

4. Mientras que el primer paso parece agudizar el conflicto y el segundo puede, hasta cierto punto, aún entrañar conflicto, el ter­cer paso requiere un constante estado de alerta contra el con­flicto. 2Ya he dicho que puedes estar tan alerta contra el ego como a su favor. 3La última lección enseña no sólo que puedes sino que tienes que estar alerta. 4No se ocupa de la cuestión de los grados de dificultad, sino del hecho de que tu primera prioridad debe ser mantenerte alerta. 5Esta lección es inequívoca, pues enseña que nunca se deben hacer excepciones, aunque no niega que la tentación de hacerlas se presentará. 6Aquí pues, es donde se te pide que, a pesar del caos, seas consistente. 7Mas la consistencia y el caos no pueden coexistir por mucho tiempo, puesto que se excluyen mutuamente. 8No obstante, mientras tengas que estar alerta contra algo, no estarás reconociendo esta mutua exclusión, y seguirás creyendo que puedes elegir la consistencia o el caos. 9Al enseñarte cuál debes elegir, el Espíritu Santo acabará por enseñarte que no tienes que elegir en absoluto. 10Esto finalmente liberará a tu mente de tener que elegir, y la encaminará hacia la creación dentro del Reino.

La Luz que nos aporta el Espíritu Santo nos llevará a contemplar la realidad de lo que somos. Este despertar, nos llevará a dejar de servir al error en sus distintas manifestaciones y, sobre todo, la más esencial de todas, la visión de la Unidad y la comprensión de que la separación no es real, sino el contenido de una pesadilla percibida durante nuestro estado de sueño.

La elección entre la luz y la oscuridad será un tramo del trayecto, pero al final, tendremos la certeza de que en ningún momento hemos dejado de ser Luz.

5. Elegir a través del Espíritu Santo te conducirá al Reino. 2Creas mediante tu verdadero ser, pero tienes que aprender a recordar lo que eres 3La forma de recordarlo es inherente al tercer paso, que conecta las lecciones implícitas en los otros dos, y va más allá de ellos hacia una verdadera integración. 4Si permites que en tu mente haya tan sólo lo que Dios puso en ella, la estarás recono­ciendo tal como Dios la creó. 5Por lo tanto, la estarás aceptando tal como es. 6Puesto que tu mente es íntegra, estarás enseñando paz porque creerás en ella. 7Dios será de todos modos el que dará el paso final por ti, pero cuando llegues al tercer paso, el Espíritu Santo ya te habrá preparado para Dios. 8Te está preparando para la conversión de tener, a ser, en virtud de la naturaleza misma de los pasos que tienes que dar con Él.

No es lo mismo, "poseer", que "tener". Para el ego, poseer, se convierte en uno de los pilares que sustenta su sistema de pensamiento. Su identidad se refuerza bajo la creencia en lo que posee. Sin el sentimiento de posesión, el ego proyecta esa necesidad como una carencia y sus acciones se movilizan en pos de sus deseos de posesión, para lo cual, no duda en utilizar todo su arsenal de artimañas para arrebatarle sus pertenencias a los demás, con el fin de asegurar su subsistencia y de sentirse más poderoso.

Ya hemos visto en un anterior punto la igualdad existente entre "tener" y "ser".

El Espíritu Santo nos revela que somos portadores de luz, pues somos luz. La capacidad de extender esa luz procede de la propia cualidad de la luz, la cual es creadora. Desde ese punto de vista, tenemos luz, porque somos luz. Tenemos la capacidad de extender la luz, pues ser y tener se funden en una misma ecuación, cuyo resultado es ser consciente de nuestra divinidad.

6. Aprendes primero que tener se basa en dar, y no en obtener. 2Luego aprendes que aprendes lo que enseñas, y que quieres aprender a estar en paz. 3Ésta es la condición necesaria para poder identificarte con el Reino, puesto que es la condición del Reino. 4Has creído estar fuera del Reino, y, como consecuencia de ello, te has excluido a ti mismo de él en tu pensamiento. 5Es esen­cial, por lo tanto, enseñarte que no puedes sino estar incluido en el Reino, y que lo único que debes excluir es la creencia de que no estás incluido en él.

Podemos percibir este mundo temporal y vivir en el estado espiritual del Reino. Esto es posible porque nuestros ojos se han abierto a la realidad que somos, seres espirituales, portadores de luz, en un escenario en el que esa luz ha quedado oculta en espera de ser descubierta.

Cuando esa luz es nuestro faro, dejaremos de naufragar una y otra vez en las oscuras aguas de nuestros deseos de posesión. Caminaremos por este mundo ligeros de equipaje y con la certeza de que nuestro mayor valor es lo que somos, luz y amor.

7. El tercer paso, por consiguiente, es un paso de protección para tu mente, pues te permite identificarte sólo con el centro, donde Dios erigió el altar a Sí Mismo. 2Los altares son creencias, pero Dios y Sus creaciones están más allá de toda creencia, ya que están más allá de cualquier duda. 3La Voz que habla en favor de Dios lo hace únicamente en nombre de las creencias que están más allá de toda duda, lo cual te prepara para llegar a estar libre de dudas, mientras tu creencia en Dios y Su Reino se vea asal­tada por cualquier duda, lo que Él ha logrado perfectamente no será evidente para ti. 5Por eso es por lo que debes mantenerte alerta en favor de Dios. 6El ego habla contra Su creación, y, por lo tanto, engendra dudas. 7No podrás ir más allá de las creencias hasta que no creas plenamente.

Creer plenamente es la firme decisión de nuestra voluntad de servir únicamente a la Luz, para lo cual, nuestra consciencia permanecerá alerta en cada presente de nuestra eterna existencia.

8. Enseñar a toda la Filiación sin hacer excepciones demuestra que percibes su plenitud y que has aprendido que es una. 2Ahora tie­nes que estar alerta para mantener su unicidad en tu mente por­que si dejas que te asalte la duda, perderás la conciencia de su plenitud y serás incapaz de enseñarla. 3La plenitud del Reino no depende de tu percepción, pero tu conciencia de su plenitud sí. 4Sólo tu conciencia necesita protección, puesto que el estado de ser no puede ser atacado. 5No obstante, no podrás experimentar una auténtica sensación de que existes mientras sigas teniendo dudas con respecto a lo que eres. 6Por eso es por lo que es esencial que te mantengas alerta. 7No permitas que entre en tu mente nin­guna duda acerca de tu existencia o, de lo contrario, no podrás saber con certeza lo que eres. 8La certeza es el regalo que Dios te hace. 9La verdad no requiere vigilancia, pero las ilusiones sí.

Me quedo con la frase: "No permitas que entre en tu mente nin­guna duda acerca de tu existencia o, de lo contrario, no podrás saber con certeza lo que eres".

9. La verdad está exenta de ilusiones y, por lo tanto, mora dentro  del Reino. 2Todo lo que está fuera del Reino es ilusorio. 3Cuando desechaste la verdad te percibiste a ti mismo como desprovisto de ella. 4Al concebir otro reino al que atribuiste valor, no mantuviste en tu mente sólo el Reino de Dios, y, de esta manera, excluiste parte de tu mente de él. 5Lo que inventaste ha aprisionado tu voluntad, y ha hecho enfermar tu mente, que ahora tiene que ser sanada. 6Mantenerse alerta contra esta enfermedad es la manera de sanarla. 7Una vez que tu mente haya sanado, irradiar salud, y, de este modo, enseñará lo que es la curación. 8Esto te consagrará como un maestro que enseña lo mismo que yo. 9Yo tuve que mantenerme tan alerta como tú tienes que hacerlo ahora, y aquellos que eligen enseñar lo mismo tienen que estar de acuerdo con respecto a lo que creen.

En este punto, queda explicado de manera resumida, las causas que nos han llevado a desconectarnos de la Mente de Dios y a sustituir esa conexión con una dimensión distinta, así como, el camino de retorno que nos conducirá a conectar nuevamente con la Fuente que nos Creó.

10. El tercer paso, por lo tanto, es una afirmación de lo que quieres creer, y requiere que estés dispuesto abandonar todo lo demás. 2Si sigues al Espíritu Santo, Él te capacitará para que des este paso. 3Tu vigilancia es señal de que quieres que Él te guíe. 4La vigilancia requiere esfuerzo, pero sólo hasta que aprendas que el esfuerzo en sí es innecesario. 5Has realizado enormes esfuerzos por conser­var lo que inventaste porque no es verdad. 6Por lo tanto, ahora tienes que canalizar todos tus esfuerzos contra ello 7Sólo  esto puede eliminar la necesidad de tener que esforzarte, e invocar al Ser que tienes y que eres. 8Este reconocimiento no requiere ningún esfuerzo por tu parte, puesto que ya es verdad, ni tampoco necesita protección. 9Descansa en la perfecta seguridad de Dios. 10Por lo tanto, la inclusión es total y la creación no tiene límites.

¡Qué así sea!

jueves, 11 de abril de 2024

Capítulo 6. V-B. Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es.

 B. Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es.


1. Los que creen en la separación tienen un miedo básico a las represalias y al abandono. 2Creen en el ataque y en el rechazo, de modo que eso es lo que perciben, lo que enseñan y lo que apren­den. 3Estas ideas descabelladas son claramente el resultado de la disociación y la proyección. 4Eres lo que enseñas, pero es evidente que puedes enseñar incorrectamente, y, por consiguiente, te pue­des enseñar mal a ti mismo. 5Muchos pensaron que yo les estaba atacando, aunque es evidente que eso no era cierto. 6Un alumno desquiciado aprende lecciones extrañas. 7Lo que tienes que reco­nocer es que cuando no compartes un sistema de pensamiento, lo debilitas. 8Los que creen en él perciben eso como un ataque contra ellos. 9Esto se debe a que cada uno se identifica con su propio sistema de pensamiento, y todo sistema de pensamiento se centra en lo que uno cree ser. 10Si el núcleo del sistema de pensamiento es cierto, lo único que puede extenderse desde él es la verdad. 11Pero si lo que se encuentra allí es una mentira, lo único que puede proceder de él son engaños.

Sin pensamientos disociados de la Mente del Creador, del Amor, no existiría la creencia en la separación, en el miedo, en las represalias y en el abandono. No habría culpa que redimir, ni pecado que purificar.

Si tenemos pensamientos disociados de la Mente Divina, es porque creemos que es posible crear fuera del Reino de Dios, y, si esto es así, si lo creemos, lo enseñamos y lo aprendemos.

2. Los buenos maestros se dan cuenta de que sólo los cambios fundamentales son duraderos, mas no comienzan en ese nivel. 2Su primer objetivo -y el más importante- es fortalecer en el estu­diante el deseo de cambiar. 3Ese es asimismo no sólo su último objetivo sino también su objetivo final. 4Lo único que el maestro tiene que hacer para garantizar el cambio es estimular en el alumno su deseo de cambiar. 5Cambiar de motivación es cambiar de mentalidad, y esto inevitablemente produce un cambio funda­mental, ya que la mente es fundamental.

La motivación tiene el poder de movilizar la fuerza de la voluntad. En la motivación que mueva nuestra voluntad, es decir, en la dirección en la que la encaucemos, servirá a la luz o la oscuridad, al Ser o al ego, al Amor o al miedo, a la Dicha o al sufrimiento.

No es una labor fácil la del maestro, la de inspirar al estudiante para que cambie la dirección de su motivación, de su voluntad. 

Recuerdo un pasaje que leí hace ya tiempo, que bien pudiera ayudarnos a comprender este punto:

"Un joven fue a ver un sabio cierto día y le preguntó: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven, después de haber repetido su pregunta cierto número de veces con parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio?  

Finalmente, el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí corría. Entró en el agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron cierta profundidad, el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento, el sabio interrogó:  

- Hijo mío, cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?  

Sin vacilar contestó el joven: aire, quería aire.  

- ¿No hubieras preferido mejor, riquezas, placeres, poderes o amor? ¿No pensaste en ninguna de esas cosas?  

- No señor, deseaba aire y solo pensaba en el aire que me faltaba - fue la inmediata respuesta.  

- Entonces -dijo el sabio-, para convertirte en un sabio debes desear la sabiduría con la misma intensidad con que deseabas el aire. Debes luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tú sola y única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor, seguramente te convertirás en un sabio".

3.  El primer paso en el proceso de inversión o des-hacimiento es el des-hacimiento del concepto de "obtener. 2La primera lección del Espíritu Santo es por consiguiente: "Para poder tener, da todo a todos". 3Dije que es posible que esto agudice el conflicto tempo­ralmente, y ahora podemos aclarar este punto aún más. 4A estas alturas, todavía no percibes la igualdad que existe entre tener y ser. 5Hasta que no la percibas, tener te parecerá lo opuesto a dar. 6La primera lección, por consiguiente, parece encerrar una contradicción, puesto que la está aprendiendo una mente que está en conflicto. 7Esto quiere decir que hay deseos conflictivos, y, así, la lección no puede aprenderse de manera consistente todavía. 8Lo que es más, la mente del alumno proyecta su propio conflicto, y, por lo tanto, no percibe consistencia en las mentes de los demás, lo cual le hace sospechar de la motivación de éstos. 9Ésa es la verdadera razón de que, desde cualquier punto de vista, la pri­mera lección sea la más difícil de aprender. 10Puesto que aún eres extremadamente consciente del ego en ti mismo y respondes principalmente al ego de los demás, se te está enseñando a que reacciones ante ambos como si lo que realmente crees no fuese verdad.

El sistema de pensamiento en el que se basa el ego está en conflicto con la verdad, con lo real, pues da lugar a una conciencia perceptiva que responde a la creencia en la separación, y en todos los efectos que se derivan de ese acto, la represalia, la culpa, el sentimiento de abandono, etc.

Siendo esto así, desde el conflicto fruto de esa creencia, Ser y tener no se percibe desde la igualdad, y menos aún se participa de la primera lección del Espíritu Santo, "Para poder tener, da todo a todo", es decir, para poder Ser, tenemos que compartir lo que somos, desde la igualdad que nos une en la Santa Filiación del Hijo de Dios.

4. El ego -operando a la inversa como de costumbre- percibe la primera lección como algo demente. 2De hecho, ésa es su única alternativa, pues la otra posibilidad, que sería mucho menos acep­table para él, es obviamente que él es el que es demente. 3En esto, como en todo, los juicios del ego están predeterminados por lo que él es. 4El cambio fundamental tendrá lugar cuando el pensa­dor cambie de mentalidad. 5Mientras tanto, la progresiva claridad de la Voz del Espíritu Santo hace que sea imposible que el alumno no la oiga. 6Por algún tiempo, pues, recibirá mensajes conflictivos y aceptará los dos.

Mientras que la consciencia responda a una mente dual, el proceso de aprendizaje de la verdad, que nos situará en un estado de percepción verdadera, será afrontado desde el conflicto y la mente tendrá que afrontar un proceso de cambio hasta que la voluntad esté al servicio de la Unidad.

5. La manera de escapar del conflicto que surge de dos sistemas de pensamiento que se oponen entre sí consiste claramente en escoger uno y abandonar el otro. 2Si te identificas con tu sistema de pensamiento, lo cual es inevitable, y aceptas dos sistemas de pensamiento que están en total desacuerdo, es imposible gozar de paz mental. 3Si enseñas ambos sistemas, que es lo que probablemente harás mientras los aceptes a los dos, estarás ense­ñando conflicto y también aprendiéndolo. 4Sin embargo, tú deseas la paz, pues, de lo contrario, no habrías invocado a la Voz de la paz para que te ayudase. 5Su lección no es demente, pero el conflicto sí.

En resumen, mientras que estemos sirviendo a dos señores a la vez, no gozaremos de la paz. Recordemos que no se puede dar lo que no se tiene.

6. Entre la cordura y la demencia no puede haber conflictos 2Sólo una de ellas es verdad y, por lo tanto, sólo una de ellas es real. 3El ego trata de persuadirte de que es a  ti a quien le corresponde decidir cuál de ellas es verdad, mas el Espíritu Santo te enseña que la verdad fue creada por Dios, y tu decisión no puede alterarla en absoluto. 4A medida que empieces a comprender el sereno poder de la Voz del Espíritu Santo y Su perfecta consistencia, tu mente se dará cuenta de que estás tratando de revocar una decisión que se tomó irrevocablemente por ti. 5Por eso sugerí anteriormente que te recuerdes a ti mismo permitir que el Espíritu Santo decida en favor de Dios por ti.  

Hemos sido creados de la Verdad y desde la Verdad, pues Dios es la Mente que alberga la Verdad. Por lo tanto, podemos demorar el momento de tomar consciencia de lo que Somos y de lo que tenemos, pero no podemos destruir lo que no hemos creado. 

7. No se te pide que tomes decisiones descabelladas aunque tal vez pienses que eso es lo que se te está pidiendo. 2Sin embargo; creer que es a ti a quien le corresponde decidir lo que son las creaciones de Dios no puede sino ser una locura. 3El Espíritu Santo percibe el conflicto exactamente como es. 4Por consiguiente, Su segunda lección reza así:       

5Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es.

“Dar y recibir”; “Enseñar y aprender”; “Ser y tener”. Son afirmaciones que se recogen en las enseñanzas del Curso y que forman parte del Sistema de Pensamiento de Dios y de Sus Creaciones. La segunda lección del Espíritu Santo, recoge el contenido del Pensamiento Divino. Para tener paz, o lo que es lo mismo, para Ser paz, enseña paz, es decir, expande lo que eres, para así aprender lo que es, esto es, para así experimentar el Ser.

8. Éste es todavía un paso preliminar; puesto que aún no has equiparado tener con ser. 2Es, no obstante, un paso más avanzado que el primero, que en realidad no es sino el comienzo del proceso de inversión del pensamiento. 3El segundo paso es una afirmación categórica de lo que deseas. 4Es pues, un paso encaminado a liberarte del conflicto, ya que significa que se han considerado las alternativas y se ha elegido la más deseable. 5Con todo, la expresión "más deseable" aún implica que lo deseable tiene diferentes grados. 6Por lo tanto, aunque este paso es esen­cial para poder tomar la decisión fundamental, no es obviamente el último. 7No se ha aceptado todavía la falta de grados de difi­cultad en los milagros porque nada que se desee completamente puede ser difícil. 8Desear completamente es crear, y crear no puede ser difícil si se tiene en cuenta que Dios Mismo té creó para que fueses un creador.

"Desear completamente es crear". El contenido de esta afirmación es esencial, pues no aporta un dato al que hemos hecho referencia en los anteriores puntos de este capítulo. La afirmación podría haber sido: "Desear es crear", pero no lo ha expresado así, sino que ha incluido el término "completamente" y con ello, entiendo que Jesús nos quiere mostrar que la voluntad, la motivación debe ser completa, es decir, debe servir plenamente a la verdad, o lo que es lo mismo, la voluntad cuando sirve a la Unidad Integral, da lugar a un acto creador. 

En cambio, si la motivación no consigue que la voluntad sirva a la unidad, sino que sirve a una creencia dual, entonces el acto al que da lugar, será la proyección y la fabricación de lo ilusorio.

9. El segundo paso, por lo tanto, es todavía perceptivo, si bien es un paso gigantesco hacia la percepción unificada que refleja el conocimiento de Dios. 2Al dar este paso y seguir en esa dirección, estarás avanzando hacia el centro de tu sistema de pensamiento, donde tendrá lugar el cambio fundamental. 3En el segundo paso  el progreso es intermitente, pero el segundo paso es más fácil qué el primero porque es el que le sigue. 4Darse cuenta de que este paso no puede sino seguir al primero es señal de una creciente conciencia de que el Espíritu Santo te guiará en tu camino.

Si el Ser es Unidad, es Paz, y el Ser es igual que tener, cuando enseñamos lo que somos, lo que tenemos, estamos aprendiendo a conocer lo que somos y al mismo tiempo, lo que tenemos.