viernes, 27 de enero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 27

LECCIÓN 27

Por encima de todo quiero ver.

1. La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución. 2Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. 3Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. 4Eso no importa. 5El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.

2. Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver. 2Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:

3La visión no le cuesta nada a nadie.

4Si el temor a perder algo aún persiste, di además:

4Tan sólo puede bendecir.

3. Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. 2Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. 3Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. 4Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que trates de adherirte a él durante todo el día. 5No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. 6Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.

4. Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acor­dar? 2¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? 3Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. 4Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. 5No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante. 6Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.


¿Qué me enseña esta lección?

Ver no es una cualidad de los ojos físicos. Si la mente no interpretara la señal que le llega desde el órgano perceptor, no sabría comprender o descifrar la imagen que percibe. Por lo tanto, cuando proyectamos nuestra voluntad de ver, lo que estamos diciendo es que queremos comprender, tener el conocimiento verdadero de lo que somos y de quién somos. 

Si nuestra voluntad elige ver, lo que realmente estamos decidiendo es que dejamos de dar significado a lo que no lo tiene, es decir, dejamos de creer en un mundo separado, dejamos de identificarnos con el cuerpo que hemos fabricado y dejamos de creer en el pecado, en la culpa y en el castigo como vía de redención.

La realidad ilusoria que creemos ver, fue la respuesta a una elección, a un deseo de dejar de ser inconsciente y de adquirir conciencia a través del aprendizaje individual.

Elegir Ver, adquiere un significado trascendente, pues se trata de una re-orientación de nuestra voluntad tras producirse el acto de recordar lo que realmente Somos. A partir de ese instante santo, elegimos retomar la vía de aprendizaje "directa" al tener la certeza de que nunca hemos estado separados de nuestra Fuente Creadora.

Cuando observamos el mundo que nos rodea, debemos ver con los ojos de la mente superior y no caer en la trampa de la mente inferior que nos lleva a creer en lo perecedero e irreal, como es el cuerpo físico.

El Ser, no es el ropaje material con el que se manifiesta en el plano físico. El Ser es Eterno y Perfecto, pues es Hijo de Dios. Por lo tanto, cuando nos veamos a nosotros mismos y nos proyectemos en nuestro hermano, debemos ver su naturaleza espiritual y no la material. La primera debe invitarnos a la Unión y al Amor Incondicional, la segunda, nos lleva al ataque y a la venganza, al miedo, a la separación y a la desigualdad.

Ver significa pues la vía más directa al Conocimiento, nos lleva a la percepción verdadera. Esa visión va acompañada del perdón, aunque no sería necesario pues, en verdad no hay nada que debamos perdonar, el Ser es perfecto en sí mismo.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo"

En el mundo que hemos fabricado, hemos acuñado muchas frases que se han convertido para nosotros en verdaderos guías. El ego necesita referentes de fácil acceso para la memoria, para reforzar sus falsas creencias.

Entre estas frases, vamos a referirnos a la siguiente: "Querer es poder"

Para el ego, esta frase, es muy importante, pues la exhibe con orgullo al reconocer que su origen, su existencia, depende del uso dado a la voluntad, la cual si se pone al servicio del deseo es capaz de conseguir cualquier cosa, es decir, es capaz de fabricar lo que el deseo haya imaginado. Lo que hemos deseado, al contar con el impulso de la voluntad, se convierte en aquello que visionamos. Esa es la esencia del ego.

Bien, es bueno saberlo. Es bueno tomar consciencia de ello, pues en la medida en que invirtamos el timón de nuestra nave, podemos alcanzar nuevos rumbos, es decir, podemos elegir ver de otra manera o lo que es lo mismo, elegimos poner nuestra voluntad al servicio de un nuevo "deseo". Si así lo hacemos, lograremos ver una realidad diferente, siempre acorde con la calidad del filtro emocional. Si en vez de ponernos las gafas del miedo, utilizamos las gafas del amor, dejaremos de ver la ilusión con sus rasgos característicos de la separación y en su lugar veremos la verdad con el  único rostro real, la Unidad.

En el ejemplo que estamos aplicando, cuando hemos alcanzado ese instante santo en el que nuestros deseos quieren recordar el Ser que Somos, nos permitirá afrontar la vivencia de una manera muy diferente.

Ya no nos sentiremos desesperados cuando nuestro hijo con su comportamiento nos lleve a una situación de conflicto. Nuestra voluntad no se movilizará para satisfacer nuestras emociones erróneas, las cuales nos conducirán una vez más a la creencia de que debemos juzgar el comportamiento de nuestro hijo y condenarlo por sus actos. Eso ya no tiene significado para nosotros. Ahora, la visión verdadera, la que nos ha llevado a recordar lo que somos, seres espirituales, nos llevará a darle ese mismo trato. A partir de ese momento, no será el rencor y el odio lo que nos lleve a sentirnos desesperado, será el amor, el que nos conducirá a sentirnos en paz y felices.

Desde el amor, sabremos orientar a nuestro hijo correctamente. Tal vez, decidamos corregir su comportamiento y conozco situaciones en las que esa decisión ha supuesto pedir a su hijo que abandonase su hogar. Pero esa decisión, no está basada en la condena; esa decisión no nos causa dolor, ni odio, ni ira, ni miedo. Esa decisión está basada en el amor, y entendemos que es la mejor decisión para ayudar a nuestro hijo a recordar lo que es en Esencia.  Estas decisiones lleva implícita un potencial de luz inmenso, lo que asegura, que siempre encuentra resultados beneficiosos.

Es importante reforzar la idea que nos enseña esta Lección. Querer Ver, supone dejar de ver en otro sentido, es decir, dejo de desear y de creer en el mundo de los efectos, en el mundo físico y en cambio, deseo ver y creer en el mundo de las causas, donde el Pensamiento Divino me ofrece la visión de la Unidad.

Reflexión: Haz consciente en ti, tu poder de determinación. 

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