sábado, 25 de marzo de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 5ª parte -

Trabajos del 3º Día de la Creación.

Traducción Convencional: “Dijo luego: Júntense en un lugar las aguas de debajo de los cielos y aparezca lo seco”. Así se hizo; y se juntaron las aguas de debajo de los cielos en sus lugares y apareció lo seco; y a lo seco llamó Dios Tierra, y a la reunión de las aguas, mares. Y vio Dios ser bueno. Dijo luego: “Haga brotar la tierra hierba verde, hierba con semilla, y árboles frutales, cada uno con sus frutos, según su especie, y con su simiente, sobre la tierra”. Y así fue. Y produjo la tierra hierba verde, hierba con semilla, y árboles de fruto con semilla cada uno. Vio Dios ser bueno; y hubo tarde y mañana, Día Tercero.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: “Dijo aún Él-los Dioses: “Las ondas inferiores y gravitantes de los cielos tenderán irresistiblemente juntas hacia un lugar determinado, único; y la aridez aparecerá: y esto se hizo así. Y designó la aridez bajo el nombre de Tierra, elemento terminante y final, y el lugar hacia el cual debía tender las Aguas, lo llamó Mares, inmensidad acuosa: y considerando las cosas, Él, el Ser de Seres, vio que serían buenas. Prosiguiendo en declarar su Voluntad, dijo, Él-los Dioses: La Tierra hará vegetar una hierba vegetante, y germinando de un germen innato, una sustancia fructuosa llevando su propio fruto, según su especie, y poseyendo en sí misma su poder semencial: y esto se hizo así. La Tierra hizo crecer en su seno una hierba vegetante y germinando de un germen innato, según su especie, una sustancia fructuosa, poseyendo en sí misma su potencial semencial propio: y Él-los Dioses, considerando tales cosas, vio que serían buenas. Y tal fue el Occidente y tal fue el Oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la Tercera manifestación fenoménica.

Para comprender, correctamente, el significado recogido en este pasaje y no caer en la tentación de interpretar que los Trabajos realizados en el 3º Día de la Creación dieron lugar a la aparición de la Tierra, el Mar y los Árboles, tal y como la conocemos hoy día, es preciso revisar en qué situación nos encontramos, al iniciar dichos Trabajos.

Al finalizar la Manifestación del 2º Día de la Creación, se habían activado las funciones de dos de los cuatro Elementos dispuestos por los Zodiacales: El Fuego y el Agua. Estos Elementos habían favorecido, a su vez, la creación, en estado potencial, de dos Vehículos, el Cuerpo Denso y el Cuerpo de Deseos.

Veíamos que, como consecuencia de los Trabajos de integración del Fuego y el Agua,  se había alcanzado un inmenso potencial fecundador. De hecho, de la manifestación de dichos Elementos, tendría lugar la manifestación posterior de las dos polaridades fecundantes del universo: la masculina y la femenina; una activa y la otra pasiva.

De esa unión, surge una tercera manifestación. Si tomamos una semilla (Fuego-masculino-1ª fase) y la sembramos en la tierra (Agua-femenino-2ª fase), nacerá una planta, la cual, potencialmente, nos permitirá “conocer” el fruto que obtendremos de ella cuando alcance su fase final.

La condición manifestada en la 3ª fase, nos permite evidenciar el resultado que obtendremos, sin embargo, dicho resultado no se alcanzará hasta la 4ª fase.

Si aplicamos esa analogía a lo sucedido en el 3º Día de la Creación, podemos asegurar, que en realidad, lo que está describiéndonos su contenido es que se llevó a cabo una importante labor de “ordenación” de los Elementos, de tal modo, que nos permitía “conocer” en estado potencial, en “Principios”, lo que se manifestaría, como tangible, alcanzada la 4ª fase del proceso creador, esto es, el 4º Día de la Creación.

Cuando un arquitecto crea en su mente un diseño, está activando el Elemento Fuego, su inspiración proviene de lo más elevado de su ser; posteriormente, se produce una identificación emocional, la cual le lleva a amar su inspiración, su idea, y con ello, está activando el Elemento Agua, ese sentimiento surge de su Cuerpo de Deseos. Ya tiene los elementos fecundantes y de su unión surge, la iniciativa de llevar al papel el diseño que le ha inspirado. Con ello, acomete la labor de “ordenar” cada uno de los elementos que forman parte de su proyecto. Podríamos decir, que alcanzada esa fase, la obra adquiere una “forma ordenada”, sin embargo, aún no es una realidad material.

Esto mismo ocurre, en los Trabajos realizados en este 3º Día; Elohim realiza el boceto donde se dibuja el orden que tendrá todas las cosas y a ese boceto, le llama “tierra”, “un elemento limitado que engloba y concentra a todos los demás elementos”.

La tutela de los Trabajos del 3º Día de la Creación corrieron a cargo de Binah-Inteligencia Activa y gracias a su directriz, se puso orden en el Elemento Aire, el cual dio lugar al nacimiento de un nuevo Vehículo, el Cuerpo del Pensamiento y a la manifestación de un nuevo aspecto del Espíritu, el Espíritu Humano. Igualmente, como consecuencia de los Trabajos realizados en este Día Cósmico, Elohim emanó una nueva Oleada de Vida, en esta ocasión, la Oleada de Vida Vegetal.

Elohim proyectó su Luz sobre el nuevo Elemento, el Aire, lo que originó la separación de dicho Elemento, de la Tierra, la cual quedó aislada automáticamente. Podemos decir, que cada vez que manifestamos nuestro pensamiento, aparece el medio material que ha de servirle de terreno de pruebas; un medio en el que se encuentran integrados los otros tres elementos, puesto que, como hemos visto, Tierra significa el elemento que contiene y engloba a todos los demás.

Realmente, podríamos decir, que la Creación comienza, en el 3º Día, cuando se han llevado a cabo los Trabajos de ordenación del inmenso Caos, con el que se habían manifestado las Esencias de los Zodicacales.
Si trasladamos lo dicho, en el párrafo anterior, a nuestras vidas, podemos decir, que nuestra labor creadora se pone de manifiesto cuando hacemos uso de nuestro pensamiento y expresamos nuestra capacidad organizadora.

El mundo material, tal y como lo percibimos, es la manifestación externa de nuestros pensamientos.

Al igual como ocurre con el Elemento Agua y el Mundo de las Emociones, el Elemento Aire, también se divide en diferentes niveles. Podemos hablar de la Región del Pensamiento Abstracto y la Región del Pensamiento Concreto. En la primera de estas dos Regiones se dan cita los pensamientos más elevados, los que se identifican con el Mundo Espiritual y en la segunda, encontramos los pensamientos orientados a la conquista del Mundo Material.

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