lunes, 25 de julio de 2016

Diálogo con el Ángel Imamiah

  • Has probado las mieles con las que el Eterno agasaja a los incansables guerreros de la Paz y el Orden…
  • Ningún otro manjar podrá ya satisfacer tu apetito…
  • Ningún otro licor podrá embriagar tus sentidos, al no ser, el dulce licor del Amor por lo Transcendente.
  • Contemplas, maravillado, la hermosa danza del Sol en el crepúsculo del atardecer…, los rayos del Astro Rey dibujan en el horizonte una refulgente estela…, que como un faro encendido, guía nuestros pasos hacia horas de descanso, tras el duro trabajo…
  • Has dominado la poderosa voz de los instintos…, ya no te dejas seducir por los melodiosos cánticos de sirena…, ya te has liberado de las cuerdas con que amarrabas tu ímpetu, tu ardor…
  • Ahora estás preparado, peregrino, para besar a la vida y no quedar prendado de sus múltiples y perecederos encantos.
  • Tu voz es reconfortante…, tu Verbo acaricia el cuerpo desnudo del placer y le sugiere nuevas formas de expresión.
  • Eres el artista de lo eterno…, dominas el arte de combinar los sentimientos y la razón, y de esa comunión, tan sólo puede emerger una inmaculada criatura, cuyo nombre es Amor.
  • Si acaricias mis viejas heridas, sanarán para siempre…, ya no permanecerán en el frágil recuerdo de un cansado guerrero.
  • Si susurras a mi oído, esa hermosa canción con la que acompañas tus horas, todos los miedos desaparecerán…, ningún tormento antiguo, desvelará mis horas de sueño…, y podré descansar plácidamente, pues mañana, al renacer el día…, nuevos trabajos nos aguardan y habrá que afrontarlos…, con alegría y gratitud.

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