sábado, 28 de enero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 28

LECCIÓN 28

Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera.

1. Hoy le estamos dando una aplicación realmente concreta a la idea de ayer. 2En estas sesiones de práctica vas a hacer una serie de compromisos definitivos. 3El que los cumplas o no en el futuro no es algo que nos concierna ahora. 4Si al menos estás dispuesto a hacerlos ahora, habrás dado el primer paso en el proceso de cumplirlos. 5Y todavía estamos en el principio.

2. Tal vez te preguntes por qué es importante decir, por ejemplo, "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”. 2De por sí, eso no es importante. 3Sin embargo, ¿qué existe de por sí? 4¿Y qué significa "de por Sí"? 5Ves a tu alrededor una legión de objetos separados, lo cual significa que en realidad no ves nada. 6O ves o no ves. 7Cuando hayas visto una sola cosa de otra manera, verás todas las demás cosas de otra manera también. 8La luz que veas en cualquiera de ellas será la misma luz que verás en todas ellas.

3. Cuando dices: "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera", estás comprometiéndote a abandonar todas las ideas preconcebidas que tienes acerca de la mesa, y a tener una mente receptiva con respecto a lo que esa mesa es y al propósito que tiene. 2No la estás definiendo en función del pasado. 3Estás preguntando qué es, en vez de decírselo. 4No estás constriñendo su significado a tu reducida experiencia con mesas, ni estás limitando su propósito a tus insignificantes pensamientos personales.

4. Nadie cuestiona lo que ya ha definido. 2Y el propósito de estos ejercicios es hacer preguntas y recibir respuestas. 3Al decir: "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera" te estás comprometiendo a ver. 4Mas no es éste un compromiso exclusivo. 5Es un compromiso que es aplicable tanto a la mesa como a cualquier otra cosa.

5. Podrías, de hecho, alcanzar la visión valiéndote sólo de esa mesa, si pudieses abandonar todas tus ideas acerca de ella y mirarla con una mente completamente receptiva. 2Tiene algo que mostrarte; algo bello, puro y de infinito valor, repleto de felicidad y esperanza. 3Oculto tras todas las ideas que tienes acerca de ella se encuentra su verdadero propósito, el cual comparte con todo el universo.

6. Al usar la mesa como un sujeto para la aplicación de la idea de hoy, estás en realidad pidiendo ver cuál es el propósito del universo. 2Y con cada objeto que uses en tus sesiones de práctica estarás haciendo esa misma petición. 3Y estarás comprometiéndote con cada uno de ellos a dejar que su propósito te sea revelado, en lugar de imponerles tú tu propio dictamen.

7. Hoy llevaremos a cabo seis sesiones de práctica de dos minutos cada una, en las que primero debes repetir la idea de hoy, y luego aplicarla a cualquier cosa que veas a tu alrededor. 2No sólo debes escoger los objetos al azar, sino que, al aplicarles la idea de hoy, debes ser igualmente sincero con todos ellos, intentando reconocer de esta manera la idéntica contribución que cada uno de ellos le presta a tu visión.

8. Como de costumbre, las aplicaciones deben incluir el nombre del objeto en el que tu mirada se pose, y debes mantener tus ojos sobre él mientras dices:

2Por encima de todo quiero ver este(a) _____ de otra manera:

3Cada aplicación debe hacerse muy despacio y tan a conciencia como sea posible. 4No hay prisa.


¿Qué me enseña esta lección?

Cuando el ego cree ver, está utilizando su pensamiento concreto para identificar aquello que ve y para ello busca en su recuerdo, lo aprendido en relación al mismo. Esta percepción está basada en el pasado y nunca abarca el verdadero sentido que nos aporta el objeto observado o la experiencia vivida.

En cambio cuando dejamos la mente receptiva para que lo que vemos nos aporte su verdadero significado, estamos abriendo nuestra mente a la visión desde otro punto de vista. Cuando nos desprendemos del contenido de nuestro recuerdo, estamos abriéndonos a la intuición de un significado más amplio y universal. Estamos permitiendo a nuestra mente captar la verdadera esencia de aquello que observamos.

Mientras que el pensamiento basado en el recuerdo del pasado es irreal y se sustenta en el error (separación), el pensamiento abierto, nos lleva a la visión de la Unión entre todo lo creado. Podemos decir, que el pensamiento concreto de la mente inferior, cede su hegemonía al Pensamiento Divino de le mente superior.

Aplicar esta idea en el terreno de las relaciones humanas, nos permite “renovar” todas aquellas concepciones adquiridas que nos llevan a juzgar al otro de un modo u otro. Por ejemplo: “Tengo un compañero de trabajo con el que no acabo de entenderme y cada vez que lo veo me produce aversión”. Si nos preguntamos el porqué de esta reacción, seguro que encontraremos argumentos que refuercen “aparentemente” nuestra manera de pensar. Pero si realmente estamos decididos a no vivir la vida desde la perspectiva del ego, el cual interpreta las relaciones como una experiencia de “ataque  y venganza”, y sí en cambio, elegimos expresarnos en nuestro Estado de Ser, esto es, desde la expresión de nuestra personalidad espiritual, daremos una respuesta muy distinta y nos preguntaremos, qué nos está revelando de nosotros mismo ese compañero que cuando lo vemos proyectado en él, nos produce malestar.

Si aplicamos esta lección, tenemos la posibilidad de “verlo” de otra manera. No como alguien separado de nosotros, sino alguien con el que formamos una unidad y está actuando como nuestro mejor maestro al permitirle que nos identifique aquella lección que debemos integrar en nuestra conciencia.

El ver las cosas de otra manera en el terreno de las relaciones, nos abre las puertas al perdón.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".

Aunque hemos tocado un ejemplo práctico en lo anteriormente expuesto, me gustaría seguir aplicando la enseñanza de esta Lección al ejemplo guía que estamos tratando.

En este sentido, quiero continuar ahondando en la idea expuesta ayer, en la que analizamos le Lección titulada: "Por encima de todo quiero ver". Recordar que decíamos la importancia de utilizar nuestra voluntad para dirigir el deseo hacia un objetivo distinto al que había dado lugar la creencia de la separación. Así pues, decíamos, que para ver es necesario querer, o lo que lo mismo, para ver la Unidad es necesario desear la Unidad, al igual modo, que el deseo de la individualidad ha dado lugar a la falsa creencia en la separación.

En lo dicho va implícito una reflexión que está estrechamente relacionada con la Lección de hoy, pues hemos  adelantado que para percibir la Unidad es preciso desearla, y con ello, lo que estamos diciendo haciendo realmente es definir lo que queremos ver. 

En la Lección de hoy, se nos advierte que no tan solo queremos ver, sino que queremos ver de otra manera. Podemos entender con ello, que no debemos conformarnos con desear ver, sino que debemos desear ver pero de un modo determinado. Si hasta ahora hemos deseado ver un mundo separado, a partir del instante santo en el que deseamos ver de otra manera, estamos eligiendo ver desde la unicidad.

Ayer no hablamos de ello, pero en el contenido de la Lección correspondiente, así como ocurre con la de hoy, no podemos dejar pasar por alto la expresión que se utiliza en ambas: "Por encima de todo". Esta expresión le aporta un matiz nuevo a las Lecciones 20 y 21, en las cuales ya se nos orienta hacia la idea primordial de ver. No es lo mismo, estar decidido a ver, que querer ver por encima de todas las cosas. 

Estamos hablando de un compromiso muy definido y que nos muestra la firme voluntad de utilizar nuestra mente en una dirección recta, la de ver la realidad, la de ver la verdad, la de ver el Ser que Somos.

Si llevamos esta enseñanza a la práctica de este ejemplo, no nos conformaremos con la intención de querer ver, sino que iremos más allá y concentraremos toda nuestra voluntad, toda nuestra atención en alcanzar que los efectos sean la viva imagen que la causa, es decir, que nuestro comportamiento esté en coherencia con lo que vemos en nuestra mente. Si lo que vemos con nuestra mente es el entendimiento de que somos uno con nuestro hijo, nuestro comportamiento nos llevará a actuar desde el amor. Ese amor contagiará el estado anímico del otro, pues la fuerza que lo mueve es la de atracción.

Reflexión: Ver las cosas de otra manera, es la elección de ver el presente y no el pasado.

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