jueves, 21 de julio de 2016

Cuento para Mihael: "El mensajero de la paz"

Cuenta la Leyenda Secreta de los Tiempos, que hace ya muchos, muchos años, existió un rey llamado Tiphereth. Era justo y piadoso, y amaba tanto a su pueblo que antes de abandonar el mundo material y partir a la región celestial, pidió al Gran Arcano que le convirtiese en Sol, pues de este modo podría seguir guiándoles y protegiéndoles de las fuerzas de la oscuridad.

El Gran Arcano conociendo los trabajos realizados por el rey quiso complacerle en su petición y desde el día en que su espíritu decidió retornar a su verdadero hogar, dejó de ser hombre y se convirtió en Sol.

A partir de aquel momento la oscuridad ya no existió y Tiphereth se sentía gozoso por poder alumbrar el camino a cuantos emprendían la marcha y por poder vitalizar la tierra llamada a dar cosechas.

Era tanta la felicidad que sentían todos, que muchos abandonaron sus trabajos para dedicarse a disfrutar de la luz solar.

El tiempo pasó y pronto comenzó a escasear los alimentos, pues nadie trabajaba la tierra, tan solo gozaban de los placeres que esta aportaba.

Aquella situación se agravaba cada día y los sabios del reino comprendieron que debían hacer algo para evitarlo.
Con ese propósito se reunieron los Doce Consejeros y tras mucho discutir llegaron a la conclusión de que no debían mantener la luz permanentemente, al menos hasta que su pueblo estuviera preparado para ello. Y así se lo comunicarían a Tiphereth.
  • Magno Tiphereth, estamos agradecidos por tu constante voluntad de guiarnos, pero el pueblo se ha vuelto sumiso, son como marionetas y han dejado de crear. La vida se está estancando. Es por ello que te pedimos nos ayudes a encontrar una solución- le dijo el mensajero de los sabios -.
  • He visto lo que decís y estáis en lo cierto. Ademas estoy muy solo y siento necesidad de conocer otras tierras. Sin embargo, si me marcho quedareis de nuevo sumidos en la oscuridad -expresó entristecido Tiphereth -. Pero de repente su rostro se iluminó. iYa tengo la respuesta! -exclamó entusiasmado-. Me desposaré. Eso es. Debéis buscad una princesa de noble estirpe y traedla ante mí.
Y siguiendo las instrucciones de Tiphereth, los sabios buscaron a la princesa que debía unirse al rey. Para que aceptase tal propósito, Sol ofreció a la princesa el poder de la noche y ella aceptó.
La boda se celebró sin demora y en ella estuvieron presentes los grandes Príncipes del Cosmos. Allí estaba Hochmah, el Gran Sabio; Binah, el Instructor; Hesed, el Poderoso; Gueburah, el Justiciero; la bella Netzah y el inteligente Hod.
El banquete fue selecto y durante muchos eones de tiempo se hablaría de él.
Tiphereth y Yesod, el rey Sol y la reina Luna vivieron felices los primeros años, pero la reina comenzó a cansarse de que su esposo fuese siempre venerado y agasajado y ella siempre criticada y despreciada. Por ese motivo, exigió a su esposo que debía cederle parte de su luz. Tiphereth se negó, no estaba dispuesto a hacerlo, aquello sería humillante.
Pero su negativa vino a empeorar la situación y Yesod indignada le abandonó.
El reino entró de nuevo en el caos, pero a Tiphereth aquello no le importaba.
Viendo el Gran Arcano que el orgullo de Tiphereth estaba poniendo en peligro uno de sus reinos más querido, ordenó a Mihael, el mensajero de la paz y la armonía que entregase al Sol uno de los anillos de Binah para que lo llevase siempre.
Así lo hizo Mihael, y cuando Tiphereth se colocó el anillo, parte de su luz se incorporó al cuerpo oscuro de Yesod.
Desde aquel día, la reina visitaba la morada de su esposo una vez cada 28 días, y en ese día se fundía en sus brazos donde se investía de ropajes de luz, los cuales luciría con especial hermosura los restantes 27 días

Fin

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